lunes, 12 de diciembre de 2016

(156) Inconveniencias eclesiales, X: Amoris Lætitia y la teología del legalismo de Bernhard Häring



Amoris Lætitia parece plantear su análisis de la situación de los divorciados en nueva unióncalificando como rigorista todo tipo de juicio moral definitivo al respecto. Ni bien del todo ni mal del todo, ni blanco ni negro. Afirmar que una situación es blanca o negra, es decir, buena o mala, verdadera o falsa, es etiquetada como afirmación rígida:
«298. Los divorciados en nueva unión, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas enafirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral.»
Aunque reconoce que no es el ideal moral:
«(298) Debe quedar claro que este no es el ideal»
Es decir, el estado de los divorciados vueltos a “casar” no es ni blanco ni negro; se reconoce que ciertamente no es el idealpero que no debe catalogarse como situación en una categoría “rígida”, sino polivalente o indefinida: transgresión de la ley, no transgresión de la ley, aproximada transgresión de la ley, etc. Es lo que hay que discernir, en lugar de juzgar aplicando la ley al caso. Por categoría rígida, evidentemente, se refiere a su relación específica y unívoca con la Ley Moral, como se puede notar en todo el Capítulo ocho.
No es justo, enseña A.L., juzgar la situación irregular respecto a la ley moral, pues esto daría lugar a un juicio rigorista, en que quedaría en exceso definida su bondad o mal respecto a la ley moral. Y no es justo, se pretende mostrar, porque la ley moral, según A.L., no basta para valorar la fidelidad de una persona a Cristo, que no puede “medirse” por su conformidad con la ley divina, sino respecto al discernimiento, que no juicio, de la propia conciencia:
«304. Es mezquino detenerse sólo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general.»
Es una de las tesis centrales que atraviesan A.L.: es mezquino hacer afirmaciones rígidas. Afirmaciones rígidas, pues, en este contexto anti-rigorista, parecen ser aquellas que refieren la acción a la ley moral. ¿Por qué? Por lo que llamoprincipio de incompletitud de la ley moral, característico de las éticas situacionistas derivadas del nominalismo modernola ley moral, supuestamente, no puede abarcar todos los casos y situacionesy no basta para valorar si una persona es fiel a Cristo o no:
«Es mezquino detenerse sólo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general, porque eso no basta para discernir y asegurar una plena fidelidad a Dios en la existencia concreta de un ser humano» (A.L. 304)
Esta acusación de rigorismo recuerda y es parecida a la teología del legalismo propia del situacionismo teológico, como venimos afirmando en este blog. Concretamente, esta idea ha sido ampliamente defendida por el teólogo redentoristaBernhard Häring.
I.- HÄRING, UN TEÓLOGO HETERODOXO ELEVADO A LOS ALTARES
Charles Curran presenta así la tesis central de la teología de Häring. 
«El cristiano está llamado al crecimiento y a la conversión continua de su vida moral en sus múltiples relaciones con Dios, con el prójimo, con el mundo y consigo mismo. Häring se opone firmemente a todo tipo de legalismo que hace de Dios un controlador en vez de un Salvador lleno de misericordia
Puede comprobarse la consonancia con la idea central de A.L. cap. 8.
En la página de la Academia Alfonsiana, en que no le escatiman elogios, definen la obra teológica de Häring como una lucha contra el legalismo y rigorismo -contra el Magisterio.
«La oposición del Padre Häring a toda clase de legalismo y rigorismo alcanzaría incluso a algunos pronunciamientos oficiales de la Iglesia, que él consideraba demasiado intransigentes. Particularmente crítica fue su actitud frente al rechazo de los métodos de control artificial de los nacimientos, tal como viene formulado en la encíclica Humanae Vitae. Esta actitud le costaría no pocos sufrimientos y amarguras, sobre todo, cuando -en la década de los ’70- la Congregación para la Doctrina de la Fe le sometió a un proceso investigativo.»
No dudan en poner a Häring en la cumbre de la teología moral:
«El Padre Bernhard Häring, uno de los más egregios fundadores de la Academia Alfonsiana, es considerado por muchos como el mayor teólogo moralista católico del siglo XX. La contribución del Padre Häring en el campo de la teología moral ha sido extraordinaria. Escribió 104 libros, de los que se han hecho trescientas traducciones. Publicó unos 1000 artículos en diversos idiomas. Le llovieron honores y premios de parte de las más prestigiosas asociaciones, como el “National Catholic Book Award” de la Catholic Press Association, el premio “Wlodzimierz Pieterzak” de Polonia. Su nombre fue incluido en el Who’s Who en América y en el resto del mundo. Es citado en el Diccionario de Bibliografía Internacional y por el Who’s Who Internacional de autores y escritores. Fue Profesor y dio conferencias en prestigiosas universidades y centros de estudio, como Fordham, Yale, Brown, Temple, San Francisco, el Kennedy Institute for Bio-ethics-de la Georgetown University etcétera.»
Respecto a Häring, hay que decir que en La ley de Cristo comienzan a asomar ciertos errores anómicos, cierta actitud antiley, pero todavía se puede decir que no se aparta en esencia de la moral católica. Lo peor vino después, con su lucha contra el magisterio eclesiástico, siempre a peor, deteriorándose su doctrina progresivamente.
Resulta dramático, por la desistencia de autoridad que supone, que un teólogo tan heterodoxo como Häring, profundísimamente nominalista y proluterano en su doctrina sobre la gracia y la ley, detractor acérrimo de la Humanae vitae, haya tenido tanta difusión. Ha sido incluso canonizado por la propia Academia Alfonsiana:
«A todos cuantos conocieron al Padre Häring y particularmente a cuantos recibieron de él la luz de su ciencia o la ayuda de sus consejos pedimos una plegaria ante el Señor. Que él desde el cielo nos ayude a continuar sin cansancio la obra a la que él consagró su vida.»
Tal es el prestigio de Häring entre los católicos, que el propio Papa Francisco, recientemente en Diálogo del Papa Francisco con los jesuitas reunidos en la Congregación General XXXVI,  , (aquí en italiano) afirma de Häring que:
«Creo que Bernard Häring fue el primero que empezó a buscar un nuevo camino para hacer reflorecer la teología moral. Obviamente en nuestros días la teología moral ha hecho muchos progresos en sus reflexiones y en su madurez; ya no es más una «casuística».
A continuación se afirma en retorsión que no hay que caer en el situacionismo:
«En el campo moral hay que avanzar sin caer en el situacionalismo; pero por otro lado hay que hacer surgir la gran riqueza contenida en la dimensión del discernimiento»
II.- HÄRING Y EL PRINCIPIO DE INCOMPLETITUD DE LA LEY MORAL
Es significativo, en este mismo diálogo del Papa con los jesuitas, cómo preguntan sobre moral en términos situacionistas, a la manera de Häring: sustituyendo el juicio de la conciencia (aplicar la ley al caso) por el discernimiento (valorar la situación sin referirla a la ley moral sino al ideal, mediante un ejercicio de conciencia creativa). Esto resulta muy llamativo:
«En su discurso nos ha propuesto claramente una moral que se funda en el discernimiento. Cómo nos sugiere avanzar en el campo moral en torno a esta dinámica de discernimiento de las situaciones morales? Me parece que no es posible detenerse en una interpretación de aplicación subsuntiva de la norma que se limita a ver las situaciones particulares como casos de la norma general.»
Observad cómo en la pregunta se afirma la tesis situacionista de la incompletitud de la ley Moral. Y la respuesta es: «El discernimiento es el elemento clave: la capacidad de discernimiento. Y estoy notando precisamente la carencia de discernimiento en la formación de los sacerdotes. Corremos el riesgo de habituarnos al “blanco o negro” y a lo que es legal.Estamos bastante cerrados, en general, al discernimiento. Una cosa es clara: hoy en una cierta cantidad de seminarios ha vuelto a reinstaurarse una rigidez que no es cercana a un discernimiento de las situaciones
La substitución del juicio de la conciencia por el discernimiento creativo, sin la “esclavitud” de la ley, como diría Häring, es uno de los elementos situacionistas preferidos por el teólogo redentorista.
El riesgo del blanco y el negro resuena parecido a la tesis de la creatividad de la conciencia, la negación de su limitación legalista a unos parámetros que el situacionismo considera rígidos, y que impiden el discernimiento. De forma que recuerda en exceso a la propuesta de Häring. No puede soslayarse el hecho de que en A.L. parece propugnarse un discernimiento alternativo a la aplicación de la ley moral al caso. Dice el redentorista:
«¿Existe una conciencia creativa? A mi parecer, la respuesta puede ser solamente un claro sí. Notando enseguida que la conciencia de aquél que está totalmente aferrado a preceptos rígidos y a normas prohibitivas no puede ser creativamente activa. Esta se aferrará literal y escrupulosamente, en la medida en que podrá, a las normas consideradas como algo inflexible» (Norma y conciencia creativa, 1989)
Esta supuesta inflexibilidad rigorista de la aplicación de la ley al caso, cuyo resultado es el blanco y negro detestado por legalista, es proscrita como criterio pastoral. Se pide a los sacerdotes no caer en juicios rígidos, en esa moral de escritorio que está al margen de las situaciones, y que consiste en aplicar mecánicamente la ley al caso (es lo que en AL se denomina casuística, sin serlo en propiedad).
Acerca de esto, Häring afirma:
«La conciencia, que está frente a conflictos normativos de preceptos que aquí y ahora se contradicen, que no parecen admitir ninguna flexibilidad y ninguna excepción, llegará a ser inevitablemente enferma con reflejos devastadores en la relación con el Dios legislador.» (Norma y conciencia creativa, 1989)
Y a continuación expresa que el rigorismo consiste, precisamente, en no ser capaz de cumplir el bien más allá de la ley:
«En mi actividad pastoral y en la terapia me he encontrado con moralistas, canonistas y sacerdotes intérpretes despiadados de la inflexibilidad de cualquier norma: estas pobres personas eran prisioneras de su rigorismo y vivían en un estado de continua angustia y sufrimiento. De ello derivaba que su conciencia era de ningún modo creativa. A esas personas se les escapaban todas las ocasiones de cumplir el bien más allá de la ley» (Norma y conciencia creativa, 1989)
Inconveniente es encontrar resonancias o parecidos de esta doctrina en el capítulo 8 de A.L. Porque los fieles pueden pensar que está validando este tipo de teologías, al expresarse de la misma manera.
Seguidamente, el teólogo anticonceptista expresa cómo una persona puede descubrircómo agradar a Dios mediante un discernimiento creativo, que entiende la valoración moral de las acciones humanas más allá de la esclavitud de la ley. Aquí resuena de nuevo en A.L. cierto lenguaje que induce a pensar en términos en que el discernimiento eclipsa el juicio objetivo de la conciencia:
«La mirada decidida y determinante del cristiano sanamente formado se dirige hacia todos los signos de la benevolencia y de la gracia de Dios, y frente a las nuevas provocaciones del amor del prójimo, se pregunta no tanto: “¿lo debo hacer"?, sino: “¿qué puedo dar al Señor aquí y ahora por todo el bien que me ha hecho?”. Aquel que ha orientado su conciencia en el sentido de las bienaventuranzas y de los mandamientos del evangelio y que sobre todo ha ordenado su conciencia a la finalidad de esos mandamientos y bienaventuranzas y se esfuerza infatigablemente por traducirlos en la práctica del mejor modo posible, hará continuamente nuevos descubrimientos.» (Norma y conciencia creativa, 1989)
O como se dice en el punto 303 de A.L.:
«Pero esa conciencia puede reconocer no sólo que una situación no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio. También puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo. De todos modos, recordemos que este discernimiento es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el idealde manera más plena.»
El concepto central del situacionismo de Häring es consecuencia de la tesis del principio de la incompletitud de la ley natural, que parece ser expresada en uno de los puntos claves de AL:
«304. Es mezquino detenerse sólo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general, porque eso no basta para discernir y asegurar una plena fidelidad a Dios en la existencia concreta de un ser humano.»
De este principio se desprende la tesis neotérica de la incorporación activa de la conciencia al discernimiento, en sacrificio de la objetividad del juicio moral de la razón práctica, por el cual la conciencia prevalece sobre la ley moral y no la sirve, sino la enfrenta,  tal y como es posible se muestre confusamente en este punto de A.L.:
«(303) A partir del reconocimiento del peso de los condicionamientos concretos, podemos agregar que la conciencia de las personas debe ser mejor incorporada en la praxis de la Iglesia en algunas situaciones que no realizan objetivamente nuestra concepción del matrimonio. Ciertamente, que hay que alentar la maduración de una conciencia iluminada, formada y acompañada por el discernimiento responsable y serio del pastor, y proponer una confianza cada vez mayor en la gracia. Pero esa conciencia puede reconocer no sólo que una situación no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio. También puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites»
Según esto, la ley moral no se puede aplicar a ciertos casos en que aplicarla sería rigorismo, y por tanto, para discernir el caso, (no para juzgar, nótese la distorsión lingüística), la conciencia debe ser creativamente incorporada para la autojustificación de excepciones. Esta idea insistente de Häring, que parece latente en A.L., es expuesta por el teólogo redentorista en el articulo citado Norma y conciencia creativa. En este texto, siempre bajo la perspectiva de su lucha contra el supuesto rigorismo del Magisterio y la pastoral de la Iglesia, afirma algo que suena de forma muy parecida a las paráfrasis de la exhortación.
Si leemos con lectura natural todo el capítulo 8 de la exhortación apostólica, nos embarga una duda. ¿Estará enseñando que hay pecados que, en ciertas situaciones, ni con el auxilio de la gracia se pueden evitar?:
«302. En el contexto de estas convicciones, considero muy adecuado lo que quisieron sostener muchos Padres sinodales: «En determinadas circunstancias, las personas encuentran grandes dificultades para actuar en modo diverso […] El discernimiento pastoral, aun teniendo en cuenta la conciencia rectamente formada de las personas, debe hacerse cargo de estas situaciones.»
III.- LA GRACIA VANA, QUE NO SE DA EXACTAMENTE PARA CUMPLIR LOS MANDAMIENTOS
Nos preguntamos: ¿cómo puede pensarse que la gracia que se da para cumplir los mandamientos, no baste para cumplirlos y evitarlos en ciertas situaciones?¿Cómo puede ser además que manteniéndose en pecado un sujeto pueda, por el contrario, crecer en gracia y virtudes teologales y realizar actos saludables? La respuesta a esta propuesta sorprendente de AL la proporciona el propio Häring:es que la gracia, dice, no se da exactamente para cumplir los mandamientos de la ley Natural, sino para seguir a Cristo. Es decir, para este teólogo, se puede seguir a Cristo y al mismo tiempo incumplir los mandamientos, porque la gracia no se dá exactamente para cumplir los mandamientos. La gracia, según la nueva moral, se da para seguir a Cristo, no para cumplir los mandamientos. Como dice Häring en “La nueva alianza vivida en los sacramentos”:
«La gracia del Espíritu Santo no es algo accesorio, que se añade de una manera postiza a la ley nueva. Tampoco es exactamente una ayuda o una fuerza que se nos concedió después para que pudiésemos cumplir los preceptos de una ley exigente y difícil.» (Pág.112)
Si, según este principio, la gracia no es exactamente una ayuda para cumplir los mandamientos, las ambiguedades mostradas en Amoris laetitia al respecto resaltan aún más en cuanto tales. Lo vemos por ejemplo aquí:
«(AL 302). En el contexto de estas convicciones, considero muy adecuado lo que quisieron sostener muchos Padres sinodales: “En determinadas circunstancias, las personas encuentran grandes dificultades para actuar en modo diverso” […] El discernimiento pastoral, aun teniendo en cuenta la conciencia rectamente formada de las personas, debe hacerse cargo de estas situaciones. »
Las consecuencias de la tesis están recogida, como vimos, en el punto 303.
Recuerda a una idea clarísimamente enseñada por Häring: la ley natural no es ley de esclavos, y por tanto, el Señor no exige un rigorista cumplimiento; se puede estar en gracia y recibir gracias incluso si se incumple, porque pretendidamente la gracia no se da exactamente para cumplir los mandamientos de la ley moral. El cristiano, según esta perspectiva, no está ni bajo la ley ni en la ley. Está al margen, por gracia. ¡!
Así lo explica Häring:
«Y sin embargo esta vida en el Espíritu no puede ser descrita ni presentada como «vida bajo una ley». El hombre que camina en el Espíritu no está ante la ley de Cristo como frente a una ley exterior y esclavizante. Haciendo de nuestra vida en Cristo la norma fiel de nuestros pensamientos, deseos y acciones, ni estamos sin ley ni estamos bajo una ley.» (La nueva alianza vivida en los sacramentos, Pág.116)
Se entiende así, lógicamente, que si según el situacionismo de Häring la vida en el Espíritu Santo no es una vida bajo la ley, entonces, como se deduce confusamente de AL, se pueda incumplir los mandamientos y a la vez vivir en gracia y creciendo en caridad y virtudes teologales..
Eso sí, Häring advierte que la ley natural sí que nos sirve de indicación para el camino-.
«Con todo, seguimos necesitando siempre las indicaciones de la ley exterior con sus preceptos y prohibiciones. Dicha ley es la clave para «distinguir los espíritus» (pág.116)
Lo mismo parece enseñar A.L.: la ley moral no como un principio inmutable que aplicar a todos los casos, sino una guía, una indicación de discernimiento.
«305. Por ello, un pastor no puede sentirse satisfecho sólo aplicando leyes morales» (…) En esta misma línea se expresó la Comisión Teológica Internacional: “La ley natural no debería ser presentada como un conjunto ya constituido de reglas que se imponen a priori al sujeto moral, sino que es más bien una fuente de inspiración objetiva para su proceso, eminentemente personal, de toma de decisión". El discernimiento debe ayudar a encontrar los posibles caminos de respuesta a Dios»
Es la tesis principal del situacionismo, que pareciera expresarse aquí:
«304.- Es verdad que las normas generales presentan un bien que nunca se debe desatender ni descuidar, pero en su formulación no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares. Al mismo tiempo, hay que decir que, precisamente por esa razón, aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma.»
He escrito este análisis comparativo del situacionismo de Häring y el lenguaje de A.L. con sentido de la responsabilidad, y amor a la Iglesia y al Romano Pontífice, en bien de mi prójimo. No pretendo sino contribuir a un mejor esclarecimiento de los puntos oscuros de la exhortación. Entiéndase así este post.
Laus Deo Virginique Matri

