sábado, 27 de junio de 2026

el asalto

 

el asalto

El "asalto" de los enemigos (el mundo, el demonio, la carne) es hoy harto sutil, porque los peregrinos se hallan distraídos, no están advertidos, a raíz, en parte, de una información excesiva. Porque "saber de todo" es, al fin y al cabo, conocer muy poco en profundidad.
Por ello es imposible el camino espiritual sin una seria ascesis, sin una "lucha" que procure la defensa necesaria en el Señor. El recogimiento es propio de toda la persona, sobre todo de sus sentidos...
Pero es la imaginación la primera que debe ser auxiliada, con silencio y con paz.
Si amas la música, asciende por la más alta. El camino del cielo precisa de la belleza, porque quien no "juega" a hallarse en su destino, no arriba jamás.
Un santo abad afirmaba que cuando debía elegir el lugar adecuado a una fundación monástica optaba por el mejor paisaje... Y un Prior dominicano fue llevado al Cielo por haber edificado un bello claustro...
Quien quiera entender... que entienda...

Alberto E. Justo...
flor en el desierto: el asalto

miércoles, 17 de junio de 2026

¿Has sido llamado al... Desierto? Publicado por Alberto E. Justo

 Me detengo a traducir un texto de Dom Gabriel Bunge, sacado de su obra: "Akedia, il male oscuro", Edizioni Quiquajon.

"... El monaquismo de los orígenes tenía la clara conciencia de que en el Desierto hallaría al príncipe de este mundo. Ir con Cristo al Desierto no comporta huír de las tentaciones, sino más bien, como Cristo y con Cristo, enfrentar 'desnudos' al tentador. Pensar que hoy las cosas son diferentes es una ilusión fatal. El opositor del género humano no está ligado a lugares, tiempos o condiciones de vida. Quien entra hoy en un monasterio o ingresa en la vida religiosa o eclesiástica, en este nuestro mundo desmitizado, con frecuencia olvida este hecho fundamental: ha entrado inmediatamente en el 'desierto', en el lugar del aislamiento y de la derelicción, de los desolados parajes de la sed y de engañosos espejismos. Quien no quiera admitir esta realidad e imagine ser solamente un bravo operario en la viña del Señor, correrá el riesgo de desconocer la verdadera naturaleza de las dificultades que inevitablemente deberá encontrar. Quedará sorprendido al hallar en su 'viña' tanta 'cizaña', 'espinas y cardos' en lugar de 'uvas', y no entenderá que ha sido el 'enemigo' quien las sembró ocultamente. ¡Esta lucha no es un simple accidente, un imprevisto, sino que es parte integrante de la vida en el desierto! Paradójicamente esta falta de conciencia no se encuentra sólo en los cristianos que viven en el mundo, cuya visión a menudo es ofuscada por la opacidad de los bienes materiales, sino también en tantos monjes y eclesiásticos, quienes, por otra parte, deberían estar más advertidos. La acedia es un ejemplo particularmente significativo de ello (...) ¿Por qué este descuido? ¿Quizá por el hecho de que los mismos monjes, o religiosos, o eclesiásticos ya no van más concientemente con Cristo a la despiadada desnudez del Desierto, sino que prefieren permanecer en la opacidad del 'mundo'?."

jueves, 11 de junio de 2026

https://flordelyermo.blogspot.com/2010/08/monjes-en-el-mundo.html

 Los secretos del alma consisten en grandes tesoros que no es posible manifestar. No son susceptibles de comentarios, ni de definiciones... El Señor regala una suerte de "cuerpo interior", imágenes preñadas, un "mito" fecundo que dice algo, que sugiere, pero que oculta mucho más... Recordando enseñanzas del gran Starets San Silouan del Monte Athos copiamos, para nuestros lectores, el párrafo siguiente: "Muchos jóvenes le consultaron con frecuencia el camino que les aconsejaba elegir en su vida. A unos, les aconsejó estudiar teología (...); a otros les dio su bendición para realizar estudios (...); a otros en fin, les aconsejó no orientarse a los estudios (...). El último consejo era el más raro, pues el Starets pensaba que ya había llegado la época predicha por el Padre Estratónico, en la que muchas personas 'instruídas' se convertirían en monjes en el mundo; juzgaba que, de modo general, las condiciones en las que la forma del monaquismo había existido a lo largo de los siglos pasados se habían vuelto desfavorables, pero que las vocaciones y el atractivo hacia el monaquismo existirían siempre." Archimandrita Sophrony "San Silouan el Athonita". Madrid, Encuentro, 1990. P. 62.

