ErmitañoUrbano
jueves, 27 de agosto de 2026
jueves, 30 de julio de 2026
NUESTRA SEÑORA DEL DESIERTO, Reina y Protectora del Eremitorio
La Iglesia monástica es la Iglesia del Desierto, la Mujer que se ha refugiado en el desierto poniéndose a salvo del dragón que trata de devorar al Verbo niño. Es la Iglesia que, a través de su silencio, nutre y protege la semilla del Evangelio sembrada por los apóstoles en los corazones de los fieles. Es la Iglesia que, por medio de su oración, fortalece a los propios apóstoles, tan frecuentemente hostigados por el monstruo. La Iglesia monástica es la que va a un lugar preparado para ella por Dios en el yermo, y oculta su rostro en el Misterio del divino silencio, y ora mientras se libra la gran batalla entre tierra y cielo. / Thomas Merton
Jamás ocurra que quien se consagra a la contemplación desee la vida agitada de los hermanos que tienen algún cargo. Que Marta repita siempre que no puede con todo y que es incapaz de cumplir con su deber, y desee que se confíe a otros lo que ella administra. Ya conocemos la respuesta de Jesús: Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con muchas cosas. María tiene el privilegio de contar siempre con un abogado a su favor. Observemos atentamente cómo el amor ha regulado en esta nuestra casa las tres ocupaciones: la administración de Marta, la contemplación de María y la penitencia de Lázaro. Las tres deben hallarse en toda alma perfecta; sin embargo, cada uno siente preferencia por alguna de ellas: éste se entrega a la contemplación, aquél al servicio de los hermanos y el otro a llorar su vida pasada como los leprosos que viven en los sepulcros. María está absorta en la piadosa meditación de su Dios; Marta es toda misericordia y compasión hacia el prójimo, y Lázaro se mantiene en la humildad y desprecio de sí mismo. Que cada uno busque el lugar que le pertenece. No pretendo adular a nadie, ni que nadie se engañe a sí mismo. Los que no tienen ningún cargo, ni se les ha confiado alguna ocupación especial permanezcan sentados a los pies de Jesús con María, o con Lázaro en el sepulcro. Que Marta se afane y se preocupe de mil cuidados. Tú, en cambio, que estás libre de todo eso, opta por una de estas dos cosas: vivir tranquilo y hacer del Señor tu delicia. Y si todavía no eres capaz de esto, no te vuelques al exterior, sino vive dentro de ti mismo, como el Profeta. /
San Bernardo de Claraval
sábado, 25 de julio de 2026
https://flordelyermo.blogspot.com/2011/02/hacia-la-morada-verdadera.html
Hacia la Morada verdadera
Estima la plegaria breve, la frase breve... Este es un camino insuperable: el decir breve. Porque apenas abandona el silencio original.
La belleza es el silencio presente en todas las cosas, espacios, lugares, parajes... Todo participa de la belleza del mismo modo en que todo participa del silencio.
No existe música sin silencio.
Un rostro... : se manifiesta en proporciones y armonías que aparecen según lo que no son sus componentes (por decirlo de algún modo). Es por la ausencia y el silencio de trazos que lo manifestado refleja su hondura. Los trazos se ordenan y armonizan en el silencio...
Alberto E. Justo
sábado, 27 de junio de 2026
el asalto
el asalto
Por ello es imposible el camino espiritual sin una seria ascesis, sin una "lucha" que procure la defensa necesaria en el Señor. El recogimiento es propio de toda la persona, sobre todo de sus sentidos...
Pero es la imaginación la primera que debe ser auxiliada, con silencio y con paz.
Si amas la música, asciende por la más alta. El camino del cielo precisa de la belleza, porque quien no "juega" a hallarse en su destino, no arriba jamás.
Un santo abad afirmaba que cuando debía elegir el lugar adecuado a una fundación monástica optaba por el mejor paisaje... Y un Prior dominicano fue llevado al Cielo por haber edificado un bello claustro...
Quien quiera entender... que entienda...
Alberto E. Justo...flor en el desierto: el asalto
miércoles, 17 de junio de 2026
¿Has sido llamado al... Desierto? Publicado por Alberto E. Justo
Me detengo a traducir un texto de Dom Gabriel Bunge, sacado de su obra: "Akedia, il male oscuro", Edizioni Quiquajon.
