jueves, 24 de diciembre de 2015

Nosotros también


A Belén vamos... Descendemos al corazón en el silencio de la noche... Recibimos y adoramos, como los pequeños que cantan las más maravillosas canciones haciendo eco a los ángeles...
El Señor viene a nacer en el corazón...
Feliz y santa Navidad

Alberto E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

martes, 15 de diciembre de 2015

Nada ni nadie nos puede alejar de Dios


Con toda la adhesión del corazón nos consagramos en la ermita interior y en su misterio... El alma se dispone, jornada tras jornada, a fin de desasirse de todo y acoger al Verbo que es engendrado en su secreto y en su fondo.
A primera vista todo parece débil y flojo, casi hasta provisorio... Las tormentas no son escasas y surgen con nuevos bríos en los horizontes nublados...
Si dejamos obrar a Aquél que es nuestra Vida... Si no inventamos reparos o nos detenemos en respetos humanos, hemos de reposar, como Juan, en su Corazón...

Pero una vez, en medio de no sé cuáles confusiones, nos pareció que perdíamos la atención y la paz... Las agresiones de cercanos y lejanos, esas "agresiones emotivas" tan frecuentes en esta hora, tan del gusto del mundo: nos dieron la impresión de que habíamos sido arrancados de la ermita y del silencio del corazón, que Dios callaba y se escondía ante tanto ruido y desconcierto, que las torpezas y los aludes nos habían privado de la vida y del don de Dios.
Entonces, como San Antonio, como Santa Catalina, preguntamos: -¡Señor, dónde estabas, dónde estás! Y su respuesta fue siempre la misma: -Nunca he estado tan cerca.
Basta una invocación en el corazón para que nos demos acabada cuenta de que nada ni nadie puede apartarnos de esa ermita y morada secreta, porque es el Padre, que ve en lo secreto, Quien está y en Quien estamos, somos, nos movemos y existimos...
Nadie nos arrebató nada...
Entra, pues, en tu morada secreta, cierra la puerta y no te muevas de allí, que nadie puede apartarte de tu Bien.

Alberto E. Justo.....http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 10 de diciembre de 2015

Me pedías un juguete y te he dado la Realidad


Ocurre en nuestros días, en la ocasión de nuestras horas... Hemos "partido", desde luego, y vamos ya de viaje... Pero el camino, sea cual sea, no nos ahorra las "sorpresas". Contábamos con esto y no contábamos con aquello. Llevábamos la suposición de que "todo" seguiría las normas, se sometería a los principios y, así, dábamos por supuesto un clima coherente y una aceptable situación. Sobre todo en los grupos e instituciones con algún abolengo histórico...
Pero ¡esas sorpresas! ¡La aparición de lo "no-previsto"! Nosotros, como los peregrinos de Emaús, reprochamos al Señor que no nos haya "restaurado el reino de Israel". ¿Cómo puede ser? ¡Contábamos con ello! Aguardábamos -digámoslo ahora así- al menos eso.

Pero "Yo os digo"... Resuene en nuestro corazón esta palabra portadora de tanta luz. "Habéis oído que se dijo", "pero Yo os digo".
¡Señor, llévame al Desierto! Y el Señor responde: -Aquí lo tienes. Y replicamos: -¿dónde está, que no lo veo? Y el Señor, de nuevo, -¿no lo ves? No descubres que te encuentras en él, en el más profundo y mayor que pudieras soñar? Me pedías un 'juguete' y Yo te he dado la Realidad.

Providencia y "garantía" de Dios... Vuelve a tu corazón, a la hondura de tu espíritu, y apréstate a recibir lo inaudito. Dios no engaña. Si pides la gracia de la contemplación, Él te la dará. Pero siempre la verdadera, si se nos permite decirlo así.
No te extrañe que ahora mismo sufras la ruina y la decadencia por todas partes. Es mejor olvidar y dejar caer por ahí los restos de esas comidas de ayer.
Vuelve, en cambio, al origen primero, al amor primero, a la Aurora, a la primera claridad...

