miércoles, 19 de junio de 2019

Toda coincidencia con la Iglesia católica en la actualidad.....

 El horizontalismo protestantizante

No cabe duda que Karl Barth (1886-1968) tiene parte en el giro teológico del marxismo producido en el posconcilio, y en la interpretación de la pastoral como praxis mesiánica.
El utopismo ingenuo del posconcilio, los sueños pelagianos de Nueva Humanidad, que tan cabalmente ha desmontado Leopoldo Eulogio Palacios[1]; la construcción horizontalista del Reino, beben mucho del utopismo barthiano.
Según éste, la inserción divina en la historia introduce un movimiento progresivo de desarrollo, cuya realización final será una nueva humanidad. Su concepto de pueblo es bíblico y marxista a la vez, como en una fallida amalgama.
El pueblo como lugar teológico, sustitutivo de la societas perfecta, es un concepto que debe mucho a Barth, además de a Yves Congar. No el pueblo en general, sino el pueblo como clase desfavorecida, a la que se atribuyen atributos mesiánicos y dialécticos.
Pero, según el fino análisis de Miguel Poradowski, donde más se nota el marxismo teológico de Barth es en su concepto de Dios. Lo relaciona con el mundo nuevo, utópico e ideal, que va a reemplazar al mundo egoísta y burgués por obra del cristianismo. Dios debe ser ante todo un revulsivo para los cristianos. El cristianismo debe ser revolucionario.
El mesianismo de Barth se funda en categorías kantianas y hegelianas. A su influencia indirecta se debe, también, la subestimación del tomismo. Porque Barth propicia el marxismo, y el marxismo combate el tomismo.

Una fe sin religión
La visión no religiosa de la fe de otro pastor protestante, Dietrich Bonhoeffer (1906–1945), también ha tenido una influencia considerable en la configuración del personalismo progresista posconciliar. Este autor establece una falsa dicotomía entre la fe y la religión. Su objetivo es una «una interpretación no religiosa de los conceptos teológicos»[2].
El mundo, según Bonhoeffer, ya es adulto y no necesita del cuento de la religión, como en Bultmann. Por el contrario, requiere una visión madura de la fe.
El cristiano adulto no demanda una defensa racional de la fe, sino el mero testimonio; Dios es vida, reconocimiento de las potencialidades vitales del ser humano, no argumentos. Se manifiesta en el mundo a través del amor entre todos los hombres; no hay que ir a buscarlo a realidades sobrenaturales, sino aquí, entre las realidades humanas.
Ser cristiano, para Bonhoeffer, significa ante todo ser persona, ser verdaderamente humano. No son los actos de la virtud de la religión lo que hace cristiano al cristiano, sino su calidad humana.[3]
El Papa emérito Benedicto XVI, en su mensaje a la Pontificia Universidad Urbaniana, criticaba con acierto la disociación que Barth y Bonhoeffer establecen entre fe y religión:
«el teólogo evangélico Karl Barth puso en contraposición religión y fe, juzgando la primera en modo absolutamente negativo como comportamiento arbitrario del hombre que trata, a partir de sí mismo, de apoderarse de Dios. Dietrich Bonhoeffer retomó esta impostación pronunciándose a favor de un cristianismo sin religión. Se trata sin duda de una visión unilateral que no puede aceptarse».

La fórmula protestante fe sin religión, adoptada por el maxismo teológico, se ha difundido enormemente: Jesús nos llamó no a una nueva religión, sino a una nueva sociedad, se dice. Obispos, laicos, agentes de evangelización, catequistas, teólogos comprometidos en labores de pastoral, enarbolan la bandera teológica de Bonhoeffer/Barth como si fuera católica y afirman, sin complejos, que la fe en Cristo no es una religión, ni consiste en profesar doctrinas ni recitar credos ni cumplir con ritos ni dispensar sacramentos ni profesar una moral. Que la fe, dicen, no consiste en creer, sino en experimentar y compartir.
La sombra del protestantismo, que disocia fe y religión, se cierne peligrosamente sobre estas doctrinas.


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[1]  Leopoldo Eulogio PALACIOS, El mito de la nueva cristiandad, Rialp. Madrid. 1951. 153 págs.
[2] Dietrich BONHOEFFER, Resistencia y rendición, págs. 248-49.
[3] Ibid., pág. 266.

