viernes, 17 de octubre de 2008


Regla para eremitas

Padre Fray Alberto E. Justo, O.P.


Para los que vivimos en cualquier parte.

En el mundo o fuera de él

más allá de todo mundo

y en cualquier tiempo

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LECTOR:

tienes la oportunidad de dejar este mundo y de seguir al Señor. No dudes un instante. No permanezcas observando lo que queda atrás, en el camino, ni sueñes con tu fantasía, gestando fantasmas en un futuro que no es y que, seguramente, nunca será.

Deja. Aventúrate, en cambio, por las sendas de la Eternidad, que ya están a tu disposición. No sólo no están lejos sino que en este mismo instante se abren para ti.

Tal vez pensabas que alcanzarías una vida mejor mudando de lugar o escapándote del tiempo. Nada de eso. Aquí hallarás una pequeña senda para horadar el instante y el lugar en que te encuentras y pasar del otro lado. Más allá.

No te turbe tu pasado. No te angustie el mañana. Simplemente estás aquí y ahora con el Señor. Es Él quien te llama.

Y no quieras saber otra cosa. No te pierdas en vericuetos ni te distraigas en tu propio laberinto. No te justifiques buscando razones para escapar de la senda del Señor. Que no te deslumbren los espejismos de un mundo que perece.

Aquí intentamos no caer en el precipicio de la muerte. Aquí pedimos al Señor la Salvación... No pretendemos dar lecciones sino aprender a abrir las puertas de par en par al Salvador.

Abre estas páginas y reconoce, en ellas, una insinuación. Una suerte de invitación a subir mucho más alto. Solo son un punto de partida.



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PRIMERA PARTE

Conducta y actitudes en la jornada

1. Al comenzar el día, ármese, el lector, con la señal de la Cruz y conságrelo, todo entero, en un breve acto al Señor.

2. Renuncie explícitamente, con una cortísima invocación, a cualquier vanidad o distracción durante la jornada. Haga el propósito, sinceramente, de no apartarse del Señor. Recuerde el aforismo de San Juan de la Cruz que nos enseña que sólo Dios es digno del pensamiento del hombre.

3. Pida, en fin, con plegarias e invocaciones, la gracia de la contemplación y de su perseverancia.

4. Sepa que el diablo lo tentará con muchisimas distracciones u ocupaciones disfrazadas de la razón de bien. Rechace, con vigor, estos engaños y no viva volcado hacia afuera sino recogido y advertido. Pida al Señor el don del discernimiento y busque la paz. Su principal ascesis sea el silencio.

5. No por mucho empeñarse logrará mejores resultados. Combata la ansiedad que lo oprime y permanezca quieto, atento al silencio interior. El Señor no quiere esos sus trabajos y sus cosas sino a toda su persona. No pierda el tiempo.

6. El mundo, en el que le toca peregrinar, se asemeja al caos. La mayoría de los hombres, en los centros urbanos, vive en desorden y desarmonía. No tema, ni se deje atrapar por ningún lazo. Sobre todo, no preste atención a lo efímero.

7. La mano izquierda no ha de saber lo que hace la derecha. Transcurra la jornada en olvido de sí.

8. Recuerde que lo más grande siempre resulta incómodo. Con la ayuda de Dios vencerá cualquier asedio. El Verbo de Dios, en la estrechez e incomprensión de este mundo, en su humillación y obediencia, no pierde grandeza sino que es exaltado.

9. No se apresure. Deténgase y sosiéguese. No haga una cosa después de otra con precipitación. Anímese a dejar que se vaya su medio de locomoción. No corra detrás de nada. Vuélvase a cerrar delicadamente las puertas cuando pasa a través de ellas y, como aprenden los Cartujos en su Noviciado, no las cierre de un golpe sino articulando su mecanismo. Entre paso y paso descubrirá el silencio.

10. Interrumpa, con frecuencia, sus movimientos. Respire hondo e invoque al Señor antes y después de cada paso. Sosiéguese. No se apresure ni en hablar ni en responder.

11. No se apresure por hacer esto o aquello. Con antelación a cualquier trabajo o empeño diga una jaculatoria. Desconfíe de sus propias urgencias.

12. Sea firme en sus convicciones, pero siempre dispuesto y pronto para abrazar la verdad.

13. Trabaje en silencio, sin decir lo que hace. No busque reconocimiento ni aplauso. Acepte lo que la misma Providencia le depara en todo lo que se refiere a sus acciones.