Vive y camina "en par de los levantes de la Aurora", como decía San Juan de la Cruz. Que no te escandalice el escándalo y entrégale todo a Dios.

Alberto E. Justo....http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 3 de diciembre de 2015

lunes, 30 de noviembre de 2015

JUAN MANUEL DE PRADA Un delirio de autodestrucción

Juan Manuel de Prada
Lejos de mostrar una determinación inquebrantable en la defensa de los principios que fundaron su civilización, el pudridero europeo proclama fatuamente que no existen principios de validez universal, sino más bien valores particulares que no deben confrontarse con los valores procedentes de otras culturas. Vindicar los valores propios se convierte automáticamente en un ejercicio de prepotencia intelectual y  fundamentalismo religioso; y cualquier intento de defender esos valores se considera una imposición inaceptable, puesto que todos los modos de vida se consideran igualmente legítimos y respetables. Todo ello acompañado, además, de un brumoso y atenazador complejo de culpa que ha sumido al pudridero europeo en un estado de parálisis. A veces, esta actitud suicida adquiere ribetes esperpénticos: lo hemos visto durante las últimas semanas, con la borrachera de insensato buenismo desatada por la llamada 'crisis de los refugiados', que en realidad no es otra cosa sino una migración masiva provocada por los fanáticos del Estado Islámico que, con la colaboración (o siquiera omisión) de Occidente, están vaciando Siria, para reconfigurar el mapa de la zona y, de paso, diluir (¡todavía más!) la moribunda identidad cristiana del pudridero europeo. Al único mandatario europeo que ha actuado con cordura, el húngaro Orban, se le ha puesto como chupa de dómine; y, entretanto, Rusia, la única nación que ha tenido la gallardía de enfrentarse con los fanáticos mahometanos, es anatemizada por defender los valores tradicionales que fundaron la civilización cristiana. 
Durante los últimos años, entre el barullo informativo con que tratan de embotar nuestra conciencia, ha llegado hasta nuestros oídos noticia de la persecución feroz desatada contra los cristianos en diversos lugares donde los chacales del Estado Islámico han logrado instalar sus reales. Y estas persecuciones feroces no deben hacernos olvidar las formas más sofisticadas y sibilinas de hostilidad que al mismo tiempo se están desarrollando en el pudridero europeo, al amparo del laicismo (que es el traje respetable que se pone el odio teológico). Se trata de fenómenos de apariencia diversa que, en realidad, son el anverso y el reverso de una misma moneda: Europa se ha entregado a un delirio de autodestrucción, propio de las organizaciones sociales en decadencia; Europa ha decidido otorgar carta de naturaleza a corrientes de pensamiento que pretenden situarse de espaldas a la Historia, considerando insensatamente que el cristianismo es la causa de todas nuestras calamidades; Europa empieza a mirar con desconfianza, e incluso con rencor, sus raíces cristianas, y la vida pública se configura sobre la exaltación del indiferentismo religioso y moral. Así se explica la pasividad, indiferencia o sórdido desdén con que los organismos políticos y los medios de comunicación europeos tratan la persecución y martirio de incontables cristianos en Oriente Próximo, que no ha bastado para que muevan un dedo en su defensa. Y mientras el pudridero europeo, ante realidad tan sangrante, se lava las manos como Pilatos, nuestros mandatarios se dedican a retirar los crucifijos de las paredes y a fomentar la caracterización de los católicos como una secta de fantoches cavernarios comandada por una clerigalla pedófila. Mientras los cristianos son martirizados a mansalva en Oriente Próximo, en el pudridero europeo  son estigmatizados y señalados como indeseables, salvo que se apunten al postureo buenista.
En España, entretanto, nos dedicamos a disputar la titularidad de la catedral de Córdoba, a prohibir a los concejales asistir a misa durante las fiestas de su pueblo o a vituperar a un obispo que, frente a la cobardía cagona de tantos mitrados, se atreve a advertir que entre la migración masiva que estamos padeciendo pueden haberse colado yihadistas. Tal actitud dimisionaria reviste un especial carácter suicida, pues no debemos olvidar que, incluso en los sectores moderados del Islam, cualquier iniciativa que consista en ampliar la presencia musulmana en España se ve impulsada por la idea del 'retorno' a una tierra sobre la que, por haber estado bajo dominio mahometano hace más de quinientos años, se reclama un derecho de propiedad. Y todo esto ocurre mientras las masas cretinizadas chapotean con alborozo en sus entretenimientos plebeyos, o se enzarzan en grotescas demogrescas, o reclaman más derechos de bragueta. Cuando llegue la hora del degüello, quienes hoy les llenan la cabeza de morralla laicista y de alfalfa sistémica ya se habrán pasado con armas y bagajes al Islam, para seguir chupando del bote.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Nadie puede alcanzarte