domingo, 2 de junio de 2019

viernes, 31 de mayo de 2019

Archipiélago Gulag en Rumania: lo que nunca nadie había contado




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Mañana, viernes 31 de mayo, el papa Francisco viajará a Rumania y el domingo 2 de junio, último día de su viaje, presidirá en Blaj la divina liturgia con la beatificación de siete obispos greco-católicos martirizados “en odio a la fe” entre el 1950 y el 1970, bajo el dominio comunista.
Estos siete son sólo algunos de los cristianos de Rumania, obispos, sacerdotes y laicos, que merecen la corona del martirio.
Uno entre muchos es Ioan Ploscaru, obispo, fallecido en 1998 a los 87 años de edad, de los cuales quince pasados en la cárcel en condiciones inhumanas. Confió el relato de su calvario a un libro publicado en Rumania en 1993 y después en Italia en 2013 por las Ediciones Dehoniane de Bolonia, del que se pueden leer amplios pasajes en este enlace:
Y después está también el impresionante testimonio leído el 23 de marzo de 2004 en el Vaticano por Tertulian Ioan Langa, sacerdote greco-católico, que publicamos a continuación.
En 2004, el padre Tertulian tenía 82 años. Falleció en 2013. Su relato es muy detallado y, a la vez, espiritual. Un poco Solzhenitsyn, un poco hechos de los mártires. Entre gracia y misterio de iniquidad, llevado a los límites de lo imaginable. Con la "Santa Providencia" que actúa a través de las manos inconscientes de sus feroces verdugos.
En un momento en que se abusa de la palabra martirio aplicada también a los "shahid" islamistas, que se estallan a sí mismos para causar una masacre, este es un testimonio que ayuda a restablecer la verdad. Y que no hay que perderse en absoluto.
El testimonio se puede leer íntegro en italiano y en inglés. Aquí, en español, la parte final.
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“PORQUE ES MÁS GRANDE EL CIELO SOBRE NOSOTROS”
por Tertulian Ioan Langa
… Después me trasladaron a la cárcel subterránea de la zona pantanosa de Jilava, a ocho metros bajo tierra. El espacio estaba aprovechado de la manera más científica: dos metros de longitud por veintiocho centímetros de anchura para cada persona tendida en el suelo, de lado. Algunos, más ancianos, estaban tumbados sobre tablas de madera, sin sábanas o mantas. El húmero, la parte externa de la rodilla y del tobillo estaban en contacto con la madera. Nos manteníamos sobre la punta de los huesos, para ocupar un espacio mínimo. Podías apoyar la mano sólo sobre tu cadera o en el hombro de tu vecino. No resistíamos más de media hora en dicha posición; después todos juntos, cuando nos lo ordenaban, puesto que no era posible hacerlo separadamente y uno tras otro, nos dábamos la vuelta hacia el otro lado. La pila de cuerpos apiñados, dispuestos de esta forma, tenía dos niveles, como en una litera. Sin embargo, debajo había un tercer nivel, en el que los detenidos yacían directamente sobre el cemento, en el que se condensaban los vapores de la respiración de setenta hombres junto a las aguas de infiltración y la orina que rebosaba de la letrina, formando una mezcla viscosa en la que nadaban estos desventurados. En el centro de la celda-tumba de Jilava sobresalía un recipiente metálico, de unos setenta-ochenta litros, para la orina y las heces de setenta hombres. No tenía tapa y el olor y el líquido rebosaban abundantemente. Para llegar al recipiente tenías que pasar por el "filtro", es decir, por un control severo aplicado a la piel desnuda, control en el que te examinaban todo el organismo y todos sus orificios.
EL "FILTRO"
Con una varilla de madera nos raspaban la boca, bajo la lengua y las encías, en el caso de que nosotros, bandidos, hubiéramos escondido allí algo. La misma varilla nos perforaba las fosas nasales, las orejas, el ano, debajo de los testículos; era siempre la misma, rigurosamente la misma para todos, como signo de igualitarismo. Las ventanas de Jilava no estaban hechas para hacer pasar la luz, sino para obstaculizarla, puesto que todas estaban cuidadosamente cerradas con tablas de madera clavadas. La falta de aire era tal que para respirar nos acercábamos a turno, tres cada vez, boca abajo, para acercar la boca al resquicio de la puerta, posición en la que contábamos sesenta respiraciones, para que después otros compañeros pudieran recuperarse del desvanecimiento y de la falta de oxígeno.

DESNUDOS EN EL HIELO
Desde Jilava, tras largos años de profanaciones humanas, fuimos trasladados, con cadenas en los pies, a la cárcel de máximo aislamiento llamada Zarka, pabellón del terror de la prisión de Aiud. La acogida se desarrolló según el mismo ritual siniestro y diabólico de profanación del hombre creado por el amor de Dios. La misma raspadura, las mismas botas tremendas que se hundían en las costillas, en el abdomen, en los riñones. La celda en la que me metieron no tenía nada: ni cama, ni manta, ni sábana, ni almohada, ni mesa, ni silla, ni esterilla y tampoco ventanas. Únicamente barras de acero y yo, como el resto, solo en la celda: me asombraba de mí mismo, vestido sólo con mi piel y cubierto de frío.
Estábamos a finales de noviembre. El frío era cada vez más penetrante, como un incómodo compañero de celda. Al cabo de unos tres días, desde la puerta abierta con violencia me arrojaron unos pantalones desgastados, una camisa de manga corta, calzoncillos, un uniforme de rayas y un par de botas desgastadas, sin cordones, sin calcetines. Nada para cubrirse la cabeza. Y, además, una especie de letrina, un mísero recipiente de unos cuatro litros. Me vestí con la rapidez de un rayo. Helados, el cuarto día nos contaron. En lugar de mi nombre me dieron un número: K-1700, el año en el que la Iglesia de Transilvania se reunió con Roma. En el registro civil ya me habían asesinado. Sobrevivía sólo como un número estadístico.

