martes, 16 de abril de 2013

Habitar el Misterio



Es hora de amanecer. Resuena la Aurora con armonías seculares -siempre nuevas- que no hemos de describir... Descubro en el horizonte, en las montañas, en el mar, "algo" del secreto de la hondura interior. El horizonte, que parece lejano, es un "reflejo" del corazón y de la interioridad. La realidad exterior, sobre todo la "naturaleza", está ahí para enseñarnos a leer. He pensado en la "densidad" de la historia y en los tiempos pasados que, de algún modo, se perpetúan en nuestra sangre y en nuestra conciencia.
¡Ah, la pequeña semilla! Pero la pequeña semilla es "enorme". Basta una mirada serena para darnos cuenta de su asombrosa potencialidad.
Allí anida esa belleza inexplicable, insospechada siempre, imagen y reflejo del Creador, de su presencia y de su operación.

¡Pequeña llama! ¡Tantas veces encendida y animada, renacida siempre más honda! De las manos de María pende esa corona, signo de luz y de vida...

Desde donde te encuentras y "en" donde te encuentras, todo lo alcanzas. De lo pequeño a lo máximo, de la nada al todo. El "todo" en la "parte"... ¿No ves la "dicha" y la "sonrisa" del fragmento, que se goza en su pura pequeñez?
También donde te encuentras... puedes decir que "no". Puedes desprenderte de todo aquello que "no-es". Aunque te duela y experimentes nueva soledad... Aunque arriesgues lo que arriesgues... Acepta tu lugar y tu circunstancia desprendiéndote de lo que sea, sin huír ni escapar.
¿Crees que los ruidos y las cacofonías de este mundo pueden ahogar los encantos del alma y del espíritu?
Permanece en la altura dichosa de esa montaña que es tu corazón... No tiene límites... Su cima es el Cielo... Y solo por el alma se sube al Cielo.
Mira: cuida y cultiva tus mejores sentimientos. Ten los mismos sentimientos del Señor. Envuélvete en su Misericordia. ¿Qué más? Mucho, infinitamente más, es lo que callamos. ¡Ah, maravilloso abismo, hondura infinita! Enciéndase tu amor con Aquél Fuego... que no hay otro. Ni otro Amor tampoco... ¡Lámparas de Fuego!

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 8 de abril de 2013

Descenso!!!!



Sabemos que vamos sumergidos en el Misterio que nos excede... La hora del "descenso" es ésta y no hemos de descorazonarnos cuando sufrimos lo que no aguardábamos. Topamos con la cizaña, es verdad, pero no podemos circunscribirla ni definirla. Seguimos al Señor en sus "pruebas" y el desconcierto -¡tantas veces!- puede convertirse en oración. Más que nunca atendamos a aquél incomparable "no-temas" con el cual los ángeles anuncian las cosas de Dios: -no temas, María, -no temas, José, -No temas, Zacarías... Allí está David, derribando al gigante... ¿No creemos, acaso, en ello? ¿Dónde está nuestra confianza?
Las pruebas son el nihilismo y la necedad... Pero la vida, que nos ha sido dada, late en nuestro corazón y en el Corazón de Dios.

Alberto E. Justo  http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 25 de marzo de 2013

Escucha...



En el "silencio". Aprendamos a "escuchar". Sin forzar nada, sin reclamar nada, sin aguardar esta o aquella respuesta... Dejemos a un lado esa insistente fantasía o las expectativas de lo que sea. Simplemente, "sin modo" y "sin por-qué". Atención serena y escucha en la paz. Hay mucho que oculta, pero también manifiesta y revela que es más allá o, desde luego, más aquí.
Pero sin presionar. Sin "por esto" o "por aquello". Dejemos una y otra vez. No importa que tarde. Es verdad, deseábamos que fuera ya, ya mismo. Pero no es ya mismo porque es "mucho más". Eso tan grande no cabe en mi impaciencia ni en mi porfía por hacer y porque me oigan los unos o los otros. Ahora: SILENCIO, silencio porque ya está.