Mayor es la realidad que no vemos ahora con los ojos de la cara... Viaje siempre nuevo, que emprendemos una y otra vez y suponemos que ha de tener una "estación" de llegada. Quien se aventura por los caminos y las sendas del espíritu nunca agotará los "espacios" porque está más allá de todos ellos.
¿Espacios? Quizá este lenguaje tenga poca "audiencia" o, por lo menos, escasa aceptación cuando no proponemos "terminales" hechas y acabadas. Tampoco el peregrino es una suerte de "eterno" viajero. No, el peregrino está más allá cuando ha negado lo perecedero y se ha desprendido de todo ello para aceptar la nueva vida que brota de su corazón dispuesto por la gracia divina.
Deseo proponer un admirable párrafo de San Juan de la Cruz, que dice así: "Esta sabiduría mística tiene propiedad de esconder al alma en sí. Porque, demás de lo ordinario, algunas veces de tal manera absorbe al alma y sume en su abismo secreto, que el alma echa de ver claro que está puesta alejadísima y remotísima de toda criatura; de suerte que le parece que la colocan en una profundísima y anchísima soledad, donde no puede llegar alguna humana criatura, como un inmenso desierto que por ninguna parte tiene fin, tanto más deleitoso, sabroso y amoroso, cuanto más profundo, ancho y solo, donde el alma se ve tan secreta cuanto se ve sobre toda temporal criatura levantada." (Noche Oscura 2, 2, 17)

Alberto E. Justo...http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

sábado, 21 de noviembre de 2015

La única Vida

¿Manera de vivir? Siempre nos interrogamos por los "modos". Ahora nos hemos de atrever a señalar un grande, muy grande amor. Es claro que nos convertimos en aquello que amamos y el "modo" de vivir se sigue, siempre, de ese grande amor que acaba por raptarnos. Pero el "amor" más grande es aquél que se recibe, que es don, que nos es dado y participado. El Amor que se nos da es el mismo Espíritu Santo. Lo que se sigue es inefable.
La ausencia sensible del Señor es y comporta la apertura a su Presencia... Esto es Vida y Vida verdadera. No es un "modo" de vida, es la misma Vida.
Así, pues, la apertura del corazón no conoce fronteras.

Alberto E. Justo...http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 23 de octubre de 2015

Porfiamos por un pedazo...


Cuando hablamos de desprendimiento o de cortar ligazones o apegos, casi siempre permanecemos en la "negación" de esto o de aquello. En efecto, nos decimos, debemos vigilar para que todo eso que nos parece haber dejado no nos importune más. Pero esto es un error, ya que permanecemos, por la negativa, atascados de la peor manera, en exceso celosos por no sé qué perfecciones que sospechamos alcanzar a fuerza de seguir rechazando...
Cuando el alma sale libre por su retorno a la pureza original no queda aferrada a las oscuridades de ayer. Basta disponer el "lugar" para que Dios lo ocupe sin más.
Pero ¿cómo lo sabemos? ¿Qué es lo que ahora veremos? Nada de lo que imaginamos. Aquél que nace en el corazón es insospechable y el espíritu no se conforma con ninguna migaja, ni con ningún otro pedazo o fragmento. ¿Se nos ocurre posible un... "vacío perfecto? ¿Qué pretendemos, en realidad? En este sentido, repetimos con Guillermo de Saint-Thierry: "nadie está menos solo que el solo..." Porque, cada vez, cuando abrimos las puertas de casa, viene el Señor con mayor intimidad, secreto y silencio. No diremos de esta o de aquella manera. No hay modos. La causa del amor de Dios es Dios mismo -decía san Bernardo- y su modo: amar sin modo.