CAMINAR O MORIR
Para sobrevivir al frío estábamos obligados a movernos continuamente, a hacer gimnasia. En el momento en que caíamos extenuados por el cansancio y el hambre, nos precipitábamos en el sueño; un sueño brevísimo, porque el frío era cortante. El pabellón, inmerso en el silencio lúgubre de la muerte, resonaba bajo nuestras botas sin cordones. Nos animaba la misteriosa voluntad de un pueblo de permanecer en la historia y la vocación de la Iglesia de seguir viva. Dejábamos de caminar alrededor de las 12:30, durante una media hora, cuando el sol se detenía, avaro, en el rincón de la celda. Allí, acurrucado con el sol en el rostro, robaba un instante de sueño y un rayo de esperanza. Y cuando el sol me abandonaba, yo sentía, sin embargo, que la Gracia no lo hacía. Con cada paso recitaba rítmicamente una oración, componía letanías, recitaba los versículos de los salmos.
Seguimos caminando así, para no tropezar con la muerte, durante diecisiete semanas. A quien le abandonaba la fuerza o la voluntad de moverse, moría. De los 80 hombres que entraron en Zarka, sólo sobrevivieron 30. Lentamente, las barras de hierro se revestían de escarcha, formada por el aliento de vida de nuestra respiración, brillante hábito de paso hacia el cielo.
PERO TODO ES GRACIA
No he escrito mucho sobre estas experiencias dramáticas de mi vida. ¿Quién podría creer lo que parece increíble? ¿Quién puede creer que las leyes físicas hayan sido superadas por la voluntad? ¿Y si tuviera que relatar los milagros que he vivido? ¿No se considerarían fantasmagorías? Sería más difícil para mí soportar esta incredulidad que más años de prisión. Tampoco creyeron en Jesús muchos de los que le vieron: "Desde entonces, muchos discípulos se echaron atrás y no volvieron a ir con él" (Jn 6, 66).
Nada sucede por azar en la vida. Cada instante que el Señor nos concede está cargado de Gracia –impaciencia benévola de Dios – y de nuestra voluntad de responderle o rechazarle. Nos corresponde a cada uno de nosotros no reducir todo a un simple relato duro, feroz, increíble y comprender, en cambio, que la Gracia acogida no frena al hombre, sino que lo lleva más allá de sus expectativas y de sus fuerzas. Espero de corazón que este testimonio abra una ventana de Cielo. Porque es más grande el Cielo sobre nosotros que la tierra bajo nuestros pies.

http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2019/05/30/archipielago-gulag-en-rumania-lo-que-nunca-nadie-habia-contado/?refresh_ce