viernes, 7 de octubre de 2016

caminos de contemplación


No es difícil hallarlos, sobre todo cuando vamos "unificando" nuestra vida. Cuando dejamos que Dios nos "una" en Él y con Él, en el misterio de su presencia y de su amor...
Pero ha de ser Él. Porque los caminos no son ilusiones ni fantasías. Tampoco tienen que ver con los antojos u ocurrencias de "otros" que pretenden imponer modos, emociones o actitudes postizas,
precisamente cuando las ambiciones de poder mundano están a la orden del día, cuando los que se atribuyen, aún en el campo religioso, un dominio que no les pertenece, que nunca les pertenece, ni les ha pertenecido jamás.
Los caminos de la contemplación son "de otra índole", están más allá de los "controles" y de los proyectos; y son caminos de Dios. Es por ello que el peregrino ha de vivir en paz y libertad, muy lejos de costumbres y modas, muy lejos de fanatismos e imposiciones hueras...
¡Adelante pues, con gran confianza! Descubramos en las entretelas del corazón y en su silencio los lugares y el espacio, la apertura que es camino (¡y mil caminos!) por gracia de Dios.

Alberto E. Justo

sábado, 30 de abril de 2016

Tengamos presente lo más escondido


Siempre de camino, descubriendo el secreto del corazón, del Fondo del Alma, maravilloso misterio del cual nada podemos decir y todo podemos gozar...
Es un regalo penetrar algo de todo ello, pues nos damos cuenta que la luz, que la música más sublime, está ahí y que no queda sujeta ni expuesta a variaciones ni antojos, a razonamientos vanos, ni a comentarios ociosos. Cuando algo interior y verdadero se nos esconde es para "verlo" en una perspectiva infinitamente más profunda, que va más hondo que los sentidos y las potencias.
Por ello: callemos reverentes, con infinito respeto, y cultivemos ese silencio que ya está en el alma y que nos lo dice todo más allá de todo (o más aquí, si se prefiere) sin olvidar la ternura divina que se manifiesta a cada paso de nuestras jornadas.

Alberto E. Justo...
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jueves, 24 de diciembre de 2015

Nosotros también


A Belén vamos... Descendemos al corazón en el silencio de la noche... Recibimos y adoramos, como los pequeños que cantan las más maravillosas canciones haciendo eco a los ángeles...
El Señor viene a nacer en el corazón...
Feliz y santa Navidad

Alberto E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

martes, 15 de diciembre de 2015

Nada ni nadie nos puede alejar de Dios


Con toda la adhesión del corazón nos consagramos en la ermita interior y en su misterio... El alma se dispone, jornada tras jornada, a fin de desasirse de todo y acoger al Verbo que es engendrado en su secreto y en su fondo.
A primera vista todo parece débil y flojo, casi hasta provisorio... Las tormentas no son escasas y surgen con nuevos bríos en los horizontes nublados...
Si dejamos obrar a Aquél que es nuestra Vida... Si no inventamos reparos o nos detenemos en respetos humanos, hemos de reposar, como Juan, en su Corazón...