Alberto E. Justo
http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 18 de marzo de 2013

Dios está aquí




... Con los últimos pasos se derrumbaron los escalones y los puentes que juzgábamos indefectiblemente tendidos... Llega la hora esencial.
Has visto... Dios nunca está lejos. Dios es infinitamente más que cualquier nombre... No hay modo. Es en esa intimidad, de la que no puedes hablar, donde lo hallas y te halla. El Señor te encuentra y viene cada vez de un modo nuevo, indefinible.
El alma en su cima, se abre sin horizontes que la limiten. Descúbrese el corazón en su mismo Centro, que es Dios. No, no busques fuera o lejos. Aquí, aquí mismo es. Y nada se repite. No podrás jamás hacer doctrina o diccionario de lo que se renueva en plenitud a cada instante.
No esperabas que el Señor así llamara a tu puerta... Precisamente a "esa" puerta, la menos "sospechada", por donde menos podía aguardarse... lo mayor.
A esta luz todo halla sentido, y esplendor, y belleza. Y tú lo sabes -hermano- brillará esta luz al final de los tiempos y se manifestará como lo que es, que a sólo Dios pertenece. Levanta el alma y reconoce el misterio.
Mira como se custodian secretos y melodías en tu corazón, que hacen, ahora, de cortejo admirable... Todos los telones caen, los tendales se derrumban y desaparecen las vallas que limitaban y multiplicaban distancias y ausencias.
Deja, deja una y otra vez todo lo vano y lo que no es.
¿Quieres orar en verdad? Es tu vida, tu respiro, tu sangre. ¿Cómo orar siempre? Cuando, en primer lugar, no pretendes "sentir" nada... Huye de las explicaciones. Y atiende solamente a lo que en el instante de y en tu corazón brota y nace: el Santo Nombre de Dios, que no encerrarás jamás en ninguna expresión, ni modo, ni medida. Será nuevo cada vez y resonará en la Eternidad. Porque no eres tu solo el que ora. El Espíritu ora en nosotros...

Alberto E. Justo- http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

miércoles, 6 de marzo de 2013

El sol de la aurora



El sol de la aurora, el primero de la mañana, ya toca el alma...
El sol se levanta en el horizonte y también en el corazón...
¿Has visto cómo sonríen las rosas?
También los jazmines en el jardín de mi casa.
Las flores educan en la sonrisa.
Resplandecen en un canto sereno,
el de su sola presencia.
No huyas ante las nubes...
Sobre ellas -despejado-
se abre siempre el cielo...
No te asusten los sonidos...
bajo ellos -escondido-
está el silencio...

Alberto E. Justo

domingo, 10 de febrero de 2013

Tú eres, eres Tú

¡Señor! Quien vuelve al corazón te encuentra... No se hallará jamás solo. Decir "corazón" y aún "desierto" es aludir, balbuciendo, a tu Presencia. La "interioridad" no es "vacío". Interior eres Tú. Puedo imaginar la mayor belleza de este mundo y de todo el cosmos... Pero infinitamente más hondo eres y estás Tú. No basta las inmensidad de todos los desiertos, ni la hondura umbrosa de todos los valles, ni la grandeza del mar, ni las montañas, ni la altura del cielo. Tú eres, sólo eres Tú.

Alberto E. Justo  http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 31 de enero de 2013

¿Has sido llamado al... Desierto?