domingo, 28 de abril de 2019

De la beatificación de un capellán del terrorismo rojo

Desvelado sin razón conocida, luego de poco de dos horas más de sueño, se me vino a la (sub[?]-)conciencia semi-dormida el esquema y argumento de un texto “eclesiásticamente incorrecto”. En todo caso, estas líneas nocturnas (nocturnas como los hechos relatados) no son culpa nuestra, sino del insomnio, causado quizás por la ansiedad del periplo misional que comenzamos mañana con varias escalas previas y esperado destino final en lo que, Deo volente, será el centro de nuestro nuevo (y ansiado) circuito misional ad gentes: el Norte de Laos. El asunto del desvelo, además de la ultra-periférica paganía laosiana (que nos convoca desde su extremada indigencia espiritual), es la anunciada beatificación de un ex obispo riojano (y algunos de sus infelices acólitos) y su inclusión en el sacrosanto Martirologio, la cual no tendrá lugar sino en la mismísima Octava de Pascua, el sábado que viene, 27 de abril del corriente.
Dicho abreviadamente, Mons. Enrique Angelelli fue un indisimulado cómplice, promotor y cooperador de la guerrilla comunista, la cual desangró a la Argentina, matando incluso niños. Cerca de mi casa, v.gr., una persona que vendía flores, voló en pedazos por la acción bienhechora de las bombas marxistas. El objetivo de esta guerrilla, que fue comunista y terrorista (haciendo conductas tan beatas y cristianas como tirar bombas en medio de la ciudad matando gente inocente), fue implantar en la Argentina un gobierno marxista, como en Cuba, la URSS, China, Vietnam y Laos.
Ahora bien, la carnicería zurdo-asesina que asoló nuestros pagos tuvo sus capellanes, esto es, algunos sacerdotes, y algún que otro episcopo, los apoyaron en mayor o menor grado, debido a una ignorancia (o malicia) más o menos aguda. Fueron los capellanes del terrorismo rojo. La confusión en Hispanoamérica fue tan grande que no faltaron curas que tomaron las armas, como el asesino Camilo Torres, que las izquierdas, siempre tan pías en su culto a los santos, pujan para que sea canonizado.
De muy buena fuente nos llegó la información que hay fotos que muestran a Monseñor Angelelli acampando con desquiciados líderes sanguinarios del terrorismo vernáculo como Santucho -el líder de la guerrilla en el monte tucumano (invictamente liquidada por heroicos soldados de nuestras Fuerzas Armadas)-, muerto en un tiroteo, y Gorriaran Merlo, fautor principal del demencial ataque al cuartel de La Tablada, asalto éste capellaneado por fray Pugjanié.
Consta que Angelelli fue a visitar al padre Melchiori (capellán militar de entonces) para pedirle “fierros para los muchachos”, esto es, para la guerrilla marxista. María Lilia Genta, hija del héroe Jordán Bruno Genta (ultimado por la guerrilla roja), da testimonio de este crimen [1]:
Lo que voy a contar ocurrió poco tiempo después de haber sido designado Angelelli Obispo de La Rioja (julio de 1968) (…). El Padre Eliseo Melchiori, de origen chacarero, doctor por Roma, Capellán de Aeronáutica (llegó a ser Vicario General de esa Arma) estaba destinado en la Base Aérea de El Chamical, en la Provincia de La Rioja. Así las cosas, Angelelli lo llamó a Melchiori citándolo en el Obispado para hablar. Los capellanes militares dependen del Obispado Castrense pero es costumbre y norma no escrita que tengan cierto vínculo y aún una relación cordial con el Ordinario de cada lugar. De modo que el buen Cura Melchiori acudió prestamente al llamado del Pastor. La sorpresa fue mayúscula cuando, al quedarse a solas con el Obispo, éste le espetó:
– Che, Melchiori, vos que estás con los milicos, ¿por qué no sacás algunos fierros y me los traés para que yo pueda armar a los muchachos?
Las fotos de Angelelli celebrando la Misa con una bandera de la banda llamada “Montoneros” (una piara de terroristas) dio la vuelta al mundo. Estamos hablando de cosas públicas y notorias, no de rumores de pasillo.
Pero, entonces, ¿qué está pasando? ¿Por qué un Papa quiere beatificar a alguien como Angelelli? No lo sabemos. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar intenciones de un prójimo? Nadie y por eso no juzgamos sus soberanas intenciones. Pero, uno de los asesores oficiales de la Santa Sede (no es una metáfora), el agitador izquierdista Juan Gravois, nos da una pista que nos permite encontrar una explicación. El Santo Padre lo ha nombrado asesor del Consejo Pontificio de Justicia y Paz del Vaticano, encargado de la organización de los “Encuentros de los Movimientos Populares” [2].
Gravois declaró a la prensa, que “los discursos” del Papa Francisco “son muy disruptivos y que en términos ideológicos-programáticos están a la izquierda del Partido Obrero” [3]. El mismo Gravois reconoció que Bergoglio está más a la izquierda que él, diciendo lo siguiente: “el Papa está a la izquierda mía (…) Está planteando que hay que hacer un cambio revolucionario y yo estoy planteando reformas. Soy mucho más moderado que él” [4].
El Papa declaró que a los comunistas “podríamos decirles: pero ustedes son cristianos” y luego se rió [5], como si el tema fuera gracioso, lo cual no lo es ya que el comunismo mató 200.000.000 de personas. Estas desconcertantes declaraciones a la prensa contrastan de lleno con la inabolible definición magisterial que, en documento del S.S. Pío XI, reza que “el comunismo es intrínsecamente perverso” (S.S. Pío XI, Divini Redemptoris, 60 [6]).
En derecho, hay un axioma procesal que dice: “a confesión de parte, relevo de prueba”. Creemos que las confesiones de Gravois y la reseñada declaración papal explican el porqué de la beatificación que, salvo que Dios la impida por medio de algún milagro, se realizará el sábado que viene.
Algunos de buena doctrina que no simpatizan con la beatificación en curso, dicen dos cosas: que las beatificaciones no son infalibles y que (con ésto no coincidimos) acá habría que aplicar la décimotercer regla ignaciana para sentir con la Iglesia que dice que “debemos siempre tener para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina (…)[365]”.
Creemos que acá no se aplica esta regla (pensada por San Ignacio en el contexto de plena guerra doctrínal contra la herejía luterana que negaba, in totum, la validez del Magisterio Papal) ya que acá no se trata de “lo blanco que yo veo”, sino de “lo que es negro y yo veo como negro” y no cualquier negro sino negro azabache y del peor azabache.
Sí, en cambio, se aplica la 2ª regla ignaciana para el discernimiento de la 2ª semana que previene contra el demonio que nos tienta sub angelo lucis (bajo ángel de luz, esto es, bajo capa de bien) por medio de “razones aparentes, sotilezas y asiduas falacias [329]”.
Una última cosa.
Hay un héroe argentino, un soldado cabal, el Comodoro Estrella, católico practicante, que hace tiempo está preso acusado calumniosamente de haber asesinado a Angelelli. Es una mentira flagrante.
La inclusión en el Martirologio de Angelelli aumentará sin medida los tormentos horrendos que el Comodoro Estrella, prisionero de guerra, sufre en la cárcel [7].
Que todos tengan unas muy felices Pascuas de Resurrección, que los llene de luz y parresía.

Padre Federico Highton, S.E.
Misionero en Extremo Oriente

[1] https://adelantelafe.com/angelelli-historia-de-un-presunto-martirio-iii/
[2] https://infovaticana.com/blogs/firma-invitada/quien-juan-grabois-asesor-del-papa/. Se dice que Gravois fue un mal empresario: “Grabois tuvo un paso por la vida empresaria que pocas veces comenta en las muy frecuentes apariciones en los medios. Y esa faceta como patrón, estuvo caracterizada por un problema recurrente a la hora de pagar impuestos y un quebranto como directivo de una empresa de capitales extranjeros” (https://politicaydesarrollo-archivo.blogspot.com/2019/03/de-empresario-piquetero-la-historia.html).
[3] http://elgritodelsur.com.ar/2018/08/francisco-a-la-izquierda-del-partido-obrero-grabois.html
[4] https://conlagentenoticias.com/grabois-el-papa-esta-a-la-izquierda-mia/
[5] https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-francisco-es-comunista-el-mismo-responde-17363
[6]La fórmula latina dice así: “Communismus cum intrinsecus sit pravus”.
[7]Sobre el “asesinato” de Angelelli recomiendo la lectura de los excelentes informes de los abogados Mario Meneghini ( http://mario-meneghini.blogspot.com.ar/2014/07/angelelli-el-crimen-que-fue-accidente.html) y Silvia Marcotullio (https://www.informadorpublico.com/wp-content/uploads/2018/06/BREVE-RESEÑA-HISTÓRICO-JURÍDICA-DEL-CASO-A)

