martes, 16 de abril de 2013

Habitar el Misterio



Es hora de amanecer. Resuena la Aurora con armonías seculares -siempre nuevas- que no hemos de describir... Descubro en el horizonte, en las montañas, en el mar, "algo" del secreto de la hondura interior. El horizonte, que parece lejano, es un "reflejo" del corazón y de la interioridad. La realidad exterior, sobre todo la "naturaleza", está ahí para enseñarnos a leer. He pensado en la "densidad" de la historia y en los tiempos pasados que, de algún modo, se perpetúan en nuestra sangre y en nuestra conciencia.
¡Ah, la pequeña semilla! Pero la pequeña semilla es "enorme". Basta una mirada serena para darnos cuenta de su asombrosa potencialidad.
Allí anida esa belleza inexplicable, insospechada siempre, imagen y reflejo del Creador, de su presencia y de su operación.

¡Pequeña llama! ¡Tantas veces encendida y animada, renacida siempre más honda! De las manos de María pende esa corona, signo de luz y de vida...

Desde donde te encuentras y "en" donde te encuentras, todo lo alcanzas. De lo pequeño a lo máximo, de la nada al todo. El "todo" en la "parte"... ¿No ves la "dicha" y la "sonrisa" del fragmento, que se goza en su pura pequeñez?
También donde te encuentras... puedes decir que "no". Puedes desprenderte de todo aquello que "no-es". Aunque te duela y experimentes nueva soledad... Aunque arriesgues lo que arriesgues... Acepta tu lugar y tu circunstancia desprendiéndote de lo que sea, sin huír ni escapar.
¿Crees que los ruidos y las cacofonías de este mundo pueden ahogar los encantos del alma y del espíritu?
Permanece en la altura dichosa de esa montaña que es tu corazón... No tiene límites... Su cima es el Cielo... Y solo por el alma se sube al Cielo.
Mira: cuida y cultiva tus mejores sentimientos. Ten los mismos sentimientos del Señor. Envuélvete en su Misericordia. ¿Qué más? Mucho, infinitamente más, es lo que callamos. ¡Ah, maravilloso abismo, hondura infinita! Enciéndase tu amor con Aquél Fuego... que no hay otro. Ni otro Amor tampoco... ¡Lámparas de Fuego!

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 8 de abril de 2013

Descenso!!!!



Sabemos que vamos sumergidos en el Misterio que nos excede... La hora del "descenso" es ésta y no hemos de descorazonarnos cuando sufrimos lo que no aguardábamos. Topamos con la cizaña, es verdad, pero no podemos circunscribirla ni definirla. Seguimos al Señor en sus "pruebas" y el desconcierto -¡tantas veces!- puede convertirse en oración. Más que nunca atendamos a aquél incomparable "no-temas" con el cual los ángeles anuncian las cosas de Dios: -no temas, María, -no temas, José, -No temas, Zacarías... Allí está David, derribando al gigante... ¿No creemos, acaso, en ello? ¿Dónde está nuestra confianza?
Las pruebas son el nihilismo y la necedad... Pero la vida, que nos ha sido dada, late en nuestro corazón y en el Corazón de Dios.

Alberto E. Justo  http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 25 de marzo de 2013

Escucha...



En el "silencio". Aprendamos a "escuchar". Sin forzar nada, sin reclamar nada, sin aguardar esta o aquella respuesta... Dejemos a un lado esa insistente fantasía o las expectativas de lo que sea. Simplemente, "sin modo" y "sin por-qué". Atención serena y escucha en la paz. Hay mucho que oculta, pero también manifiesta y revela que es más allá o, desde luego, más aquí.
Pero sin presionar. Sin "por esto" o "por aquello". Dejemos una y otra vez. No importa que tarde. Es verdad, deseábamos que fuera ya, ya mismo. Pero no es ya mismo porque es "mucho más". Eso tan grande no cabe en mi impaciencia ni en mi porfía por hacer y porque me oigan los unos o los otros. Ahora: SILENCIO, silencio porque ya está.

Alberto E. Justo
http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 18 de marzo de 2013

Dios está aquí




... Con los últimos pasos se derrumbaron los escalones y los puentes que juzgábamos indefectiblemente tendidos... Llega la hora esencial.
Has visto... Dios nunca está lejos. Dios es infinitamente más que cualquier nombre... No hay modo. Es en esa intimidad, de la que no puedes hablar, donde lo hallas y te halla. El Señor te encuentra y viene cada vez de un modo nuevo, indefinible.
El alma en su cima, se abre sin horizontes que la limiten. Descúbrese el corazón en su mismo Centro, que es Dios. No, no busques fuera o lejos. Aquí, aquí mismo es. Y nada se repite. No podrás jamás hacer doctrina o diccionario de lo que se renueva en plenitud a cada instante.
No esperabas que el Señor así llamara a tu puerta... Precisamente a "esa" puerta, la menos "sospechada", por donde menos podía aguardarse... lo mayor.
A esta luz todo halla sentido, y esplendor, y belleza. Y tú lo sabes -hermano- brillará esta luz al final de los tiempos y se manifestará como lo que es, que a sólo Dios pertenece. Levanta el alma y reconoce el misterio.
Mira como se custodian secretos y melodías en tu corazón, que hacen, ahora, de cortejo admirable... Todos los telones caen, los tendales se derrumban y desaparecen las vallas que limitaban y multiplicaban distancias y ausencias.
Deja, deja una y otra vez todo lo vano y lo que no es.
¿Quieres orar en verdad? Es tu vida, tu respiro, tu sangre. ¿Cómo orar siempre? Cuando, en primer lugar, no pretendes "sentir" nada... Huye de las explicaciones. Y atiende solamente a lo que en el instante de y en tu corazón brota y nace: el Santo Nombre de Dios, que no encerrarás jamás en ninguna expresión, ni modo, ni medida. Será nuevo cada vez y resonará en la Eternidad. Porque no eres tu solo el que ora. El Espíritu ora en nosotros...

Alberto E. Justo- http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

miércoles, 6 de marzo de 2013

El sol de la aurora



El sol de la aurora, el primero de la mañana, ya toca el alma...
El sol se levanta en el horizonte y también en el corazón...
¿Has visto cómo sonríen las rosas?
También los jazmines en el jardín de mi casa.
Las flores educan en la sonrisa.
Resplandecen en un canto sereno,
el de su sola presencia.
No huyas ante las nubes...
Sobre ellas -despejado-
se abre siempre el cielo...
No te asusten los sonidos...
bajo ellos -escondido-
está el silencio...

Alberto E. Justo

domingo, 10 de febrero de 2013

Tú eres, eres Tú

¡Señor! Quien vuelve al corazón te encuentra... No se hallará jamás solo. Decir "corazón" y aún "desierto" es aludir, balbuciendo, a tu Presencia. La "interioridad" no es "vacío". Interior eres Tú. Puedo imaginar la mayor belleza de este mundo y de todo el cosmos... Pero infinitamente más hondo eres y estás Tú. No basta las inmensidad de todos los desiertos, ni la hondura umbrosa de todos los valles, ni la grandeza del mar, ni las montañas, ni la altura del cielo. Tú eres, sólo eres Tú.