Alberto E. Justo....
http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 17 de septiembre de 2015

martes, 8 de septiembre de 2015

¡No te detengas ahora! Sigue de camino...


Decía el Maestro Eckhart: (...) "tú debes necesariamente ser en la esencia y habitar en el fondo. Es allí donde Dios debe tocarte, en la simplicidad de su Ser, sin el intermediario de ninguna imagen.
"Por sí misma una imagen no muestra ni significa nada. Ella refiere y reenvía totalmente a aquello de lo cual es imagen." (Sermón 101)
Estamos, pues, invitados a no quedarnos a mitad de camino, sino a seguir, sin desfallecer, a pesar de lo que pueda turbar nuestra peregrinación cotidiana. Porque en esa maravillosa simplicidad, en el abandono y en todo desasimiento, se nos abre el camino esencial que no nos es posible definir...
Sería un error rodear de murallas, de pretender circundar esa inmensidad abierta desde el corazón.
R. Rolland hablaba de "sensación de lo eterno", de "sentimiento oceánico", que es un "contacto", un "hecho"... No nos detengamos pues en la puerta.

Alberto E. Justo...http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 17 de agosto de 2015

Un texto de Juliana de Norwich


"Entonces nuestro buen Señor abrió mi ojo espiritual y me mostró mi alma en el centro de mi corazón. La vi tan grande como si fuera una ciudadela infinita, un reino bienaventurado; y tal como la vi, comprendí que es una ciudad maravillosa. En el centro de esa ciudad se encuentra nuestro Señor Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, una persona apuesta y alta, obispo supremo, rey solemne, señor honorable. Le vi espléndidamente vestido. Se sienta erguido en el centro del alma, en paz y reposo, y gobierna y guarda el cielo y la tierra y todo lo que es. La humanidad y la divinidad se sientan allí en reposo; la divinidad gobierna y protege, sin instrumento ni esfuerzo. Y el alma está enteramente habitada por la divinidad, supremo poder, suprema sabiduría y suprema bondad.
"Jesús no abandonará nunca el lugar que ocupa en nuestra alma, pues en nosotros está su hogar más íntimo y su morada eterna y es su mayor delicia habitar allí. En esto reveló el deleite que tiene en la creación del alma del ser humano; pues así como el Padre podía crear a la criatura, y así como el Hijo podía crear a la criatura, igualmente el Espíritu Santo quería que el espíritu del ser humano fuera creado, y así se hizo. Por ello la santísima Trinidad se regocija sin fin en la creación del alma humana, pues vio, desde antes del principio, que en ella se deleitaría eternamente."
(Libro de Visiones y Revelaciones, cap. 68)

viernes, 7 de agosto de 2015

caminos interiores


Ahondando por el camino, cada vez ha de aparecer nuevo... Porque el desierto del alma no se abarca jamás... Como nos dice Heráclito (Frag.45) "No podrías encontrar, andando, los límites del alma, aunque recorrieras todos los caminos; tan profundo 'logos' tiene."
No agotaremos esa "inmensidad de dentro" y sí perderemos mucho ignorándola y no sumergiéndonos en ella.
Volvamos incesantemente al corazón, a la profundidad, una y otra vez, que nunca estaremos allí solos. Hay Quien nos llama y nos espera en todos los caminos...

Alberto E. Justo

miércoles, 29 de julio de 2015

No te detengan las voces huecas


A pesar de cuanto parezca, a pesar del dolor y del desconcierto, estas horas se abren a la Eternidad.
La corteza se resquebraja y un viento insospechado la arranca y la lleva. Si el peregrino persevera descubre nuevos pasos por debajo de cualquier apariencia.
Descubre, tú mismo, la belleza que resplandece en todas partes, aunque tantos otros no la vean. Es un regalo para ti... Es el mismo Señor quien te lo entrega.

