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ErmitañoUrbano
sábado, 11 de abril de 2026
Con Dios todo es distinto
"En el régimen de la gracia -de esta gracia de la que María está llena y que dispensa a merced de su amor maternal- la recompensa se da antes del mérito, la riqueza y la felicidad se prodigan antes de la prueba. Éstos son los procedimientos propiamente divinos. Los hombres son incapaces de esta liberalidad porque ellos no son fuentes de bien, sino depositarios temerosos y pusilánimes. Tanto en la educación de nuestros hijos como en nuestro comercio y en nuestra justicia, nosotros en primer lugar ponemos las condiciones y las amenazas de sanciones; no acordamos el precio más que después de haber obtenido la tarea, a cambio de servicios o garantías.
"Pero con Dios todo es distinto. Desde el momento que el pecador apela a Dios, recibe justamente lo que no tiene precio: la herencia de la Sangre divina y la dignidad de hijo. Su corazón es liberado por la victoria de Cristo, es colmado de este triunfo puro, y después, una vez armado ya de nobleza y alegría, es cuando se le invita a combatir, cuando ha de aportar su trabajo y su fatiga en la medida de sus fuerzas. Tal es el gobierno del Reino de Dios, la prudencia de la santísima Virgen, la economía de la 'Casa de Oro.'
"Los caminos de Dios son distintos de los nuestros, hasta el punto que muchas veces no los comprendemos. No nos atrevemos a creer en esta dignidad, en esta libertad que se nos ofrece; casi llegamos a no fiarnos de la generosidad de Dios. Ignoramos sus dones esenciales desde el momento en que abusamos de bienes inferiores. Y la falta de fe y de confianza nos paraliza. No hallamos fuerzas para seguir el sendero desviado por el que pretendemos caminar, porque la timidez y la angustia sofocan lo mejor que hay en el hombre.
"Abramos, pues, nuestros ojos y nuestro corazón en una perfecta soledad con Dios; recojámonos y tomemos conciencia de lo que Él nos da, de lo que Él es para nosotros. Nuestra fortaleza y nuestra paciencia tan solo pueden ser sólidas si una y otra proceden de una profunda felicidad.
"A veces parece que tememos reconocer la santidad, como si se tratara de unos bienes materiales de los que uno se ve privado si otro los posee. Pero éste es un sentimiento que se apoya en una ignorancia completa de esta realidad. Lo que se da a los santos y, en primer lugar, a María, se nos da también a cada uno de nosotros. Esto es necesariamente así cuando se trata de bienes espirituales, puesto que la fuente de donde proceden es infinita e inmediata y su esencia es la caridad: quienes los reciben no lo hacen más que no reteniendo nada, más que transmitiéndolos sin reserva alguna.
"Embriaguémonos de los privilegios de María, cuya plenitud Ella nos ofrece..." (Un Cartujo "Felices los que creen" Monte Carmelo.Burgos 2009. Pp:33-35)
miércoles, 8 de abril de 2026
SER CONTEMPLATIVO II...(Continúa el texto de Dom Porion)
"Sabemos que el Paraíso terrenal es figura de la santísima Virgen, reserva inaccesible al siglo, lugar de las delicias, sin mancha y sin conflicto donde será colocado el nuevo Adán. Esta figura representa también al alma contemplativa: jardín cerrado en el que reina la felicidad de recibir la vida divina en un recogimiento comparable sin duda al que reinaba en la naturaleza inmaculada en la aurora del mundo. Es necesario que no haya nada ni nadie entre Dios y el alma, sino que exista esa libertad virginal del primer instante: entonces se repite y reitera sin cesar una nueva creación: la generación en nosotros del Hombre-Dios.
"¿Qué conclusiones podemos sacar en la práctica de estas breves reflexiones acerca de las semejanzas que han de unir nuestras almas con la de nuestra Madre?
Nos alegramos también nosotros por estas palabras, que adoptamos plenamente...
martes, 24 de marzo de 2026
"Un Cartujo" (Dom Jean Baptiste Porion) .... La Santísima Virgen es el modelo de los contemplativos
"Ser contemplativo es recibir al Verbo divino, concebirlo espiritualmente y no vivir ya con Él más que una sola vida. Por tanto la Santísima Virgen es el modelo de los contemplativos, es la Madre de la Verdad, como lo es del amor Hermoso. A nosotros nos corresponde imitarla como hijos generosos y fieles.
"Los símbolos que ilustran el misterio de la misión de María son también para nosotros los símbolos del alma que ama y posee a Dios en la soledad interior: Torre de marfil, Casa de Oro, Fuente sellada, Espejo de Justicia, Arca de la alianza... Las virtudes de la santísima Virgen, los dones que manifiesta y las gracias que irradia, son las virtudes por excelencia, las condiciones y los privilegios de la vida contemplativa.