sábado, 27 de abril de 2019

Angelelli, marxistas y revueltas en la diócesis roja

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(NBQ)- Hoy la Iglesia argentina beatifica por martirio in odium fidei (por odio a la fe) al obispo Angelelli y sus tres colaboradores. Pero es una beatificación que divide a los fieles: no hay pruebas de que se haya tratado de un homicidio. Un nuevo estudio reconstruye años de investigación y desmonta las tesis del martirio. Empezando por la cercanía del obispo de La Rioja a los grupos armados marxistas que enojó a los fieles. Se retrata la situación de una beatificación política que, no por casualidad, abraza la izquierda y el kirchnerismo.
Segunda parte de la investigación sobre la beatificación del obispo Angelelli.
La guerra al ejército
Posteriormente, en 2010 se reabrió un nuevo proceso que culminó en la sentencia de condena de dos ex militares, que entonces estaban destinados en la base de Chamical y por tanto fueron acusados de estar detrás del delito: el general Luciano Benjamín Menéndez (muerto en febrero de 2018, un jerarca, al que la Justicia imputó 140 delitos, condenándolo a 14 cadenas perpetuas) y el comodoro Luis Estrella, un católico activo con una fe sólida, que se declaró siempre inocente y se definió víctima del sistema judicial argentino. Del nuevo proceso no salieron nuevos hechos que cambiaran los resultados anteriores, como afirmó posteriormente una ex juez en 2018, Silvia E. Marcotullio, la cual señaló que no se habían encontrado a los autores materiales del supuesto delito, que los dos indiciados habían sido condenados sin pruebas y las investigaciones precedentes, una durante el régimen de los coroneles, la otra en pleno gobierno constitucional, llegaron a las mismas conclusiones. Por todos estos motivos, llegó a la conclusión de que ese proceso había sido una “aberración jurídica”.
Odium Fidei ausente
Pero la sentencia, por lo menos según quienes se la han estudiado con atención, no llega a hablar de odio religioso, aun reconociendo el delito. “El agravante del odio religioso fue excluido por los jueces, lo cual no es compatible con la declaración de martirio in odium fideihecha por la Iglesia”, señaló en La Prensa Jorge Ocantos, recordando que esta beatificación había provocado una gran división entre los fieles de la Iglesia.
Y aun así, fue suficiente ese proceso. Y fue suficiente también para la Iglesia que antes, en 2006, cuando Jorge Mario Bergoglio era el presidente de la Conferencia Episcopal argentina, ordenó una comisión especial dirigida por monseñor Carmelo Juan Giaquinta. Cuando terminaron no habían llegado a ninguna conclusión: no fue posible demostrar con seguridad si se trató de un accidente o de un atentado. El propio Giaquinta confió en privado a Maria Genta -pero este hecho sólo lo ha contado ella-, que las evidencias de un atentado estaban completamente ausentes.
La Justicia civil llegó sólo en 2014, cuando en Argentina se estaba en pleno gobierno de los Kirchner, primero con Néstor y luego con su esposa Cristina. Años, observa la experta, en los que se desencadenó una violenta campaña en contra de los vértices del ejército, considerado el autor de todos los males. “Durante esos años –añadió-se puso en marcha un plan sistemático de venganza contra las Fuerzas Armadas que en los años 70 combatieron en contra de las organizaciones guerrilleras y terroristas. (…) Años en lo que se cometieron numerosas irregularidades para condenar a jueces, con métodos muchas veces contrarios a los fundamentos del derecho y movidos por la parcialidad ideológica”.
Una beatificación construida
Por tanto, es en este contexto en el que madura la condena a los dos presuntos asesinos de Angelelli. Los cónyuges presidentes se hicieron una foto mientras miraban el retrato del obispo, como en adoración. De esta forma se abrió la puerta para la Iglesia para su beatificación, revalidada -según lo referido por Vatican Insider- por la carta en la que Angelelli denunciaba al nuncio de entonces su situación y la oposición del régimen a sus planes pastorales.
Este es un punto indispensable para comprender el clima de la época: Genta demuestra cómo Angelelli estaba muy comprometido con “sectores eclesiales que estaban sucumbiendo a la ideología y a la práctica de la subversión marxista en favor de un cristianismo adulterado”. Y relata varios episodios que describen la línea pastoral de Angelelli: “Se rodeó de colaboradores lamentables, implicados en la teología de la liberación y el tercermundismo, comprometidos con la acción de grupos subversivos. Hecho que creó numerosos choques y fricciones para gran escándalo de los fieles”.
Genta, por ejemplo, cuenta lo que pasó en la localidad de Annillaco, cuando el viejo párroco fue atacado por algunos subversivos porque no se adaptaba a los planes programáticos del tercermundismo. Angelelli obtuvo su renuncia, pero esto desencadenó la rebelión del pueblo, el auténtico, encariñado con su párroco, que protestó encabezado por los sin tierra, lo que confirma que muchas veces las batallas ideológicas que se combaten por los pobres van precisamente en contra de estos. ¿Resultado? Los rebeldes proclamaron Anillaco Ciudad de la fe y Angelelli conmutó la pena canónica del interdicto.