No temas hallarte solo. No temas la inmensidad del mar, ni la altura de las montañas, ni las distancias, ni las lejanías. Nunca estás solo y nada está tan lejos que no puedas en tu espíritu alcanzar.

Alberto E. Justo................http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

martes, 14 de julio de 2015

Camina a pesar de los vientos y con ellos...


Las ventoleras del desierto dejan los caminos desolados... ¿Qué son? ¿Qué ocurre cuando mordemos la arena que golpea nuestro rostro? Describir estas sacudidas en la "nada". No lo creemos posible. Escapa a cualquier intento. Poco importa: lo sabemos muy bien, pues lo hemos aprendido en casa. No allá lejos. En casa; sí, en casa. Porque el desierto está en casa, aquí mismo, sin distancia.
Pero debajo, sí, debajo está la paz.
Las superficies son harto movedizas y, por lo mismo, cambian y mueren. No tienen consistencia, casi no son. Si buscamos lo que "es", descendamos a la hondura, más profundamente, donde podemos hallar la verdad y la vida. Lo más cierto no es lo más manifiesto, ni lo más difundido, o querido, o "vulgar". Lo más cierto (digámoslo así) siempre se halla escondido, como el tesoro en el campo. No es una historia de cáscaras o de superficies, o de simples cosillas exteriores. Nada de eso. Es preciso, siempre, aventurarse y buscar, aunque parezca insólito y hasta peligroso.
Si quieres internarte en el desierto verdadero, que no tiene "por-qué", ni es esto o aquello, desciende y despréndete de superficies, de superficialidades, y de todas esas cosas que brillan demasiado.
Sumérgete y recibe... Luego verás.

Alberto E. Justo...http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

martes, 23 de junio de 2015

no te detengas en este piso


A pesar... Sí, a pesar... de cuanto "pese". Y, sin embargo, se abre -con esplendor- un horizonte con su inconmensurable paisaje. ¿Todos lo ven? No, todos no lo ven. ¡Son muchos los que pasan de largo! Son muchos, sí, aún aquellos que pasan por ser los que no pasan. Quiero decir: aquellos que se vanaglorían de verlo todo y de acertarlo todo. Quizá sean los que menos ven...
Pero ¿por qué hablar en tercera persona? ¿Siempre "ellos"? En suma: la tercera persona está de moda. Ya no decimos "tu", ni en singular, ni en plural. Da miedo hablar directamente... Por eso no hablamos con Dios directamente... Adoptamos diez mil máscaras porque tenemos miedo en exceso. No sea que topemos con lo inesperado...
¿Confiamos en lo inesperado? Es difícil, desde luego. Pero al Señor... ¿lo esperamos? ¿Sólo con nuestra imaginación febril? ¿No le dejamos espacio a la sorpresa? ¿No será que no le dejamos espacio a Él? Porque lo queremos queriéndonos, muy a través del espejo. ¿Es grato mirarse al espejo?
Levanta los ojos, hermano, y descubrirás tu bien mucho más alto

Alberto E. Justo

lunes, 4 de mayo de 2015

oración


No oramos, en verdad, cuando pretendemos "hacer algo"...
No oramos cuando pretendemos "ser orantes"... o ser tenidos por tales...
No oramos cuando nos asalta la pretensión de "ser alguien"...
No hay "profesionales" de la oración, ni especialistas o diplomados en su misterio...
Oramos cuando no sabemos... que oramos, cuando sólo Dios lo llena todo y no nos queda tiempo para ocuparnos del pasaje de retorno.
En el "abandono" somos orantes en verdad.