Alberto E. Justo  http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 31 de enero de 2013

¿Has sido llamado al... Desierto?

 
 Me detengo a traducir un texto de Dom Gabriel Bunge, sacado de su obra: "Akedia, il male oscuro", Edizioni Quiquajon. Comunità di Bose. P. 20; y dice así:
"... El monaquismo de los orígenes tenía la clara conciencia de que en el Desierto hallaría al príncipe de este mundo. Ir con Cristo al Desierto no comporta huír de las tentaciones, sino más bien, como Cristo y con Cristo, enfrentar 'desnudos' al tentador. Pensar que hoy las cosas son diferentes es una ilusión fatal. El opositor del género humano no está ligado a lugares, tiempos o condiciones de vida. Quien entra hoy en un monasterio o ingresa en la vida religiosa o eclesiástica, en este nuestro mundo desmitizado, con frecuencia olvida este hecho fundamental: ha entrado inmediatamente en el 'desierto', en el lugar del aislamiento y de la derelicción, de los desolados parajes de la sed y de engañosos espejismos. Quien no quiera admitir esta realidad e imagine ser solamente un bravo operario en la viña del Señor, correrá el riesgo de desconocer la verdadera naturaleza de las dificultades que inevitablemente deberá encontrar. Quedará sorprendido al hallar en su 'viña' tanta 'cizaña', 'espinas y cardos' en lugar de 'uvas', y no entenderá que ha sido el 'enemigo' quien las sembró ocultamente. ¡Esta lucha no es un simple accidente, un imprevisto, sino que es parte integrante de la vida en el desierto! Paradójicamente esta falta de conciencia no se encuentra sólo en los cristianos que viven en el mundo, cuya visión a menudo es ofuscada por la opacidad de los bienes materiales, sino también en tantos monjes y eclesiásticos, quienes, por otra parte, deberían estar más advertidos. La acedia es un ejemplo particularmente significativo de ello (...) ¿Por qué este descuido? ¿Quizá por el hecho de que los mismos monjes, o religiosos, o eclesiásticos ya no van más concientemente con Cristo a la despiadada desnudez del Desierto, sino que prefieren permanecer en la opacidad del 'mundo'?."

miércoles, 23 de enero de 2013

Meditaciones sin domicilio


¡Tanto soñamos, cada día, con un "lugar" mejor! Los hay en este mundo... ¡Vaya si los hay! Esos "oasis de paz", que las descripciones de las guías para turistas señalan en muchas partes. Pero los "oasis de paz" cargan un nombre engañoso. Porque la paz depende -en cierto modo- de las nubes interiores, que cubren el límpido cielo del alma. Porque la paz depende -en cierto modo- de la ausencia de temores, de reparos, de apegos, de vanidades, de obsecuencias y de todas esas cosas que "hacemos", a hora y a deshora, para no sé qué.
Cuando el hombre descubre que hay "otra cara", "otro lado", desde luego no perceptible inmediatamente a los sentidos exteriores, cuando cae en la certeza de que es un "desterrado", un "exiliado", en los páramos de un mundo en fuga y en caída, entonces, sólo entonces, suena un llamado, se despliega un horizonte diferente que lo invita, de nuevo, a caminar.
El "otro lado", la profundidad, se alcanza, claro está, por el desapego y el desasimiento. Cuando el hombre se "separa" de su propio aturdimiento y descubre hasta qué punto ha sido esclavo de nada. Es verdad que la liberación comporta renuncias que parecen muy grandes, abandono de "certezas" y seguridades hueras... ¡Claro! volver a casa, a lo profundo, al corazón, requiere un viaje y una travesía. Pero no es cuestión de retardar más tiempo la partida.
El alma es como un leño, el Espíritu es como el fuego. El Espíritu viene a introducirse en el alma... Pero el fuego arde con el aire, sin aire no puede quemar, ni introducirse en la madera hasta transformarla... Y el aire es como la libertad.

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 4 de enero de 2013

pensamientos en el camino

 
Aprenderás a callar y a guardar celosamente lo mejor en lo secreto del alma. Que nunca deja de ser sublime eso que guardas, por hallarse escondido y celado a cualquier curiosidad vana, a cualquier aplauso o a cualquier publicidad. Lo que vale, vale a los ojos de Dios y en la relación "paterno-filial" halla todo su sentido. Es el Espíritu el que asume, sopla y oye. Es el Espíritu el Testigo Infinito que alegra tus horas y tus días con singular presencia y júbilo... Es tu vida...
Hay en todos nosotros, los peregrinos, un sentido escondido que gime prisionero debajo de innúmeras servidumbres. Hay "algo" que desea espacio, respiro, liberación... ¿Qué es?
Inventamos caminos e ideologías, sueños imposibles, ambiciones de todo tipo, que jamás alcanzarán realización alguna y nos sujetarán, constantemente, a un incesante vaivén de frustraciones.
Ese "sentido" que gime prisionero es algo así como la "puerta del corazón", de la vida verdadera, escondida y jamás cultivada. Es necesario que el Cielo baje a la tierra para comenzar un camino que alcance el misterio que no atendemos, y es la clave que abre lo que buscamos y no podemos encontrar.
Para ello es urgente no sé qué "quietud" y qué "paz", que ya están presentes, que ya nos han sido dadas... El mundo está lleno de amenazas y de condicionamientos, vindictas, imposiciones y atropellos. Todo ello nos demuestra la fatuidad y la vanidad de tantas pretensiones... ¡Hay tantos tiranos y tiranuelos! (Aún los que gastan los mejores ropajes y se visten de lino) ¡Crea, el peregrino, en la Misericordia de Aquél que le dice: -Ámame como eres y donde estás... ¡No tienes que hacer nada: arrójate ya!
Entonces descenderá, en silencio y con gozo, a su corazón, abandonando esas "servidumbres" que lo endurecen y lo esclavizan.
Cualquier viandante que efectivamente lo desee, podrá llegar a su corazón y recuperar la vida profunda y verdadera.
Es claro que deberá tener coraje para una liberación que requiere una "separación" y un desasimiento. Pero nadie podrá decirle cómo se hace, ni que es de ésta o de aquélla manera. No hay nada de ello. Él, en soledad y silencio, lo discernirá en Dios. Que el Señor nos dé su Gracia para hallarle en esta libertad del espíritu.

Alberto E. Justo

viernes, 14 de diciembre de 2012

Obrar...