Pero una vez, en medio de no sé cuáles confusiones, nos pareció que perdíamos la atención y la paz... Las agresiones de cercanos y lejanos, esas "agresiones emotivas" tan frecuentes en esta hora, tan del gusto del mundo: nos dieron la impresión de que habíamos sido arrancados de la ermita y del silencio del corazón, que Dios callaba y se escondía ante tanto ruido y desconcierto, que las torpezas y los aludes nos habían privado de la vida y del don de Dios.
Entonces, como San Antonio, como Santa Catalina, preguntamos: -¡Señor, dónde estabas, dónde estás! Y su respuesta fue siempre la misma: -Nunca he estado tan cerca.
Basta una invocación en el corazón para que nos demos acabada cuenta de que nada ni nadie puede apartarnos de esa ermita y morada secreta, porque es el Padre, que ve en lo secreto, Quien está y en Quien estamos, somos, nos movemos y existimos...
Nadie nos arrebató nada...
Entra, pues, en tu morada secreta, cierra la puerta y no te muevas de allí, que nadie puede apartarte de tu Bien.

Alberto E. Justo.....http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 10 de diciembre de 2015

Me pedías un juguete y te he dado la Realidad


Ocurre en nuestros días, en la ocasión de nuestras horas... Hemos "partido", desde luego, y vamos ya de viaje... Pero el camino, sea cual sea, no nos ahorra las "sorpresas". Contábamos con esto y no contábamos con aquello. Llevábamos la suposición de que "todo" seguiría las normas, se sometería a los principios y, así, dábamos por supuesto un clima coherente y una aceptable situación. Sobre todo en los grupos e instituciones con algún abolengo histórico...
Pero ¡esas sorpresas! ¡La aparición de lo "no-previsto"! Nosotros, como los peregrinos de Emaús, reprochamos al Señor que no nos haya "restaurado el reino de Israel". ¿Cómo puede ser? ¡Contábamos con ello! Aguardábamos -digámoslo ahora así- al menos eso.

Pero "Yo os digo"... Resuene en nuestro corazón esta palabra portadora de tanta luz. "Habéis oído que se dijo", "pero Yo os digo".
¡Señor, llévame al Desierto! Y el Señor responde: -Aquí lo tienes. Y replicamos: -¿dónde está, que no lo veo? Y el Señor, de nuevo, -¿no lo ves? No descubres que te encuentras en él, en el más profundo y mayor que pudieras soñar? Me pedías un 'juguete' y Yo te he dado la Realidad.

Providencia y "garantía" de Dios... Vuelve a tu corazón, a la hondura de tu espíritu, y apréstate a recibir lo inaudito. Dios no engaña. Si pides la gracia de la contemplación, Él te la dará. Pero siempre la verdadera, si se nos permite decirlo así.
No te extrañe que ahora mismo sufras la ruina y la decadencia por todas partes. Es mejor olvidar y dejar caer por ahí los restos de esas comidas de ayer.
Vuelve, en cambio, al origen primero, al amor primero, a la Aurora, a la primera claridad...

Vive y camina "en par de los levantes de la Aurora", como decía San Juan de la Cruz. Que no te escandalice el escándalo y entrégale todo a Dios.

Alberto E. Justo....http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

sábado, 28 de noviembre de 2015

Nadie puede alcanzarte


Mayor es la realidad que no vemos ahora con los ojos de la cara... Viaje siempre nuevo, que emprendemos una y otra vez y suponemos que ha de tener una "estación" de llegada. Quien se aventura por los caminos y las sendas del espíritu nunca agotará los "espacios" porque está más allá de todos ellos.
¿Espacios? Quizá este lenguaje tenga poca "audiencia" o, por lo menos, escasa aceptación cuando no proponemos "terminales" hechas y acabadas. Tampoco el peregrino es una suerte de "eterno" viajero. No, el peregrino está más allá cuando ha negado lo perecedero y se ha desprendido de todo ello para aceptar la nueva vida que brota de su corazón dispuesto por la gracia divina.
Deseo proponer un admirable párrafo de San Juan de la Cruz, que dice así: "Esta sabiduría mística tiene propiedad de esconder al alma en sí. Porque, demás de lo ordinario, algunas veces de tal manera absorbe al alma y sume en su abismo secreto, que el alma echa de ver claro que está puesta alejadísima y remotísima de toda criatura; de suerte que le parece que la colocan en una profundísima y anchísima soledad, donde no puede llegar alguna humana criatura, como un inmenso desierto que por ninguna parte tiene fin, tanto más deleitoso, sabroso y amoroso, cuanto más profundo, ancho y solo, donde el alma se ve tan secreta cuanto se ve sobre toda temporal criatura levantada." (Noche Oscura 2, 2, 17)

Alberto E. Justo...http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

sábado, 21 de noviembre de 2015

La única Vida

¿Manera de vivir? Siempre nos interrogamos por los "modos". Ahora nos hemos de atrever a señalar un grande, muy grande amor. Es claro que nos convertimos en aquello que amamos y el "modo" de vivir se sigue, siempre, de ese grande amor que acaba por raptarnos. Pero el "amor" más grande es aquél que se recibe, que es don, que nos es dado y participado. El Amor que se nos da es el mismo Espíritu Santo. Lo que se sigue es inefable.
La ausencia sensible del Señor es y comporta la apertura a su Presencia... Esto es Vida y Vida verdadera. No es un "modo" de vida, es la misma Vida.
Así, pues, la apertura del corazón no conoce fronteras.

Alberto E. Justo...http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 23 de octubre de 2015

Porfiamos por un pedazo...


Cuando hablamos de desprendimiento o de cortar ligazones o apegos, casi siempre permanecemos en la "negación" de esto o de aquello. En efecto, nos decimos, debemos vigilar para que todo eso que nos parece haber dejado no nos importune más. Pero esto es un error, ya que permanecemos, por la negativa, atascados de la peor manera, en exceso celosos por no sé qué perfecciones que sospechamos alcanzar a fuerza de seguir rechazando...
Cuando el alma sale libre por su retorno a la pureza original no queda aferrada a las oscuridades de ayer. Basta disponer el "lugar" para que Dios lo ocupe sin más.
Pero ¿cómo lo sabemos? ¿Qué es lo que ahora veremos? Nada de lo que imaginamos. Aquél que nace en el corazón es insospechable y el espíritu no se conforma con ninguna migaja, ni con ningún otro pedazo o fragmento. ¿Se nos ocurre posible un... "vacío perfecto? ¿Qué pretendemos, en realidad? En este sentido, repetimos con Guillermo de Saint-Thierry: "nadie está menos solo que el solo..." Porque, cada vez, cuando abrimos las puertas de casa, viene el Señor con mayor intimidad, secreto y silencio. No diremos de esta o de aquella manera. No hay modos. La causa del amor de Dios es Dios mismo -decía san Bernardo- y su modo: amar sin modo.

Alberto E. Justo....
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martes, 8 de septiembre de 2015

¡No te detengas ahora! Sigue de camino...