"Según el himno que cantamos en las Vísperas de sus fiestas, la santísima Virgen se distingue por su dulzura, su mansedumbre entre todas las mujeres, entre tantas vírgenes y madres a quienes Dios, sin embargo, ha concedido el don de ser dulces y de las que esa misma dulzura es su fuerza y su poder. Pero todo lo que es virginal o maternal María, Eva nueva y espiritual, lo posee por excelencia.
"Se ha dicho que la mansedumbre es el resumen de todas las virtudes cristianas. Está compuesta, sobre todo, de paciencia y de benevolencia, de respeto y de amistad para todas las almas, e incluso para todos los seres, pues una persona delicada lo es con las cosas y con las personas. En el fondo, es un asentimiento a la voluntad de Dios en todas sus formas, una tierna conformidad con todo lo que sucede; es también la actitud que se requiere, en primer lugar, en aquel que desea purificar y despejar su mirada interior. No hay vida contemplativa sin una inmensa paciencia. La luz no penetra sino las almas pacíficas. La tranquilidad es la primera disposición requerida para que las profundidades del espíritu se hagan transparentes. El arte de contemplar las cosas divinas es el arte de tener calma.
"La dulzura está compuesta de indulgencia y de misericordia, de una lucidez que hace ver a cada ser desde la claridad divina, conservando sólo aquellas razones que nos ayudan a tener confianza y amar. San Juan de la Cruz ha señalado con mucha fuerza hasta qué punto esta benevolencia es indispensable para todo progreso interior. Nuestra vocación es verdaderamente virginal y mariana. La santísima Virgen no ha tenido que condenar al mundo; éste se ha rendido a su dulzura y mansedumbre. Así ha de ser el alma contemplativa, cuya misión no es la de ser juez de los hombres sino la de ser de Dios." (CONTINÚA en II)
martes, 17 de marzo de 2026
¿Has sido llamado al... Desierto?
"... El monaquismo de los orígenes tenía la clara conciencia de que en el Desierto hallaría al príncipe de este mundo. Ir con Cristo al Desierto no comporta huír de las tentaciones, sino más bien, como Cristo y con Cristo, enfrentar 'desnudos' al tentador. Pensar que hoy las cosas son diferentes es una ilusión fatal. El opositor del género humano no está ligado a lugares, tiempos o condiciones de vida. Quien entra hoy en un monasterio o ingresa en la vida religiosa o eclesiástica, en este nuestro mundo desmitizado, con frecuencia olvida este hecho fundamental: ha entrado inmediatamente en el 'desierto', en el lugar del aislamiento y de la derelicción, de los desolados parajes de la sed y de engañosos espejismos. Quien no quiera admitir esta realidad e imagine ser solamente un bravo operario en la viña del Señor, correrá el riesgo de desconocer la verdadera naturaleza de las dificultades que inevitablemente deberá encontrar. Quedará sorprendido al hallar en su 'viña' tanta 'cizaña', 'espinas y cardos' en lugar de 'uvas', y no entenderá que ha sido el 'enemigo' quien las sembró ocultamente. ¡Esta lucha no es un simple accidente, un imprevisto, sino que es parte integrante de la vida en el desierto! Paradójicamente esta falta de conciencia no se encuentra sólo en los cristianos que viven en el mundo, cuya visión a menudo es ofuscada por la opacidad de los bienes materiales, sino también en tantos monjes y eclesiásticos, quienes, por otra parte, deberían estar más advertidos. La acedia es un ejemplo particularmente significativo de ello (...) ¿Por qué este descuido? ¿Quizá por el hecho de que los mismos monjes, o religiosos, o eclesiásticos ya no van más concientemente con Cristo a la despiadada desnudez del Desierto, sino que prefieren permanecer en la opacidad del 'mundo'?."
lunes, 2 de marzo de 2026
En la ermita se reza......
En la ermita se reza naturalmente el oficio divino. Hasta 2009, el ermitaño observaba el oficio de San Benito, pero a partir de ese año decidió cambiar al oficio de San Juan Casiano (siglo V), el que se inspiró para sus horarios en las costumbre de los Padres del Desierto, por lo que resulta especialmente apropiado para la vida eremítica. El oficio de San Juan Casiano se diferencia principalmente de aquel de San Benito en que, en lugar de los ocho oficios tradicionales, están previstas dos vigilias largas, una al comenzar y otra al terminar la noche, las que en Warfhuizen se cantan en latín en voz baja. Las otras horas canónicas no tienen un oficio con salmos, por lo que se rezan en silencio, por influencia de la espiritualidad del cristianismo oriental, mediante la Plegaria de Jesús.