La Sra.Genta recuerda que el sentimiento genuino del pueblo se mezcló, como suele pasar, con los intereses políticos, pero todo esto era algo inevitable, vista la acción disgregadora de Angelelli. El cual, en cuanto llegó a la Rioja, redactó una especie de manifiesto aprobado por el consejo presbiteral de la diócesis, en diciembre de 1972 y en cuyo punto número 1 se decretaba: “La Iglesia de La Rioja asume oficialmente el pensamiento y la acción del Movimiento de los sacerdotes por el Tercer Mundo” y en el punto 2: “Se consideran traidores a aquellos sacerdotes de las diócesis que no sigan esta pastoral”. Prácticamente -afirma en un artículo Horacio Ricardo Palma-, “una nueva Iglesia a la que, sin embargo, el pueblo le daba la espalda también por la presencia, entre los curas provenientes de otras diócesis y acogidos por Angelelli, de sacerdotes que vivían con mujeres, religiosas que tenían relaciones con sacerdotes, curas con hijos, seminaristas ordenados sin haber terminado los estudios y numerosas violaciones de la doctrina litúrgica y en la celebración de los sacramentos“.
A causa de este nuevo espíritu tercermundista, Angelelli también “puso en alerta” al régimen anterior, en 1973, el de Domingo Perón. Un emisario suyo en la zona anotó distintos episodios que describen una acción pastoral que tenía repercusiones sobre los curas que no se plegaban a ciertos diktat ideológicos. Y terminaba aconsejando un ataque en la prensa para obligar a la Santa Sede a expulsarlo. Obviamente no hicieron nada. Angelelli murió tres años más tarde, pero con un régimen distinto al del general. A pesar de todo, nunca se encontraron las pruebas de que se hubiera tratado de un homicidio, y todavía menos de un martirio por odio a la fe. Y sin embargo, sólo por el hecho de que se mencione o se ponga en discusión esta beatificación de un gran significado político, el obispo de La Rioja, mons. Colombo, llegó a hablar hace unos meses de “fomentadores de odio”, contribuyendo de esta forma a envenenar el clima.
Publicado por Andrea Zambrano en la Nuova Bussola Quotidiana; traducido por Teresa Chaves Montoya para InfoVaticana.

jueves, 25 de abril de 2019

DECLARACIÓN DEL INSTITUTO DE FILOSOFÍA PRÁCTICA ACERCA DE CHINA, LA PENA DE MUERTE Y LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

“Es el horror que siento por la sangre vertida cuando es inocente, lo que me constriñe a inventar el verdugo”
Saint-Exupéry