Decía el Maestro Eckhart: (...) "tú debes necesariamente ser en la esencia y habitar en el fondo. Es allí donde Dios debe tocarte, en la simplicidad de su Ser, sin el intermediario de ninguna imagen.
"Por sí misma una imagen no muestra ni significa nada. Ella refiere y reenvía totalmente a aquello de lo cual es imagen." (Sermón 101)
Estamos, pues, invitados a no quedarnos a mitad de camino, sino a seguir, sin desfallecer, a pesar de lo que pueda turbar nuestra peregrinación cotidiana. Porque en esa maravillosa simplicidad, en el abandono y en todo desasimiento, se nos abre el camino esencial que no nos es posible definir...
Sería un error rodear de murallas, de pretender circundar esa inmensidad abierta desde el corazón.
R. Rolland hablaba de "sensación de lo eterno", de "sentimiento oceánico", que es un "contacto", un "hecho"... No nos detengamos pues en la puerta.

Alberto E. Justo...http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 17 de agosto de 2015

Un texto de Juliana de Norwich


"Entonces nuestro buen Señor abrió mi ojo espiritual y me mostró mi alma en el centro de mi corazón. La vi tan grande como si fuera una ciudadela infinita, un reino bienaventurado; y tal como la vi, comprendí que es una ciudad maravillosa. En el centro de esa ciudad se encuentra nuestro Señor Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, una persona apuesta y alta, obispo supremo, rey solemne, señor honorable. Le vi espléndidamente vestido. Se sienta erguido en el centro del alma, en paz y reposo, y gobierna y guarda el cielo y la tierra y todo lo que es. La humanidad y la divinidad se sientan allí en reposo; la divinidad gobierna y protege, sin instrumento ni esfuerzo. Y el alma está enteramente habitada por la divinidad, supremo poder, suprema sabiduría y suprema bondad.
"Jesús no abandonará nunca el lugar que ocupa en nuestra alma, pues en nosotros está su hogar más íntimo y su morada eterna y es su mayor delicia habitar allí. En esto reveló el deleite que tiene en la creación del alma del ser humano; pues así como el Padre podía crear a la criatura, y así como el Hijo podía crear a la criatura, igualmente el Espíritu Santo quería que el espíritu del ser humano fuera creado, y así se hizo. Por ello la santísima Trinidad se regocija sin fin en la creación del alma humana, pues vio, desde antes del principio, que en ella se deleitaría eternamente."
(Libro de Visiones y Revelaciones, cap. 68)

viernes, 7 de agosto de 2015

caminos interiores


Ahondando por el camino, cada vez ha de aparecer nuevo... Porque el desierto del alma no se abarca jamás... Como nos dice Heráclito (Frag.45) "No podrías encontrar, andando, los límites del alma, aunque recorrieras todos los caminos; tan profundo 'logos' tiene."
No agotaremos esa "inmensidad de dentro" y sí perderemos mucho ignorándola y no sumergiéndonos en ella.
Volvamos incesantemente al corazón, a la profundidad, una y otra vez, que nunca estaremos allí solos. Hay Quien nos llama y nos espera en todos los caminos...

Alberto E. Justo

miércoles, 29 de julio de 2015

No te detengan las voces huecas


A pesar de cuanto parezca, a pesar del dolor y del desconcierto, estas horas se abren a la Eternidad.
La corteza se resquebraja y un viento insospechado la arranca y la lleva. Si el peregrino persevera descubre nuevos pasos por debajo de cualquier apariencia.
Descubre, tú mismo, la belleza que resplandece en todas partes, aunque tantos otros no la vean. Es un regalo para ti... Es el mismo Señor quien te lo entrega.

No temas hallarte solo. No temas la inmensidad del mar, ni la altura de las montañas, ni las distancias, ni las lejanías. Nunca estás solo y nada está tan lejos que no puedas en tu espíritu alcanzar.

Alberto E. Justo................http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

martes, 14 de julio de 2015

Camina a pesar de los vientos y con ellos...


Las ventoleras del desierto dejan los caminos desolados... ¿Qué son? ¿Qué ocurre cuando mordemos la arena que golpea nuestro rostro? Describir estas sacudidas en la "nada". No lo creemos posible. Escapa a cualquier intento. Poco importa: lo sabemos muy bien, pues lo hemos aprendido en casa. No allá lejos. En casa; sí, en casa. Porque el desierto está en casa, aquí mismo, sin distancia.
Pero debajo, sí, debajo está la paz.
Las superficies son harto movedizas y, por lo mismo, cambian y mueren. No tienen consistencia, casi no son. Si buscamos lo que "es", descendamos a la hondura, más profundamente, donde podemos hallar la verdad y la vida. Lo más cierto no es lo más manifiesto, ni lo más difundido, o querido, o "vulgar". Lo más cierto (digámoslo así) siempre se halla escondido, como el tesoro en el campo. No es una historia de cáscaras o de superficies, o de simples cosillas exteriores. Nada de eso. Es preciso, siempre, aventurarse y buscar, aunque parezca insólito y hasta peligroso.
Si quieres internarte en el desierto verdadero, que no tiene "por-qué", ni es esto o aquello, desciende y despréndete de superficies, de superficialidades, y de todas esas cosas que brillan demasiado.
Sumérgete y recibe... Luego verás.

Alberto E. Justo...http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

martes, 23 de junio de 2015

no te detengas en este piso


A pesar... Sí, a pesar... de cuanto "pese". Y, sin embargo, se abre -con esplendor- un horizonte con su inconmensurable paisaje. ¿Todos lo ven? No, todos no lo ven. ¡Son muchos los que pasan de largo! Son muchos, sí, aún aquellos que pasan por ser los que no pasan. Quiero decir: aquellos que se vanaglorían de verlo todo y de acertarlo todo. Quizá sean los que menos ven...
Pero ¿por qué hablar en tercera persona? ¿Siempre "ellos"? En suma: la tercera persona está de moda. Ya no decimos "tu", ni en singular, ni en plural. Da miedo hablar directamente... Por eso no hablamos con Dios directamente... Adoptamos diez mil máscaras porque tenemos miedo en exceso. No sea que topemos con lo inesperado...
¿Confiamos en lo inesperado? Es difícil, desde luego. Pero al Señor... ¿lo esperamos? ¿Sólo con nuestra imaginación febril? ¿No le dejamos espacio a la sorpresa? ¿No será que no le dejamos espacio a Él? Porque lo queremos queriéndonos, muy a través del espejo. ¿Es grato mirarse al espejo?
Levanta los ojos, hermano, y descubrirás tu bien mucho más alto

Alberto E. Justo

lunes, 4 de mayo de 2015

oración


No oramos, en verdad, cuando pretendemos "hacer algo"...
No oramos cuando pretendemos "ser orantes"... o ser tenidos por tales...
No oramos cuando nos asalta la pretensión de "ser alguien"...
No hay "profesionales" de la oración, ni especialistas o diplomados en su misterio...
Oramos cuando no sabemos... que oramos, cuando sólo Dios lo llena todo y no nos queda tiempo para ocuparnos del pasaje de retorno.
En el "abandono" somos orantes en verdad.