 
 Me detengo a traducir un texto de Dom Gabriel Bunge, sacado de su obra: "Akedia, il male oscuro", Edizioni Quiquajon. Comunità di Bose. P. 20; y dice así:
"... El monaquismo de los orígenes tenía la clara conciencia de que en el Desierto hallaría al príncipe de este mundo. Ir con Cristo al Desierto no comporta huír de las tentaciones, sino más bien, como Cristo y con Cristo, enfrentar 'desnudos' al tentador. Pensar que hoy las cosas son diferentes es una ilusión fatal. El opositor del género humano no está ligado a lugares, tiempos o condiciones de vida. Quien entra hoy en un monasterio o ingresa en la vida religiosa o eclesiástica, en este nuestro mundo desmitizado, con frecuencia olvida este hecho fundamental: ha entrado inmediatamente en el 'desierto', en el lugar del aislamiento y de la derelicción, de los desolados parajes de la sed y de engañosos espejismos. Quien no quiera admitir esta realidad e imagine ser solamente un bravo operario en la viña del Señor, correrá el riesgo de desconocer la verdadera naturaleza de las dificultades que inevitablemente deberá encontrar. Quedará sorprendido al hallar en su 'viña' tanta 'cizaña', 'espinas y cardos' en lugar de 'uvas', y no entenderá que ha sido el 'enemigo' quien las sembró ocultamente. ¡Esta lucha no es un simple accidente, un imprevisto, sino que es parte integrante de la vida en el desierto! Paradójicamente esta falta de conciencia no se encuentra sólo en los cristianos que viven en el mundo, cuya visión a menudo es ofuscada por la opacidad de los bienes materiales, sino también en tantos monjes y eclesiásticos, quienes, por otra parte, deberían estar más advertidos. La acedia es un ejemplo particularmente significativo de ello (...) ¿Por qué este descuido? ¿Quizá por el hecho de que los mismos monjes, o religiosos, o eclesiásticos ya no van más concientemente con Cristo a la despiadada desnudez del Desierto, sino que prefieren permanecer en la opacidad del 'mundo'?."

miércoles, 23 de enero de 2013

Meditaciones sin domicilio


¡Tanto soñamos, cada día, con un "lugar" mejor! Los hay en este mundo... ¡Vaya si los hay! Esos "oasis de paz", que las descripciones de las guías para turistas señalan en muchas partes. Pero los "oasis de paz" cargan un nombre engañoso. Porque la paz depende -en cierto modo- de las nubes interiores, que cubren el límpido cielo del alma. Porque la paz depende -en cierto modo- de la ausencia de temores, de reparos, de apegos, de vanidades, de obsecuencias y de todas esas cosas que "hacemos", a hora y a deshora, para no sé qué.
Cuando el hombre descubre que hay "otra cara", "otro lado", desde luego no perceptible inmediatamente a los sentidos exteriores, cuando cae en la certeza de que es un "desterrado", un "exiliado", en los páramos de un mundo en fuga y en caída, entonces, sólo entonces, suena un llamado, se despliega un horizonte diferente que lo invita, de nuevo, a caminar.
El "otro lado", la profundidad, se alcanza, claro está, por el desapego y el desasimiento. Cuando el hombre se "separa" de su propio aturdimiento y descubre hasta qué punto ha sido esclavo de nada. Es verdad que la liberación comporta renuncias que parecen muy grandes, abandono de "certezas" y seguridades hueras... ¡Claro! volver a casa, a lo profundo, al corazón, requiere un viaje y una travesía. Pero no es cuestión de retardar más tiempo la partida.
El alma es como un leño, el Espíritu es como el fuego. El Espíritu viene a introducirse en el alma... Pero el fuego arde con el aire, sin aire no puede quemar, ni introducirse en la madera hasta transformarla... Y el aire es como la libertad.