"... El monaquismo de los orígenes tenía la clara conciencia de que en el Desierto hallaría al príncipe de este mundo. Ir con Cristo al Desierto no comporta huír de las tentaciones, sino más bien, como Cristo y con Cristo, enfrentar 'desnudos' al tentador. Pensar que hoy las cosas son diferentes es una ilusión fatal. El opositor del género humano no está ligado a lugares, tiempos o condiciones de vida. Quien entra hoy en un monasterio o ingresa en la vida religiosa o eclesiástica, en este nuestro mundo desmitizado, con frecuencia olvida este hecho fundamental: ha entrado inmediatamente en el 'desierto', en el lugar del aislamiento y de la derelicción, de los desolados parajes de la sed y de engañosos espejismos. Quien no quiera admitir esta realidad e imagine ser solamente un bravo operario en la viña del Señor, correrá el riesgo de desconocer la verdadera naturaleza de las dificultades que inevitablemente deberá encontrar. Quedará sorprendido al hallar en su 'viña' tanta 'cizaña', 'espinas y cardos' en lugar de 'uvas', y no entenderá que ha sido el 'enemigo' quien las sembró ocultamente. ¡Esta lucha no es un simple accidente, un imprevisto, sino que es parte integrante de la vida en el desierto! Paradójicamente esta falta de conciencia no se encuentra sólo en los cristianos que viven en el mundo, cuya visión a menudo es ofuscada por la opacidad de los bienes materiales, sino también en tantos monjes y eclesiásticos, quienes, por otra parte, deberían estar más advertidos. La acedia es un ejemplo particularmente significativo de ello (...) ¿Por qué este descuido? ¿Quizá por el hecho de que los mismos monjes, o religiosos, o eclesiásticos ya no van más concientemente con Cristo a la despiadada desnudez del Desierto, sino que prefieren permanecer en la opacidad del 'mundo'?."jueves, 11 de junio de 2026
https://flordelyermo.blogspot.com/2010/08/monjes-en-el-mundo.html
Los secretos del alma consisten en grandes tesoros que no es posible manifestar. No son susceptibles de comentarios, ni de definiciones... El Señor regala una suerte de "cuerpo interior", imágenes preñadas, un "mito" fecundo que dice algo, que sugiere, pero que oculta mucho más... Recordando enseñanzas del gran Starets San Silouan del Monte Athos copiamos, para nuestros lectores, el párrafo siguiente: "Muchos jóvenes le consultaron con frecuencia el camino que les aconsejaba elegir en su vida. A unos, les aconsejó estudiar teología (...); a otros les dio su bendición para realizar estudios (...); a otros en fin, les aconsejó no orientarse a los estudios (...). El último consejo era el más raro, pues el Starets pensaba que ya había llegado la época predicha por el Padre Estratónico, en la que muchas personas 'instruídas' se convertirían en monjes en el mundo; juzgaba que, de modo general, las condiciones en las que la forma del monaquismo había existido a lo largo de los siglos pasados se habían vuelto desfavorables, pero que las vocaciones y el atractivo hacia el monaquismo existirían siempre." Archimandrita Sophrony "San Silouan el Athonita". Madrid, Encuentro, 1990. P. 62.
Se trata de una vocación, de un sendero escondido, porque Dios opera silenciosamente en y a través de un alma que se deja sumergir hasta donde no sabe..., ni sospecha. En cualquier ocasión y momento de la historia brotan caminos de celadas raíces, porque "la mejor parte" no será quitada a nadie...Alberto E. Justo
martes, 9 de junio de 2026
Vocación profunda
"Si no te vuelves como este niño..." Invitación llena de sentido, que el Señor nos dirige a cada uno de nosotros... Pero ¿se trata de una especie de esfuerzo, de efectivo voluntarismo, para transformarnos, tal vez según un método, en lo que ya no somos? No es eso. Porque ese "niño", éste "niño", ya vive en el corazón. Es la pureza de ese nacimiento virginal de Dios y en Dios, es nuestra condición verdadera, escondida y no manifiesta sino luego de esa aventura de vida y de gracia que puede llamarse "descenso al corazón." Sí, claro, descenso hacia una realidad escondida, reencuentro con el Origen.
Cada uno es llamado; cada uno es UNICO; y se halla -si quiere- en esa profundidad dichosa. Cada uno va con el secreto, su secreto -descubierto o no- siempre inefable. ¿Un "mito"? Tal vez, pero un mito en el sentido que este "mito" es la más perfecta expresión de lo inefable y supera cualquier intento de reducción a un "concepto."Anterior a cualquier reducción estructuralista nuestro Origen brilla más allá de las fronteras. Ante él palidecen definiciones o instituciones; ante él todo calla para evocar el templo sagrado donde el hombre descubre su rostro a Dios. Directamente y sin reparos. "Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos." Descubre el desierto más maravilloso, el desierto florecido sin confines...
Por eso eres, en verdad, ermitaño y eres monje (que quiere decir "único", al menos "unificado"), eres "eso", el Espíritu está en ti...
Es hora de cultivar esta vocación admirable atendiendo a esta conversión y a esta realidad. No te conformes con lo que "se dice" o lo que "se aprueba" o "se aplaude"... Vuelve a ser niño, vuelve a casa...
lunes, 16 de agosto de 2010
miércoles, 3 de junio de 2026
Porfiamos por un pedazo...
Cuando hablamos de desprendimiento o de cortar ligazones o apegos, casi siempre permanecemos en la "negación" de esto o de aquello. En efecto, nos decimos, debemos vigilar para que todo eso que nos parece haber dejado no nos importune más. Pero esto es un error, ya que permanecemos, por la negativa, atascados de la peor manera, en exceso celosos por no sé qué perfecciones que sospechamos alcanzar a fuerza de seguir rechazando...