Frater Albertus Henricus, in eremo..............http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 27 de abril de 2015

Llevas contigo una ermita, que nadie puede quitarte


Caminas por un desierto jamás soñado. Eres -en verdad- monje y solitario en tu corazón, y más todavía cuando nadie lo sabe. ¡Cuánta maravilla encierra esa inmediatez, que no acertaremos a describir!
La ermita del corazón... Así como "en todas estas cosas vencemos por Aquél que nos amó. Porque persuadido estoy que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni lo presente, ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios (manifestado) en Cristo Jesús, nuestro Señor." (Rom. 8, 37-39).

martes, 21 de abril de 2015

Pasar y... quedar (en paz)


Pasar... ¡Qué maravilla! PASAR. Vamos de camino y "pasamos" sin detenernos y sin anclarnos, ni tropezar. Ni nos detenemos, ni acaparamos las cosas que... también pasan. Como las nubes del cielo, como las olas del mar, como ese viento que no sabemos de dónde viene ni a dónde va.
¿Qué te parece, mi amigo? ¿Continuamos nuestro pobre andar?
Te comento, también al pasar, un maravilloso secreto: que te lo digo al callar. Y nada más, por hoy, nada más.

sábado, 11 de abril de 2015

Atrévete a lo indecible


Llamé a una puerta aguardando que alguien me abriera y me hiciera pasar más allá de ella... Caminé junto a un río, buscando una playa, donde encontrar a no sé quién... Trepé a esa montaña, asomándome a sus cavernas... Como los románticos buscaba plantas y flores exóticas, flores nuevas que nadie conociera.
No, no es allí, no es eso, ni esto ni aquello... El Absoluto no se identifica con lo que sea, ni aquí, ni allí. Si crees que diste con tu destino al recibir no sé cuál diploma o te empeñaste en esta o en aquella profesión: te equivocas. No hay en este mundo "nada", ni nada de nada, que pueda en efecto ser nuestro fin.
Cuando te parezca alcanzar esto o aquello que sueñas, di, muy fuerte en tu corazón, "no es, no es, es preciso seguir más allá."
No hay cumbres. Más altas están las estrellas y ellas mismas no pueden cerrar el cielo. Y el cielo... ¿qué es el cielo? El cielo se abre para que vayas más allá...
¡Corazón, que en nada te conformas, estás en lo cierto cuando insistes en buscar!
Porque "Aquello" es ¡tan cerca! que nada ni nadie lo puede mostrar...

Alberto E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar

martes, 17 de marzo de 2015

No entorpezcas tus caminos


No entorpezcas tu vida prestando atención a las banalidades de la moda, a esas "murmuraciones" o reclamos de atención de tantos desorientados. Acepta las limitaciones y las dificultades, pero -de ningún modo- te detengas a considerar lo que no tiene espacio en la vida espiritual. Muchos esgrimirán hasta motivos "religiosos" para hacerse valer y dominar a los viandantes. Pero todo eso, todo lo que produce desazón, angustia o temor, no viene de Dios. El verdadero testigo del espíritu no necesita ni quiere recordar "poderes", ni pierde el tiempo en afirmarse invocando presuntos derechos... Nada de "ley del más fuerte".
Si has abrazado el honor y el decoro del desierto, quédate en el silencio profundo y despréndete de lo que no cuenta... Despierta al inmenso paisaje de la aurora en tu corazón.
Mira la ternura de Aquél que es tu vida.

Alberto E. Justo    
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miércoles, 11 de marzo de 2015

Ven, no te detengas en la ilusión


Hemos descubierto esa "trascendencia" donde reside nuestra "identidad". Relación profunda a Dios, de Quien todo recibimos. Mirada de Dios, rayo infinito de luz y de vida...
¿Pretendemos encerrar en "determinaciones" nuestras, en cálculos y deducciones, "aquéllo" que así nos es dado, en el misterio inefable?
Decía un poeta que las altas montañas son un estado del alma... ¿Caemos en la cuenta de que esos horizontes sin límites se abren desde el paisaje interior?
Es verdad que cuando desaparecen las "fronteras" un cierto temor nos invade... Ya no es hora de pretender "dominios" porque todos desaparecen. Tampoco es tiempo de "seguridades" ni de conclusiones forzosas. El alma ahora se descubre donde ama. Y también, desde luego, donde todo amor le es brindado. El alma dice: "Te amo con el amor con el cual Tú me amas." Y esto sólo es posible en el misterio de la libertad.
Por ello cuando buscamos el terreno seguro para pisar fuerte, éste se esfuma... No puedo caminar por donde ya no voy. Quizá estuve alguna vez, pero ahora no, ya no, porque en el desierto no hay sendas determinadas. Son los instantes del vuelo y del relámpago, la llamada del Cielo.
-Señor, ¿dónde moras?
-Ven y verás.

Alberto E. Justo    
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viernes, 6 de marzo de 2015

Redescubrir, todos los días...


Siempre es grato insistir acerca de lo más bello, digámoslo así... El descenso al corazón, a la ermita interior, comporta el desasimiento que nos eleva, que nos lleva a morar en el mismo Corazón de Dios. Es que, saliendo de las sombras, que parecen abrumarnos y encerrarnos, liberados de las ataduras o de las cosas en las que nos introducíamos, descubrimos inmediatamente esa Presencia inefable que de "modo sin modo" se nos revela como el Único, Aquél que es nuestra Vida, y que nos llama, y que nos da ese "nombre nuevo que nadie conoce sino el que lo recibe."
Es necesario que prestemos entera fe a la Bondad de Dios y a su Misericordia. Nada hay de mezquino en las sendas de la Gracia. ¿Está habituado nuestro corazón a la "generosidad" divina?
Meditemos, con quietud, en ese Desierto Interior. Una y otra vez acogiendo sin reservas, sin condiciones, sin temores, sin reparos... Sí, ha de ser así, sin exigir explicaciones, ni estatutos, ni certificados, ni un más y ni un menos... Así como recibimos la Vida y nos gozamos en el Misterio...
Volvamos incesantemente a lo que es y a lo que somos. ¡Tanto nos habla el Silencio! ¡¡Esa Mirada de Dios!!

Alberto E. Justo     
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domingo, 1 de marzo de 2015

Silencio-Soledad-Libertad


El horizonte abierto comporta la transparencia. Se trata del "desasimiento" liberador que nadie arrebata... Desasimiento que es, también, "abandono" y "dejamiento". Soledad, silencio y libertad: en todos los instantes, siempre. La Presencia es liberadora, redentora y divinizadora según gracia... No hemos de intentar ninguna explicación ni circunscripción...

Alberto E. Justo...
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miércoles, 18 de febrero de 2015

Volver, sin cesar


Las apariencias... A pesar de cuanto exteriormente pueda agobiarnos, la vida profunda se cumple en nuestro interior. En un instante todo puede comenzar, como una aurora, renovándose por gracia de Dios... Volvamos incesantemente a casa, a nuestro claustro interior -que nadie puede demoler- a ese santuario vivo, que no es otra cosa que la Morada de Dios...