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 4 de enero de 2013

pensamientos en el camino

 
Aprenderás a callar y a guardar celosamente lo mejor en lo secreto del alma. Que nunca deja de ser sublime eso que guardas, por hallarse escondido y celado a cualquier curiosidad vana, a cualquier aplauso o a cualquier publicidad. Lo que vale, vale a los ojos de Dios y en la relación "paterno-filial" halla todo su sentido. Es el Espíritu el que asume, sopla y oye. Es el Espíritu el Testigo Infinito que alegra tus horas y tus días con singular presencia y júbilo... Es tu vida...
Hay en todos nosotros, los peregrinos, un sentido escondido que gime prisionero debajo de innúmeras servidumbres. Hay "algo" que desea espacio, respiro, liberación... ¿Qué es?
Inventamos caminos e ideologías, sueños imposibles, ambiciones de todo tipo, que jamás alcanzarán realización alguna y nos sujetarán, constantemente, a un incesante vaivén de frustraciones.
Ese "sentido" que gime prisionero es algo así como la "puerta del corazón", de la vida verdadera, escondida y jamás cultivada. Es necesario que el Cielo baje a la tierra para comenzar un camino que alcance el misterio que no atendemos, y es la clave que abre lo que buscamos y no podemos encontrar.
Para ello es urgente no sé qué "quietud" y qué "paz", que ya están presentes, que ya nos han sido dadas... El mundo está lleno de amenazas y de condicionamientos, vindictas, imposiciones y atropellos. Todo ello nos demuestra la fatuidad y la vanidad de tantas pretensiones... ¡Hay tantos tiranos y tiranuelos! (Aún los que gastan los mejores ropajes y se visten de lino) ¡Crea, el peregrino, en la Misericordia de Aquél que le dice: -Ámame como eres y donde estás... ¡No tienes que hacer nada: arrójate ya!
Entonces descenderá, en silencio y con gozo, a su corazón, abandonando esas "servidumbres" que lo endurecen y lo esclavizan.
Cualquier viandante que efectivamente lo desee, podrá llegar a su corazón y recuperar la vida profunda y verdadera.
Es claro que deberá tener coraje para una liberación que requiere una "separación" y un desasimiento. Pero nadie podrá decirle cómo se hace, ni que es de ésta o de aquélla manera. No hay nada de ello. Él, en soledad y silencio, lo discernirá en Dios. Que el Señor nos dé su Gracia para hallarle en esta libertad del espíritu.

Alberto E. Justo

viernes, 14 de diciembre de 2012

Obrar...

 
Quizá olvidemos lo "más importante". Sin duda, ante las "pruebas" y los tropiezos de nuestra peregrinación nos preguntamos ¡tantas veces! por la fecundidad y el valor de nuestras acciones. Entonces nos interrogamos acerca de ellas y, sobre todo, cuáles sean y cuál su lugar. Arriban las dudas y las apuestas: esto es mejor o peor que aquello; aguardábamos mejores oportunidades (que nunca llegan) o reconocimientos siempre insuficientes... Pero ¿en qué termina todo eso? ¿Qué es lo que en verdad vale y más allá de los caprichosos aplausos de la multitud, cuando la hay? En efecto, volvemos a la vida oculta, que es la realidad. Allí germina otra cosa, otra cosa se da. Allí aparece fecunda, en verdad, la lucha de Antonio en el Desierto. Es la "hora" que el Señor nos llama a velar con Él. Las acciones verdaderas son, precisamente, las que más nos acercan y asemejan al Salvador, y que -generalmente- no son elegidas. Esas que nos parecen desprovistas de todo valor y de toda "vistosidad", esas que... "pasan todos lo días" y "a cada rato", a las cuales no damos demasiada importancia. Esas son las "obras mayores". Y no es cuestión de "demostrar nada". Entremos en el gran desierto, en el Huerto de los Olivos, y dejemos que Él nos lleve a "ese" lugar... Más allá del espacio, más allá del tiempo de los relojes y de los almanaques...

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Más hondo...


Es un otoño..., muy peculiar. Los senderos están cubiertos por alfombras de hojas muertas, caídas de los árboles del bosque... La tierra no se ve. Está oculta debajo. Sólo pisamos sobre las hojas que crujen bajo nuestros pies... Pero esas hojas no nos sostienen. No nos podemos afirmar sobre ellas. Tampoco son ellas la tierra, que nos queda escondida. Pero es claro que caminamos.
Así es nuestra peregrinación. La vida está escondida. Es más profunda siempre. ¿Qué nos ocupa ahora? ¿Las hojas muertas o la tierra viva?
Entra, pues, en tu corazón -oculto- y gózate en la realidad que no puedes medir... Eso sí, no te fatigues pretendiendo que la débil alfombra sea un fuerte camino. Reposa en la Verdad escondida y sigue sin temor. El Señor está contigo.