 
Quizá olvidemos lo "más importante". Sin duda, ante las "pruebas" y los tropiezos de nuestra peregrinación nos preguntamos ¡tantas veces! por la fecundidad y el valor de nuestras acciones. Entonces nos interrogamos acerca de ellas y, sobre todo, cuáles sean y cuál su lugar. Arriban las dudas y las apuestas: esto es mejor o peor que aquello; aguardábamos mejores oportunidades (que nunca llegan) o reconocimientos siempre insuficientes... Pero ¿en qué termina todo eso? ¿Qué es lo que en verdad vale y más allá de los caprichosos aplausos de la multitud, cuando la hay? En efecto, volvemos a la vida oculta, que es la realidad. Allí germina otra cosa, otra cosa se da. Allí aparece fecunda, en verdad, la lucha de Antonio en el Desierto. Es la "hora" que el Señor nos llama a velar con Él. Las acciones verdaderas son, precisamente, las que más nos acercan y asemejan al Salvador, y que -generalmente- no son elegidas. Esas que nos parecen desprovistas de todo valor y de toda "vistosidad", esas que... "pasan todos lo días" y "a cada rato", a las cuales no damos demasiada importancia. Esas son las "obras mayores". Y no es cuestión de "demostrar nada". Entremos en el gran desierto, en el Huerto de los Olivos, y dejemos que Él nos lleve a "ese" lugar... Más allá del espacio, más allá del tiempo de los relojes y de los almanaques...

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Más hondo...


Es un otoño..., muy peculiar. Los senderos están cubiertos por alfombras de hojas muertas, caídas de los árboles del bosque... La tierra no se ve. Está oculta debajo. Sólo pisamos sobre las hojas que crujen bajo nuestros pies... Pero esas hojas no nos sostienen. No nos podemos afirmar sobre ellas. Tampoco son ellas la tierra, que nos queda escondida. Pero es claro que caminamos.
Así es nuestra peregrinación. La vida está escondida. Es más profunda siempre. ¿Qué nos ocupa ahora? ¿Las hojas muertas o la tierra viva?
Entra, pues, en tu corazón -oculto- y gózate en la realidad que no puedes medir... Eso sí, no te fatigues pretendiendo que la débil alfombra sea un fuerte camino. Reposa en la Verdad escondida y sigue sin temor. El Señor está contigo.

Alberto E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 7 de diciembre de 2012

Más allá...


Vienen aquellos, aquellos vienen, tentando un camino nuevo. No, no saben por dónde, ni saben por qué... Simplemente vienen, porque primero fueron y no alcanzaron la soñada cima, más allá del gran desierto.
Vienen buscando lo que no encuentran. Tal vez otros horizontes, quizá otros mares, más lejos, más lejos. Por eso vuelven, vuelven por eso: porque ya no hay lugares, ni zonas, ni cerca, ni lejos...
Un solitario silencioso, sufriente como ellos, les señaló una gruta, un paso con sus riesgos.
¡Quedáos aquí -dijo- que se acaba el tiempo! Enfrentad las tormentas y los pesares. No hay refugios ni consuelos...
Sólo una noticia, que con mi corazón os dejo: Todos estáis llamados a la vida y al cielo.

Alberto E. Justo

martes, 4 de diciembre de 2012

Un Cartujo habla





"... A todos los hombres nos falta, a la vez, confianza y delicadeza. No estamos nunca bastante seguros de Dios, ni bastante preocupados por ser fieles a su amor hasta en los últimos detalles. Sin embargo, es cierto que hay almas a las que les falta, sobre todo, confianza y a otras a las que les falta, sobre todo, delicadeza y generosidad. Pues bien, también por estas últimas Dios se ha encarnado bajo la forma de un niño."
Un Cartujo "Felices los que creen" Monte Carmelo 2009. P 60

martes, 27 de noviembre de 2012

ahora mismo !!!


Ahora mismo... ¡Qué plenitud en este instante, qué hondura en el presente!
Supera cualquier imaginación, cualquier sospecha, hasta cualquier deseo!
En efecto, cuando se abre el secreto de la Aurora, de ese único nacimiento que se renueva en el centro del alma, no hay ya palabras, ni lenguaje alguno capaz de expresarlo.
Silenciosamente se abre camino una convicción, una luminosa certeza, encendida en el mismo origen, en la misma fuente, en el don recibido, en el don que sabemos recibido. No hay ya pruebas... ¿Para qué? ¿Cómo puede ocurrírsenos probar lo más con lo infinitamente menos?
El silencio es aquí el gran maestro. Porque, desde luego, el silencio acoge, es capaz de recibir. Cuando todo calla hay algo que se descubre. ¿Cómo decirlo? Hay Alguien que vive y de su Vida nos arriba todo. ¿Todo? Allí nacemos...
Soñamos, frecuentemente, con lugares y parajes, más allá de los cercos que parecen envolvernos. ¡Cuánto soñamos! Añoramos los mayores espacios, esas dimensiones que continúan, que se van, siempre más allá. ¡Ah! Anchura y solemnidad del mar, inacabables llanuras, insospechados cielos... ¿Cómo consolarnos? ¿Cómo aceptar –así nomás- esos límites nuestros, que tantas veces nos ahogan?
Y sin embargo esos ilimitados horizontes, aquellas montañas tan altas, caminos que siguen y nunca acaban... ¡son pequeños, muy pequeños, poquísima cosa, frente a las dimensiones del alma y del espíritu, abiertas en nuestro corazón!
Pero somos tan necios ¡que les restamos realidad! ¡Ah mezquindad de todos los días! Ya no somos capaces de desvelar el rostro escondido, que es el más grande de la realidad.
Los más bellos claustros del mundo, levantados por la generosidad y la magnanimidad de los Padres, son un pálido reflejo de ese incomparable e inconmensurable claustro del alma, paraíso de la soledad, atrio del templo de Dios, guardado en el silencio del corazón. Y si la picota de nuestros días, manejada por los demoledores de todos los tiempos, ha pretendido borrar esos pilares de piedra, testigos de eternidad, permanecerá y permanece el infinito tesoro del templo y de su claustro escondido, no como añoranza del alma, sino como verdad y realidad encendida en nuestra misma sangre.
Rescata, en tu corazón, ese tu deseo profundo, que te regala Dios. Vuelve sin cesar a ese instante que es ahora, donde puedes recogerte y entrar en el retiro de tu alma en el mismo Espíritu del Señor.
No estás lejos de donde has estado siempre... ¿No puedes VER más allá? ¿Tantas necedades resuenan por esos laberintos, que pretenden encerrarte, que olvidas lo más nítido, transparente y esencial?
¿No sabes que más está al alma donde ama que donde anima? Pues es tiempo de tenerlo bien presente, para no perderse en zonas indignas de atención y de amor... Cuando vas de camino y te cansas y te fatigas, sabes que es propio del caminante, del peregrino, sufrir el rigor de ciertos andares y de tantos trayectos y aventuras. Pero el cansancio no hace ni genera el andar. Sabes que es posible, como consecuencia, padecer el calor de la jornada, pero no abandonas tu viaje por eso. Y tu viaje no es eso.
Permanece, pues, firme y confiado. Recuerda la palabra del Maestro Eckhart: “ninguna obra exterior es tan perfecta que impida la interioridad”. No temas, ni te desanimes. Nada ni nadie puede apartarte del Amor de Dios.
Alberto E. Justo

sábado, 17 de noviembre de 2012

permanece y ahonda!!!!