Alberto E. Justo.....
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miércoles, 11 de febrero de 2015

No es tiempo de detenerse


¡Más hondo...! ¿Es posible tanta pretensión? Cuando buscamos "Aquéllo" que no se deja reducir ni expresar... ¿no hemos de continuar sumergiéndonos más allá?
El Silencio responde una y otra vez... Pero hay algo maravilloso que no podemos imaginar... Está demasiado cerca... Estamos demasiado cerca. Y no por virtud nuestra. ¿Para qué "mirar" desde aquí? ¿No hemos de mirar, acaso, desde donde somos realmente "vistos"?
Los rumores y los estrépitos de este mundo son muchos, demasiados, quizá... Pero todo eso es "ausencia" o, tal vez, ocasión para descubrir lo más real del otro lado. No, no es el ruido que, apenas, apenas y siempre, se va. No tiene qué hacer ni qué decir. Tampoco la inquietud: nada tenemos que vender... Sí, hemos de descubrir esa tenue y delicada transparencia que se nos brinda en la oración y en las cosas, que es apertura llena de sentido, apertura del alma, precisamente para ingresar más allá, para ahondar más.
He aquí -siempre- el desierto. El desierto florecido mil veces, infinitamente, en el jardín secreto del corazón. Un desierto "sin confines", decía San Juan de la Cruz.
Más hondo, entonces. A no detenerse.

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar

viernes, 26 de diciembre de 2014

¿Te sorprendes?


Quizá ya no querías imaginar "novedades" poco satisfactorias... Y te topas con alguna de esas vallas que, como en las carreras de obstáculos, te ves obligado a saltar. ¡Bendito sea Dios! ¿Podrás suprimir esos pasos antipáticos, que aparecen sin aviso o porque los "comentarios" y murmuraciones los descubren?
Es hora de valor y de firmeza. Eso, que te parece así, tan desagradable, no existe. Tú mismo le das una entidad y una presencia de la cual, evidentemente, carece. No des comida a las máscaras escuálidas. Resiste en tu andar con coraje y nada más. Esos perfiles que temes se desdibujan una y otra vez, van y vienen, en un mundo perdido y sin luz, en un mundo de sombras, a las que no estarás nunca sometido.
"María eligió la mejor parte QUE NO LE SERÁ QUITADA"
Permanece en silencio y en paz y no temas la eventual lucha, que pudieran provocar esas sorpresas. No temió Antonio en el Desierto.
"Que toda la vida es sueño / y los sueños sueños son." "Que toda la vida (ésta) es Desierto y los desiertos, desiertos son."

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

sábado, 13 de diciembre de 2014

¿Por qué te despides?


No, no te apresures a despedirte de los pasos de Dios, de la "Historia de Dios en tu vida". Cada acontecimiento es una noticia de su Presencia, y en cada acontecimiento has descubierto un rostro nuevo, insospechado, de Su Misericordia. Puede ser que no entendamos bien qué es la transformación de todo... Pero: puerta para algo mayor es siempre el instante, el presente, que deja una faz nueva, que deja una marca, un sello admirable: "Sufrir pasa, haber sufrido no pasa jamás" (Bloy y Berdiaeff).
Ten sumo respeto y delicadeza y verás cómo todo perdura en una dimensión mayor. Cómo nada se pierde en el nivel más alto. Cómo toda tu vida respira ya el aire de la Eternidad.
Alégrate pues en este presente y bendice. La compunción transforma el pecado y Dios te eleva en su misericordia.
Las montañas son pequeñas, el mar inmenso tiene fin y se acaba, la llanura termina en alguna frontera. Tu corazón, en cambio, no tiene confines...

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Respetas tu libertad y la de tu hermano?


Queridos amigos la meditación acerca del misterio de la libertad es oportuna en el campo de la ascesis. ¿Soportas tu libertad y la responsabilidad que comporta? No sea que el "peso" (pondus) de la propia humanidad (por decirlo así) nos abrume...
El "desasimiento" está en relación estrecha con la libertad. Si te liberas de esto o de aquello favoreces, sin duda, la limpidez y transparencia de tu camino. No importa que la comprensión ambiental no sea todo lo satisfactoria que deseábamos. La realidad es una y no puede destruirse por capricho de nadie. De modo que..."levántate y anda." Sin permitir que los riesgos te detengan...
Pero respeta también el misterio y la presencia, y el "palpitar" de tus hermanos. Cuando el hombre confía en Dios de verdad, esa confianza vuelve y se derrama en su entorno... Entonces aprende a bendecir, a alegrarse por el bien de otros. Esta perspectiva, que es la de las virtudes morales, no puede ser descuidada, ni sufre interpretaciones estrechas a pesar de los pretextos que tanto abundan para justificar estructuras o instancias de poder. Generosidad y magnanimidad son caminos de ascesis y de vida.
Confiemos, cada vez más, en Aquél que es nuestra Vida y seamos capaces de gozar con el bien propio y ajeno, en el nunca abandonado camino del corazón y de la profundidad.

Alberto E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 1 de diciembre de 2014

Pequeño campo ascético del caminante


No permitas que las "informaciones" hagan de tu peregrinación un "ir y venir" sin sentido. No preguntes demasiado ni consultes con exceso. Tal vez cuando preguntamos demasiado, las respuestas tan diversas, acaben por provocar el descarrilamiento que se quería evitar. La "seguridad" nunca es completa ni puede buscarse por sí misma, vale la pena correr un sano riesgo cuando nos ejercitamos, con buena voluntad, en discernir. No, no hallaremos esas respuestas satisfactorias que nos hagan "respirar" satisfechos en los ámbitos menores o en los pasos más exteriores...
Tampoco faltemos el respeto formulando consejos "arrolladores". No nos disfracemos de sabihondos capaces de opinar de cualquier cosa. ¡Tantas veces es preferible callar o recibir con afecto del corazón a quien quizá nos interrogue sobre lo que no sabremos decir... ¡Cuánto importa la delicadeza y la dulzura en estos casos y siempre! ¿No leíamos estos conceptos en los escritos de Dom Porion? Más atrás, en las entradas antiguas, hallarás algo de ello y el principio, siempre actual, de esa "mansedumbre" que tanto se echa hoy de menos.
No olvidamos que el peregrino es un luchador que atraviesa el "caos". Que no halla compensación en estos caminos... Pero la síntesis entre esta firmeza de corazón y la mansedumbre es un objetivo digno de obtener y de alcanzar.

Alberto E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 27 de noviembre de 2014

Hermoso valle!!!!


¡Hermoso valle escondido! Allá se recorta, solemne, el perfil de una montaña cubierta de nieve. Aquí, muy cerca, una pequeña laguna reposa entre las sierras arboladas... La brisa dibuja sus juegos en el agua y las orillas, vestidas de flores y plantas, muy verdes y de todos colores, nos dicen lo que las palabras no suelen expresar. Y recordamos aquello de San Bernardo: "en las selvas hallarás más que en los libros, los troncos y las piedras te dirán lo que no has oído de los maestros."
Confía en la delicadeza de ese paisaje que descubre y reconoce el corazón en su ámbito. Goza con el cantar de las aves y con el murmullo del bosque. Todo eso no está fuera, lo llevas tú... Solo se requiere humildad y sencillez para percibirlo. Todo eso nos dice, una y otra vez, que todavía hay cosas mayores... Maiora videbitis...
¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Ni cómo, ni cuándo, ni dónde... Sumérgete en el silencio, que Dios regala, y reposa, sin apresuramientos, en lo que supera cualquier calificación...

lunes, 24 de noviembre de 2014

El Misterio


Queridos amigos, el acceso es simple y directo. Quizá las mayor dificultad consista en esta simplicidad que ahora señalamos. Quizá por eso tantos se extravían en consideraciones sin fin, alejándose o pasando de largo sin advertirlo.
Acoger a Quien llega. Sin más. No son necesarias las vaciliaciones. Sólo es preciso liberarse de cuanto se opone en un camino claro y diáfano...
Un Cartujo insistía: "Los textos sobran, lo que dicen los libros es lo que pronuncia Dios en el corazón."
¿Qué se compara a ese gran maestro que es el silencio?

