domingo, 7 de julio de 2013

Con Dios todo es distinto¡¡¡¿



He aquí otro texto de Dom Porion: "La Santísiam Virgen es comparada con la aurora en el 'Cantar de los Cantares' porque es el principio de una nueva creación:'¿Quién es esa que surge como la aurora?' (Ct.6,10). Con su concepción inmaculada, la historia del hombre recomienza y todo es claro de nuevo: ella es una materia intecta, perfectamente pura y dócil, de la que será hecho el Nuevo Adán y también nosotros con Él si queremos dejarnos recrear. Porque la santísima Virgen no espera sino nuestra buena voluntad y, por fin, el gesto sin reservas de un abandono verdaderamente filial para lavarnos en su inocencia. A nosotros nos toca entregarnos a su mirada, de la que se dice, también en el Cantar, que es semejante a un lago -'Tus ojos son como las piscinas de Hesbón' (Ct. 7,5)-, a un agua perfectamente límpida en la que somos desprendidos y librados de nosotros mismos para ser inundados de la vida divina.
"En el régimen de la gracia -de esta gracia de la que María está llena y que dispensa a merced de su amor maternal- la recompensa se da antes del mérito, la riqueza y la felicidad se prodigan antes de la prueba. Éstos son los procedimientos propiamente divinos. Los hombres son incapaces de esta liberalidad porque ellos no son fuentes de bien, sino depositarios temerosos y pusilánimes. Tanto en la educación de nuestros hijos como en nuestro comercio y en nuestra justicia, nosotros en primer lugar ponemos las condiciones y las amenazas de sanciones; no acordamos el precio más que después de haber obtenido la tarea, a cambio de servicios o garantías.
"Pero con Dios todo es distinto. Desde el momento que el pecador apela a Dios, recibe justamente lo que no tiene precio: la herencia de la Sangre divina y la dignidad de hijo. Su corazón es liberado por la victoria de Cristo, es colmado de este triunfo puro, y después, una vez armado ya de nobleza y alegría, es cuando se le invita a combatir, cuando ha de aportar su trabajo y su fatiga en la medida de sus fuerzas. Tal es el gobierno del Reino de Dios, la prudencia de la santísima Virgen, la economía de la 'Casa de Oro.'
"Los caminos de Dios son distintos de los nuestros, hasta el punto que muchas veces no los comprendemos. No nos atrevemos a creer en esta dignidad, en esta libertad que se nos ofrece; casi llegamos a no fiarnos de la generosidad de Dios. Ignoramos sus dones esenciales desde el momento en que abusamos de bienes inferiores. Y la falta de fe y de confianza nos paraliza. No hallamos fuerzas para seguir el sendero desviado por el que pretendemos caminar, porque la timidez y la angustia sofocan lo mejor que hay en el hombre.
"Abramos, pues, nuestros ojos y nuestro corazón en una perfecta soledad con Dios; recojámonos y tomemos conciencia de lo que Él nos da, de lo que Él es para nosotros. Nuestra fortaleza y nuestra paciencia tan solo pueden ser sólidas si una y otra proceden de una profunda felicidad.
"A veces parece que tememos reconocer la santidad, como si se tratara de unos bienes materiales de los que uno se ve privado si otro los posee. Pero éste es un sentimiento que se apoya en una ignorancia completa de esta realidad. Lo que se da a los santos y, en primer lugar, a María, se nos da también a cada uno de nosotros. Esto es necesariamente así cuando se trata de bienes espirituales, puesto que la fuente de donde proceden es infinita e inmediata y su esencia es la caridad: quienes los reciben no lo hacen más que no reteniendo nada, más que transmitiéndolos sin reserva alguna.
"Embriaguémonos de los privilegios de María, cuya plenitud Ella nos ofrece..." (Un Cartujo "Felices los que creen" Monte Carmelo.Burgos 2009. Pp:33-35)

sábado, 22 de junio de 2013

¿Dónde estás ahora?