I.
Un informe de Amnistía Internacional publicado el 9 del corriente acerca de la pena de muerte en el orbe dice que en el 2018 los ejecutados fueron 690 personas, que disminuyó en general, advirtiendo su incremento en algunos países, entre ellos Bielorrusia, Japón, Singapur, Sudán del Sur, Vietnam y los Estados Unidos.
Luego, agrega que “China sigue siendo el país que encabeza el número de ejecuciones, seguida de Irán, Arabia Saudita, Vietnam e Irak. El gigante asiático no proporciona cifras oficiales por considerarlas secreto de Estado. La organización estima que allí se cuentan por miles cada año” (La Prensa, Buenos Aires, 10/4/2019).
Es interesante un informe de la misma organización del 2011 en el cual señala que si bien en la década anterior las ejecuciones disminuyeron, en Medio Oriente se duplicaron: en Irán 360, en Arabia Saudita 82, en Irak, 68. En los Estados Unidos, único país americano que aparece, fueron 43.
Al año siguiente, encontramos de nuevo a Irán con 314, Irak 129, Arabia Saudita 79, Yemen 28. Sudán 19, Afganistán 16. Estados Unidos repite el número 43.
Es importante señalar los delitos castigados con la pena capital: tráfico de drogas, China, India, Irán, Indonesia, Pakistán, Arabia Saudita; blasfemia, Pakistán e Irán; apostasía, hostilidad a Dios, sodomía y adulterio, Irán; hurto agravado: Kenia, Zambia, Arabia Saudita; estupro y brujería: Arabia Saudita; delitos económicos: China (Corriere della Sera, Milán, 10/4/2013).
Lo que sucede en China, ese “inmenso convento sin Dios”, como se tituló un libro, es un misterio. Pero se calcula que las ejecuciones oscilan entre tres y cinco mil por año, lo cual indica lo relativo de las cifras totales de Amnistía Internacional y en realidad no se sabe si las mismas aumentan o disminuyen.
La doctrina social de la Iglesia no es un invento de los papas y menos de un Papa, aunque sea el actual, que además, es argentino. En cambio, constituye una larga elaboración que hicieron los Padres de la Iglesia, los grandes teólogos, los doctores y las doctoras, basada en la ley natural, conocida por todos los hombres a través de la sindéresis que les permite distinguir en grandes líneas lo bueno de lo malo y es por eso, que ciertos documentos se dirigen “a los hombres de buena voluntad” y en la ley divina positiva, revelada mediante las Sagradas Escrituras.
Lo que hace la cátedra romana es explicitarla, atendiendo a las circunstancias y a veces con finalidad pastoral, con mayor o menor precisión y brillo, según sean sus intérpretes (Así en nuestro tiempo, Pío XII, Benedicto XVI o Francisco.
En el Libro del Éxodo se ordena: “no quitarás la vida al inocente ni al justo” (23,7); pero un hombre injusto puede despojarse de ese derecho y hacer surgir en su prójimo el derecho a la legítima defensa como establece el mismo texto del Antiguo Testamento: “si fuera hallado un ladrón forzando o socavando una casa, y siendo herido muriese, el que lo hirió no será reo de la sangre vertida” (22,1). La consecuencia la extrae Jacques Leclerq, en nuestro tiempo cuando afirma: “la pena de muerte… no es justa sino porque y en cuanto responda a la legítima defensa de la sociedad”.
En la Ley Antigua se encuentran cincuenta y tres delitos castigados con la pena capital y en el Evangelio la encontramos en las parábolas de los viñadores homicidas (Mateo, 21, 41) y en la de la boda real, como respuesta al ultraje y al asesinato (Mateo, 22, 7).
Siglos de elaboración doctrinal son sintetizados por Pío XII con su claridad habitual: “el poder público tiene la facultad de privar de la vida al delincuente sentenciado en expiación de su delito después que este se despojó de su derecho a la vida”.
Destaquemos: tiene la facultad y no la obligación, porque el tema de la tasación de las penas es competencia del derecho positivo, cuyas leyes deben ser ordenaciones racionales atendiendo a las circunstancias, porque la aplicación de la pena de muerte es lícita, pero puede no ser oportuna.
Pero existen argentinos muy originales y así hace unos cuantos años un obispo Miguel Hesayne atacó la legitimidad de la pena capital con diversos argumentos; es inútil, porque no influye en la comisión de delitos; es inmoral, porque da mal ejemplo y el Estado se pone de igual a igual con un criminal; es injusta, “porque una sociedad que educa a sus miembros en la lucha por el éxito, engendra violencia y segrega delincuentes. Después, no quiere reconocer su propio fruto, sino que desea eliminarlo de su seno con un falso puritanismo”; es anticristiana (La Nación, Buenos Aires, 5/8/1990).
III.
En la misma línea hoy tenemos al Papa Francisco, que no solo quiere abolir la pena de muerte, sino también la de prisión perpetua, a la cual denuncia como una “ejecución escondida” y además condena los “modernos campos de concentración” (Gian Guido Vecchi, “Il Pontefice contro l’ergastolo”, Corriere della Sera, Milán, 26/10/2014.
Y arremete contra la pena de muerte “legal o ilegal que sea”, sin hacer diferencia, cuando en la Argentina se han visto en los últimos días linchamientos ante la impotencia policial, incluso el de un hombre inocente, ultimado por una turba, entre la cual se encontraba el culpable. Sin embargo, debemos hacer la distinción recordando las exigencias de la doctrina tradicional que exige autoridad competente, juicio público, escucha del acusado, garantías de la defensa y proporcionalidad entre la culpa y la pena.
El Papa habla de “modernos campos de concentración” en general, pero parece no advertir los que existen en su país en los cuales sufren muchos detenidos, a quienes se aplica la pena de muerte “por izquierda” la cual se ha cobrado hasta ayer, 489 víctimas, de las cuales 157 murieron durante el gobierno de Macri. Lo mismo pasaba en el lager de Polonia donde el escritor Giovanni Guareschi estuvo dos años preso:” La muerte paseaba entre las barracas. Nadie podía impedirle entrar en el campo y este era el único derecho que se concedía a hombres sin derecho”. ¿Alguna vez el Papa argentino se ocupará de sus compatriotas sufrientes y de sus familias y desafiará lo políticamente correcto?
Y ahora presentamos un resumen estadístico de datos de los presos hasta ayer, facilitado por un distinguido integrante de nuestra Comisión Directiva:
  1. Cantidad de personas (hombres o mujeres) que estuvieron o están afectadas a estas causas: 2.289. Ellas son civiles, sacerdotes e integrantes de las Fuerzas Armadas, de Seguridad (Gendarmería y Prefectura Naval), Policiales (Policía Federal y provinciales) y Penitenciarias (Servicios Penitenciarios Federal y provinciales). Incluimos a todos los que están o estuvieron afectados a estas causas, porque el hecho de haber sido absuelto, sobreseído o dictado falta de mérito no significa que “mañana” esta situación no cambie arbitraria e ilegalmente por resolución judicial en la misma causa o siendo imputado en otra. Existen muchos casos de absueltos o sobreseídos que volvieron a ser imputados y hasta condenados.
  2. Personas fallecidas que tenían condena firme: 56 de las 498 citadas. Es decir que 442 murieron sometidos a procesos injustos, siendo presuntamente inocentes.
  3. Sobre la base de 1635 prisioneros cuyas edades se conocen, resulta lo siguiente:*Edades mínima y máxima de los sobrevivientes: 59 y 99.*Personas de 70 años o más detenidas en penales: 90.
  4. *Personas entre 50 y 59: 8; entre 60 y 69: 397; entre 70 y 79: 741; entre 80 y 89; 414; de 90 y más: 75.
  5. *Edad promedio: 75,71 años.
Somos precisos y nuestras declaraciones no necesitan aclaraciones. No mentimos porque nuestro Dios detesta a los labios impíos. No lanzamos generalidades como “los más de 30.000 desaparecidos” del Papa Francisco, ni legislamos acerca del tema transformando en jurídicamente obligatorio un invento, como lo hace María Eugenia Vidal, nuestra “marquesa de Sade” (Doce años de declaraciones que no necesitan aclaraciones), Infip, Buenos Aires, 2017, p. 209).
IV.
Hemos visto que tenemos un Papa que aboga contra la pena de muerte, pero a su lado a monseñor Marcelo Sánchez Sorondo que nos propone a China, campeona olímpica y mundial desde hace décadas en aplicar este castigo, como modelo actual de concreción de la doctrina social de la Iglesia.
Habla ese obispo: “En este momento los que mejor realizan la doctrina social de la Iglesia son los chinos; ellos buscan el bien común, subordinan las cosas al bien general”.
A su vuelta de un viaje al gigante asiático dice: “encontré una China extraordinaria; lo que la gente no sabe es que el principio general chino es trabajo, trabajo, trabajo. No tiene villas miseria, droga… Hay una conciencia nacional positiva, quieren demostrar que han cambiado, ya aceptan la propiedad privada”.
Y sigue su apología: atiende “más que otros países la encíclica de Francisco ‘Laudato Si’ sobre el cuidado de la casa común… en esto está asumiendo un liderazgo moral que otros han dejado… La economía no domina a la política como en los Estados Unidos… los chinos proponen trabajo y bien común”.
Los habitantes de ese país, en este momento “tienen una calidad moral que no se encuentra en muchos lados… El mundo es dinámico y evoluciona” (Vatican Insider, Vaticano, 3/2/1918).
A este peculiar monseñor le contestó por adelantado Xi Jinping: “Si nos desviamos o abandonamos el marxismo, nuestro partido perdería su alma y su dirección… debemos no vacilar nunca” (“Marxismo vivo”, en “La Prensa”, Buenos Aires, 1/10/2017)
¿Cómo se concreta esto en el orden político? China acaba de cambiar su Constitución para concentrar los poderes en el presidente Xi Jinping para siempre, o sea lo ha consagrado “Emperador” vitalicio y ahora ocupa tres cargos: Secretario general del Partido Comunista, Presidente del Estado y Presidente de la Comisión militar central.
Pero lo más grave es que tres obispos pertenecientes a la Iglesia patriótica, que son diputados y que hoy vuelven al redil en virtud de los “arreglos” después de estar excomulgados, votaron esto. Uno de ellos, Fang Jianping preguntado acerca de si los católicos chinos debían apoyar al presidente, dijo: “Naturalmente sí” y destacó que “siendo ciudadano de un país, la ciudadanía debiera estar antes que la religión” (Religión en Libertad, 14/3/2018).
V.
Hemos sido durante una década profesores de Introducción a la doctrina social de la Iglesia, materia instaurada por ese gran decano que fue Santiago de Estrada, a quien vaya nuestro recuerdo y homenaje.
O sea que algo entendemos, hemos estudiado el tema y podemos afirmar que hoy China es la antítesis de esa doctrina, pues resume lo peor del capitalismo y lo peor del comunismo.
Pero, además, el nuevo “emperador” es titular de un renovado patronato, que le permite participar en la designación de los obispos, perseguir a los fieles a Roma, integrantes de la Iglesia clandestina y blanquear a los traidores pertenecientes a la Iglesia patriótica.
Y como si fuera poco, todos los días nos llegan pésimas noticias de China: destrucción de iglesias y santuarios, nuevas prisiones para obispos, sacerdotes y laicos “clandestinos”, alcahueterías pagas como un premio a quienes denuncien actividades religiosas “ilegales”, multas contra folletos y felicitaciones cristianas, prohibición de asistencia a oficios religiosos de niños y jóvenes. Todo una singular e inédita concreción de la doctrina social de la Iglesia.
Recemos por los católicos chinos, heroicos resistentes, abandonados por quienes primero los debían sostener y confortar.