A. E. Justo    http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Dónde hallar raíces nuevas?


¿Las "raíces" han de ser nuevas? Pregunta extraña. Es verdad que toda madurez supone largo tiempo y que, por ello, las verdaderas raíces son siempre antiguas. Nuestro problema, hoy, se da cuando estas mismas no han existido...
En efecto, cuando la vida monástica no ha abierto el surco de la historia, cuando la experiencia de los monjes no ha iniciado un particular "estilo" de existencia..., entonces se hace muy difícil una vida consagrada profunda que anime a la comunidad cristiana.
El monje es un icono, heredero del mártir, un testigo directo del Absoluto, del primado del Amor de Dios. El monje enseña con su vida lo que acontece en el interior de cada persona.
Quizá podamos hallar nuevamente en el ejemplo de los Padres del Desierto ese "centro" que tanto activismo huero nos ha hecho soslayar.

Alberto E. Justo      http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿Más arriba?


Contemplemos en silencio ese árbol, ese roble maravilloso que está delante, en nuestro camino. El día es radiante, pleno de luz, de sol. Y el cielo, azul intenso, nos convida, nos seduce y atrae nuestra mirada... Robles, araucarias, algunos pinos se levantan hacia el cielo y lo señalan con vigor, siempre en silencio.
Pero esas ramas, esas hojas, no tocan el cielo. Apenas llegan a una altura que alegra nuestros sentidos. ¿Por qué las ramas no alcanzan el cielo? Es curioso que nos detengamos a observar y a meditar acerca de ello. Y seguimos interrogándonos: -¿por qué no llegan al cielo?
La respuesta surge inmediata: -son las RAÍCES las que ya están en el cielo. Esta es la paradoja que tanto nos enseña en nuestra vida. Este es el secreto que cada uno lleva y que no se resuelve con textos, repeticiones, ni "distracciones",y, desde luego, ni "reuniones"... Como la fuente y el origen virginal se alcanzan en el corazón, en la hondura, en el silencio primero... No en la especulación vana ni en consideraciones infinitas, no girando como satélites locos alrededor de esferas de cartón o de papel...
En el Principio...
Quien quiere entender, que entienda...

Alberto E. Justo     http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

lunes, 10 de noviembre de 2014

No es imagen simplemente, es real!!!!


¡¡Dios está aquí!! Es la oración que ahora nos invita a abrir nuestro corazón...
A pesar de todo y de lo que fuere...

lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Cómo es?


Esta pregunta puede sorprender. ¿Cómo es la "ermita del corazón"? Sin embargo nunca será ocioso ni suficiente volver al misterio de la intimidad profunda y recuperar las figuras más adecuadas para expresar "algo" de lo inefable. Es claro que todo comienza cuando nos atrevemos a "descender"... No es simplemente una alegoría, es lo más posible y real ante cualquier acontecimiento de nuestra vida. Fijémonos bien: dibújase en nuestro horizonte algún tropiezo, alguna duda tal vez, o un dolor del género que sea. ¿Dónde nos hallamos en verdad entonces? ¿Cuál es "nuestra" realidad en los momentos de confusión, de sufrimiento o de angustia? Los santos saben que nunca Dios está tan cerca como en tales ocasiones... Quiere decir que a raíz del motivo que sea podemos "penetrar" más agudamente en nuestro interior.
Y no está mal "imaginalmente" VER esa dimensión en un desierto, en una gruta, tal vez en un templo, o en todo un paisaje que, efectivemante, se abre en nuestro interior. O percibir todo el cielo en el alma. ¡Cómo no! Y regocijarnos en esa soledad nueva que no tiene necesidad de viajes o de cambios inquietantes o fuera de lugar...
La "Noche" es la gran ocasión de la Luz... Eso es lo que hemos de considerar y, a partir de ello, introducirnos más en el ámbito de nuestra intocable e inefable soledad, siempre abierta a Dios, cuando nos "separamos" de todo lo que no es...

Alberto E. Justo   http://flordelyermo.blogspot.com.ar/

jueves, 30 de octubre de 2014

¿Cómo reconocer mi ermita interior?



¿Se trata de imaginar, así no más, simplemente? No, no es exactamente eso. Pero está el "eco" de los pasos del peregrino que, dejándolo todo, halla más hondamente su bien. Para "olvidar" es necesario "aprender". En el camino más elevado nos damos cuenta que el desprendimiento no es una "anulación" sino una "superación". ¿Es posible explicar esto? Desde luego que no, ya que se trata de una experiencia profunda.
La "ausencia" se convierte en "presencia", y lo que ayer necesitábamos representar o que se nos manifestara de esta o de aquella manera, hoy lo percibimos (por decirlo así) connatural, más allá de límites y de fronteras.
El descubrimiento supone el abandono. Pero con él, de un modo inesperado, reaparece con perfiles nuevos lo que fue recibido en el tiempo, en las jornadas de nuestra peregrinación y de nuestra vida. Nada da Dios en vano. Aún lo que juzgamos como... "nada".
Persevera en la "Noche", en la Luz más plena...

Alberto E. Justo

miércoles, 1 de octubre de 2014

Permanece firme, según tu conciencia


Así es, mis queridos amigos, la hora es muy singular y -añadiría- curiosa. ¿Cómo apartarse de los ámbitos viciados, donde la "exterioridad" asfixiante atropella hasta la buena salud de los viandantes? Es fundamental LIBERARSE de los "lugares comunes", que son los enemigos de la cultura y de la vida... Hay quienes invocan mil reparos y se sumergen en diferentes prejuicios para detener el camino espiritual de los inocentes, ahogándolos en las redes de un pasado que ya no vuelve o en las ilusiones de un futuro que no llegará jamás. El atropello contra el silencio y contra ciertos derechos fundamentales de cada persona ensombrece esta hora, es verdad; y en distintas situaciones y lugares se aplican presiones y sutiles maneras para someter a la mediocridad y a las estructuras carentes de espíritu.
Pues bien, si esto es así: es urgente RESISTIR el embate de tales olas y no permitirles que nos cubran. El hombre puede y ¡tantas veces! DEBE decir que no. Porque hay muchos que no pueden o no se animan y, como decía San Máximo el Confesor, es por ellos, por esos inocentes, por quienes no hemos de callar. Es por quienes no pueden hablar por los que hablamos... O por los que están atados por lazos o por cadenas que no aciertan a romper.
Hay un valor muy grande en la negativa y en la resistencia...
Que estas pobres palabras sirvan para animar a los que -como decía Solzhenitsyn- tienen derecho a "no enterarse", a salir de las afixia y de las humaredas que se despliegan en tantos lugares donde no existe la piedad o el perdón...
Fuerza y ánimo. El Señor no se dignó a dialogar con Herodes. Y personajes de ese género (del de Herodes) abundan en todas partes y se visten con los más diversos colores. Aunque invoquen no sé qué privilegios o "mandos", la conciencia sigue siendo siempre el supremo tribunal.

Alberto E. Justo

jueves, 4 de septiembre de 2014