Esta pregunta, queridos amigos, tiene una magnífica respuesta: -estamos donde reposa nuestro corazón... Quizá teme el hombre hallarse ¡tantas veces! donde no quiere... Y, sin embargo, esto es imposible porque... "más está el alma donde ama que donde anima". Y esto, desde Platón, lo han enseñado todos los grandes maestros espirituales.
Estás allí donde quieres y tu corazón elige, allí mismo, donde amas, donde está tu reposo y tu predilección, aunque los senderos exteriores de este mundo sean harto ásperos y los ideólogos y los maestrillos cercanos y lejanos pretendan otra cosa. Nadie te quitará esa LIBERTAD de tu alma... Aunque presionen unos y otros y te quieran calificar al antojo de la moda, o del miedo, o de la necedad, tan frecuente. Permanece firme donde están los verdaderos bienes y no te dejes arrastrar por las estructuras, que siempre se procuran justificativos del corte que sean. Estás donde se halla tu corazón y donde tu alma desea. Desea estar en lo alto, "sobre toda temporal creatura levantada", como decía San Juan de la Cruz, y llegarás en un instante al punto maravilloso que descubre la virginidad de tu alma. Habita la parte escondida del mundo, que es el camino del Cielo.

Alberto E. Justo

sábado, 8 de junio de 2013

SER CONTEMPLATIVO II

(Continúa el texto de Dom Porion)

"Otra virtud que nos deslumbra en María, y en la que sin duda ante todo hay que poner el acento, es la pureza. La Virgen santísima es como la encarnación de la pureza, y ésta, por otra parte, está tan íntimamente ligada con el don de sabiduría, que puede llamársela la virtud esencial del contemplativo. No se trata solamente de la abstención de los pecados de la carne, sino de la delicadeza de un espíritu que se reserva para goces más elevados. Ser puro es saber establecer y mantener la soledad del alma con su Dios, rehacer interiormente el Edén.
"Sabemos que el Paraíso terrenal es figura de la santísima Virgen, reserva inaccesible al siglo, lugar de las delicias, sin mancha y sin conflicto donde será colocado el nuevo Adán. Esta figura representa también al alma contemplativa: jardín cerrado en el que reina la felicidad de recibir la vida divina en un recogimiento comparable sin duda al que reinaba en la naturaleza inmaculada en la aurora del mundo. Es necesario que no haya nada ni nadie entre Dios y el alma, sino que exista esa libertad virginal del primer instante: entonces se repite y reitera sin cesar una nueva creación: la generación en nosotros del Hombre-Dios.
"¿Qué conclusiones podemos sacar en la práctica de estas breves reflexiones acerca de las semejanzas que han de unir nuestras almas con la de nuestra Madre? Tomaremos la resolución de rechazar las preocupaciones extrañas. Beberemos, mediante el recogimiento, en las fuentes más profundas de nuestro ser. Nos guardaremos, como María, para la alegría más hermosa. Preservaremos esta alegría única en medio de los sufrimientos, separaciones y temores, con el fin de que llegue a su plenitud y se derrame consoladora, y se una finalmente con la alegría de Dios, que aparecerá como la realidad única cuando haya pasado la figura de este mundo."

Nos alegramos también nosotros por estas palabras, que adoptamos plenamente...

jueves, 16 de mayo de 2013

SER CONTEMPLATIVO



Ofrezco a mis hermanos y amigos lectores este maravilloso texto de "Un Cartujo" (Dom Jean Baptiste Porion), publicado ahora en "Felices los que creen", Monte Carmelo, Burgos 2009; pp.103-106, y que dice así:
"Ser contemplativo es recibir al Verbo divino, concebirlo espiritualmente y no vivir ya con Él más que una sola vida. Por tanto la Santísima Virgen es el modelo de los contemplativos, es la Madre de la Verdad, como lo es del amor Hermoso. A nosotros nos corresponde imitarla como hijos generosos y fieles.
"Los símbolos que ilustran el misterio de la misión de María son también para nosotros los símbolos del alma que ama y posee a Dios en la soledad interior: Torre de marfil, Casa de Oro, Fuente sellada, Espejo de Justicia, Arca de la alianza... Las virtudes de la santísima Virgen, los dones que manifiesta y las gracias que irradia, son las virtudes por excelencia, las condiciones y los privilegios de la vida contemplativa.
"Según el himno que cantamos en las Vísperas de sus fiestas, la santísima Virgen se distingue por su dulzura, su mansedumbre entre todas las mujeres, entre tantas vírgenes y madres a quienes Dios, sin embargo, ha concedido el don de ser dulces y de las que esa misma dulzura es su fuerza y su poder. Pero todo lo que es virginal o maternal María, Eva nueva y espiritual, lo posee por excelencia.
"Se ha dicho que la mansedumbre es el resumen de todas las virtudes cristianas. Está compuesta, sobre todo, de paciencia y de benevolencia, de respeto y de amistad para todas las almas, e incluso para todos los seres, pues una persona delicada lo es con las cosas y con las personas. En el fondo, es un asentimiento a la voluntad de Dios en todas sus formas, una tierna conformidad con todo lo que sucede; es también la actitud que se requiere, en primer lugar, en aquel que desea purificar y despejar su mirada interior. No hay vida contemplativa sin una inmensa paciencia. La luz no penetra sino las almas pacíficas. La tranquilidad es la primera disposición requerida para que las profundidades del espíritu se hagan transparentes. El arte de contemplar las cosas divinas es el arte de tener calma.
"La dulzura está compuesta de indulgencia y de misericordia, de una lucidez que hace ver a cada ser desde la claridad divina, conservando sólo aquellas razones que nos ayudan a tener confianza y amar. San Juan de la Cruz ha señalado con mucha fuerza hasta qué punto esta benevolencia es indispensable para todo progreso interior. Nuestra vocación es verdaderamente virginal y mariana. La santísima Virgen no ha tenido que condenar al mundo; éste se ha rendido a su dulzura y mansedumbre. Así ha de ser el alma contemplativa, cuya misión no es la de ser juez de los hombres sino la de ser de Dios." (CONTINÚA en II)