Alberto E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 7 de diciembre de 2012

Más allá...


Vienen aquellos, aquellos vienen, tentando un camino nuevo. No, no saben por dónde, ni saben por qué... Simplemente vienen, porque primero fueron y no alcanzaron la soñada cima, más allá del gran desierto.
Vienen buscando lo que no encuentran. Tal vez otros horizontes, quizá otros mares, más lejos, más lejos. Por eso vuelven, vuelven por eso: porque ya no hay lugares, ni zonas, ni cerca, ni lejos...
Un solitario silencioso, sufriente como ellos, les señaló una gruta, un paso con sus riesgos.
¡Quedáos aquí -dijo- que se acaba el tiempo! Enfrentad las tormentas y los pesares. No hay refugios ni consuelos...
Sólo una noticia, que con mi corazón os dejo: Todos estáis llamados a la vida y al cielo.

Alberto E. Justo

martes, 4 de diciembre de 2012

Un Cartujo habla





"... A todos los hombres nos falta, a la vez, confianza y delicadeza. No estamos nunca bastante seguros de Dios, ni bastante preocupados por ser fieles a su amor hasta en los últimos detalles. Sin embargo, es cierto que hay almas a las que les falta, sobre todo, confianza y a otras a las que les falta, sobre todo, delicadeza y generosidad. Pues bien, también por estas últimas Dios se ha encarnado bajo la forma de un niño."
Un Cartujo "Felices los que creen" Monte Carmelo 2009. P 60

martes, 27 de noviembre de 2012

ahora mismo !!!


Ahora mismo... ¡Qué plenitud en este instante, qué hondura en el presente!
Supera cualquier imaginación, cualquier sospecha, hasta cualquier deseo!
En efecto, cuando se abre el secreto de la Aurora, de ese único nacimiento que se renueva en el centro del alma, no hay ya palabras, ni lenguaje alguno capaz de expresarlo.
Silenciosamente se abre camino una convicción, una luminosa certeza, encendida en el mismo origen, en la misma fuente, en el don recibido, en el don que sabemos recibido. No hay ya pruebas... ¿Para qué? ¿Cómo puede ocurrírsenos probar lo más con lo infinitamente menos?
El silencio es aquí el gran maestro. Porque, desde luego, el silencio acoge, es capaz de recibir. Cuando todo calla hay algo que se descubre. ¿Cómo decirlo? Hay Alguien que vive y de su Vida nos arriba todo. ¿Todo? Allí nacemos...
Soñamos, frecuentemente, con lugares y parajes, más allá de los cercos que parecen envolvernos. ¡Cuánto soñamos! Añoramos los mayores espacios, esas dimensiones que continúan, que se van, siempre más allá. ¡Ah! Anchura y solemnidad del mar, inacabables llanuras, insospechados cielos... ¿Cómo consolarnos? ¿Cómo aceptar –así nomás- esos límites nuestros, que tantas veces nos ahogan?
Y sin embargo esos ilimitados horizontes, aquellas montañas tan altas, caminos que siguen y nunca acaban... ¡son pequeños, muy pequeños, poquísima cosa, frente a las dimensiones del alma y del espíritu, abiertas en nuestro corazón!
Pero somos tan necios ¡que les restamos realidad! ¡Ah mezquindad de todos los días! Ya no somos capaces de desvelar el rostro escondido, que es el más grande de la realidad.
Los más bellos claustros del mundo, levantados por la generosidad y la magnanimidad de los Padres, son un pálido reflejo de ese incomparable e inconmensurable claustro del alma, paraíso de la soledad, atrio del templo de Dios, guardado en el silencio del corazón. Y si la picota de nuestros días, manejada por los demoledores de todos los tiempos, ha pretendido borrar esos pilares de piedra, testigos de eternidad, permanecerá y permanece el infinito tesoro del templo y de su claustro escondido, no como añoranza del alma, sino como verdad y realidad encendida en nuestra misma sangre.
Rescata, en tu corazón, ese tu deseo profundo, que te regala Dios. Vuelve sin cesar a ese instante que es ahora, donde puedes recogerte y entrar en el retiro de tu alma en el mismo Espíritu del Señor.
No estás lejos de donde has estado siempre... ¿No puedes VER más allá? ¿Tantas necedades resuenan por esos laberintos, que pretenden encerrarte, que olvidas lo más nítido, transparente y esencial?
¿No sabes que más está al alma donde ama que donde anima? Pues es tiempo de tenerlo bien presente, para no perderse en zonas indignas de atención y de amor... Cuando vas de camino y te cansas y te fatigas, sabes que es propio del caminante, del peregrino, sufrir el rigor de ciertos andares y de tantos trayectos y aventuras. Pero el cansancio no hace ni genera el andar. Sabes que es posible, como consecuencia, padecer el calor de la jornada, pero no abandonas tu viaje por eso. Y tu viaje no es eso.
Permanece, pues, firme y confiado. Recuerda la palabra del Maestro Eckhart: “ninguna obra exterior es tan perfecta que impida la interioridad”. No temas, ni te desanimes. Nada ni nadie puede apartarte del Amor de Dios.
Alberto E. Justo