14. Sepa, en todo lo que emprende, que su Patria verdadera es el Cielo y que ahora se halla en el misterio del exilio. Pero no olvide que encontrará ya el cielo en su alma. Su mismo espíritu le anticipa la eternidad.

15. No establezca ni se ate con un horario rígido. Adhiera a un orden armónico que pueda, fácilmente, adaptar. Busque también la belleza en la sucesión de las horas.

16. Intente integrar las sorpresas, esto es: lo imprevisto. No desvanezca ante ello. La vida contemporánea abunda en lo que no se aguarda. En ocasiones se trata de las trampas del diablo para que pierda el equilibrio en su camino. No preste atención ni se angustie, que todo pasa. Continúe como si nada ocurriera, morando en el silencio de su propio interior. Cultive la paz.

17. Aprenda a vivir en algunos minutos o, quizá, en algunas horas, lo que otros viven a lo largo de todo su tiempo. Así la soledad, el retiro, el recogimiento... Sea monje de un sólo día. Aproveche los momentos y las auroras. Descubra en las horas y en los paisajes, en la música y en toda manifestación de la belleza, la hondura de su verdadera soledad interior.

18. Se ha dicho que el verdadero hombre es el del verdadero día, del eterno día. Es capaz de vivir toda la vida en un solo día. Quizá porque todas sus jornadas son las de siempre. Oriéntese, pues el lector y peregrino, hacia el último día. Cada instante le entregará la Eternidad.

19. Aprenderá a prolongar los instantes privilegiados, cuando el tiempo es atravesado verticalmente. Así la Santa Misa, como toda celebración de la Liturgia en la que haya participado. Y aún aquéllas que le son lejanas, en el tiempo y en el espacio. Únase, por dentro, a la vida que no ve y que, sin embargo, requiere de su plegaria y de su vigilia.

20. Lo mismo en los instantes de silencio y de recogimiento. Especialmente descubra el misterio religioso de la noche y haga de esas horas su propio desierto.

21. Tenga en cuenta que velar en la noche puede ser mayor que esconderse en el fondo del desierto. La soledad &endash;decía André Louf&endash; era un porción del mundo que servia al ermitaño para situarse en el universo. La porción que ahora le pertenece es: tiempo. Vigile y vele, según sus posibilidades, y proyecte su vigilia en todas las horas.

22. Tenga presente lo que enseñaba San Isaac el Sirio: si un monje, por razones de salud, no pudiese ayunar, su espíritu podría, por las solas vigilias, obtener la pureza de corazón y aprender a conocer en plenitud la fuerza del Espíritu Santo. Pues sólo quien persevera en las vigilias puede comprender la gloria y la fuerza que se esconden en la vida monástica.

23. Permanezca en vigilia por medio de la oraciones breves. Practique la Lectura espiritual y, a ser posible, rece, diariamente, todas las horas del Oficio Divino.



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SEGUNDA PARTE

Elementos generales

El lector ha de tener en cuenta su posición con respecto al mundo, una vez que lo ha dejado todo por Dios. La formulación exacta es la siguiente: se ha dejado a sí mismo y ha acudido al llamado del Señor que es su vida. Antes que cualquier decisión posterior se ha postrado para adorar. Con ello reconoce el primado de la contemplación.

Ahora, con abandono, siga su camino y observe:



24. No afincarse en época ni en lugar alguno. Renunciar decididamente a cualquier forma de poder aún cuando aparezca conveniente o con el pretexto de contribuir a formas apostólicas. Despojarse de cualquier medio y presentarse en el Nombre y la Palabra de Dios. No apelar a ninguna alianza ni servirse de ella.

25. No habitar espiritualmente ningún lugar transitorio. Los cristianos habitan el mundo pero no son del mundo... los cristianos viven de paso en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupción en los cielos (Ep Diogn. VI.3 y 8), Habitan sus propias patrias como forasteros... Toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña (Ibid. V.5). Ser, por tanto, peregrino en el desierto de este mundo.

26. Abandonarlo todo en el Señor. Abandonar todo es consecuencia de la metanoia. Lo que caracteriza el desierto interior es el total abandono en el Señor. La apatheia cristiana - ha dicho Hans Urs von Balthasar - es lo contrario de una técnica hecha para protegerse del sufrimiento, es el puro abandono al amor eterno, más allá del placer y del dolor. Dejar de lado previsiones e inquietudes. Péguy decía que no es mayor pecado la inquietud que la pereza.