sábado, 11 de mayo de 2013

Un deseo más grande


He aquí un bello texto de Isaac de Nínive: "DISCIPULO: ¿Cómo puede el hombre salir completamente del mundo? MAESTRO: Por medio del deseo (suscitado) por la memoria de los bienes futuros, aquellos que la divina Escritura siembra en su corazón con la dulzura de sus versos colmados de esperanza. Porque el pensamiento no puede despreciar sus amores anteriores hasta que no surja un deseo más excelso que se contrapone a aquellas cosas que se juzgaban eminentes y agradables y que poseían al hombre.
"Por sus obras se conoce lo que cada hombre desea, pues tenderá a pedir en la plegaria aquello que lleva en su corazón, y tendrá cuidado de manifestar también en sus obras exteriores las intenciones interiores de su plegaria.
"Quien desea intensamente las cosas grandes no se preocupa de las pequeñas.
"Cuando en ti el deseo por Cristo no es tan fuerte como para hacerte, por el gozo en Él, impasible a todas las aflicciones, has de saber que en ti el mundo vive más que Cristo. (...) Lo que vive en ti es aquello cuyo amor tiene sobre ti un poder más grande."

Isaac de Nínive "El don de la Humildad" Salamanca 2007. Pp. 98-99.

sábado, 27 de abril de 2013

Este silencio... responde



Permanece abierto ese interrogante que apremia y que invade, de algún modo, todas las horas. Las aguas, sobre las que navegamos, parecen agitadas en exceso. La pregunta se reitera y nos quedamos aquí no más, sin saber, sin obrar, casi afectados por una especie de parálisis que no nos deja andar. Este "lugar" o punto de partida es territorio de angustia y de ausencia. Dejamos, pues, que el interrogante resuene porque no halla respuesta... Es apertura a un dolor que da la impresión de no acabar...
Pero no hemos atendido, no hemos -hasta ahora- escuchado el latido profundo. Perdimos el tiempo buscando tan lejos lo que está oculto dentro... ¿No es así?
La verdad, que tanto ansiamos, no se halla en textos de ningún género. Al menos en ese grado que requiere nuestro corazón. ¿No cantaba San Juan de la Cruz que ya no quería mensajeros, que no le dijeran su deseo?
Cualquier peregrinación penosa lo revelará en poco tiempo. En los días que corren parece que el silencio vuelve a imponerse como camino y como respuesta.
Nuestra oración tampoco consiste en textos, ni aún en palabras de no sé qué corte, sonoridad y estilo. Me parece que la luz, que lo sublime, se halla superando el límite angustiante de hechos y de cosas.
Es la hora de detenerse y percibir los latidos del Espíritu, luego de haber confiado y acertado en su Presencia e Intimidad.
Es verdad que nunca nos sentimos dignos de nada... Y si esto obedece a la realidad, también (y mucho más) es realidad luminosa la Presencia de Aquél que incesantemente nos busca y llama a las puertas del corazón. No nos apartemos jamás de esta Ternura Infinita.
Después de después... El tiempo sella y sella. Las horas han pasado y nos siguen enseñando a trascenderlas. Por encima del tiempo y más allá del espacio. Mucho más hondo y arriba... Por donde el temor no acecha, ni los dominios o dominadores amenazan. Por donde desaparecen esos "medios" y los "por-qué" callan... Carecen de sentido las... "cadenas"... No hay ya fronteras.
Dificilísimo y simplicísimo. Alguien lo dijo así, y seguramente tenía razón...