Buenos Aires, abril 16 de 2019
Juan VERGARA del CARRIL                               BernardinoMONTEJANO
Secretario                                                  Presidente

miércoles, 24 de abril de 2019

Letra del vídeo anterior

¡No pasarán! decian los marxistas. ¡No pasarán! gritaban por las calles. ¡No pasarán!, se oia a todas por plazas y plazuelas con voces miserables. Ya hemos pasao!! y estamos en las cavas Ya hemos pasao !! con alma y corazón Ya hemos pasao!! y estamos esperando pa ver caer la porra de la gobernación. Este Madrid es hoy de Yugo y flechas, es sonriente, alegre y juvenil. Este Madrid es hoy brazos en alto, y sigos de facheza, cual nuevo Abríl. Este Madrid es hoy de la Falange, siempre garboso y lleno de cuplés. A este Madrid que cree en la paloma,(...) Ya hemos pasao !!, decimos los facciosos, ya hemos pasao !! gritamos los rebeldes ya hemos pasao!!, y estamos en el prado mirando frente a frente a la señá Cibeles. No pasarán, la burla cruel y el reto No pasarán, pasquines en las paredes No pasarán, gritaban por el micro, chillaban en la prensa y en todos los papeles. ¡ No pasarán ! jajajaja!! ¡¡ YA HEMOS PASAO !!

¡¡ YA HEMOS PASAO !!