27. La renuncia a cualquier poder de este mundo, comporta armarse de las propias fatigas. La misma palabra kopos utilizada por San Juan (Jn. 4,38) y por San Pablo (I Cor. 3,8) para designar las fatigas del apostolado es empleada en los Apotegmas de los Padres para expresar los trabajos del monje.

28. Dejar cualquier compromiso con el poder de este mundo implica, desde luego, disponerse a la contemplación y a la única obra de Dios.

29. El peregrino no ha de temer la lucha sino confiar en la Gracia del Señor con humildad y con paciencia. Tenga presente el siguiente texto de Diadoco: La impasibilidad no consiste en no ser atacado por los demonios, pues entonces deberíamos, como lo dice el Apóstol, irnos de este mundo (I Cor. 5,10), sino en permanecer inexpugnables cuando nos atacan (XCVIII-160).

30. Practique el silencio interior según el siguiente Apotegma: El Abad Isaac estaba sentado un día junto al Abad Poimén; se oyó, entonces, el canto de un gallo. Aquél dijo: ¿es posible oír esto aquí, Abad? El otro respondí: ¿Isaac, por qué me fuerzas a hablar? Tú y los que se te asemejan escucháis esos sonidos, pero el hombre vigilante no se preocupa por ello (Poimén 107 - Sentencias 245).

31. Convertirse en discípulo que sabe escuchar y discernir. En muchas ocasiones los sonidos manifiestan el silencio. En efecto, lo importante no es lo que llega sino cómo lo recibimos.

32. Permanecer débil y vulnerable, sin fuerzas, sin alianzas comprometedoras, sin tratados ni defensas. En lugar de espiritualidades, dar lugar al Espíritu.

33. Tenga el corazón fijo en Dios y cuando padezca la adversidad o sufra algún despojo, o lo que sea, no se compadezca a sí mismo ni se observe, no guarde en la memoria ni recuerde. Pase por encima de las miserias de este mundo, respetando y aceptando el nivel de cada cosa.



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TERCERA PARTE

El Recogimiento



34. El recogimiento es lo esencial de esta Regla. Se entiende por recogimiento la unificación interior de la persona en la Presencia de Dios.

35. Aún cuando no pudiera, por motivo válido, ser observado uno u otro de los artículos de esta Regla, bastará esta tercera parte para cumplir con ella.

36. Vivir de la Presencia de Dios en todo tiempo y lugar y someterle todo.

37. Estos artículos no se refieren, desde luego, a cuanto compete al cristiano en su condición de tal. Presuponen el llamado a la santidad y a la unión con Dios. En cambio apuntan al recogimiento habitual de los que perciben una especial vocación a la contemplación y a la intimidad con el Señor.

38. La Contemplación consiste en atender y adherir a la Presencia de Dios en el fondo, raíz y centro de nuestro ser. Teniendo en cuenta que ésta es una gracia, viva de ella y pídala constantemente. Recuerde que el contemplativo no conoce más o menos que otros, sino que &endash;como decía un cartujo&endash; es capaz de extasiarse donde los demás pasan con indiferencia.

39. La Contemplación no es un camino de conocimiento sino un llamado a una experiencia que trasciende todo camino o proyecto.

40. Disponga de un tiempo infinito para Dios. Practique, asiduamente, la Lectura espiritual.

41. Si, alguna vez, se hallara en un ambiente adverso y descubriera que los más cercanos son los más distantes, convierta todo ello en escuela de Caridad y aprenda a trascender, por lo alto o por lo bajo, las imposiciones de cualquier lugar.

42. No deje de combatir. Sea fiel y constante. Huya de los laberintos. La lucha es siempre saludable. Sea perseverante en las pruebas.

43. Silencio y recogimiento. Solo Dios basta. En un corazón puro no existen más disonancias ni distancias con Dios. Está abierto al Misterio y se halla en conformidad con la Voluntad del Padre. El auténtico silencio es propio de un corazón puro, semejante y unido al Corazón de Dios. Podrá, pues, vivir en un silencio completo cuando descanse sin reparos, como un niño, en el mismo Señor.

44. El silencio consiste, sobre todo, en callar para oír algo siempre más grande. Deje sus análisis y el alud de sus deducciones. Permita que el silencio se manifieste en su interior. Puede estar muy empeñado en todo tipo de actividades y, al mismo tiempo, gozar del silencio, que es patrimonio del alma y expresión de Dios.

45. No cometa agresiones ni abuse de cuanto pasa. Respete y no se apresure a responder o a intervenir en lo que sea. Mira con benevolencia. Todo está a su favor.