Admirados por la maravillosa libertad que el Señor nos regala, vamos a leer un aforismo de Gustave Thibon, que cita Gabriel Marcel, al finalizar el capítulo "Yo y el otro" de su "Homo Viator" y que dice así:
"... Concluyo esta conferencia con un aforismo de Gustavo Thibon, (...) que me parece traducir admirablemente esta exigencia de encarnación a la cual la persona no se puede sustraer sin traicionar su misión verdadera, sin perderse en los espejismos de lo abstracto, sin reducirse paradójicamente a una determinación indigente de este yo que ella pretendía falazmente desbordar en todos los sentidos.
'Te sientes constreñido. Sueñas evasión. Pero defiéndete de los espejismos. Para evadirte no corras, no huyas. Más bien excava este lugar estrecho que se te ha dado: allí encontrarás a Dios y todo. Dios no flota sobre tu horizonte, duerme en tu espesor. La vanidad corre, el amor excava. Si huyes fuera de ti mismo, tu prisión correrá contigo y se estrechará con el viento de tu carrera: si te adentras en ti mismo, ella se ensanchará en paraíso'."

martes, 13 de noviembre de 2012

"monaquismo interior"

 

Leemos en el libro que el Archimandrita Sophrony escribió sobre San Silouan el Athonita: "Muchos jóvenes le consultaron con frecuencia el camino que les aconsejaba seguir en su vida. (...) El último consejo era el más raro, pues el Stárets pensaba que ya había llegado la época predicha por el Padre Estratónico, en la que muchas personas "instruidas" se convertirían en monjes en el mundo; juzgaba que, de modo general, las condiciones en las que la forma del monaquismo había existido a lo largo de los siglos pasados se habían vuelto desfavorables, pero que las vocaciones y al atractivo hacia el monaquismo existirían siempre.
"Notamos en el Stárets la firme convicción de que la vida espiritual, es decir, una vida en oración y ascesis, animada por una fe profunda, era superior a cualquier otra forma de vida. Así, aquel a quien le había sido concedida, debía, como por una perla preciosa, sacrificarlo todo, incluso los estudios." Archimandrita SOPHRONY "San Siluoan el Athonita". Madrid 1990.P.62.
Y Olivier Clément, hablándonos de las persecuciones, dice lo que sigue: (...) "De este modo se multiplicaron los "monjes secretos" que realizaban, en Cristo, el descenso a los infiernos. Es profética la intuición de Dostoevskij que nos muestra al starets Zosimo devolviendo al mundo a Alësa Karamazov, que quiere hacerse monje. El "monaquismo interior" (...) existe (...) también por la decisión deliberada de grandes espirituales, que pidieron a sus discípulos que permanecieran en el mundo, siendo al mismo tiempo hombres de oración, de silencio, hombres de una presencia significativa." O. CLEMENT "Surcos de luz". Burgos 2005. P.88

martes, 6 de noviembre de 2012

una carta de Séneca...

 


Leemos en la Epístola 124 a Lucilio: "¿Quieres tú, dejando de lado aquellas ocupaciones en las que es necesario que seas superado -toda vez que te empeñas en actividades que te son extrañas-, retornar a tu bien propio? ¿Cuál es éste? Por supuesto, una alma recta y pura, émula de Dios, que se eleva sobre las cosas humanas y que no coloca nada de lo suyo fuera de sí misma. Eres animal racional. ¿Cuál es, pues, tu bien? La razón perfecta. Impúlsala hacia su perfección, haciéndola crecer en gran manera hasta la medida de lo posible.
Considérate feliz cuando todo gozo nazca para ti de tu interior, cuando al contemplar las cosas que los hombres arrebatan, codician y guardan con ahínco, no encuentres nada, no digo ya que prefieras, sino que desees conseguir (...)"

jueves, 1 de noviembre de 2012

siempre de camino !!!!


No es nuestro propósito detenernos en ninguna parte. ¿Para qué? ¿Parte de cuál “parte”? No nos responden las “partes”, ni los “lugares”, ni las “jornadas horarias”… Que todo se da porque ya está dado. Que todo es… porque ES. ¡Descubrimiento incomparable!


Las “sensaciones” pueden constituir un engaño de grandes proporciones. Pretendemos esto o aquello y, tantas veces, con el justificativo de una sana distracción o de una expansión o descanso, equivocamos el camino.
Entonces es urgente acelerar los pasos. Y de ninguna manera volver atrás, sino “dejar” sin detenimientos. Es un tanto paradójico, pero es así.
¿No acabamos de convencernos que todo lo llevamos muy dentro con nosotros? Dicho de otra manera: ¿puedo escapar de Dios o esconderme de Él? Es simple y directo. Pues entonces, a seguir sin más.
El enemigo hará todo lo posible por acabar con nuestra marcha y dejarnos atascados, sin poder avanzar.
Pues nada de hacer caso a las dudas o a los miedos. Nada de indignaciones ni de lamentos de ninguna especie. Sigamos, son los pasos del Señor.

En horas de decadencia y de ruina, de descenso y de desconcierto, más de una vez quedaremos perplejos ante lo que pasa a nuestro lado. Más de una vez nos pesará este camino que llevamos. Y, muchas veces, gemiremos por hallarnos en él o se nos ocurrirá seguir otro, arrepintiéndonos de éste que llevamos.
Pero olvidamos que el camino es uno… No hay alternativas antojadizas. Es éste que trazamos desde siempre y que no es solamente “nuestro”, por decirlo de alguna manera.
Es el “camino del Señor”, es Su Senda por la que vamos. Es con Él y en Él y, también, por Él, a causa de Él, desde Él. En su Corazón, en su Silencio, presentes a su Presencia.
Y su Presencia es insospechable, inimaginable, inabarcable. Es Presencia… Y ¿qué más? ¿Te atreves a definir, a explicar, a empequeñecer, a errar? Siendo tan maravilloso… deja, deja a Dios que sea Dios. Sólo Dios en Dios.

No es tiempo de analizar demasiado. Descansa ahora mismo ¡ya! Tú sabes qué es. No hay ecos ni indicaciones. Nada de carteles, ni de avisos. Tampoco llegan cartas o mensajes por el medio que sea.
Cuando hay semejante silencio, nuestra liberación se aproxima. No son necesarios más signos, de esos que se levantan y luego, enseguida, caen. Aquí hay Alguien que “es más que Salomón” y es hora de atender en silencio.



Atiende bien lo que te diré ahora mismo: sepárate sin temor de todo. Despréndete y deja caer por ahí, donde no sabes. Deja que el Señor solo entre en tu corazón y en tu casa. Cuando menos lo pienses lo descubrirás presente. No puedes sospechar su cercanía. No interesa tampoco detallar nada. Silencio y quietud.




No tienes que mudarte, ni trasladarte a ningún lugar de este planeta. Ni de ningún otro. Quédate donde estás ahora y acepta que el Señor te elija y elija este remoto y desconcertante paraje. ¿Qué sabes de él? Desde luego que muy poco o nada. Nadie te llama a los análisis que acaban por enredar y ligarte prisionero… Reposa en el Corazón de Cristo-Jesús que es tu morada y tu vida. Reposa y vive en su Espíritu.