Frater Albertus Henricus, in eremo..............http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 27 de abril de 2015

Llevas contigo una ermita, que nadie puede quitarte


Caminas por un desierto jamás soñado. Eres -en verdad- monje y solitario en tu corazón, y más todavía cuando nadie lo sabe. ¡Cuánta maravilla encierra esa inmediatez, que no acertaremos a describir!
La ermita del corazón... Así como "en todas estas cosas vencemos por Aquél que nos amó. Porque persuadido estoy que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni lo presente, ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios (manifestado) en Cristo Jesús, nuestro Señor." (Rom. 8, 37-39).

martes, 21 de abril de 2015

Pasar y... quedar (en paz)


Pasar... ¡Qué maravilla! PASAR. Vamos de camino y "pasamos" sin detenernos y sin anclarnos, ni tropezar. Ni nos detenemos, ni acaparamos las cosas que... también pasan. Como las nubes del cielo, como las olas del mar, como ese viento que no sabemos de dónde viene ni a dónde va.
¿Qué te parece, mi amigo? ¿Continuamos nuestro pobre andar?
Te comento, también al pasar, un maravilloso secreto: que te lo digo al callar. Y nada más, por hoy, nada más.

sábado, 11 de abril de 2015

Atrévete a lo indecible


Llamé a una puerta aguardando que alguien me abriera y me hiciera pasar más allá de ella... Caminé junto a un río, buscando una playa, donde encontrar a no sé quién... Trepé a esa montaña, asomándome a sus cavernas... Como los románticos buscaba plantas y flores exóticas, flores nuevas que nadie conociera.
No, no es allí, no es eso, ni esto ni aquello... El Absoluto no se identifica con lo que sea, ni aquí, ni allí. Si crees que diste con tu destino al recibir no sé cuál diploma o te empeñaste en esta o en aquella profesión: te equivocas. No hay en este mundo "nada", ni nada de nada, que pueda en efecto ser nuestro fin.
Cuando te parezca alcanzar esto o aquello que sueñas, di, muy fuerte en tu corazón, "no es, no es, es preciso seguir más allá."
No hay cumbres. Más altas están las estrellas y ellas mismas no pueden cerrar el cielo. Y el cielo... ¿qué es el cielo? El cielo se abre para que vayas más allá...
¡Corazón, que en nada te conformas, estás en lo cierto cuando insistes en buscar!
Porque "Aquello" es ¡tan cerca! que nada ni nadie lo puede mostrar...

Alberto E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar

martes, 17 de marzo de 2015

No entorpezcas tus caminos


No entorpezcas tu vida prestando atención a las banalidades de la moda, a esas "murmuraciones" o reclamos de atención de tantos desorientados. Acepta las limitaciones y las dificultades, pero -de ningún modo- te detengas a considerar lo que no tiene espacio en la vida espiritual. Muchos esgrimirán hasta motivos "religiosos" para hacerse valer y dominar a los viandantes. Pero todo eso, todo lo que produce desazón, angustia o temor, no viene de Dios. El verdadero testigo del espíritu no necesita ni quiere recordar "poderes", ni pierde el tiempo en afirmarse invocando presuntos derechos... Nada de "ley del más fuerte".
Si has abrazado el honor y el decoro del desierto, quédate en el silencio profundo y despréndete de lo que no cuenta... Despierta al inmenso paisaje de la aurora en tu corazón.
Mira la ternura de Aquél que es tu vida.

Alberto E. Justo    
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miércoles, 11 de marzo de 2015

Ven, no te detengas en la ilusión


Hemos descubierto esa "trascendencia" donde reside nuestra "identidad". Relación profunda a Dios, de Quien todo recibimos. Mirada de Dios, rayo infinito de luz y de vida...
¿Pretendemos encerrar en "determinaciones" nuestras, en cálculos y deducciones, "aquéllo" que así nos es dado, en el misterio inefable?
Decía un poeta que las altas montañas son un estado del alma... ¿Caemos en la cuenta de que esos horizontes sin límites se abren desde el paisaje interior?
Es verdad que cuando desaparecen las "fronteras" un cierto temor nos invade... Ya no es hora de pretender "dominios" porque todos desaparecen. Tampoco es tiempo de "seguridades" ni de conclusiones forzosas. El alma ahora se descubre donde ama. Y también, desde luego, donde todo amor le es brindado. El alma dice: "Te amo con el amor con el cual Tú me amas." Y esto sólo es posible en el misterio de la libertad.
Por ello cuando buscamos el terreno seguro para pisar fuerte, éste se esfuma... No puedo caminar por donde ya no voy. Quizá estuve alguna vez, pero ahora no, ya no, porque en el desierto no hay sendas determinadas. Son los instantes del vuelo y del relámpago, la llamada del Cielo.
-Señor, ¿dónde moras?
-Ven y verás.