46. Libérese de todo lo que no lo atañe. No dependa de personas o de situaciones. Calle las voces que lo lleven a analizar en exceso. Busque su refugio y su auxilio en sólo Dios. Nunca será defraudado.

47. Corazón puro. Unificado en el Señor. Va a Dios por Dios. Dios mismo es su vida. Que la invocación del Nombre de Jesús le recuerde, constantemente, la Presencia del mismo Señor y su unidad interior e intima en Él.

48. Encuentre el misterio del desierto en su proprio interior y en cuanto eventualmente lo circunda.

49. Toda desolación o prueba podrá conducirlo, si así lo quiere, al Misterio de Cristo.

50. Es propio del solitario estar con el Señor en su Agonía. Ofrezca y consagre las horas y el sufrimiento consciente de su fecundidad.

miércoles, 8 de octubre de 2008

"La violencia revolucionaria" -- Por Fray Alberto García Vieyra O. P


La violencia revolucionaria
Por Fray Alberto García Vieyra O. P


Perfección cristina y documentos latinoamericanos. Medellín.

(Importantísimo documento a la luz de la crisis de la Iglesia, marca una época: 1968-2008, leer entre líneas, inter-legere, van 40 años de este Documento, le han precedido: 1) Muerte de PÍO XII; 2) Concilio Ecuménico Vaticano II(1963-1965); Juan XXII (1958-1963); Pablo VI (1963-1978).
¡FRAY GARCÍA VIEYRA, ORA PRO NOBIS!

Al abordar los problemas relativos a la perfección de la vida cristiana, aún de sus elementos constitutivos esenciales nos hemos referido en general a todo aquello que da estructura a la vida espiritual, en el hombre corriente y normal. Las virtudes, la oración, la abnegación de sí mismo, la confianza en Dios, aún en medio de las adversidades, son elementos comunes en a vida espiritual del cristiano, y los tópicos habituales de la teología Ascético-Mística.
Tales cosas sirven para todos los hombres, prescindiendo de su posición económica o social, su grado de cultura o alfabetización, mayor o menor. La perfección de las obras de Dios es tal, que aún el analfabeto o el “subdesarrollado” puede llegar a ser un perfecto cristiano.
Sin embargo, según documentos emanados de jerarquías responsables y grupos sacerdotales, la Iglesia latinoamericana parece absorbida por el problema del desarrollo. En todos esos documentos la vida la vida espiritual católica se contempla en función de un incremento económico, el cambio, liberación o promoción humana.
No hay duda que se refieren a abusos, a faltas de mayor o menor gravedad contra la zarandeada y noble virtud de la justicia. Pero, para corregir esos abusos, no se recurre a la moral cristiana, sino a los cambios políticos-sociales de los cuales van a salir los remedios, como patos de la galera del prestidigitador.
Deudores de claridad para con nuestros lectores, decimos que la vida espiritual católica, tiene sus leyes propias, fundadas en la Fe y en la Palabra revelada por Dios. De esas leyes propias nos ocupamos nosotros.
Sobre todo tenemos en cuenta a los jóvenes sacerdotes y civiles, que en sus primeros años de formación reciben el asedio de esa literatura sobre el cambio y desarrollo. La abrumadora literatura sobre “el hombre de hoy”, conduce a una desestimación práctica de la doctrina espiritual. Pablo VI se ha ocupado de este fenómeno: “Algunos hablan de una adaptación doctrinal de la enseñanza católica según ciertas pretensiones de la mentalidad moderna, análoga a la que efectúo en su época la Reforma del siglo XVIII; otros hablan de cambios en las estructuras eclesiásticas” (O.R. 27 de junio de 1967). En el Sínodo Episcopal del mismo año, preocupó también este asunto de las desviaciones doctrinales: “Estas nacen principalmente el deseo de acomodar la doctrina a la mentalidad del mundo contemporáneo”. (O.R. 24 de septiembre de 1967).