Pero ¿cómo lo sabemos? ¿Qué es lo que ahora veremos? Nada de lo que imaginamos. Aquél que nace en el corazón es insospechable y el espíritu no se conforma con ninguna migaja, ni con ningún otro pedazo o fragmento. ¿Se nos ocurre posible un... "vacío perfecto? ¿Qué pretendemos, en realidad? En este sentido, repetimos con Guillermo de Saint-Thierry: "nadie está menos solo que el solo..." Porque, cada vez, cuando abrimos las puertas de casa, viene el Señor con mayor intimidad, secreto y silencio. No diremos de esta o de aquella manera. No hay modos. La causa del amor de Dios es Dios mismo -decía san Bernardo- y su modo: amar sin modo.
Alberto E. Justo flor en el desierto: Resultados de la búsqueda de Porfiamos por un pedazo
miércoles, 30 de diciembre de 2009
martes, 26 de mayo de 2026
LA ORACIÓN DEL MAESTRO ECKHART...decía un Cartujo
En efecto, decía un Cartujo (un verdadero lector del Maestro Eckhart en nuestros días) que los textos sobran. En los textos se halla lo que el Señor dice en el corazón... ¡Maravillosa invitación al silencio y a la profundidad!... Eso que yo recibo y acojo, lo que leo y se incorpora como una vivencia plena de sentido, no es tanto lo escrito ahí fuera sino lo que Dios pronuncia en lo secreto del alma y se reconoce a partir de la lectura. (...) ............No encontramos nada en los textos; solo hallamos allí lo que Dios habla en el alma. La ratio studiorum debe ir acompañada de un ars obliviscendi: es importante que el hombre aprenda, ¡pero cuánto más importante que desaprenda lo que ha adquirido! Que el intelecto recuerde su virginidad y su soledad, pues a su esencia pura debe su perpetua novedad y desnudez, ¡desde el primer instante de la primera mañana!
El espíritu que asciende hacia el encuentro interior atraviesa el tiempo oblicuamente como un relámpago; su vida no es conquista, adquisición, progreso, sino despojamiento liberador.
Alberto E. Justo
martes, 5 de mayo de 2009
viernes, 22 de mayo de 2026
Si te has atado en esas feroces estructuras, caracterizadas por lazos y reglamentos, por tradiciones infinitas como aquellas de los hijos de Hillel... Suéltalas y suéltate. Es preferible llorar...
Si conservas el ánimo y la decisión de buscar y de encontrar la verdad: tendrás un bellísimo y dignísimo panorama abierto, un camino que hará fecundas hasta tus derrotas.
Te recordaré un texto, nada menos que de nuestro Lope de Vega:
"A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos
No sé qué tiene el aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo,
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan
fácilmente me defiendo,
pero no puedo guardarme
de lo peligros de un necio.
..........................................
Y dejamos aquí la cita para seguir meditando en silencio, más allá...
Alberto E. Justo
jueves, 30 de junio de 2016
lunes, 18 de mayo de 2026
Las "soledades" inéditas
Nuestros pasos gozan de una asombrosa "originalidad."
Lo que no aguardábamos ayer, aparece hoy y, tal vez, de un modo diferente a cuanto hubiéramos podido sospechar. ¿Por qué nos detiene esta consideración? Quizá porque aún no alcanzamos a ver o a distinguir bien la profunda "estabilidad" de ese "Fondo" inefable, que todo lo trasciende.
No hemos de aguardar, con tensión (o sin ella), ninguna aprobación... Los exámenes se dan una sola vez y no es cuestión de buscar con solicitud dar nuevos o de nuevo, a cada rato. Nos corresponde el peso de la responsabilidad y el discernimiento...
Tampoco nos ha de turbar no oír nuestro bien... ¡Tantas son las palabras vanas que se derraman sin pudor por todas partes! Será frecuente topar con necedades o con expresiones que no nos son ciertamente gratas.
Pues nada. Es cuestión de seguir sin desviar la mirada, ni la consideración... Es hora de soledades, porque es el desierto el que nos garantiza con su silencio, con nuestra plegaria y con la fidelidad, tantas veces solitaria, la certeza de un camino que brota de la Fe.
Alberto E. Justo .. flor en el desierto: Resultados de la búsqueda de soledades
martes, 2 de marzo de 2010
jueves, 14 de mayo de 2026
Nuevamente el "eremitismo interior"
viernes, 12 de febrero de 2010
La conciencia y emergencia de esta condición, en el caso de saberse llamado a vivirla especialmente, es propia de cualquier estado o situación...
Porque la soledad profunda se redescubre cada vez más, a lo largo de la vida, y es signo de una madurez espiritual que se desarrolla en toda peregrinación sincera.
Y no se crea que por manosear en exceso aspectos y estilos colectivistas, como ocurre hoy con frecuencia, se pierda esta perspectiva y esta "apertura" al corazón. Al contrario, pretender ocultar o disimular una verdad tan honda implicará, en todo caso, una búsqueda aún más convencida y pertinaz de la realidad escondida, del secreto que sólo el Padre conoce.
Anímate a seguir el camino celado, con sencillez y prontitud...
Alberto E. Justo