Alberto E. Justo  http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

martes, 16 de abril de 2013

Habitar el Misterio



Es hora de amanecer. Resuena la Aurora con armonías seculares -siempre nuevas- que no hemos de describir... Descubro en el horizonte, en las montañas, en el mar, "algo" del secreto de la hondura interior. El horizonte, que parece lejano, es un "reflejo" del corazón y de la interioridad. La realidad exterior, sobre todo la "naturaleza", está ahí para enseñarnos a leer. He pensado en la "densidad" de la historia y en los tiempos pasados que, de algún modo, se perpetúan en nuestra sangre y en nuestra conciencia.
¡Ah, la pequeña semilla! Pero la pequeña semilla es "enorme". Basta una mirada serena para darnos cuenta de su asombrosa potencialidad.
Allí anida esa belleza inexplicable, insospechada siempre, imagen y reflejo del Creador, de su presencia y de su operación.

¡Pequeña llama! ¡Tantas veces encendida y animada, renacida siempre más honda! De las manos de María pende esa corona, signo de luz y de vida...

Desde donde te encuentras y "en" donde te encuentras, todo lo alcanzas. De lo pequeño a lo máximo, de la nada al todo. El "todo" en la "parte"... ¿No ves la "dicha" y la "sonrisa" del fragmento, que se goza en su pura pequeñez?
También donde te encuentras... puedes decir que "no". Puedes desprenderte de todo aquello que "no-es". Aunque te duela y experimentes nueva soledad... Aunque arriesgues lo que arriesgues... Acepta tu lugar y tu circunstancia desprendiéndote de lo que sea, sin huír ni escapar.
¿Crees que los ruidos y las cacofonías de este mundo pueden ahogar los encantos del alma y del espíritu?
Permanece en la altura dichosa de esa montaña que es tu corazón... No tiene límites... Su cima es el Cielo... Y solo por el alma se sube al Cielo.
Mira: cuida y cultiva tus mejores sentimientos. Ten los mismos sentimientos del Señor. Envuélvete en su Misericordia. ¿Qué más? Mucho, infinitamente más, es lo que callamos. ¡Ah, maravilloso abismo, hondura infinita! Enciéndase tu amor con Aquél Fuego... que no hay otro. Ni otro Amor tampoco... ¡Lámparas de Fuego!

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 8 de abril de 2013

Descenso!!!!



Sabemos que vamos sumergidos en el Misterio que nos excede... La hora del "descenso" es ésta y no hemos de descorazonarnos cuando sufrimos lo que no aguardábamos. Topamos con la cizaña, es verdad, pero no podemos circunscribirla ni definirla. Seguimos al Señor en sus "pruebas" y el desconcierto -¡tantas veces!- puede convertirse en oración. Más que nunca atendamos a aquél incomparable "no-temas" con el cual los ángeles anuncian las cosas de Dios: -no temas, María, -no temas, José, -No temas, Zacarías... Allí está David, derribando al gigante... ¿No creemos, acaso, en ello? ¿Dónde está nuestra confianza?
Las pruebas son el nihilismo y la necedad... Pero la vida, que nos ha sido dada, late en nuestro corazón y en el Corazón de Dios.

Alberto E. Justo  http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 25 de marzo de 2013

Escucha...



En el "silencio". Aprendamos a "escuchar". Sin forzar nada, sin reclamar nada, sin aguardar esta o aquella respuesta... Dejemos a un lado esa insistente fantasía o las expectativas de lo que sea. Simplemente, "sin modo" y "sin por-qué". Atención serena y escucha en la paz. Hay mucho que oculta, pero también manifiesta y revela que es más allá o, desde luego, más aquí.
Pero sin presionar. Sin "por esto" o "por aquello". Dejemos una y otra vez. No importa que tarde. Es verdad, deseábamos que fuera ya, ya mismo. Pero no es ya mismo porque es "mucho más". Eso tan grande no cabe en mi impaciencia ni en mi porfía por hacer y porque me oigan los unos o los otros. Ahora: SILENCIO, silencio porque ya está.