sábado, 17 de noviembre de 2012

permanece y ahonda!!!!


Admirados por la maravillosa libertad que el Señor nos regala, vamos a leer un aforismo de Gustave Thibon, que cita Gabriel Marcel, al finalizar el capítulo "Yo y el otro" de su "Homo Viator" y que dice así:
"... Concluyo esta conferencia con un aforismo de Gustavo Thibon, (...) que me parece traducir admirablemente esta exigencia de encarnación a la cual la persona no se puede sustraer sin traicionar su misión verdadera, sin perderse en los espejismos de lo abstracto, sin reducirse paradójicamente a una determinación indigente de este yo que ella pretendía falazmente desbordar en todos los sentidos.
'Te sientes constreñido. Sueñas evasión. Pero defiéndete de los espejismos. Para evadirte no corras, no huyas. Más bien excava este lugar estrecho que se te ha dado: allí encontrarás a Dios y todo. Dios no flota sobre tu horizonte, duerme en tu espesor. La vanidad corre, el amor excava. Si huyes fuera de ti mismo, tu prisión correrá contigo y se estrechará con el viento de tu carrera: si te adentras en ti mismo, ella se ensanchará en paraíso'."

martes, 13 de noviembre de 2012

"monaquismo interior"

 

Leemos en el libro que el Archimandrita Sophrony escribió sobre San Silouan el Athonita: "Muchos jóvenes le consultaron con frecuencia el camino que les aconsejaba seguir en su vida. (...) El último consejo era el más raro, pues el Stárets pensaba que ya había llegado la época predicha por el Padre Estratónico, en la que muchas personas "instruidas" se convertirían en monjes en el mundo; juzgaba que, de modo general, las condiciones en las que la forma del monaquismo había existido a lo largo de los siglos pasados se habían vuelto desfavorables, pero que las vocaciones y al atractivo hacia el monaquismo existirían siempre.
"Notamos en el Stárets la firme convicción de que la vida espiritual, es decir, una vida en oración y ascesis, animada por una fe profunda, era superior a cualquier otra forma de vida. Así, aquel a quien le había sido concedida, debía, como por una perla preciosa, sacrificarlo todo, incluso los estudios." Archimandrita SOPHRONY "San Siluoan el Athonita". Madrid 1990.P.62.
Y Olivier Clément, hablándonos de las persecuciones, dice lo que sigue: (...) "De este modo se multiplicaron los "monjes secretos" que realizaban, en Cristo, el descenso a los infiernos. Es profética la intuición de Dostoevskij que nos muestra al starets Zosimo devolviendo al mundo a Alësa Karamazov, que quiere hacerse monje. El "monaquismo interior" (...) existe (...) también por la decisión deliberada de grandes espirituales, que pidieron a sus discípulos que permanecieran en el mundo, siendo al mismo tiempo hombres de oración, de silencio, hombres de una presencia significativa." O. CLEMENT "Surcos de luz". Burgos 2005. P.88

martes, 6 de noviembre de 2012

una carta de Séneca...