Allende el océano el problema parece ser el adaptar la Religión al “hombre de hoy”; aquende, el adaptarla al “cambio de estructuras” ¡las que nosotros vamos a hacer!, nos dicen.
Justamente, el cambio que piensan hacer es la edificación de la Ciudad secular, laica, pluralista, y después atea, sin contemplar la ley divina ni la ley natural, para eludir la “cristiandad” y el “clericalismo”. En los Documentos y proclamas se presupone el Estado laica o neutro, y una pura organización social técnico-administrativa.
Concretando, nuestro problema es el siguiente:
¿Si dada la reiteración de los planteos en categorías de desarrollo, producción, promoción humana, debemos dar por liquidada la doctrina tradicional de la Iglesia sobre la vida cristiana y perfección, que nos habla de mortificación, obediencia, oración, caridad, etc.?
No se discute que la vida cristina necesite un cierto bienestar económico. Se discute la falta de identificación entre la vida cristiana y promoción humana o económica.
Si resulta exagerado este planteo – las cosas no se dicen con tanta claridad – resulta peor que la doctrina de la Iglesia desaparezca en silencio, sustituida por un sociologismo o sociomorfismo mediocre, con su catequesis única, de pluralismo y desarrollo.

Es perfectamente legítimo ocuparse, desde un punto de vista cristino, del desarrollo y evolución de los pueblos. El mismo Pablo VI se ocupó de ello en su discurso de Bogota:
Los principios del desarrollo deben ser la caridad y la justicia. “La caridad como principio propulsor del gran impulso innovador de este mundo imperfecto en que vivimos…La justicia, que es la medida mínima de la caridad, y de otros coeficientes que hagan práctica, operante y completa la acción, inspirada y sostenida por la misma caridad…etc.” (23 de agosto de 1968).
En la palabra, el desarrollo no tiene una pura inspiración tecnológica, sino está inspirado en valores morales de salvación, tales como el amor sobrenatural, y en la justicia. En la palabra del Papa la caridad y la justicia tienen las riendas del desarrollo. La evolución económica no pierde su sentido de instrumentalizar y de servicio para el hombre y la comunidad. Los valores morales, los objetos de las virtudes (en lenguaje escolástico), tienen razón de fin en la vida del hombre. Los valores técnicos razón de medios y no pueden sustituirlos.
En los planteos latinoamericanos, no creemos, que se piense explícitamente en una sustitución. Pero la reiteración, con el mismo lenguaje, siempre ambiguo, sin definir la posición del cambio frente a la Fe católica, lleva a pensar en tal sustitución. Pongamos una anécdota real, muy sugestiva.
Un sacerdote, de quien doy fe, en una plática para religiosas, resumió la doctrina de Las Moradas, de SANTA TERESA DE JESÚS, la nueva doctora de la IGLESIA. Días después una de las religiosas le preguntó si aquella doctrina podría servir para la gente de hoy…
Con esas palabras puso de relieve una convicción que penetra lentamente en los ambientes religiosas, y que debe ser objeto de nuestra atención de ministros del Evangelio.

Univocidad y analogados (No confundir lo que se distingue)

Llamar los análogos a la univocidad, significa confundirlos, o unificar cosas distintas, que deben permanecer separadas.
El desarrollo de la vida espiritual, de la vida moral del hombre, y el desarrollo de la vida económico-social, son análogos, o sea son cosas diferentes, que no se pueden unificar, confundiéndolas.
En el hombre, el desarrollo de los hábitos morales, no es el desarrollo de los hábitos técnicos, ni aún el de los intelectuales
En todo este complejo de hábitos o virtudes, la vida intelectual del cristiano está regida por las virtudes teologales, de las cuales depende la unión con Dios. En términos de “desarrollo” la vida espiritual requiere el de las virtudes teologales y el de las morales (prudencia, justicia, templanza, humildad, fortaleza, etc.) Los hábitos técnicos, profesionales, virtudes intelectuales, habilidades, etc., se cultivan según las necesidades de la vida o profesión Pero, en cualquier profesión o trabajo, la vida espiritual dependerá siempre del ejercicio de las virtudes teologales y morales. Repetimos que el analfabeto, sin cultivo de hábitos intelectuales, y el torpe para el trabajo, sin dominio de ninguna técnica, pueden santificarse lo mismo.