Alberto E. Justo
http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 18 de marzo de 2013

Dios está aquí




... Con los últimos pasos se derrumbaron los escalones y los puentes que juzgábamos indefectiblemente tendidos... Llega la hora esencial.
Has visto... Dios nunca está lejos. Dios es infinitamente más que cualquier nombre... No hay modo. Es en esa intimidad, de la que no puedes hablar, donde lo hallas y te halla. El Señor te encuentra y viene cada vez de un modo nuevo, indefinible.
El alma en su cima, se abre sin horizontes que la limiten. Descúbrese el corazón en su mismo Centro, que es Dios. No, no busques fuera o lejos. Aquí, aquí mismo es. Y nada se repite. No podrás jamás hacer doctrina o diccionario de lo que se renueva en plenitud a cada instante.
No esperabas que el Señor así llamara a tu puerta... Precisamente a "esa" puerta, la menos "sospechada", por donde menos podía aguardarse... lo mayor.
A esta luz todo halla sentido, y esplendor, y belleza. Y tú lo sabes -hermano- brillará esta luz al final de los tiempos y se manifestará como lo que es, que a sólo Dios pertenece. Levanta el alma y reconoce el misterio.
Mira como se custodian secretos y melodías en tu corazón, que hacen, ahora, de cortejo admirable... Todos los telones caen, los tendales se derrumban y desaparecen las vallas que limitaban y multiplicaban distancias y ausencias.
Deja, deja una y otra vez todo lo vano y lo que no es.
¿Quieres orar en verdad? Es tu vida, tu respiro, tu sangre. ¿Cómo orar siempre? Cuando, en primer lugar, no pretendes "sentir" nada... Huye de las explicaciones. Y atiende solamente a lo que en el instante de y en tu corazón brota y nace: el Santo Nombre de Dios, que no encerrarás jamás en ninguna expresión, ni modo, ni medida. Será nuevo cada vez y resonará en la Eternidad. Porque no eres tu solo el que ora. El Espíritu ora en nosotros...

Alberto E. Justo- http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

miércoles, 6 de marzo de 2013

El sol de la aurora



El sol de la aurora, el primero de la mañana, ya toca el alma...
El sol se levanta en el horizonte y también en el corazón...
¿Has visto cómo sonríen las rosas?
También los jazmines en el jardín de mi casa.
Las flores educan en la sonrisa.
Resplandecen en un canto sereno,
el de su sola presencia.
No huyas ante las nubes...
Sobre ellas -despejado-
se abre siempre el cielo...
No te asusten los sonidos...
bajo ellos -escondido-
está el silencio...

Alberto E. Justo

domingo, 10 de febrero de 2013

Tú eres, eres Tú

¡Señor! Quien vuelve al corazón te encuentra... No se hallará jamás solo. Decir "corazón" y aún "desierto" es aludir, balbuciendo, a tu Presencia. La "interioridad" no es "vacío". Interior eres Tú. Puedo imaginar la mayor belleza de este mundo y de todo el cosmos... Pero infinitamente más hondo eres y estás Tú. No basta las inmensidad de todos los desiertos, ni la hondura umbrosa de todos los valles, ni la grandeza del mar, ni las montañas, ni la altura del cielo. Tú eres, sólo eres Tú.

Alberto E. Justo  http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 31 de enero de 2013

¿Has sido llamado al... Desierto?