 


Leemos en la Epístola 124 a Lucilio: "¿Quieres tú, dejando de lado aquellas ocupaciones en las que es necesario que seas superado -toda vez que te empeñas en actividades que te son extrañas-, retornar a tu bien propio? ¿Cuál es éste? Por supuesto, una alma recta y pura, émula de Dios, que se eleva sobre las cosas humanas y que no coloca nada de lo suyo fuera de sí misma. Eres animal racional. ¿Cuál es, pues, tu bien? La razón perfecta. Impúlsala hacia su perfección, haciéndola crecer en gran manera hasta la medida de lo posible.
Considérate feliz cuando todo gozo nazca para ti de tu interior, cuando al contemplar las cosas que los hombres arrebatan, codician y guardan con ahínco, no encuentres nada, no digo ya que prefieras, sino que desees conseguir (...)"

jueves, 1 de noviembre de 2012

siempre de camino !!!!


No es nuestro propósito detenernos en ninguna parte. ¿Para qué? ¿Parte de cuál “parte”? No nos responden las “partes”, ni los “lugares”, ni las “jornadas horarias”… Que todo se da porque ya está dado. Que todo es… porque ES. ¡Descubrimiento incomparable!


Las “sensaciones” pueden constituir un engaño de grandes proporciones. Pretendemos esto o aquello y, tantas veces, con el justificativo de una sana distracción o de una expansión o descanso, equivocamos el camino.
Entonces es urgente acelerar los pasos. Y de ninguna manera volver atrás, sino “dejar” sin detenimientos. Es un tanto paradójico, pero es así.
¿No acabamos de convencernos que todo lo llevamos muy dentro con nosotros? Dicho de otra manera: ¿puedo escapar de Dios o esconderme de Él? Es simple y directo. Pues entonces, a seguir sin más.
El enemigo hará todo lo posible por acabar con nuestra marcha y dejarnos atascados, sin poder avanzar.
Pues nada de hacer caso a las dudas o a los miedos. Nada de indignaciones ni de lamentos de ninguna especie. Sigamos, son los pasos del Señor.

En horas de decadencia y de ruina, de descenso y de desconcierto, más de una vez quedaremos perplejos ante lo que pasa a nuestro lado. Más de una vez nos pesará este camino que llevamos. Y, muchas veces, gemiremos por hallarnos en él o se nos ocurrirá seguir otro, arrepintiéndonos de éste que llevamos.
Pero olvidamos que el camino es uno… No hay alternativas antojadizas. Es éste que trazamos desde siempre y que no es solamente “nuestro”, por decirlo de alguna manera.
Es el “camino del Señor”, es Su Senda por la que vamos. Es con Él y en Él y, también, por Él, a causa de Él, desde Él. En su Corazón, en su Silencio, presentes a su Presencia.
Y su Presencia es insospechable, inimaginable, inabarcable. Es Presencia… Y ¿qué más? ¿Te atreves a definir, a explicar, a empequeñecer, a errar? Siendo tan maravilloso… deja, deja a Dios que sea Dios. Sólo Dios en Dios.

No es tiempo de analizar demasiado. Descansa ahora mismo ¡ya! Tú sabes qué es. No hay ecos ni indicaciones. Nada de carteles, ni de avisos. Tampoco llegan cartas o mensajes por el medio que sea.
Cuando hay semejante silencio, nuestra liberación se aproxima. No son necesarios más signos, de esos que se levantan y luego, enseguida, caen. Aquí hay Alguien que “es más que Salomón” y es hora de atender en silencio.



Atiende bien lo que te diré ahora mismo: sepárate sin temor de todo. Despréndete y deja caer por ahí, donde no sabes. Deja que el Señor solo entre en tu corazón y en tu casa. Cuando menos lo pienses lo descubrirás presente. No puedes sospechar su cercanía. No interesa tampoco detallar nada. Silencio y quietud.