Se trata de una vocación, de un sendero escondido, porque Dios opera silenciosamente en y a través de un alma que se deja sumergir hasta donde no sabe..., ni sospecha. En cualquier ocasión y momento de la historia brotan caminos de celadas raíces, porque "la mejor parte" no será quitada a nadie...

Alberto E. Justo

martes, 9 de junio de 2026

Vocación profunda

 "Si no te vuelves como este niño..." Invitación llena de sentido, que el Señor nos dirige a cada uno de nosotros... Pero ¿se trata de una especie de esfuerzo, de efectivo voluntarismo, para transformarnos, tal vez según un método, en lo que ya no somos? No es eso. Porque ese "niño", éste "niño", ya vive en el corazón. Es la pureza de ese nacimiento virginal de Dios y en Dios, es nuestra condición verdadera, escondida y no manifiesta sino luego de esa aventura de vida y de gracia que puede llamarse "descenso al corazón." Sí, claro, descenso hacia una realidad escondida, reencuentro con el Origen.

Cada uno es llamado; cada uno es UNICO; y se halla -si quiere- en esa profundidad dichosa. Cada uno va con el secreto, su secreto -descubierto o no- siempre inefable. ¿Un "mito"? Tal vez, pero un mito en el sentido que este "mito" es la más perfecta expresión de lo inefable y supera cualquier intento de reducción a un "concepto."
Anterior a cualquier reducción estructuralista nuestro Origen brilla más allá de las fronteras. Ante él palidecen definiciones o instituciones; ante él todo calla para evocar el templo sagrado donde el hombre descubre su rostro a Dios. Directamente y sin reparos. "Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos." Descubre el desierto más maravilloso, el desierto florecido sin confines...
Por eso eres, en verdad, ermitaño y eres monje (que quiere decir "único", al menos "unificado"), eres "eso", el Espíritu está en ti...
Es hora de cultivar esta vocación admirable atendiendo a esta conversión y a esta realidad. No te conformes con lo que "se dice" o lo que "se aprueba" o "se aplaude"... Vuelve a ser niño, vuelve a casa...


lunes, 16 de agosto de 2010

miércoles, 3 de junio de 2026

Porfiamos por un pedazo...

Cuando hablamos de desprendimiento o de cortar ligazones o apegos, casi siempre permanecemos en la "negación" de esto o de aquello. En efecto, nos decimos, debemos vigilar para que todo eso que nos parece haber dejado no nos importune más. Pero esto es un error, ya que permanecemos, por la negativa, atascados de la peor manera, en exceso celosos por no sé qué perfecciones que sospechamos alcanzar a fuerza de seguir rechazando...

Cuando el alma sale libre por su retorno a la pureza original no queda aferrada a las oscuridades de ayer. Basta disponer el "lugar" para que Dios lo ocupe sin más.
Pero ¿cómo lo sabemos? ¿Qué es lo que ahora veremos? Nada de lo que imaginamos. Aquél que nace en el corazón es insospechable y el espíritu no se conforma con ninguna migaja, ni con ningún otro pedazo o fragmento. ¿Se nos ocurre posible un... "vacío perfecto? ¿Qué pretendemos, en realidad? En este sentido, repetimos con Guillermo de Saint-Thierry: "nadie está menos solo que el solo..." Porque, cada vez, cuando abrimos las puertas de casa, viene el Señor con mayor intimidad, secreto y silencio. No diremos de esta o de aquella manera. No hay modos. La causa del amor de Dios es Dios mismo -decía san Bernardo- y su modo: amar sin modo.

Alberto E. Justo  
flor en el desierto: Resultados de la búsqueda de Porfiamos por un pedazo

miércoles, 30 de diciembre de 2009