 
 Me detengo a traducir un texto de Dom Gabriel Bunge, sacado de su obra: "Akedia, il male oscuro", Edizioni Quiquajon. Comunità di Bose. P. 20; y dice así:
"... El monaquismo de los orígenes tenía la clara conciencia de que en el Desierto hallaría al príncipe de este mundo. Ir con Cristo al Desierto no comporta huír de las tentaciones, sino más bien, como Cristo y con Cristo, enfrentar 'desnudos' al tentador. Pensar que hoy las cosas son diferentes es una ilusión fatal. El opositor del género humano no está ligado a lugares, tiempos o condiciones de vida. Quien entra hoy en un monasterio o ingresa en la vida religiosa o eclesiástica, en este nuestro mundo desmitizado, con frecuencia olvida este hecho fundamental: ha entrado inmediatamente en el 'desierto', en el lugar del aislamiento y de la derelicción, de los desolados parajes de la sed y de engañosos espejismos. Quien no quiera admitir esta realidad e imagine ser solamente un bravo operario en la viña del Señor, correrá el riesgo de desconocer la verdadera naturaleza de las dificultades que inevitablemente deberá encontrar. Quedará sorprendido al hallar en su 'viña' tanta 'cizaña', 'espinas y cardos' en lugar de 'uvas', y no entenderá que ha sido el 'enemigo' quien las sembró ocultamente. ¡Esta lucha no es un simple accidente, un imprevisto, sino que es parte integrante de la vida en el desierto! Paradójicamente esta falta de conciencia no se encuentra sólo en los cristianos que viven en el mundo, cuya visión a menudo es ofuscada por la opacidad de los bienes materiales, sino también en tantos monjes y eclesiásticos, quienes, por otra parte, deberían estar más advertidos. La acedia es un ejemplo particularmente significativo de ello (...) ¿Por qué este descuido? ¿Quizá por el hecho de que los mismos monjes, o religiosos, o eclesiásticos ya no van más concientemente con Cristo a la despiadada desnudez del Desierto, sino que prefieren permanecer en la opacidad del 'mundo'?."

miércoles, 23 de enero de 2013

Meditaciones sin domicilio


¡Tanto soñamos, cada día, con un "lugar" mejor! Los hay en este mundo... ¡Vaya si los hay! Esos "oasis de paz", que las descripciones de las guías para turistas señalan en muchas partes. Pero los "oasis de paz" cargan un nombre engañoso. Porque la paz depende -en cierto modo- de las nubes interiores, que cubren el límpido cielo del alma. Porque la paz depende -en cierto modo- de la ausencia de temores, de reparos, de apegos, de vanidades, de obsecuencias y de todas esas cosas que "hacemos", a hora y a deshora, para no sé qué.
Cuando el hombre descubre que hay "otra cara", "otro lado", desde luego no perceptible inmediatamente a los sentidos exteriores, cuando cae en la certeza de que es un "desterrado", un "exiliado", en los páramos de un mundo en fuga y en caída, entonces, sólo entonces, suena un llamado, se despliega un horizonte diferente que lo invita, de nuevo, a caminar.
El "otro lado", la profundidad, se alcanza, claro está, por el desapego y el desasimiento. Cuando el hombre se "separa" de su propio aturdimiento y descubre hasta qué punto ha sido esclavo de nada. Es verdad que la liberación comporta renuncias que parecen muy grandes, abandono de "certezas" y seguridades hueras... ¡Claro! volver a casa, a lo profundo, al corazón, requiere un viaje y una travesía. Pero no es cuestión de retardar más tiempo la partida.
El alma es como un leño, el Espíritu es como el fuego. El Espíritu viene a introducirse en el alma... Pero el fuego arde con el aire, sin aire no puede quemar, ni introducirse en la madera hasta transformarla... Y el aire es como la libertad.

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 4 de enero de 2013

pensamientos en el camino

 
Aprenderás a callar y a guardar celosamente lo mejor en lo secreto del alma. Que nunca deja de ser sublime eso que guardas, por hallarse escondido y celado a cualquier curiosidad vana, a cualquier aplauso o a cualquier publicidad. Lo que vale, vale a los ojos de Dios y en la relación "paterno-filial" halla todo su sentido. Es el Espíritu el que asume, sopla y oye. Es el Espíritu el Testigo Infinito que alegra tus horas y tus días con singular presencia y júbilo... Es tu vida...
Hay en todos nosotros, los peregrinos, un sentido escondido que gime prisionero debajo de innúmeras servidumbres. Hay "algo" que desea espacio, respiro, liberación... ¿Qué es?
Inventamos caminos e ideologías, sueños imposibles, ambiciones de todo tipo, que jamás alcanzarán realización alguna y nos sujetarán, constantemente, a un incesante vaivén de frustraciones.
Ese "sentido" que gime prisionero es algo así como la "puerta del corazón", de la vida verdadera, escondida y jamás cultivada. Es necesario que el Cielo baje a la tierra para comenzar un camino que alcance el misterio que no atendemos, y es la clave que abre lo que buscamos y no podemos encontrar.
Para ello es urgente no sé qué "quietud" y qué "paz", que ya están presentes, que ya nos han sido dadas... El mundo está lleno de amenazas y de condicionamientos, vindictas, imposiciones y atropellos. Todo ello nos demuestra la fatuidad y la vanidad de tantas pretensiones... ¡Hay tantos tiranos y tiranuelos! (Aún los que gastan los mejores ropajes y se visten de lino) ¡Crea, el peregrino, en la Misericordia de Aquél que le dice: -Ámame como eres y donde estás... ¡No tienes que hacer nada: arrójate ya!
Entonces descenderá, en silencio y con gozo, a su corazón, abandonando esas "servidumbres" que lo endurecen y lo esclavizan.
Cualquier viandante que efectivamente lo desee, podrá llegar a su corazón y recuperar la vida profunda y verdadera.
Es claro que deberá tener coraje para una liberación que requiere una "separación" y un desasimiento. Pero nadie podrá decirle cómo se hace, ni que es de ésta o de aquélla manera. No hay nada de ello. Él, en soledad y silencio, lo discernirá en Dios. Que el Señor nos dé su Gracia para hallarle en esta libertad del espíritu.

Alberto E. Justo

viernes, 14 de diciembre de 2012

Obrar...

 
Quizá olvidemos lo "más importante". Sin duda, ante las "pruebas" y los tropiezos de nuestra peregrinación nos preguntamos ¡tantas veces! por la fecundidad y el valor de nuestras acciones. Entonces nos interrogamos acerca de ellas y, sobre todo, cuáles sean y cuál su lugar. Arriban las dudas y las apuestas: esto es mejor o peor que aquello; aguardábamos mejores oportunidades (que nunca llegan) o reconocimientos siempre insuficientes... Pero ¿en qué termina todo eso? ¿Qué es lo que en verdad vale y más allá de los caprichosos aplausos de la multitud, cuando la hay? En efecto, volvemos a la vida oculta, que es la realidad. Allí germina otra cosa, otra cosa se da. Allí aparece fecunda, en verdad, la lucha de Antonio en el Desierto. Es la "hora" que el Señor nos llama a velar con Él. Las acciones verdaderas son, precisamente, las que más nos acercan y asemejan al Salvador, y que -generalmente- no son elegidas. Esas que nos parecen desprovistas de todo valor y de toda "vistosidad", esas que... "pasan todos lo días" y "a cada rato", a las cuales no damos demasiada importancia. Esas son las "obras mayores". Y no es cuestión de "demostrar nada". Entremos en el gran desierto, en el Huerto de los Olivos, y dejemos que Él nos lleve a "ese" lugar... Más allá del espacio, más allá del tiempo de los relojes y de los almanaques...

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Más hondo...


Es un otoño..., muy peculiar. Los senderos están cubiertos por alfombras de hojas muertas, caídas de los árboles del bosque... La tierra no se ve. Está oculta debajo. Sólo pisamos sobre las hojas que crujen bajo nuestros pies... Pero esas hojas no nos sostienen. No nos podemos afirmar sobre ellas. Tampoco son ellas la tierra, que nos queda escondida. Pero es claro que caminamos.
Así es nuestra peregrinación. La vida está escondida. Es más profunda siempre. ¿Qué nos ocupa ahora? ¿Las hojas muertas o la tierra viva?
Entra, pues, en tu corazón -oculto- y gózate en la realidad que no puedes medir... Eso sí, no te fatigues pretendiendo que la débil alfombra sea un fuerte camino. Reposa en la Verdad escondida y sigue sin temor. El Señor está contigo.

Alberto E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 7 de diciembre de 2012

Más allá...


Vienen aquellos, aquellos vienen, tentando un camino nuevo. No, no saben por dónde, ni saben por qué... Simplemente vienen, porque primero fueron y no alcanzaron la soñada cima, más allá del gran desierto.
Vienen buscando lo que no encuentran. Tal vez otros horizontes, quizá otros mares, más lejos, más lejos. Por eso vuelven, vuelven por eso: porque ya no hay lugares, ni zonas, ni cerca, ni lejos...
Un solitario silencioso, sufriente como ellos, les señaló una gruta, un paso con sus riesgos.
¡Quedáos aquí -dijo- que se acaba el tiempo! Enfrentad las tormentas y los pesares. No hay refugios ni consuelos...
Sólo una noticia, que con mi corazón os dejo: Todos estáis llamados a la vida y al cielo.