Yo sé que preferimos aquellos océanos, que parecen no tener confines, cuya profundidad no puede ser medida. Pero el Señor llama a muchísimo más. No hay puertos, ni ensenadas. No hay lugares. El desierto interior no puede ser representado por nada, ni siquiera por él mismo.

No tienes que viajar a ninguna parte para que el Señor te adentre en su Corazón. No tienes que mudarte ya… Se abre una puerta, que es la de tu alma… No preguntes más.

No desconfíes. No empañes la fe. Arrójate. Simplemente eso.

Muchos son sobremanera inconformes. Hubieran podido tener familia mejor y, tal vez, amigos ejemplares, como no son los que tienen ahora. Otros lamentan la pérdida de oportunidades o equivocaciones del pasado. O temen otras en el futuro.
Pues nada de eso. Las ilusiones no nos entregan la verdad de las cosas. Nada mejor que una vida que se desarrolla, con sus altas y sus bajas, en la presencia de Dios. ¿Dudas de la misericordia? Recupera el sentido profundo: la Misericordia es propia de Dios. Reedifica permanentemente tu vida y tu camino por las sendas que se abren, que Dios abre para ti.
Ahora medita en silencio y comienza a valorar tus horas en modo nuevo.

Pero siempre hay… lo más alto. Y la sorpresa será mayor cuando sepamos que es lo más simple. Hemos pretendido apurar los caminos y nos hemos hallado, frecuentemente, con resultados muy inferiores a los que aguardábamos. Sin embargo esta “espera”, este aparente detenimiento, es una condición de nuestro adelantamiento, que no puede ser medido por lo que acostumbramos en este mundo.

Alberto E. Justo

sábado, 27 de octubre de 2012

Proverbios y leyendas del Maestro Eckhart


(13) "Lo más alto que el espíritu puede alcanzar en este cuerpo es que tenga una morada constante fuera de todo en todo. Que deba morar fuera de todo quiere decir que debe morar en un estado de separación y en una pura libertad de sí mismo y de todas las cosas. Pero que deba morar en todo quiere decir que debe morar en un silencio constante, es decir, en una presencia interior, en su imagen eterna, allí en donde la imagen de todas las cosas brilla en la unidad." (MAESTRO ECKHART "El Fruto de la Nada". Siruela, Madrid, 2001.P146

lunes, 22 de octubre de 2012

¿Conquistar el Santo Grial?


Deseamos llegar a destino. El Desierto parece no tener fronteras, ni límites, ni indicaciones, ni señales de ningún tipo. ¿Errantes, pues? ¿No sabes que el Santo Grial está "dentro"? ¿Qué buscas por allí lejos? Fíjate en esto:
"PARSIFAL: ¿Qué es el Grial? / GURNEMANZ: No debo decírtelo; /pero si tu también eres de los elegidos,/ su conocimiento no te será vedado./ Y mira.../ por lo que me parece reconocerte ya:/ no hay senda terrenal que conduzca a él / y no pueden recorrerlo, / sino sólo los que él mismo guía. / PARSIFAL: Apenas camino / y me parece estar ya lejos... / GURNEMANZ: Ya ves, hijo mío / aquí el tiempo se convierte en espacio. / Ahora presta atención y déjame observar, / si eres casto y puro (Tor und rein), / qué clarividencia puede serte revelada."
RICHARD WAGNER "Parsifal" Acto I

sábado, 13 de octubre de 2012

De las "Pláticas Espirituales" del Maestro Eckhart (3)



(17) Cont. "Así sucede también con el rigor de la imitación. Fíjate en cuál es la cosa en que puede consistir tu imitación (o seguimiento-nâchvolgen). Debes reconocer y haber observado cuál es la actitud que Dios te exige más que ninguna otra; porque en absoluto todos los hombres son llamados a recorrer un único camino hacia Dios, según dice San Pablo (1 Cor. 7,24). Si encuentras pues, que tu camino más cercano no corre a través de muchas obras externas y de grandes trabajos o privaciones -cosa que de ninguna manera importa mucho a no ser que el hombre sea impulsado especialmente por Dios y tenga la fuerza de hacerlo bien, sin perjuicio para su intimidad- si no encuentras, pues, nada de eso en tu fuero íntimo, quédate contento y no te preocupes mucho por ello. Ahora bien, podrías decir: Si no tiene importancia ¿por qué lo hicieron nuestros antepasados, muchos santos? Entonces reflexiona: Nuestro Señor les dio ese modo de ser y les brindó también la fuerza para hacerlo a fin de que pudieran perseverar con ese modo; (...) en tal actitud debían lograr lo mejor para ellos. Porque Dios no ha vinculado la salvación (...) a ningún modo especial. Lo que tiene un determinado modo, otro no lo tiene; (pero) Dios ha dado eficiencia a todos los modos buenos sin negársela a ningún modo bueno, porque un determinado bien no está en contra de otro. (...) No es posible que cada cual tenga el mismo modo y tampoco que todos los hombres tengan un solo modo, ni que un hombre tenga todos los modos, ni el de ningún otro."

martes, 9 de octubre de 2012

"Pláticas Espirituales" del Maestro Eckhart


(17) "La gente bien podrá sentirse presa del miedo y de la pusilanimidad frente al hecho de que la vida de Nuestro Señor Jesucristo y de los santos era muy rigurosa y penosa, mientras el hombre en este aspecto no es capaz de hacer gran cosa y tampoco se siente impulsado a hacerla. Por ende, cuando la gente se nota tan distinta en este aspecto, a menudo se considera muy apartada de Dios a quien -(según dicen)- no pueden seguir. ¡Que nadie haga esto! El hombre nunca (y) de ninguna manera debe considerarse alejado de Dios, ni a causa de un defecto, ni por una flaqueza, ni por ninguna otra cosa. Aun en el caso de que tus grandes pecados te desvíen alguna vez tanto que tú no te puedas considerar cerca de Dios, debes suponer, sin embargo, que Dios se halla cerca de ti. Porque el hecho de que el hombre aleje de sí a Dios implica un gran perjuicio; pues, aun cuando el hombre ambula en la distancia o en la proximidad, Dios no se aleja nunca, siempre permanece cerca; y si no puede permanecer adentro, a lo sumo se aleja para permanecer delante de la puerta."

martes, 2 de octubre de 2012




De las "Pláticas Espirituales" del Maestro Eckhart

(6)" (...) aquel que anda por buen camino, en verdad lleva consigo a Dios. Mas, aquel que bien (y) en verdad posee a Dios, lo tiene en todos los lugares y en la calle y en medio de toda la gente exactamente lo mismo que en la iglesia o en el desierto o en la celda; con tal de que lo tenga en verdad y solamente a Él, nadie podrá estorbar a semejante hombre. ¿Por qué? Porque posee únicamente a Dios, y todas las cosas se le convierten en puro Dios. Semejante hombre lleva consigo a Dios en todas sus obras y en todos los lugares, y todas la obras de este hombre las opera sólo Dios; pues, la obra pertenece más propia y verdaderamente a quien es causa de ella que a quien la ejecuta."


jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Sabían que en la actualidad aún existen los "peregrinos" exactamente igual al Peregrino ruso?