Alberto E. Justo    
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viernes, 6 de marzo de 2015

Redescubrir, todos los días...


Siempre es grato insistir acerca de lo más bello, digámoslo así... El descenso al corazón, a la ermita interior, comporta el desasimiento que nos eleva, que nos lleva a morar en el mismo Corazón de Dios. Es que, saliendo de las sombras, que parecen abrumarnos y encerrarnos, liberados de las ataduras o de las cosas en las que nos introducíamos, descubrimos inmediatamente esa Presencia inefable que de "modo sin modo" se nos revela como el Único, Aquél que es nuestra Vida, y que nos llama, y que nos da ese "nombre nuevo que nadie conoce sino el que lo recibe."
Es necesario que prestemos entera fe a la Bondad de Dios y a su Misericordia. Nada hay de mezquino en las sendas de la Gracia. ¿Está habituado nuestro corazón a la "generosidad" divina?
Meditemos, con quietud, en ese Desierto Interior. Una y otra vez acogiendo sin reservas, sin condiciones, sin temores, sin reparos... Sí, ha de ser así, sin exigir explicaciones, ni estatutos, ni certificados, ni un más y ni un menos... Así como recibimos la Vida y nos gozamos en el Misterio...
Volvamos incesantemente a lo que es y a lo que somos. ¡Tanto nos habla el Silencio! ¡¡Esa Mirada de Dios!!

Alberto E. Justo     
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domingo, 1 de marzo de 2015

Silencio-Soledad-Libertad


El horizonte abierto comporta la transparencia. Se trata del "desasimiento" liberador que nadie arrebata... Desasimiento que es, también, "abandono" y "dejamiento". Soledad, silencio y libertad: en todos los instantes, siempre. La Presencia es liberadora, redentora y divinizadora según gracia... No hemos de intentar ninguna explicación ni circunscripción...

Alberto E. Justo...
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miércoles, 18 de febrero de 2015

Volver, sin cesar


Las apariencias... A pesar de cuanto exteriormente pueda agobiarnos, la vida profunda se cumple en nuestro interior. En un instante todo puede comenzar, como una aurora, renovándose por gracia de Dios... Volvamos incesantemente a casa, a nuestro claustro interior -que nadie puede demoler- a ese santuario vivo, que no es otra cosa que la Morada de Dios...

Alberto E. Justo.....
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miércoles, 11 de febrero de 2015

No es tiempo de detenerse


¡Más hondo...! ¿Es posible tanta pretensión? Cuando buscamos "Aquéllo" que no se deja reducir ni expresar... ¿no hemos de continuar sumergiéndonos más allá?
El Silencio responde una y otra vez... Pero hay algo maravilloso que no podemos imaginar... Está demasiado cerca... Estamos demasiado cerca. Y no por virtud nuestra. ¿Para qué "mirar" desde aquí? ¿No hemos de mirar, acaso, desde donde somos realmente "vistos"?
Los rumores y los estrépitos de este mundo son muchos, demasiados, quizá... Pero todo eso es "ausencia" o, tal vez, ocasión para descubrir lo más real del otro lado. No, no es el ruido que, apenas, apenas y siempre, se va. No tiene qué hacer ni qué decir. Tampoco la inquietud: nada tenemos que vender... Sí, hemos de descubrir esa tenue y delicada transparencia que se nos brinda en la oración y en las cosas, que es apertura llena de sentido, apertura del alma, precisamente para ingresar más allá, para ahondar más.
He aquí -siempre- el desierto. El desierto florecido mil veces, infinitamente, en el jardín secreto del corazón. Un desierto "sin confines", decía San Juan de la Cruz.
Más hondo, entonces. A no detenerse.

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar