jueves, 9 de agosto de 2012

¿Más sendas en el silencio?


¿Más sendas en el silencio?

Éstas son al revés de lo que suponemos. Los caminos del silencio comportan siempre un retorno, volver a casa, a la Casa del Padre, al secreto siempre más profundo del corazón. No es hora de hacer "fuerza", ni de inventar "fervores". Es hora de paz y de coraje: atravesar de nuevo el dintel de la puerta que dejáramos atrás y adentrarnos allí mismo. ¿Comporta un retroceso? De ninguna manera. Comporta nacer de nuevo, cada vez. Dejar que el Verbo venga... ¡Ven Señor Jesús! O, quizá, cuando llama a la puerta entramos ahora nosotros con Él y en Él.
Si has juntado demasiados ladrillos, déjalos a un lado. Simplemente levanta en tu alma los muros de tu jardín. ¡Es hermoso este jardín! Ahora bien, tus sentidos no se procuren muros de materiales, aunque parezcan muy protectores. Tus sentidos han de disciplinarse y aplicarse, siempre de camino, al verdadero jardín interior. Cuando suenen esas lejanas trompetas, te dirás a ti mismo: -eso no es para mí, están muy lejos. Cuando algún grito cercano te desconcierte, dirás rápidamente, -Señor Jesús, ten piedad... Porque el silencio y la vida, porque todo es Él. Reposa en su Corazón, esa es tu casa, ese mismo, tu silencio.
Fr. Albertus

miércoles, 18 de julio de 2012

domingo, 8 de julio de 2012

¡¡¡Invitación permanente!!!



¿Silencio que es olvido? Quizá… Pero intentamos decir otra cosa. Nos hallamos en un paraje que debe ser reconocido por sí mismo. La aceptación de este acontecimiento comporta inmediatamente un abandono sin condiciones. En efecto, se trata de no atascarse, de cortar cualquier atadura que nos detenga en el camino.

El “abandono” y el “ser separado” o “desasimiento” comportan, desde el inicio, esta “liberación”, a pesar de todos los riesgos que puedan invocarse.
El “peregrino” debe salir probado, después de un largo período, durante el cual el dolor o las contradicciones, su estudio y su responsabilidad, su disponibilidad y su obediencia, hayan tallado en el buen leño lo que denominaremos ahora una “conciencia” en condiciones de guiar todos sus pasos. Este es el papel de la virtud de la Prudencia, que sabemos elevada por el don de Consejo del Espíritu Santo.


Admirable música, esa que intento discernir en una profundidad siempre nueva. El canto nunca se detiene, porque es silencioso, quedo, portador de paz.
Yo sé dónde resuena y cómo. Yo sé que es SILENCIO.
Alcanzar el silencio… Dejarlo llegar… Dejarlo que ascienda… Porque desde siempre está.

Aunque los ruidos y los gemidos dancen alrededor. Aunque los conceptos y los pensamientos azoten por aquí y por allá. El silencio es más hondo que todos ellos. El SILENCIO ES MÁS HONDO.
Fíjate bien en esta condición, en este HECHO de la “hondura”. En ese nivel de profundidad nada puede alcanzarte.
¿Te animas a descender hasta allí?

Pues, inténtalo. Comienza. No te apresures. Simplemente despréndete, sepárate… Vuelve una y otra vez a tu corazón. Cada ocasión será más profunda. Sigue, busca… Que, por fin, alcanzarás. O serás hallado, alcanzado tú, más allá de ti. O más aquí.
Abandona ese “ego” artificial y el mundo que lo sustenta. Aunque parezca muy propio, déjalo. Nada tiene de lo que buscas y de lo que te busca y llama. Ve más allá.
Albertus in eremo

viernes, 29 de junio de 2012

El Señor nos da su Paz



Esta vez... sal de tu escondite y dinos alguna cosa...
No sé qué pedir ni qué cosa quiero que me digas ahora. Pero tu tienes buena y rápida imaginación, y no dudo de que hallarás buenas y hermosas palabras en esta ocasión.


Sal, pues, que te aguardamos, a pesar del mal tiempo. Dicen que hay tormenta. Otros afirman que, en cambio, no la hay y que allí está el problema. Con tormenta o sin ella, apurado o no por tantas cosas y por las sandeces del momento, dinos alguna cosa, como eso que los peregrinos antiguos rogaban a los viejos Padres del Desierto: una palabra de salvación.

Mira, detente un poco, mira, mira esas flores en el claro del bosque. ¿No hay –acaso- una perpetua correspondencia entre ellas y el corazón? ¿No caminas, ahora mismo, por sendas dichosas, de las que hallas algún reflejo en los paisajes luminosos de la tierra?
Deja que tu balsa siga el curso del agua.

Eres amigo de la tierra que pisas y del sendero que trazas. ¿Quién puede entenderlo? No importa, esta vez, entender. Considérate feliz de tener el cielo por techo, del aire que se te brinda a cada instante, del suelo bendito que te sostiene. Vas de camino... Cada día una nueva lumbrera. Sí, cada día y cada vez.

Este es tu jardín. Descubre la fuente de agua viva que brota en su centro. Es este tu jardín, donde siempre reina el silencio.



frater Albertus  
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lunes, 25 de junio de 2012

Caminar

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Horas y horas de dolor, que no pueden reflejarse en expresión alguna… Horas y horas de desolación y de pena, de esa incierta angustia que nació en la contradicción y en la prueba y que ya no sabe de dónde viene, ni adónde va.
Horas de sufrimiento, experiencia de desdicha, en la deforme llanura de tantos sucesos, de tantas noticias, de tantos engaños…Entre el cinismo de algunos y la indiferencia de otros. Ausencia sin sentido en la jornada del dolor.¿Cómo ha de vivir y suspirar el hombre desterrado, sin recursos, ni esperanza de paz?¡Señor, no tardes!

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Pero no falta, no está ausente, esa virtud indefinible que se levanta desde no sé qué hondo escondrijo del alma…Sí, el Señor nos ilumina de nuevo y nos da esa virtud, que levanta. Es una aspiración que viene de lo alto y sube desde profundidades insospechadas…Seguimos los pasos de un camino doloroso, lleno de misterio y de sentido, aunque en las horas presentes nos podamos percibirlo de ninguna manera.No es “hora de prueba”, es hora de libertad y de secreto. Cuando más nos sentimos y nos sabemos lejos, cuanto más parece asfixiarnos la dureza del camino, es que vamos llegando, es que ya estamos en esos umbrales del Misterio.Fr. Alberto E.

miércoles, 20 de junio de 2012


Caminar

Ni lejos, ni cerca,
Ni arriba, ni abajo, ni por costado o sendero alguno.
¿Has avanzado, alguna vez, sin lugar, ni espacio?
Atrévete a la aventura y deja de una buena vez lo dejado
Y camina más allá, sin caminar.
Niega lo que afirmas, niega lo que niegas,
Deja lo que dejas, deja lo que no dejas,
Abandona el abandono
Y despréndete de todo cuidado,
“entre azucenas olvidado”.
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viernes, 15 de junio de 2012

¿Dónde está el valle? http://flordelyermo.blogspot.com.ar/


Hermoso valle… ¿Dónde está, dónde se encuentra? Hace tanto tiempo que lo buscamos, que andamos por todos lados para llegar hasta él. Y ahora… , sí, ahora mismo lo descubro, lo veo…, pero me parece lejano, imposible, inalcanzable para mí.
Pero está. No puedo dudarlo ni un instante. ¡¡Vaya si está!! ¿Entonces? ¿Cómo entrar en él?
Una vez más se han desatado ilusiones que distraen y llevan muy lejos, por lo que todos los valles y montañas y mares parecen tan lejanos… ¡El valle! ¡Vaya paradoja extraordinaria! Que… ¿dónde está?
Pero si estás en él desde el principio… ¿No te das cuenta, no caes, que si no estuvieras en él no podrías, en modo alguno, distinguirlo?
Pero sufres su ausencia porque demasiadas cosas de fuera te asedian e interrumpen tu camino al corazón. Tu camino a “ti-mismo”, a tu inalienable soledad.

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Siempre es el valle, ese valle, (¿mar, montaña, llanura, desierto, pradera, poblado?) el que logra su reflejo. ¿Cómo es esto? ¡Tantos son espejos que se abren para mirar el secreto! La historia misma lo es, de algún modo. Pero no has de reducir esas figuras que apenas, apenas se perciben. No, no te detengas en el espejo ni en ningún espejismo. Basta que la noticia llegue al corazón… Así no más.




¿Buscamos? Quizá no muy bien. No es hora de buscar, es el instante de encontrar.

Fr. Alberto E.

viernes, 8 de junio de 2012

Cuando menos lo aguardábamos. Alberto E. Justo. http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

Prosigue y abre tu corazón. Permanece, permanece. Vela, con Él, una hora. Es decir, siempre.
El camino es silencio. No consideres que, por ello, sigues a tientas. Continúa. Simplemente.
Si eres perseverante, a pesar de las dificultades o de los detenimientos, comprobarás en tu corazón la hondura del silencio. Recuerda, de “un” silencio que ha ascendido desde donde no puedes enterarte bien, pero del cual ya tienes suficiente noticia.
Has descubierto la paz en la confianza de que allí, en ese instante, ya no eres tú quien obra, sino Aquél a quien has abierto las puertas del corazón.
Silencio y Presencia. Una sola realidad para ti ahora. No puedes prescindir de la Presencia. Estás en ella. Ahora, esta Presencia inefable, causa y garantiza el silencio y lo sostiene como su lenguaje para ti.
Ya no dudes. Él está aquí... No es necesario esforzarse, ni embarcarse en otro camino que no sea la simplicidad o la conciencia de la inmediatez, que no se define.
Goza pues de la Presencia... Ya dirás, con los santos, no digo nada, lo amo...
Alberto E. Justo

lunes, 4 de junio de 2012

Cuando menos lo aguardábamos. Alberto E. Justo. http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

Preguntarás: ¿qué hacer ante esas interrupciones o agresiones del mundo que, al acecho, aguardan el momento preciso para cortar tu oración?
Pues nada. Lo mismo que haces cuando se desencadenan las tempestades, cuando golpean las tentaciones o cuando la impertinencia o el desorden se manifiestan aquí o allí. Esas apariciones no pueden quitarte ni el silencio ni la paz, porque ese silencio y esa paz son de Cristo-Jesús y nada ni nadie puede apartarnos del Amor de Dios revelado en Jesucristo.

viernes, 1 de junio de 2012

Cuando menos lo aguardábamos. Alberto E. Justo. http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

Sabemos que nuestros pasos nos conducen rápidamente, en la misma medida de nuestro querer y deseo. Porque la invitación está abierta, las fuerzas también a nuestra disposición. Descubriremos enseguida el camino: nunca es lejos.
Siéntate aquí no más. No te arrojes. Quédate derecho... Y calla. Eso mismo, viajas sin decir palabra. Es porque has de escuchar mucho tal vez. Pero, ahora, calla simplemente.
Respira hondo y goza del silencio que se te brinda y que asciende desde tu interior. No es una... ausencia. Al contrario. El silencio que llevas y que se te dio un día es plenitud.
No dejes que nada, ni nadie te perturbe. Intenta, una y otra vez, callar voces y fantasmas. Pero tampoco te quedes en ello. Avanza como sumergiéndote en donde no sabes. Ahora, escucha. Ese silencio, que parece vacío y nada, es, de alguna manera, ocasión y lugar. Es pleno. El Señor te ha llevado al desierto para hablar a tu corazón.

lunes, 28 de mayo de 2012

Cuando menos lo aguardábamos. Alberto E. Justo. http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

El acontecer se da en lo escondido. El acontecer que más nos atañe y que más nos debiera interesar. Atender y retornar incesantemente a este centro ha de ser nuestra tarea.
Es hora de atender... Quisiéramos ubicarnos donde más nos corresponda, hallar, en suma, aquel centro, que todo explica y a todo da sentido.
Es entonces cuando nos damos acabada cuenta de que a cada momento hemos de retornar a casa. Sí, a casa, a nuestra casa; que es lo mismo que decir: a casa de nuestro Padre. Nada hay tan nuestro, nada tan familiar, nada tan invitante, nada que nos regale mayor consuelo...

jueves, 24 de mayo de 2012

Cuando menos lo aguardábamos. Alberto E. Justo. http://flordelyermo.blogspot.com.ar/



Cuando menos lo aguardábamos. Porque, frente a las grandes ocasiones, el alma se encuentra a sí misma en el silencio. Buscamos a diario mil cosas con diferentes propósitos y no pequeñas ilusiones. Y sufrimos también esas “ausencias” tan reiteradas, que nos reducen y nos cierran el paso por el desconcierto que causan.
Hasta que un día, no sabemos cómo ni cuándo, se despeja ese cielo cubierto, que ensombrecía nuestro andar.
Es que comenzamos a descubrir que en la soledad nunca estamos solos en verdad. Comenzamos a percibir una “plenitud” que no sospechábamos ayer... Sobre todo en el momento en que aceptamos lo que hasta entonces no acabábamos de conocer.
¡Ah, esos pensamientos inoportunos, que nos descorazonan! Aceptemos el silencio, aun en medio del fragor de los combates. La impresión superficial puede aparecer desoladora: se nos antoja que estamos aquí, no más, inmóviles, detenidos, sin lograr dar un paso hacia adelante... Se nos antoja retornar, una y otra vez, a las maneras que se imponen por allí fuera e imitar los esfuerzos de quienes, tal vez, no arriban a ninguna parte.
Nada de todo eso. Nuestro camino carece de resonancias y de cualquier publicidad. Y esto, también, para con nosotros mismos. Es imprescindible dejar la ambición de ser tenido por algo. Es urgente horadar la muralla que cierra y cubre el corazón. Camino de “abandono” y de silencio profundo.
Porque es allí mismo donde todo acontece...

viernes, 4 de mayo de 2012

El Claustro: La valentía de la Verdad

El Claustro: La valentía de la Verdad: Un buen (y un poco desconocido) fragmento de una homilía  del Card. Ratzinger en Chieti por la entrega del "Ordine della Minerva" hace ...