El desarrollo de la vida espiritual no depende de la posición económica. Antes al contrario, la excesiva preocupación por las riquezas ahoga la vida espiritual. Quiere decir, no se puede sostener ni sugerir, que la promoción económica sea necesaria a la vida espiritual de Latinoamericana, ni de ninguna parte. La construcción de la Babilonia latinoamericana, en nuestras tierras no aumentará a nadie la fe, la esperanza o la caridad ¡ni hará ningún dechado de justicia y honestidad!
El desarrollo económico-social, por su parte, puede ser bueno o malo. No es necesariamente malo, como lo quiere cierto romanticismo maniqueo. ES UN BIEN físico, que resulta un bien moral si está ordenado a Dios, por la justicia y la caridad.
La Doctrina Social católica, aunque combate la usura y la posesión ilícita, fomenta la propiedad privada y la posesión lícita de los bienes. Por eso es una injusticia el marxismo, que pone los bienes particulares en manos del Estado. No promueve la lucha de clases, y aunque debe promover el bienestar y desarrollo de la comunidad, ese desarrollo no es un último fin, ni debe buscarse por el camino de las bombas, secuestros y luchas sociales. El desarrollo no es indispensable para la felicidad. En la unión con Dios y con una vida cristiana, pueden ser felices el preso, el enfermo en el hospital, el que ve quebrada su hacienda, por un mal negocio, el que ve rota su felicidad conyugal, el marginado por falta de capacidad de trabajo, etc., etc. Todos estos que la pedantería sociológica de subdesarrollados, son muy a menudo felices porque Dios ha puesto la paz en sus almas.

En fin:
Al totalitarismo político el Anticristo deberá sumarle el totalitarismo religioso, único dueño de las almas. Así, pues, se trata de destruir la religión, más precisamente la única religión que aún cree en Dios y en la verdad, la religión católica. Ocurrirá entonces lo que Pablo VI anunciaba poco después del Concilio:
“Puede ser que este pensamiento no católico dentro del catolicismo sea mañana el más fuerte. Pero nunca representará el pensamiento de la Iglesia. Tiene que sobrevivir un pequeño rebaño, por muy pequeño que sea”. (Pablo VI, Il Popolo, 9 de diciembre de 19689).
Cuando la religión católica haya sido vaciada de su sustancia y contaminada con el virus, nada podrá detener el poder del Anticristo. En complicidad con los cabecillas “católicos”, llegará a sentarse personalmente en el santuario de Dios, presentándose a sí mismo como Dios. Acumulando los dos poderes supremos en la tierra, impondrá el totalitarismo más absoluto, el que consiste sobre todo, según Solzhenitsin, en la negación de la idea de verdad. El Estado y la religión, la institución natural y la divina, serán guiadas por ese Hijo de la mentira, sin otro freno que su voluntad de hierro.
Cuando Pablo VI habla de una mayoría de católicos en el error y de una pequeña minoría fiel; se refiere sin duda a un tiempo de CRISIS. Es el que vivimos hace CUARENTA AÑOS, desde que el modernismo triunfa sobre la cúpula de San Pedro. El tiempo de crisis es un tiempo de niebla, en el que las formas son confusas y los colores se confunden. La cuestión crucial en una época como ésta es saber cuáles son los puntos de referencia que nos permiten discernir con seguridad lo verdadero de lo falso.

Es necesario que sean referencias tan inmutables como la Roca de Pedro y como el Dios de nuestros padres. Son las tres intuiciones, las tres evidencias que constituyen toda la herencia cristiana: que la fe es racional; que la Revelación de Jesucristo tuvo lugar, atestiguada por las profecías y los milagros tan ciertos, tan ciertos como la muerte de San Pablo y la existencia de la Iglesia; y que el ser y la verdad religiosa son tan inmutables como Dios mismo. El hombre cambia de ideas y se equivocó a veces, los hombres de Iglesia y pueden equivocarse, pero los principios fundacionales son eternos e infalibles. La Revelación y la Fe serán mañana las mismas que ayer y hoy. Nuestro punto de referencia infalible es el pasado, es la fe de nuestros piadosos padres, de nuestros santos padres PÍO: SAN PÍO V, la misa de siempre, EL BEATO PÍO IX, el Syllabus, SAN PÍO X, contra el modernismo y PÍO XII, el último dogma… Traicionar esta fe para seguir a los hombres, aunque sean de Iglesia, es traicionar a Jesucristo. Por eso, que los verdaderos cristianos se preparen, en la fidelidad a Dios, a la llegada de ese Hijo de perdición, a quien el Hijo de Dios aniquilará con el soplo de su boca. Que sobre todo se vacían de sí mismos para llenarse del Dios tres veces santo. Que imiten además el ejemplo de la Virgen MARÍA, que por su humildad ya ha aplastado la cabeza de la Serpiente, y destruirá finalmente su raza maldita – “Ipsa conteret” – (Gen. 3: 15).

Editó Gabriel Pautasso
Diario Pampero nº 90 Cordubensis
Instituto Emerita Urbanus, Córdoba, 8 de septiembre de Penthecostés del Año del Señor del 2008, Festividad de la Natividad de la Santísima Virgen MARÍA.
LAUS DEO TRINITARIO.