No tienes que mudarte, ni trasladarte a ningún lugar de este planeta. Ni de ningún otro. Quédate donde estás ahora y acepta que el Señor te elija y elija este remoto y desconcertante paraje. ¿Qué sabes de él? Desde luego que muy poco o nada. Nadie te llama a los análisis que acaban por enredar y ligarte prisionero… Reposa en el Corazón de Cristo-Jesús que es tu morada y tu vida. Reposa y vive en su Espíritu.


Yo sé que preferimos aquellos océanos, que parecen no tener confines, cuya profundidad no puede ser medida. Pero el Señor llama a muchísimo más. No hay puertos, ni ensenadas. No hay lugares. El desierto interior no puede ser representado por nada, ni siquiera por él mismo.

No tienes que viajar a ninguna parte para que el Señor te adentre en su Corazón. No tienes que mudarte ya… Se abre una puerta, que es la de tu alma… No preguntes más.

No desconfíes. No empañes la fe. Arrójate. Simplemente eso.

Muchos son sobremanera inconformes. Hubieran podido tener familia mejor y, tal vez, amigos ejemplares, como no son los que tienen ahora. Otros lamentan la pérdida de oportunidades o equivocaciones del pasado. O temen otras en el futuro.
Pues nada de eso. Las ilusiones no nos entregan la verdad de las cosas. Nada mejor que una vida que se desarrolla, con sus altas y sus bajas, en la presencia de Dios. ¿Dudas de la misericordia? Recupera el sentido profundo: la Misericordia es propia de Dios. Reedifica permanentemente tu vida y tu camino por las sendas que se abren, que Dios abre para ti.
Ahora medita en silencio y comienza a valorar tus horas en modo nuevo.

Pero siempre hay… lo más alto. Y la sorpresa será mayor cuando sepamos que es lo más simple. Hemos pretendido apurar los caminos y nos hemos hallado, frecuentemente, con resultados muy inferiores a los que aguardábamos. Sin embargo esta “espera”, este aparente detenimiento, es una condición de nuestro adelantamiento, que no puede ser medido por lo que acostumbramos en este mundo.

Alberto E. Justo

sábado, 27 de octubre de 2012

Proverbios y leyendas del Maestro Eckhart


(13) "Lo más alto que el espíritu puede alcanzar en este cuerpo es que tenga una morada constante fuera de todo en todo. Que deba morar fuera de todo quiere decir que debe morar en un estado de separación y en una pura libertad de sí mismo y de todas las cosas. Pero que deba morar en todo quiere decir que debe morar en un silencio constante, es decir, en una presencia interior, en su imagen eterna, allí en donde la imagen de todas las cosas brilla en la unidad." (MAESTRO ECKHART "El Fruto de la Nada". Siruela, Madrid, 2001.P146

lunes, 22 de octubre de 2012

¿Conquistar el Santo Grial?


Deseamos llegar a destino. El Desierto parece no tener fronteras, ni límites, ni indicaciones, ni señales de ningún tipo. ¿Errantes, pues? ¿No sabes que el Santo Grial está "dentro"? ¿Qué buscas por allí lejos? Fíjate en esto:
"PARSIFAL: ¿Qué es el Grial? / GURNEMANZ: No debo decírtelo; /pero si tu también eres de los elegidos,/ su conocimiento no te será vedado./ Y mira.../ por lo que me parece reconocerte ya:/ no hay senda terrenal que conduzca a él / y no pueden recorrerlo, / sino sólo los que él mismo guía. / PARSIFAL: Apenas camino / y me parece estar ya lejos... / GURNEMANZ: Ya ves, hijo mío / aquí el tiempo se convierte en espacio. / Ahora presta atención y déjame observar, / si eres casto y puro (Tor und rein), / qué clarividencia puede serte revelada."
RICHARD WAGNER "Parsifal" Acto I