. Y viven de la misma manera, tal cual se relata en el libro. Me lo contó el Hieromonje David del Monasterio de la Transfiguración de Cristo (Pigüé, Argentina) porque tuvo la gracia de encontrarse con uno en un viaje a Ucrania.
Esta foto es de un famoso peregrino: Vasily de Kiev (Barsky Grigorovich) del

siglo XVIII. Nació en Kiev en 1701 y sus antepasados eran de la ciudad de Volyn. Su padre Gregorio Grigorovich, era una persona muy competente y hábil en el canto de la iglesia y dio sus primeras lecciones iniciales a su hijo, como también una buena educación, siendo su deseo que siga por este camino. Pero el joven Barsky anhela fervientemente entrar en el seminario de la Academia de Kiev-Mohyla, y sin saberlo su padre, entra en el mismo con la aprobación de su director Feofan Porkopóvich. En 1723 viaja a Lviv con un compañero para un tratamiento de úlcera en las piernas. Luego se dirige solo a Corfú, Cefalonia, Zante, Chios, Solón y el Monte Athos, y de allí a Palestina. Esa forma de vida no le es fácil, y soporta fríos, hambre por amor de Cristo, y cada vez mas fascinado por esa forma de vida. Luego recorre Palestina, Siria y Arabia hasta las montañas del Sinaí, pasa por Egipto y las islas del archipiélago, quedándose por un tiempo en Antioquía. Luego se va al Monte Athos, donde vive por un año. De regreso se dirige a Constantinopla, y luego de pasar por Rumelia, Bulgaria, Moldavia y Polonia, vuelve finalmente a Kiev en el año 1747.
En todos sus viajes, desde Kiev hasta el último de su estancia en el Monte Athos, va realizado extensas notas de viaje en las que relata todo lo que le iba sucediendo y que veía y experimentaba. Sus descripciones con muchos detalles y precisión sugieren, entre otras cosas, su gran espiritualidad e instrucción, ya que se ve la influencia de escritores griegos antiguos y medievales, a los que a menudo se refiere en sus relatos.
Las dificultades y las penurias de un viaje tan largo y dificultoso, le
afectaron la salud. Cae enfermo con una gran inflamación en las
piernas. Luego de pasar 35 días en la casa de su padre, fallece el 7 de
octubre de 1747, y es enterrado en el Monasterio de la Epifanía de Kiev Bratsk.

lunes, 10 de septiembre de 2012

textos del Maestro Eckhart



Dice así, el Maestro Eckhart, en el "Libro del Consuelo Divino": "Dice San Agustín que quien mejor comprende las Escrituras es aquel que, desnudo de todo espíritu, busca el sentido y la verdad de las Escrituras mismas, es decir, en el espíritu en el que fueron escritas o pronunciadas: el espíritu de Dios. Dice San Pedro que todos los santos han hablado en el espíritu de Dios. Y dice San Pablo: 'Nadie puede conocer ni saber lo que hay en el hombre sino el espíritu que hay en el hombre, y nadie puede saber lo que es el Espíritu de Dios y en Dios sino el Espíritu que es de Dios y que es Dios'. Y por eso dice con gran razón un texto -o mejor dicho una glosa-, que nadie puede comprender ni enseñar los escritos de San Pablo a menos que tenga el Espíritu mismo en el que hablaba y escribía San Pablo. Siempre lamento que personas de mente tosca que no están dotadas del Espíritu y que son totalmente insensibles al Espíritu quieran juzgar según su tosco entendimiento humano lo que oyen o leen de la Escritura dictada y escrita por el Espíritu Santo sin tener en cuenta que está escrito: 'Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios'. Y también es válido en general y en el ámbito natural: lo que es imposible en los grados inferiores de la naturaleza es habitual y natural en los grados superiores."

jueves, 6 de septiembre de 2012

No temas el "sufrimiento"



En un pequeño libro sobre el doctor Marañón escribe, lo que sigue, Laín Entralgo: "Pero la aceptación resignada del dolor posee, además de esa evidente importancia terapéutica, una profunda significación metafísica y religiosa, sólo perceptible por quienes creyentemente piensan que el sufrimiento no merecido no es un "absurdo", como hoy afirman algunos pensadores, sino "misterioso"; en definitiva, que el dolor tiene un sentido positivo, secreto y conjeturable dentro de la total economía de la vida humana. "Quien no hubiera sufrido, poco o mucho, no tendría conciencia de sí", escribió don Miguel de Unamuno. "En cuanto manantial de vida nueva y origen de nuestra perfección moral", añade Marañón, el sufrimiento del hombre "tiene un valor divino; y como la perfección moral tiene su fórmula suprema en el amor a los demás, y el bien que deseamos a los demás es ansia de que no sufran, el que sufre con alegría está gestando el que no sufran los otros hombres".
(...) "Es muy posible que en ese mundo de las generaciones que se suceden y no mueren, sino que viven, compendiadas las que pasaron en las que están viviendo, en ese mundo que queremos explicar con nuestros pobres sistemas filosóficos y cuyo sentido verdadero sólo conoce Dios, es posible que ocurran cosas tan extrañas como el que el hallazgo de una droga que suprime una jaqueca o la intuición de un acto quirúrgico que alivia un sufrimiento intolerable, no sean otra cosa que la lejana respuesta, plasmada ya en hechos tangibles en el gran alambique del tiempo, a unas horas de arrebato de un San Juan de la Cruz, cuando se complacía en sufrir, en apariencia por la fruición de sufrir, pero, en realidad, para comprender mejor el dolor de los demás."
(P.LAIN ENTRALGO "Gregorio Marañón, vida, obra y persona",Madrid 1966.Pp116-117.

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sábado, 1 de septiembre de 2012

Proverbios y leyendas del Maestro Eckhart


(39) "El Maestro Eckhart pregunta quién es el hombre que ensalza siempre a Dios en sus oraciones. Y el Maestro Eckhart dice: a quien invoca a Dios en tanto que Dios, Dios lo exalta. Pero cuando se invoca a Dios y la intención es un bien mundano, entonces no se invoca a Dios, sino a aquello por lo que se implora a Dios, lo cual es tomarlo como a un siervo. Sobre esto San Agustín dice: todo lo que amas lo adoras, pues orar justamente y totalmente no es sino amar, y por eso lo que el hombre ama lo adora. Por eso nadie adora tan bien a Dios como el hombre que adora a Dios por Dios y nada tiene en su intención, sino a Dios." (MAESTRO ECKHART El Fruto de la Nada. Madrid 2001. P156)

miércoles, 15 de agosto de 2012

Pequeña meditación



Sin otro título...

Percibimos el canto que continúa en lo profundo, en lo más hondo, donde los perfiles no se descubren como nuestro antojo lo quisiera.
Dice que no temas... No, amigo que ahora lees o que sospechas, no temas ni te juzgues derrotado. ¿Caíste por allí, por esos senderos perdidos y te pegaste un buen porrazo? Pues levántate sin más preámbulos ni trámite alguno. No te detengas en ningún lugar ni en el tiempo que sea. Deslígate, corta con energía las ataduras y sigue los pasos que llevabas. Te olvidarás del golpe... No lo dudes, eso ya pasó.
Sumérgete, nuevamente, en el silencio de tu corazón. Esto es: retorna a la ermita escondida, en medio de tu desierto. Ya lo conoces, ya estás en él. Desde siempre estás en él. Vive según ese mismo desierto te enseña: DESPRÉNDETE, suelta. Te hallas aún encadenado a un muelle en medio de la tormenta y con el agua agitada. Tu nave golpea una vez y otra vez contra el muro y, sin libertad, acabará por hundirse. Suelta esas amarras. Déjate llevar muy lejos. Abandona el muelle. En el desierto carece de sentido.
No prestes atención a los cantos de las sirenas. Aprende a no escuchar. Eleva los muros de tu jardín y de tu ermita. Son muchos los que se asoman por allí. Tú, nada; recupera el silencio, déjalo resurgir, olvidando y dejando...

¿Novedades?

Tal vez alguna sorpresa... Pero es hora de decir lo de siempre, la verdad de nuestra vida, descubierta en Cristo-Jesús. Desde lo más hondo llega esta palabra de salvación: calla y sufre, fortalécete en el mismo Misterio del Señor... Él es la Resurrección y la Vida.

Fr. Alberto E.

jueves, 9 de agosto de 2012

¿Más sendas en el silencio?


¿Más sendas en el silencio?

Éstas son al revés de lo que suponemos. Los caminos del silencio comportan siempre un retorno, volver a casa, a la Casa del Padre, al secreto siempre más profundo del corazón. No es hora de hacer "fuerza", ni de inventar "fervores". Es hora de paz y de coraje: atravesar de nuevo el dintel de la puerta que dejáramos atrás y adentrarnos allí mismo. ¿Comporta un retroceso? De ninguna manera. Comporta nacer de nuevo, cada vez. Dejar que el Verbo venga... ¡Ven Señor Jesús! O, quizá, cuando llama a la puerta entramos ahora nosotros con Él y en Él.
Si has juntado demasiados ladrillos, déjalos a un lado. Simplemente levanta en tu alma los muros de tu jardín. ¡Es hermoso este jardín! Ahora bien, tus sentidos no se procuren muros de materiales, aunque parezcan muy protectores. Tus sentidos han de disciplinarse y aplicarse, siempre de camino, al verdadero jardín interior. Cuando suenen esas lejanas trompetas, te dirás a ti mismo: -eso no es para mí, están muy lejos. Cuando algún grito cercano te desconcierte, dirás rápidamente, -Señor Jesús, ten piedad... Porque el silencio y la vida, porque todo es Él. Reposa en su Corazón, esa es tu casa, ese mismo, tu silencio.
Fr. Albertus

miércoles, 18 de julio de 2012

domingo, 8 de julio de 2012

¡¡¡Invitación permanente!!!



¿Silencio que es olvido? Quizá… Pero intentamos decir otra cosa. Nos hallamos en un paraje que debe ser reconocido por sí mismo. La aceptación de este acontecimiento comporta inmediatamente un abandono sin condiciones. En efecto, se trata de no atascarse, de cortar cualquier atadura que nos detenga en el camino.

El “abandono” y el “ser separado” o “desasimiento” comportan, desde el inicio, esta “liberación”, a pesar de todos los riesgos que puedan invocarse.
El “peregrino” debe salir probado, después de un largo período, durante el cual el dolor o las contradicciones, su estudio y su responsabilidad, su disponibilidad y su obediencia, hayan tallado en el buen leño lo que denominaremos ahora una “conciencia” en condiciones de guiar todos sus pasos. Este es el papel de la virtud de la Prudencia, que sabemos elevada por el don de Consejo del Espíritu Santo.


Admirable música, esa que intento discernir en una profundidad siempre nueva. El canto nunca se detiene, porque es silencioso, quedo, portador de paz.
Yo sé dónde resuena y cómo. Yo sé que es SILENCIO.
Alcanzar el silencio… Dejarlo llegar… Dejarlo que ascienda… Porque desde siempre está.

Aunque los ruidos y los gemidos dancen alrededor. Aunque los conceptos y los pensamientos azoten por aquí y por allá. El silencio es más hondo que todos ellos. El SILENCIO ES MÁS HONDO.
Fíjate bien en esta condición, en este HECHO de la “hondura”. En ese nivel de profundidad nada puede alcanzarte.
¿Te animas a descender hasta allí?

Pues, inténtalo. Comienza. No te apresures. Simplemente despréndete, sepárate… Vuelve una y otra vez a tu corazón. Cada ocasión será más profunda. Sigue, busca… Que, por fin, alcanzarás. O serás hallado, alcanzado tú, más allá de ti. O más aquí.
Abandona ese “ego” artificial y el mundo que lo sustenta. Aunque parezca muy propio, déjalo. Nada tiene de lo que buscas y de lo que te busca y llama. Ve más allá.
Albertus in eremo

viernes, 29 de junio de 2012

El Señor nos da su Paz



Esta vez... sal de tu escondite y dinos alguna cosa...
No sé qué pedir ni qué cosa quiero que me digas ahora. Pero tu tienes buena y rápida imaginación, y no dudo de que hallarás buenas y hermosas palabras en esta ocasión.


Sal, pues, que te aguardamos, a pesar del mal tiempo. Dicen que hay tormenta. Otros afirman que, en cambio, no la hay y que allí está el problema. Con tormenta o sin ella, apurado o no por tantas cosas y por las sandeces del momento, dinos alguna cosa, como eso que los peregrinos antiguos rogaban a los viejos Padres del Desierto: una palabra de salvación.

Mira, detente un poco, mira, mira esas flores en el claro del bosque. ¿No hay –acaso- una perpetua correspondencia entre ellas y el corazón? ¿No caminas, ahora mismo, por sendas dichosas, de las que hallas algún reflejo en los paisajes luminosos de la tierra?
Deja que tu balsa siga el curso del agua.

Eres amigo de la tierra que pisas y del sendero que trazas. ¿Quién puede entenderlo? No importa, esta vez, entender. Considérate feliz de tener el cielo por techo, del aire que se te brinda a cada instante, del suelo bendito que te sostiene. Vas de camino... Cada día una nueva lumbrera. Sí, cada día y cada vez.