Alberto E. Justo

martes, 4 de diciembre de 2012

Un Cartujo habla





"... A todos los hombres nos falta, a la vez, confianza y delicadeza. No estamos nunca bastante seguros de Dios, ni bastante preocupados por ser fieles a su amor hasta en los últimos detalles. Sin embargo, es cierto que hay almas a las que les falta, sobre todo, confianza y a otras a las que les falta, sobre todo, delicadeza y generosidad. Pues bien, también por estas últimas Dios se ha encarnado bajo la forma de un niño."
Un Cartujo "Felices los que creen" Monte Carmelo 2009. P 60

martes, 27 de noviembre de 2012

ahora mismo !!!


Ahora mismo... ¡Qué plenitud en este instante, qué hondura en el presente!
Supera cualquier imaginación, cualquier sospecha, hasta cualquier deseo!
En efecto, cuando se abre el secreto de la Aurora, de ese único nacimiento que se renueva en el centro del alma, no hay ya palabras, ni lenguaje alguno capaz de expresarlo.
Silenciosamente se abre camino una convicción, una luminosa certeza, encendida en el mismo origen, en la misma fuente, en el don recibido, en el don que sabemos recibido. No hay ya pruebas... ¿Para qué? ¿Cómo puede ocurrírsenos probar lo más con lo infinitamente menos?
El silencio es aquí el gran maestro. Porque, desde luego, el silencio acoge, es capaz de recibir. Cuando todo calla hay algo que se descubre. ¿Cómo decirlo? Hay Alguien que vive y de su Vida nos arriba todo. ¿Todo? Allí nacemos...
Soñamos, frecuentemente, con lugares y parajes, más allá de los cercos que parecen envolvernos. ¡Cuánto soñamos! Añoramos los mayores espacios, esas dimensiones que continúan, que se van, siempre más allá. ¡Ah! Anchura y solemnidad del mar, inacabables llanuras, insospechados cielos... ¿Cómo consolarnos? ¿Cómo aceptar –así nomás- esos límites nuestros, que tantas veces nos ahogan?
Y sin embargo esos ilimitados horizontes, aquellas montañas tan altas, caminos que siguen y nunca acaban... ¡son pequeños, muy pequeños, poquísima cosa, frente a las dimensiones del alma y del espíritu, abiertas en nuestro corazón!
Pero somos tan necios ¡que les restamos realidad! ¡Ah mezquindad de todos los días! Ya no somos capaces de desvelar el rostro escondido, que es el más grande de la realidad.
Los más bellos claustros del mundo, levantados por la generosidad y la magnanimidad de los Padres, son un pálido reflejo de ese incomparable e inconmensurable claustro del alma, paraíso de la soledad, atrio del templo de Dios, guardado en el silencio del corazón. Y si la picota de nuestros días, manejada por los demoledores de todos los tiempos, ha pretendido borrar esos pilares de piedra, testigos de eternidad, permanecerá y permanece el infinito tesoro del templo y de su claustro escondido, no como añoranza del alma, sino como verdad y realidad encendida en nuestra misma sangre.
Rescata, en tu corazón, ese tu deseo profundo, que te regala Dios. Vuelve sin cesar a ese instante que es ahora, donde puedes recogerte y entrar en el retiro de tu alma en el mismo Espíritu del Señor.
No estás lejos de donde has estado siempre... ¿No puedes VER más allá? ¿Tantas necedades resuenan por esos laberintos, que pretenden encerrarte, que olvidas lo más nítido, transparente y esencial?
¿No sabes que más está al alma donde ama que donde anima? Pues es tiempo de tenerlo bien presente, para no perderse en zonas indignas de atención y de amor... Cuando vas de camino y te cansas y te fatigas, sabes que es propio del caminante, del peregrino, sufrir el rigor de ciertos andares y de tantos trayectos y aventuras. Pero el cansancio no hace ni genera el andar. Sabes que es posible, como consecuencia, padecer el calor de la jornada, pero no abandonas tu viaje por eso. Y tu viaje no es eso.
Permanece, pues, firme y confiado. Recuerda la palabra del Maestro Eckhart: “ninguna obra exterior es tan perfecta que impida la interioridad”. No temas, ni te desanimes. Nada ni nadie puede apartarte del Amor de Dios.
Alberto E. Justo