"La Sede de Pedro y el misterio de la Iglesia"-- Por Fray Mario Pinto OP

La Sede de Pedro y el misterio de la Iglesia
Estas páginas fueron leídas en la conmemoración del apóstol SAN PEDRO, en el acto público organizado por la Acción Católica de Córdoba, en el año 1932.

Por Fray Mario Pinto OP

La festividad del apóstol San Pedro debe movernos a meditar sobre el misterio de la Iglesia. ¡Que temor no sobrecogerá a un hijo abyecto de la Santa Madre de los fieles al hablar de la Esposa bienamada de Jesucristo! Misterio insondable cuya contemplación ha procurado las delicias de los santos; misterio que envuelve y penetra a los fieles y los inicia en el secreto de las cámaras del Rey donde se habla el lenguaje inflamado del Cantar de los Cantores. “Si toda alma cristiana es un cántico – dice el padre CLERISSAC –la Iglesia es el Cántico de los Cánticos, la patria del lirismo sagrado, el preludio de las sinfonías eternas.
Hay un texto en el Evangelio de San Mateo cuya lectura es particularmente adorable para el cristiano. Dice así: “Y vino Jesús a las partes de Cesarea de Filipos: y preguntaba a sus discípulos diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Y ellos respondieron: los unos que Juan Bautista, los otros que Elías y los otros que Jeremías o uno de los Profetas. Y Jesús les dice: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Respondió Simón Pedro y dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Y respondiendo Jesús le digo: Bienaventurado eres Simón hijo de Juan; porque no te lo reveló carne ni sangre sino mi Padre que está en los cielos. Y Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que atares sobre la Tierra ligado será también desatado en los Cielos”.
Tal fundamento eterno de la constitución divina de la Iglesia; el acto por el cual Nuestro Señor deja establecido el cimiento inquebrantable sobre el cual se edificará el Cuerpo Místico de Cristo cuya cabeza está en el Cielo; la unión inefable de lo divino con lo humano que magistralmente explica el siguiente modo SOLOVIEF: “Una unión verdadera debe estar basada sobre la acción recíproca de aquellos que se unen. El acto de la Verdad absoluta que se revela en el Hombre-Dios (u hombre perfecto) debe encontrar por parte de la humanidad imperfecta un acto de adhesión irrevocable que nos una con el principio divino. (…).

(…) No sólo recibe de Ella la plenitud de su vida intelectual y moral, la realización de su vida política, económica y social, sino que infinitamente por encima de todo eso, si es dócil a la Gracia, recibirá también el don celestial, la vida sobrenatural del mismo Cristo. Y entrará en la Comunión de los Santos y percibirá con profunda alegría espiritual la vida divina que recorre a la Iglesia, la indefectibilidad y unidad prodigiosas de su doctrina, la santidad heroica e ininterrumpida que florece en Ella; la inconcebible grandeza de las legiones de mártires y confesores de la fe, de los ascetas asombrosos, de los monjes y eremitas, de las vírgenes y viudas, de los heroicos misioneros; de los inmensos doctores que han iluminado al mundo con la luz verdaderamente celestial de sus palabras: San León, San Anastasio, y San Basileo, San Ambrosio, San Agustín, y San Jerónimo, el Crisóstomo, San Beda el Venerable, y San Isidoro de Sevilla, San Anselmo, San Bernardo, San Alberto Magno, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino, y tantos otros; sus místicos abrasados por la llama de amor viva; Dionisio el Areopagita, los Victorinos y Tauler, San Máximo el Confesor, San Juan de lac Cruz, y Ruysbroeck el Admirable, Santa Gertrudis, Santa Mechtilde, y Santa Hildegarda; Santa Catalina de Siena, Santa Francisca Romana, y Catalina Emmerich, Santa Angela de Foglino, el Beato Enrique Suso, San Francisco de Sales, el Santo Cura de Ars, y Santa Teresa del Niño Jesús. Los inmensos fundadores de órdenes religiosas: San Benito que ordenó la vida de sus monjes a la alabanza divina y a la contemplación; San Domingo que confío a los suyos la predicación de la doctrina, el celo infatigable de la inteligencia cristiana; “San Francisco que en sus hijos hizo brillar la Pobreza y la Simplicidad según la más pura luz del Evangelio”; Santa Teresa y San Juan de la Cruz, reformadores del Carmelo donde se enseña a las almas los grados de la oración, y San Ignacio De Loyola cuyos hijos tienen una particularísima misión en el oscurecido mundo moderno; los pontífices llenos del espíritu de Fuerza; San León, y San Gregorio Grande, San Gregorio VII y Bonifacio VIII, San Pío V, (beato) Pío IX, (san) Pío X, y Pío XI, gloriosamente reinante, y tantos otros, que con sobrenatural energía han defendido “la soberanía de la Iglesia, la dignidad y la libertad de su sacerdocio”. Finalmente, todas las artes, todas las materias que la Iglesia asume y en cierto modo diviniza: las catedrales prodigiosas, románicas y góticas, las esculturas medioevales que abisman, los cuadros de las primitivos que más se dirían obra de ángeles que de hombres; su música oficial, la gregoriana, que parecería aquella de los coros celestiales, las mismas civilizaciones humanas modeladas por la Iglesia, pueden alcanzar el esplendor espiritual que conoció el mundo en la Edad Media.