‎"Quien no es capaz de enloquecer de amor, es incapaz de toda cordura. Porque, ¿qué es la cordura sino una sana y amable y permanente predisposición para la locura? Lo demás no vale la pena de ser ni vivido ni pensado. Lo correcto, lo humano, es andar por el linde." (Anzoátegui)

lunes, 30 de abril de 2012

una oración directa -LA ORACIÓN DEL MAESTRO ECKHART - Alberto E. Justo


No pretendo introducir, en modo erudito, esta versión castellana, que aquí presento, de una oración del Maestro Eckhart. Por el contrario, el interés de semejante publicación es abrir más caminos a la plegaria, precisamente cuando hay tantos que descubren, en la dimensión contemplativa de toda vida cristiana, una vocación y una misión peculiares.
La historia de la Espiritualidad, en especial de la Mística, es una trayectoria de traducciones y de versiones de todo género. El papel desempeñado, por ejemplo, por la Cartuja de Colonia, no puede ser soslayado toda vez que se pretenda apreciar el influjo de la mística renana y flamenca en el mundo de expresión latina. Los espirituales, por lo general, han sabido superar las barreras del lenguaje, sobre todo las pretendidas limitaciones idiomáticas, para ganar el corazón de una experiencia que los ha hermanado más profundamente que la misma lectura de obras y de textos. La comunión entre Eckhart y San Juan de la Cruz no puede ser explicada solamente por medio de un estudio filológico. Desde luego éste será útil en su nivel, pero es necesario ir mucho más allá. Lo mismo puede decirse de la Beata Isabel de la Trinidad y de Jan van Ruusbroec... Es claro que la lectura de los santos no posee la misma clave que la de los especialistas.
Sin ver oposiciones donde no las hay, interesa, en cambio, proponer un estilo de lectura que arranque un secreto mayor a cuanto los mismos espirituales han considerado expresión insuficiente de una experiencia siempre inefable.
Se trata del género de la lectio divina. Lectura orante, en realidad, para pasar más allá de la simple letra o introducirse en el misterio que ella cela. Diríamos que eso que está escrito ha de alcanzar y tocar directamente a la vida.
Un monje nos cuenta que hallándose particularmente interesado en conocer el pensamiento de un célebre maestro, ya desaparecido, importunaba a los discípulos de aquél con preguntas de todo género, que estos sólo respondían con dificultad... Hasta que uno de ellos le dijo: -si quiere saber qué pensaba realmente el sabio sea como él y lo sabrá. La escena, muy simple, es aleccionadora.
Ser como él. Nada de extraño, sobre todo si lo despojamos de más y de menos. En efecto, con frecuencia desdibujamos una figura o empequeñecemos el significado de una imagen cuando comenzamos a someterlas a las cantidades. Lo hacemos así deteniéndonos en establecer el mayor o el menor parecido o emprendiendo una suerte de torneo entre lo mejor y lo peor, según nuestro modo de ver; aspectos que quedan, desde luego, reservados a un misterio que nos supera.
En cambio nos interesa otra cosa, a saber: la comunión en el mismo padecer y la misma orientación. Es indudable, y es un hecho de experiencia, que el mismo deseo, quizá la misma expectativa o necesidad, lleva a una unión, y por tanto a un conocimiento, de nueva índole y mayor profundidad. Los mismos interrogantes, tal vez la misma angustia, un dolor similar, generarán una comunión por encima de cualquier cálculo.
El que se aproxima a la obra de un espiritual, en el presente caso del Maestro Eckhart, ha de plantearse interrogantes afines y prestar atención a la intención profunda del autor. Son las afinidades las que seleccionan y llevan, por fin, a la comunión. Se recordará el lugar de la connaturalidad, pero es preciso pasar más adelante.
En efecto, decía un Cartujo (un verdadero lector del Maestro Eckhart en nuestros días) que los textos sobran. En los textos se halla lo que el Señor dice en el corazón... ¡Maravillosa invitación al silencio y a la profundidad!... Eso que yo recibo y acojo, lo que leo y se incorpora como una vivencia plena de sentido, no es tanto lo escrito ahí fuera sino lo que Dios pronuncia en lo secreto del alma y se reconoce a partir de la lectura. (...) on ne trouve rien dans les textes, on y retrouve seulement ce que Dieu prononce dans l' âme. La ratio studiorum devrait s' accompagner d' un ars obliviscendi: il importe que l' homme apprenne, mais combien plus qu' il désapprenne des choses acquises! Que l' intelligence se souvienne de sa virginité et de sa solitude, elle qui doit à sa pure essence d' être toujours neuve et nue, au premier instant du premier matin!
L' esprit qui monte vers la rencontre intérieure traverse le temps en oblique comme un éclair, sa vie n' est pas conquête, acquisition, progrès, mais dépouillement libérateur.
Tal suenan las palabras del Cartujo que explican muy bien este paso hacia la interioridad. Porque es el Espíritu de Dios quien obra y ora en el corazón de sus hijos y es precisamente en su Presencia donde se hallan el origen y la fuente de toda comunión.
Se trata, pues, de otro género de lectura, distinto del que adoptan, por lo general, los especialistas o quienes, con no pocos prejuicios, intentan el estudio de los textos a partir ¡de lugares comunes! Nada de eso. Así como atendemos y oímos, con respeto, lo que nos enseña un gran maestro, así -y no de otra manera- nos recogemos en una lectura que nos hablará mucho más de cuanto dice la sola letra.
Las obras de arte poseen un destino encantador: llevar a quien las contempla por encima de ellas mismas; conducir a su propia superación. De aquí surge ese despojo saludable e imprescindible si no queremos permanecer atados a una letra que acaba por asfixiar.
No hablamos de autores, tendencias o escuelas (¡muchas veces sólo presentes, como fantasmas, en los manuales y en las acostumbradas y fatigosas repeticiones de los perezosos!). No buscamos esas cosas. El propósito es descubrir lo que Dios pronuncia en el corazón. Por ello partimos desde el autor, desde el contenido que hemos hallado a través de su expresión escrita, sin duda limitada, por el hecho de ser expresión.
Ahora bien, hay mucho más. Es fundamental el desinterés en la lectura. En efecto, a los autores espirituales es necesario aproximarse sin interés de usufructo o de cualquier utilización. Sapientia ludit: se trata, como decía nuestro Cartujo, de jugar a ser el objeto (el "juego" es desinteresado). Porque contemplar es lo contrario de poseer. La contemplación -téngaselo bien presente- nunca es una posesión, es, en cambio: dejar ser el ser. La inteligencia contemplativa es humildad y carece de término: no se busca definirla ni medirla de ningún modo. Es el Misterio, tan límpido como insondable (...) No pueden separarse el amor y la contemplación de la intelección así entendida...
Es conveniente acercarse con humildad y leer con asombro. No es necesario abundar en el material ni perderse en análisis sin fin. Ir directamente a lo esencial, evitando perderse por los arroyuelos o por las sendas marginales. Y, desde luego, huir la polémica infructuosa. El Misterio no se abre a los discutidores sino a la audacia de la mirada que ha sabido no detenerse.
Ingresar por el fondo del aula, modestamente. Permanecer en silencio y no subir a los estrados... Renunciar a la vanidad de la última palabra. Sosiego y paz; en definitiva: abandono.
Tales pueden ser los modos acertados para asimilar una gran lección o recogernos en la plegaria.
El texto de la Oración del Maestro Eckhart puede verse, en versión inglesa, en W. Wackernagel, "The Prayer of Meister Eckhart" en Eckhart Review n.7 (1998), pp. 39-40.

Alberto E. Justo, OP



ORACIÓN DEL MAESTRO ECKHART

¡Oh alta riqueza de la naturaleza divina!
Muéstrame tu camino, el mismo que en tu sabiduría has dispuesto,
y ábreme el tan precioso tesoro al que Tú me invitas:
comprender con inteligencia sobre toda creatura,
amar con los ángeles y ser íntimo familiar de tu hijo único,
nuestro Señor Jesucristo,
heredar de Tí y acogerte según tu sabiduría eterna.
Y, con tu auxilio, ser preservado de todo mal.

Pues Tú me has levantado por encima de toda creatura
y has impreso en mi el sello de tu eterna imagen.
Tú has vuelto mi alma
inasible a todas las otras creaturas
y nada has creado a Ti más semejante
que el ser humano según el alma.
Enséñame a vivir de tal manera
que nunca me encuentre sin Ti
y que el flujo de tu obra amante en mi jamás halle obstáculo.
Que yo nunca me rinda
a ningún deseo fuera de Ti.

Señor, tu espíritu es inasible a toda creatura
y Tú espiritualizas el alma
para que, en su condición espiritual,
sea levantada sobre toda creatura,
de suerte que por tu sabiduría eterna
se baste según tu voluntad divina
y que en la gracia sea liberada
de cuantas imágenes indignas
haya podido absorber en ella.

Pues Tú has hecho tuya el alma según tu naturaleza
y la has emparentado contigo.
Guárdala, pues, para que no se establezca en ella
nada que no seas Tú mismo.

jueves, 26 de abril de 2012

Sin desánimo HACIA EL HORIZONTE - http://flordelyermo.blogspot.com.ar



Una y otra vez… Nos hallamos en el “medio del camino” y en un lugar que “quisiéramos olvidar”. La gran pregunta obtiene una gran respuesta: el silencio, sin más.
Es la hora de la ausencia de razones. El manto cubre, celosamente, cualquier “por-qué” y posee la virtud de celar, de tal manera, que no podamos sospechar que debajo algo hay.
Experiencia (digámoslo así) de lo más insospechado, todavía ausente.
Deseo, cada vez mayor, de una “altura” que carece de medidas, de calificaciones, de nombres. Seguir un derrotero, cuya perspectiva nos es, ahora, ignota.
Ha amanecido un secreto nuevo, el de “siempre” en realidad. Pero sólo lo digo callando.

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viernes, 20 de abril de 2012

¿Vacío? ¿Angustia?



En las horas que corren, en todos esos pasos de cada día, podemos experimentar momentos de sequedad o de aridez... Pero sabemos muy bien que una cierta angustia, de tantos rostros, nos asalta de varios modos y de sorpresa. Esta exhortación se dirige especialmente a no detenerse ni a temer los vacíos o los ruidos de este mundo, aún cuando aparezcan como excesiva amenaza. Es verdad que no siempre es posible discernir rápidamente acerca de lo que nos ocurre. Pero el principio del confiado "abandono" puede evitar la caída y el desconsuelo. Lo que nos parece tan insoportable y extraño es ocasión de un "lenguaje" nuevo, de una apertura que se opera en el alma y despeja horizontes cubiertos y sombríos. ¿Demasiado optimismo? Espero que no. Lo desconocido quizá sea más "conocido" de cuanto podamos sospechar. Por ello se hace urgente un cierto arrojo y una verdadera independencia de "lugares comunes" o de modas y cosillas menores que atajan el andar sereno.
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lunes, 16 de abril de 2012

Ermita interior - ALBERTO E. JUSTO


En el corazón, donde todo puede callar y todo calla (si nosotros lo permitimos), se renueva, a cada instante, la Presencia de Dios y nuestra vida misma. Sin ansiedad alguna, sin tensión, ni angustia, sin temor desde luego, reposamos en el Corazón de Aquél que nunca está lejos. Basta un instante de fe, de esperanza, de amor; porque Él llama, incesantemente, a nuestra puerta. No pensemos que es difícil abrir, no juzguemos acerca de "introducciones" o de "métodos", simplemente hemos de DEJAR, en la paz que nos es dada, aún en medio de las mayores pruebas.
La oración es directa... e inmediata. -¡Señor, sí quiero, te quiero a Tí!

viernes, 13 de abril de 2012

Sigue tu camino, no temas - ALBERTO E. JUSTO



En esta Pascua, con júbilo y gozo, nos exhortamos, unos a otros, a confiar en el Señor. Sobre todo queremos subrayar, esta vez y una vez más, la fe en la Providencia y su lugar central en nuestras vidas y en nuestra historia. El camino es maravilloso y, a pesar del dolor y de la fatiga, es auténticamente fecundo, por gracia y don de Dios.

martes, 27 de marzo de 2012

Sigue tu camino, no temas


Una vez más subrayamos la confianza en Dios. Nunca será lo suficiente, sobre todo cuando el escepticismo hace estragos... Una verdadera conversión es aquella que consiste en acualizar la certeza de la Providencia y su lugar central en nuestra vida y en la historia. Sabemos ¡cuántas veces lo decimos! qué es la Pascua y el anuncio que comporta, con el gozo y el júbilo de una vida nueva, sin cesar renovada, por gracia y don de Dios. En este momento, pues, volvamos decididamente a casa, a la casa del Padre, que es nuestra verdaderamente en la Esperanza. Nuestro testimonio es fecundo para todos aquellos que, a nuestro lado, también retornan a la Casa Paterna.

domingo, 25 de marzo de 2012

¿Soledad?- ALBERTO E. JUSTO - ASPECTOS DE LA VOCACIÓN EREMÍTICA




La vida solitaria es, en realidad, un descubrimiento maravilloso de nuestra condición más profunda y de esa persona escondida que late y vive bajo las apariencias de una estructura, del “yo” falso y postizo de la superficie.
La recuperación del “fondo del alma”, el descenso al corazón, de nuevo hallado, indican el camino que todo peregrino sigue hacia la plenitud.

Téngase presente que esta condición no se adquiere. Simplemente se descubre ya existente cuando se es llamado. Llega la hora con sencillez y no acertamos a fijar fecha alguna... ¿Cuándo empezó? ¿En qué momento me di cuenta de este especial llamado a la soledad interior? Todo esto no cuenta, carece de importancia. Lo que debe subrayarse es la originalidad del hecho, porque, en efecto, cada caso es irrepetible y no se reduce caprichosamente a ningún género. Dios llama personalmente y los caminos conciernen a los que por allí andarán.
Tampoco es necesario hacer algo. La primera actitud de quien es llamado a la soledad interior es aprestarse y permanecer a la escucha. Es una atención nueva para estar y quedarse en el corazón.


miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Soledad?- ALBERTO E. JUSTO - ASPECTOS DE LA VOCACIÓN EREMÍTICA


Surge de los acontecimientos una constatación peculiar, que no podemos pasar por alto. El deseo del corazón sobrepasa las ocasiones, las figuras, las imágenes, los tiempos y los lugares que se ofrecen en este mundo para satisfacerlo. Desde luego que esta es una verdad muy vieja. Cualquiera puede alcanzarla a partir de su experiencia por más modesta que ésta sea... Pero la respuesta comporta que ya mismo pueda encontrar el peregrino su propia senda.
No se trata de aguardar a mañana ni de sacudir los aires con indignación por nuestra indigencia. Reconocemos que no hay caminos, ni instituciones, que lleguen a responder en plenitud. Por tanto cualquier limitación abrirá otras puertas en zonas más profundas e inesperadas.

martes, 6 de marzo de 2012

¿Soledad?- ALBERTO E. JUSTO - ASPECTOS DE LA VOCACIÓN EREMÍTICA



Es posible que lo que aprendemos a aceptar en los otros lo llevemos también en el corazón. La alegría por el bien ajeno acabará por dar al sujeto eso que ha sabido descubrir y valorar en otros, con independencia de sí mismo y con generosidad. Por otra parte, con la delicadeza de sus sentimientos, ha pasado más allá de lo aparente y de lo inmediato y superado cualquier vulgaridad egoísta.

Aprender a aceptar es el comienzo de un camino. Y habrá, a cada paso, descubrimientos singulares a raíz de la transparencia de las cosas. El peregrino sabe que su andar es de un valor inmenso. Cada período, cada jornada, cada ocasión, cada vuelta es de inimaginable fecundidad.

viernes, 2 de marzo de 2012

¿Soledad?- ALBERTO E. JUSTO - ASPECTOS DE LA VOCACIÓN EREMÍTICA



Queda señalado este primer paso, cuyas consecuencias y características son múltiples. Sin duda una aceptación verdadera comporta la asunción de lo que se posee, de algún modo, o de lo que no se posee en absoluto. Y, desde luego, lo que al prójimo respecta y pertenece. Todo lo cual es una disposición para el gozo de ser, de abrir los ojos a la irrenunciable aurora. Es claro que estamos proponiendo otra visión u otra forma de entender lo que comporta o no comporta poseer.

jueves, 23 de febrero de 2012

¿Soledad?- ALBERTO E. JUSTO - ASPECTOS DE LA VOCACIÓN EREMÍTICA



La primera nota que vamos a destacar es lo que podemos denominar aceptación. En efecto, comporta una actitud y un hábito de reflexión, asumiendo, con seriedad y júbilo, lo que es dado desde el principio: el propio cuerpo y la propia historia. Y, al mismo tiempo, el ámbito de la peregrinación, a saber, el espacio y el tiempo, la hora y el lugar.
Ahora bien, esta aceptación no se realiza de una sola vez en algún momento ideal de la vida. Al contrario, su urgencia se va manifestando con el tiempo, con la misma experiencia. Y aquello que parece que debiera darse al inicio se da, sin embargo, al final.
Por otra parte aceptación no significa resignación. Cuando ya no queda más remedio, cuando las circunstancias ahogan, en suma, cuando todas las salidas están cerradas no queda otra que aceptar lo que toca... Pero no ha de ser así. Precisamente de este modo resignado se pierde toda la bondad de la situación y la oportunidad de pasar más adelante.
Aceptar se entiende, ante todo, como una actitud contemplativa que empieza por maravillarse y admirarse. Y asume el don, sin más, como cosa propia y con gozo.
No es el sufrimiento el que ha de invalidar o disminuir la aceptación en la vida del peregrino. Quizá sea a raíz de una pena, de algún fracaso, como llegue a entrever lo mejor de su actitud. Porque, tantas veces, el dolor hace transparente la muralla que nos separa de la verdad

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Soledad?- ALBERTO E. JUSTO - ASPECTOS DE LA VOCACIÓN EREMÍTICA



No pretendo diseñar un tratado de la vida solitaria. No pretendo añadir absolutamente nada a la luminosa tradición. Sólo es mi intención ahora hablar de la ermita escondida en el corazón, de la vocación a la soledad de todo viandante. Porque nada existe en la Iglesia que no sea una suerte de arquetipo para otras realidades, ya que comulgan todas en el mismo Misterio del Único Cuerpo Místico de Jesucristo.
Los caminos de la soledad se descubren, con harta frecuencia, en las horas de dolor, de sufrimiento. Sobre todo cuando ese mismo dolor es escondido y sin testigos; cuando –en suma- se cae en la cuenta de que nadie lo conoce y pasa desapercibido para cualquier observador.
Esta es una condición que abre la profundidad: no recibir atención. Se trata, en efecto, de una vida sin testigos. Cuando el peregrino acierta a descubrir esa calidad inaudita de su tesoro, que supera cualquier estima o valoración humana, se dará cuenta de la urgencia de mudar su atención y de dirigirla hacia otro horizonte.

domingo, 12 de febrero de 2012

2 Paz interior- ALBERTO E. JUSTO- http://flordelyermo.blogspot.com


El asedio del enemigo, pues, es exterior, externo; está fuera y no podrá hacer nada, salvo que se la abra camino. Todo el estruendo de un mundo hueco y vano no llega a destino sin invitación previa.
El arma más eficaz del peregrino es la compasión. En efecto, es esto lo que convierte toda guerra en paz. El enojo, la ira, las vindictas, todo eso es falso, engañoso, carente de resultado, infecundo y vano. Por otra parte siempre acaba mal.
La compasión, en cambio, es modo divino. El compasivo imita a Dios. Todo el secreto está ahí. La paciencia se fortalece y alimenta de compasión, que es verdad. Porque Dios se compadece de todos y a todos quiere salvar.
Se dirá por cuál razón la injusticia triunfa con tanta frecuencia o el cinismo no halla tope o castigo. Es claro que viendo las cosas desde ellas mismas esto parece ser así. Pero vistas desde lo alto, en otra perspectiva, cuando no necesitamos reivindicaciones de ningún tipo, el cuadro ya es diferente. De todos modos es preciso meditar más en el Misterio de Dios, esperar y confiar en Él.

martes, 7 de febrero de 2012

Paz interior- ALBERTO E. JUSTO- http://flordelyermo.blogspot.com


Por tales razones el hombre no puede ser esclavizado por su entorno o por el ambiente en el cual vive. No es el camino el que hace al peregrino sino éste quien crea y traza a aquél con su andar.
Es así que estás cerca y acabas por convertirte en aquello que amas y quieres. Aquello que amas... No dejes de amarlo ni lo abandones. Tu constancia y tu perseverancia darán los mejores frutos. Sigue..., sigue siempre.

sábado, 4 de febrero de 2012

Paz interior- ALBERTO E. JUSTO- http://flordelyermo.blogspot.com



Recuerda siempre, no lo olvides, sólo posees en verdad lo que en verdad amas. Quizá creas guardar muy bien alguna cosa, tal vez te empecines en tener sensaciones de dominio en lo que sea... Pero todo eso es extraño, lejano y sin sentido para ti. Sólo es tuyo, en una posesión abierta, pura y desinteresada, aquello que en verdad amas... Por esa razón no irás nunca a ninguna ciénaga, porque nadie podrá apartarte de lo que amas. Ten bien presente esto y no te mientas ni te engañes jamás. Más estás donde amas, más está allí el alma, que donde te parece o donde simplemente te impresiona.
En suma, aunque estés al lado puedes hallarte muy lejos, a veces con una distancia infinita.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Paz interior- ALBERTO E. JUSTO- http://flordelyermo.blogspot.com



Esto lo vivirás en las instituciones y en todas esas asociaciones humanas que han antepuesto las técnicas al orden personal y cordial. El hombre sabe que ha perdido honor y cultura; y no encuentra otro modo de salir del atolladero que arrastrando a sus vecinos en la misma ciénaga donde se ahoga con rapidez. Pero a ti, si eres creador, no podrán empujarte ni llevarte adonde no quieres. Ten siempre el coraje de tu secreto y de tu libertad.

sábado, 28 de enero de 2012

Paz interior- ALBERTO E. JUSTO- http://flordelyermo.blogspot.com





Cuando los que te perseguían, con sus acciones o con su indiferencia, te dejaron solo, adquiriste la certísima noticia de que ya no están más. Esto es: estás solo. Comienza por alegrarte y fíjate bien: ahora se abre el panorama de las infinitas ocasiones de tu potencialidad creadora. Sí, porque el Señor creará contigo y en ti un camino totalmente nuevo. Quizá no te dará excesivas comodidades; pero ¿qué más quieres? Es nuevo y más que nuevo: lo pasado ya pasó.
Has descubierto que tu interioridad te abre a la libertad y a lo inmenso... Que todo lo más bello te es inmediato y familiar. Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vuelve en paz a tu corazón.

sábado, 21 de enero de 2012

Paz interior- ALBERTO E. JUSTO- http://flordelyermo.blogspot.com

A pesar de ese vacío de angustia, de pesar, de pena, de desengaño, de dolor, ¡quédate! Si es necesario arrójate sobre el suelo, déjate caer... Cuando tengas conciencia más serena de encontrarte ahí abajo, mira abriendo apenas los ojos. No, no dejes que nada te invada demasiado a través de ellos... Pero entreábrelos. Estoy seguro que si eres conciente de tu silencio, de tu nada, de tu caída, descubrirás al Señor aún más bajo, muy por debajo de ti. Él te dirá: -te estaba aguardando. Desde hace mucho tiempo estoy aquí. Y tú no sabrás muy bien qué decir. Sin duda conservarás contigo el pesar y las penas, pero habrás comprobado que más hondo hay caminos que no existen allá arriba en el plano de las estupidez establecida.

jueves, 5 de enero de 2012

Pero –se me dirá- ¿qué hacer frente a la injusticia reiterada de tantos tiranuelos, cuando la angustia nos oprime, cuando nos vemos asediados y abofeteados por ese poder tecnócrata, que todo lo ocupa y lo invade, que ya no nos trata como a verdaderas personas? ¿Qué hacer cuando perdemos consideración y paz, cuando ni siquiera respetan nuestras dolencias y nos arrojan en medio de una calle desierta para morir de hambre? En primer lugar sabe una cosa: Dios no resuelve los problemas de corte abstracto o genérico. Esos, tantas veces, no existen o se resuelven y desaparecen en el marasmo de la necedad del mundo. Por tanto -¿sabes?- sólo estás tú. Sí, es verdad, te dejaron solo... Pero yo digo otra cosa: lo único que hay es esto: lo que ahora vives. Entonces: ¡calla!. Aquiétate y retírate. Siéntate en tu escondrijo. Date tiempo. No te respondas rápido. Si es posible duerme un minuto. Haz, presto, un espacio. Lo peor de todo es que ese barullo que te asalta te niega ese mínimo espacio. Y, en él, no encuentras nada.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Paz interior- ALBERTO E. JUSTO- http://flordelyermo.blogspot.com

En el mundo que vivimos los gritos de lo visible se tienen por muy poderosos. En efecto, los fantasmas de papel sucio y cartón ordinario levantan sus perfiles amenazadores y apuntan al hombre no preparado ni advertido. El pobre peregrino va asustado y se vuelve, con tanta frecuencia, como la mujer de Lot. Y, desde luego, el espectáculo es deplorable. El hombre, carcomido por las más menudas ambiciones, hambriento de un poder que no poseerá nunca, fracasado y cansado de su propia necedad, se arrastra generando las más extrañas combinaciones para tejer una seguridad imposible: la de su técnica, la de sus previsiones, la de sus manipulaciones... Pero esto es extraño, completamente lejano a la vida verdadera, aunque parezca aullar tan cerca. Los fantasmas son eso: figuras que dan miedo como en las viejas historias de terror. Los ensayos de los barberos, de los curas, de las sobrinas y de tantos necios bachilleres, son nada más que eso: cuentos de terror.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La Paz interior- http://flordelyermo.blogspot.com

Situaciones. Pero es claro que el descubrimiento de la Belleza y aún su participación en el gozo más elevado, presupone la valoración o la aceptación del medio en el cual se manifiesta, a saber: las condiciones de la presente peregrinación. Los sentidos externos nos vuelcan un alud informativo que parece constituir lo más próximo e inmediato. Es cierto que todo ello “toca” de alguna manera a la persona, pero no es lo más próximo e inmediato. Por lo menos no es lo íntimo, aún cuando le otorguemos el valor excesivo que, con tanta frecuencia, otorgamos. Dos piedras están una junto a la otra, se tocan la una con la otra, pero hay un límite, una distancia entre ambas que no es posible vencer. El anverso y el reverso de una hoja de papel. Los dos lados están muy cerca, no podemos negarlo, pero nunca se podrán superponer. Pero volvamos a las piedras. Ninguna puede entrar en la otra, permanecen irreductiblemente vecinas, una cabe la otra, pero no pueden comunicarse nada, son extrañas entre ellas... En cambio una gota de agua puede caer en un recipiente lleno de vino. La gota de agua penetra el vino hasta hacerse una con el vino... Así ocurre con la Belleza y con todo lo espiritual. En definitiva, lo invisible nos es más cercano y siempre más íntimo, aunque los sentidos externos nos aporten tantas figuras e imágenes que impresionan nuestra sensibilidad pero que no pasan de allí si no les franqueamos la entrada.