Este es tu jardín. Descubre la fuente de agua viva que brota en su centro. Es este tu jardín, donde siempre reina el silencio.



frater Albertus  
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lunes, 25 de junio de 2012

Caminar

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Horas y horas de dolor, que no pueden reflejarse en expresión alguna… Horas y horas de desolación y de pena, de esa incierta angustia que nació en la contradicción y en la prueba y que ya no sabe de dónde viene, ni adónde va.
Horas de sufrimiento, experiencia de desdicha, en la deforme llanura de tantos sucesos, de tantas noticias, de tantos engaños…Entre el cinismo de algunos y la indiferencia de otros. Ausencia sin sentido en la jornada del dolor.¿Cómo ha de vivir y suspirar el hombre desterrado, sin recursos, ni esperanza de paz?¡Señor, no tardes!

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Pero no falta, no está ausente, esa virtud indefinible que se levanta desde no sé qué hondo escondrijo del alma…Sí, el Señor nos ilumina de nuevo y nos da esa virtud, que levanta. Es una aspiración que viene de lo alto y sube desde profundidades insospechadas…Seguimos los pasos de un camino doloroso, lleno de misterio y de sentido, aunque en las horas presentes nos podamos percibirlo de ninguna manera.No es “hora de prueba”, es hora de libertad y de secreto. Cuando más nos sentimos y nos sabemos lejos, cuanto más parece asfixiarnos la dureza del camino, es que vamos llegando, es que ya estamos en esos umbrales del Misterio.Fr. Alberto E.

miércoles, 20 de junio de 2012


Caminar

Ni lejos, ni cerca,
Ni arriba, ni abajo, ni por costado o sendero alguno.
¿Has avanzado, alguna vez, sin lugar, ni espacio?
Atrévete a la aventura y deja de una buena vez lo dejado
Y camina más allá, sin caminar.
Niega lo que afirmas, niega lo que niegas,
Deja lo que dejas, deja lo que no dejas,
Abandona el abandono
Y despréndete de todo cuidado,
“entre azucenas olvidado”.
http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 15 de junio de 2012

¿Dónde está el valle? http://flordelyermo.blogspot.com.ar/


Hermoso valle… ¿Dónde está, dónde se encuentra? Hace tanto tiempo que lo buscamos, que andamos por todos lados para llegar hasta él. Y ahora… , sí, ahora mismo lo descubro, lo veo…, pero me parece lejano, imposible, inalcanzable para mí.
Pero está. No puedo dudarlo ni un instante. ¡¡Vaya si está!! ¿Entonces? ¿Cómo entrar en él?
Una vez más se han desatado ilusiones que distraen y llevan muy lejos, por lo que todos los valles y montañas y mares parecen tan lejanos… ¡El valle! ¡Vaya paradoja extraordinaria! Que… ¿dónde está?
Pero si estás en él desde el principio… ¿No te das cuenta, no caes, que si no estuvieras en él no podrías, en modo alguno, distinguirlo?
Pero sufres su ausencia porque demasiadas cosas de fuera te asedian e interrumpen tu camino al corazón. Tu camino a “ti-mismo”, a tu inalienable soledad.

*******

Siempre es el valle, ese valle, (¿mar, montaña, llanura, desierto, pradera, poblado?) el que logra su reflejo. ¿Cómo es esto? ¡Tantos son espejos que se abren para mirar el secreto! La historia misma lo es, de algún modo. Pero no has de reducir esas figuras que apenas, apenas se perciben. No, no te detengas en el espejo ni en ningún espejismo. Basta que la noticia llegue al corazón… Así no más.




¿Buscamos? Quizá no muy bien. No es hora de buscar, es el instante de encontrar.

Fr. Alberto E.

viernes, 8 de junio de 2012

Cuando menos lo aguardábamos. Alberto E. Justo. http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

Prosigue y abre tu corazón. Permanece, permanece. Vela, con Él, una hora. Es decir, siempre.
El camino es silencio. No consideres que, por ello, sigues a tientas. Continúa. Simplemente.
Si eres perseverante, a pesar de las dificultades o de los detenimientos, comprobarás en tu corazón la hondura del silencio. Recuerda, de “un” silencio que ha ascendido desde donde no puedes enterarte bien, pero del cual ya tienes suficiente noticia.
Has descubierto la paz en la confianza de que allí, en ese instante, ya no eres tú quien obra, sino Aquél a quien has abierto las puertas del corazón.
Silencio y Presencia. Una sola realidad para ti ahora. No puedes prescindir de la Presencia. Estás en ella. Ahora, esta Presencia inefable, causa y garantiza el silencio y lo sostiene como su lenguaje para ti.
Ya no dudes. Él está aquí... No es necesario esforzarse, ni embarcarse en otro camino que no sea la simplicidad o la conciencia de la inmediatez, que no se define.
Goza pues de la Presencia... Ya dirás, con los santos, no digo nada, lo amo...
Alberto E. Justo

lunes, 4 de junio de 2012

Cuando menos lo aguardábamos. Alberto E. Justo. http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

Preguntarás: ¿qué hacer ante esas interrupciones o agresiones del mundo que, al acecho, aguardan el momento preciso para cortar tu oración?
Pues nada. Lo mismo que haces cuando se desencadenan las tempestades, cuando golpean las tentaciones o cuando la impertinencia o el desorden se manifiestan aquí o allí. Esas apariciones no pueden quitarte ni el silencio ni la paz, porque ese silencio y esa paz son de Cristo-Jesús y nada ni nadie puede apartarnos del Amor de Dios revelado en Jesucristo.

viernes, 1 de junio de 2012

Cuando menos lo aguardábamos. Alberto E. Justo. http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

Sabemos que nuestros pasos nos conducen rápidamente, en la misma medida de nuestro querer y deseo. Porque la invitación está abierta, las fuerzas también a nuestra disposición. Descubriremos enseguida el camino: nunca es lejos.
Siéntate aquí no más. No te arrojes. Quédate derecho... Y calla. Eso mismo, viajas sin decir palabra. Es porque has de escuchar mucho tal vez. Pero, ahora, calla simplemente.
Respira hondo y goza del silencio que se te brinda y que asciende desde tu interior. No es una... ausencia. Al contrario. El silencio que llevas y que se te dio un día es plenitud.
No dejes que nada, ni nadie te perturbe. Intenta, una y otra vez, callar voces y fantasmas. Pero tampoco te quedes en ello. Avanza como sumergiéndote en donde no sabes. Ahora, escucha. Ese silencio, que parece vacío y nada, es, de alguna manera, ocasión y lugar. Es pleno. El Señor te ha llevado al desierto para hablar a tu corazón.

lunes, 28 de mayo de 2012

Cuando menos lo aguardábamos. Alberto E. Justo. http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

El acontecer se da en lo escondido. El acontecer que más nos atañe y que más nos debiera interesar. Atender y retornar incesantemente a este centro ha de ser nuestra tarea.
Es hora de atender... Quisiéramos ubicarnos donde más nos corresponda, hallar, en suma, aquel centro, que todo explica y a todo da sentido.
Es entonces cuando nos damos acabada cuenta de que a cada momento hemos de retornar a casa. Sí, a casa, a nuestra casa; que es lo mismo que decir: a casa de nuestro Padre. Nada hay tan nuestro, nada tan familiar, nada tan invitante, nada que nos regale mayor consuelo...