jueves, 1 de diciembre de 2011

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Adherimos interiormente a la belleza que se manifiesta en una imagen, en el arte, en un paisaje, en las flores, en la música..., y aprendemos, sin duda, de esta manera a subir por encima de las manifestaciones para abrazar o dejarnos abrazar por el centro escondido que todo participa. No se trata de situaciones agradables o simplemente placenteras. No se trata, no, de gozar de esto o de aquello. Hablamos de la hondura inefable, de esa aurora que siempre se renueva en el espíritu. Cualquier paso es la ocasión y no la impiden las costras o fealdades aparentes que topamos en nuestro camino. Recordemos siempre que lo más íntimo, profundo y fuerte es lo que aparece más débil y vulnerable. Recordemos que cualquier dolor o desengaño es la oportunidad para ir más adentro... Es necesaria y urgente esa paradoja que tanto nos brinda y nos ilumina en nuestra peregrinación.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Es indudable que olvidamos, con frecuencia, los caminos recorridos hasta hoy. Digo que los olvidamos porque solamente recordamos lo más superficial. Dejamos de lado las huellas profundas de una experiencia que podemos considerar permanente, aunque no le prestemos demasiada atención o la olvidemos con rapidez. Es verdad que la Luz no es avara. Lo invade todo, todo lo llena cuando abrimos de para en par las ventanas del corazón. Cuando abrimos para ella...
Esta luz despierta nuestro bien o, mejor, ella misma es nuestro bien. 

jueves, 24 de noviembre de 2011

Paz interior - 17 - ALBERTO E. JUSTO - http://flordelyermo.blogspot.com

Lo propio de la aristocracia espiritual es la compasión. Lo más alto es llegar a sufrir por otros y con otros. Es éste el camino, opuesto al del viejo burgués, o al del ahorrista mezquino, que crece, que gana, que guarda en sus cofres, que vence a otros, que se regocija porque es mejor que otros... El aristócrata auténtico, sin detenerse en sí mismo, sufre por otros, ofrece por otros. Su vocación es la de redimir y salvar.
Por ello quien sigue ese camino escondido se coloca inmediatamente bajo el manto de la Santísima Virgen, que es Madre y Señora. Es la Dama, a quien son ofrecidos todos los triunfos del amor... Ella es permanente modelo de quietud contemplativa y de empeño en la redención de los hombres. Nadie alcanza la fecundidad en semejante misión sin incorporarse en esta corriente de Amor y de Gracia que procede del mismo Espíritu de Dios y con Él se identifica.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Paz interior - 16 - ALBERTO E. JUSTO - http://flordelyermo.blogspot.com


En realidad debemos recuperar la dimensión más alta... Y, he aquí la paradoja, la misma comporta un cierto descenso, una derrota a los ojos del mundo. El triunfo verdadero no está donde lo buscamos o donde aguardamos milagrosamente encontrarlo.

jueves, 3 de noviembre de 2011


Presencia e Intimidad


Nuestra oración no debe consirtir en textos, ni aún en palabras de no sé qué corte, sonoridad y estilo. Me parece que la luz, se halla superando el límite angustiante de los hechos y de las cosas.
Es la hora de detenerse y percibir los latidos del Espíritu, luego de haber confiado y acertado en su Presencia e Intimidad

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viernes, 28 de octubre de 2011

Paz interior - 15 - ALBERTO E. JUSTO - http://flordelyermo.blogspot.com



Pero es, también, ésta, la hora de la necedad. Son legión los que no alcanzan a ver, o no lo quieren, la realidad del camino y se sumergen en banalidades y en los vericuetos y laberintos de las instituciones muertas. Delante de nuestros ojos varones y mujeres abandonan los cuadros antes repletos de tantos lugares, para buscar en horizontes quizá lejanos lo que la estupidez circundante les niega. Pero los responsables siguen enfrascados y encerrados en apretadísimos e irrespirables ambientes, jugando a burócratas y haciéndose la trágica ilusión de gozar de un poder inexistente.
La Madre de Dios dijo a San Juan Diego palabras admirables que quisiera señalar aquí: Lo que te aflige es nada (...) ¿No estoy contigo Yo, que soy tu Madre? Véase bien: los poderes de este mundo (los que fueren) son nada.

sábado, 22 de octubre de 2011

Paz interior - 14 - ALBERTO E. JUSTO - http://flordelyermo.blogspot.com

¿Tiene el hombre valor para arriesgarse y escapar de las garras que lo sujetan a modas, estilos, prejuicios, consensos, presiones y tantas otras cosas del género? ¿Eres capaz de arrojar el televisor al canasto de la basura? Conozco a un padre de familia que lo hizo así, con gran escándalo de los presentes... Pero aunque no compartamos actitudes extremas reconozcamos que el gesto simbólico de una libertad real es importante. Que no nos interese el... decir de las gentes es un mérito cuando sabemos que, en plena conciencia, cumplimos con un deber. La misión no es, desde luego, quedar bien. Disolverse en esta suerte de asfixias es pésimo para la vida espiritual y para la salud.

domingo, 16 de octubre de 2011

Paz interior - 13 - ALBERTO E. JUSTO - http://flordelyermo.blogspot.com




No es cuestión de insistir en todas estas cosas. Sabemos ya que no hemos de atascarnos en el camino ni encallar en los bancos de arena. A veces pareciera que algunos prefieren los laberintos... Pero no, de ninguna manera. Sabemos que más allá de las apariencias todo es diáfano y los inconvenientes burocráticos, institucionales o grupales no son en realidad.

sábado, 1 de octubre de 2011

Paz interior - 12 - ALBERTO E. JUSTO - http://flordelyermo.blogspot.com

Quizá el mejor remedio sea dormir, soñar... Siempre ir más allá de las menudencias que la tentación plantea. Más allá, más allá. ¿Somos débiles? Enhorabuena: el Señor ha tenido y tiene piedad y misericordia de nosotros. Y nos perdona y nos levanta donde no sabemos... Todo está en Él, todo viene de Él, en Él somos, nos movemos y existimos.
Ahora mismo tememos perderlo todo. Ahora mismo respondo: no sé qué hará el Señor para que yo lo gane todo.
¿Y si nos equivocamos? ¿Y si, movidos por la emoción, reaccionamos y damos pasos en falso? En el momento de recapacitar volvamos a la calma primera y convenzámonos, con la paz, de que Dios aprovechará ese acontecimiento para nuestro favor. Pero retornemos a la paz y callemos. El tiempo nos ayudará.
No temamos ser luego muy firmes, según nuestra conciencia. Lo que importa es no reaccionar mal. Con la calma todo se obtiene.
No existen los opresores si nos reímos de ellos, si no los tomamos en serio. Con una sonrisa es siempre posible decir que no. Firmes, pues, en abandono y en paz. Firmes y con claridad... Sin miedo, sin temores. Dios está aquí.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Paz interior - 11 - ALBERTO E. JUSTO - http://flordelyermo.blogspot.com


El hallazgo permanente es el abandono fecundo. No sé, no quiero saber. Son dos pasos: primero No sé, segundo: No quiero saber. Es hora de evitar las conmociones que tienen por objeto “desviar”. El ataque del enemigo consiste en desviar. Esto es lo primero que ocurre. ¿Y cómo desvía el enemigo? Pues sembrando inicialmente la confusión y el desconcierto por el miedo, por la angustia, por el interrogante sin respuesta, por la situación sin salida. Entonces: nada, no quiero saber más. No sé más.

domingo, 14 de noviembre de 2010

SÍMBOLOS, los signos de la tierra transfigurada - Marie-Madeleine Davy (XXV)


Todo símbolo hierofánico es un símbolo iniciático cuya captación implica sus pruebas y su iluminación correspondiente. Si las corporaciones, la profesión religiosa, o las novelas del Grial poseen sus símbolos iniciáticos, parece evidente que la verdadera iniciación esté ligada a la experiencia espiritual. El reconocimiento de los símbolos provoca la experiencia espiritual. Así pues, dichos símbolos cumplen una función inicática, ya que la experiencia espiritual –como hemos dicho– coincide con una iniciación.

El hombre iniciado, en el sentido espiritual del término, está desprovisto de todo poder temporal. El homo carnalis puede usar sus poderes y entregarse a la magia, pero el homo spiritualis, se sitúa en un plano muy distinto: poseedor de un secreto –el secreto del rey– puede exclamar con Isaías (XXXIV, 16) secretum meum mihi. Pero este secreto pertenece al orden del conocimiento y su operación se extiende únicamente respecto a la transfiguración del cosmos, en cuanto tal.

El símbolo es un modo de lenguaje que suscita un estado de consciencia. El que lo capta alcanza otro escalón sobre la escala cósmica. Una iniciación se opera entonces, surge un modo de conocimiento desconocido, y el hombre penetra en otro ritmo: es decir, cambia de plano. Los recientes trabajos sobre simbolismo han mostrado cómo éste no puede unirse con una fase psiquica infantil. Lo que resultaría infantil sería detenerse en el símbolo en sí mismo sin rebasarlo, es decir, limitándose al objeto sin captar su proyección. Habría aquí una elección de la sombra por oposición a la luz; en este caso la negación del símbolo se equipara con la actitud infantil hacia él: creencia e incredulidad pueden presentarse en idéntico plano.

La experiencia del símbolo se convierte así en experiencia espiritual, es deleite, dilatación del corazón, estremecimiento interior, expansión del alma. La experiencia espiritual del símbolo se equipara a la experiencia mística, el alma se transforma, e iluminada, penetra en la vía del discernimiento y la sabiduría. Así se encamina de claridad en claridad (cf. II Cor., III, 18), es decir, de símbolo en símbolo, hacia la luz. Y guiada por su amor en tanto que sentido espiritual, descubre finalmente la gloria divina.



( Fragmentos extraídos de: «Iniciación a la Simbología Románica», Marie-Madeleine Davy, Ediciones AKAL, ISBN 84-460-0594-8 )

viernes, 5 de noviembre de 2010

SÍMBOLOS, los signos de la tierra transfigurada - Marie-Madeleine Davy (XXIV)


La experiencia espiritual se sitúa en el interior de la fe, y sin embargo, de algún modo, sobrepasa la fe, ya que se vuelve certeza. Esta certeza, según los místicos del siglo XII, no determina un estado duradero, sino que se presenta por relámpagos, comparables a hendiduras, a fisuras que quiebran la corteza y de algún modo la entreabren.

La experiencia espiritual iniciática se opera en el centro del alma, o mejor del espíritu teniendo en cuenta esta triple división: cuerpo-alma-espíritu; y dicho centro coincide con la cumbre del espíritu. Esta comparación quizás pueda parecer paradójica, el centro no es una cumbre. Mas se comprende el contenido de este símbolo recordando que el centro es un monte, lugar donde se unen lo celeste y lo terrestre, es decir, es un medio. Así, la Virgen, como criatura, es llamada tierra, mas como Madre de Cristo y como Esposa es nombrada por San Bernardo centro de la tierra.

viernes, 15 de octubre de 2010

SÍMBOLOS, los signos de la tierra transfigurada - Marie-Madeleine Davy (XXIII)


Ya hemos visto, a propósito del símbolo del amor conyugal, la necesidad de rebasar la humanidad de Cristo con el fin de llegar a su divinidad. La experiencia de Dios es una experiencia espiritual, y si no rebasara ciertos límites no sería una experiencia de lo divino. Retomando el texto de Gilberto de Holanda podemos decir que la gracia se ofrece justamente con la llamada: «Ábreme». Aceptarla es «abrir», es decir, reconocer el signo de la presencia y dejarse invadir por tal presencia. Ese «gota a gota de rocío» de que habla nuestro autor, más allá de aquel símbolo de lo que representa en tanto que rocío, significa que el ser, debido a su imperfección, no puede recibir la plenitud de la divinidad. Por ello el alma debe desplegarse, soltarse de algún modo y volverse más amplia, como un jarrón cuyas paredes pudieran dilatarse según su contenido. En experiencias como ésta, el alma no es pasiva en absoluto. Al «Ábreme» de Gilberto de Holanda corresponde el «tu rostro es lo que busco (faciem tuam requiro), muéstramelo (doce me), de Guillermo de San Thierry. Si la experiencia espiritual es primero un diálogo, se acaba en el silencio. En esta experiencia, no es el revestimiento del misterio lo que se presenta, y de alguna manera lo vela, como una corteza: la almendra se ofrece, el interior del fruto se revela. Así, San Bernardo en uno de sus sermones, De diversis (XVI, 7), hace alusión a Dios, que sacia a los santos con la flor del trigo y no con la envoltura de los misterios: ubi adipe frumenti, non cortice sacramenti satiabit nos Deus: luego vuelve varia veces sobre el tema de la envoltura del misterio y de la flor del trigo refiriéndose a la fe y a la visión cara a cara. Hay que pasar por la envoltura para alcanzar el grano de trigo y saciarse con él, la corteza hecha de paja no constituye alimento para el hombre espiritual. Sólo el hombre carnal, comparado por San Bernardo a una bestia de carga, puede contentarse con ello.