Y fuera de la Iglesia, en cambio, ¡QUE MISERIA!, ni Santos, ni héroes, ni pobres, ni humildes, ni civilización verdadera, ni sabiduría verdadera, ni arte verdadero, ni verdadera actividad moral, sino cuando más despojos mortales, ciencia que hincha, huesos áridos que sólo tienen de vida. Pues el Evangelio de San Juan nos dice que en Cristo estaba la Vida. Cristo mismo dijo: “Yo soy la Vida”, y sólo quien en la Iglesia vive puede vivir en Cristo, es decir, tiene verdaderamente Vida.
¡Mirad si es inmenso el don de Dios y si no debe mantenerse el hombre postrado de admiración y estremecido de amor ante la grandeza infinita y el misterio insondable de la Iglesia!

(Extractado de la revista “Arx” nº 1, del Instituto San Tomás de Aquino, Córdoba, R. A. Año 1933, págs. 117-129, de MARIO PINTO Córdoba).

Editó Gabriel Pautasso
Diario Pampero nº 92 Cordubensis
Instituto Emerita Urbanus, Córdoba, 10 de septiembre de Penthecostés del Año del Señor de 2008

Carta de Medellín--Por Fray Alberto García Vieyra OP


Carta de Medellín
Por Fray Alberto García Vieyra OP

(Respecto a los documentos de Medellín distintos ilustres sacerdotes manifestaron que dichos documentos no formarían parte del Magisterio de la Iglesia, no teniendo las resoluciones del CELAM carácter obligatorio.
Finalmente cabe agregar que la misma denominación del CELAM (Comisión Episcopal Latinoamericana) puede inducir al error, haciendo creer que las resoluciones de Medellín las tomaron todos los obispos del Continente. Esto no es así; en la reunión de Medellín participó una minoría de obispos latinoamericanos).

En consecuencia, y existiendo una muy rica doctrina social católica, promulgada por los Romanos Pontífices, no puede sostenerse que Medellín encierre toda la doctrina católica ni hacer creer que su puesta en práctica sea el único deber de los católicos hispanoamericanos en el momento presente (navidad 1969).

Por esas razones y deseando estar, como siempre, en plena consonancia con el magisterio de la Iglesia, nosotros pedimos aclaración sobre los puntos que a continuación se expresan:

1) ¿Por qué razón la lectura del Documento sugiere que la dialéctica histórica – un proceso evolutivo histórico fatal – lleva los hombres hacia la sociedad tecnológica, cuyo meta final es la producción, la promoción humana, el desarrollo, según la época de PABLO VI?
Dentro de esta perspectiva, el papel de la fe y de la Iglesia, no es rector y normativo, como debe serlo en una sociedad cristiana, sino que queda reducida al ámbito privado, y acosada la vida religiosa de los hombres por el materialismo de las costumbres y de las instituciones.
En el contexto leemos: la Iglesia Latinoamericana: “vive un momento decisivo de su proceso histórico”; “estamos en el umbral de una nueva época”… “bajo el signo de la transformación y del desarrollo”…
Tal desarrollo no es juzgado por el redactor, ni bueno ni malo; “solamente lo ve, como signo del Espíritu que dirige la historia (marxismo-teilhlardismo). ¿Hacía dónde la dirige?, “a la emancipación total, la liberación de toda servidumbre, maduración personal, integración colectiva” (introd.. 4).
Insiste el redactor, a cada paso, sobre las “estructuras opresoras”; “abusos del tenedor y abusos de poder”; “explotación de los trabajadores”; “injusticias en las transacciones” etc. Todos los bienes deben venir por el desarrollo y renovación de las estructuras: fórmula ambigua, en la que cabe cualquier cosa.
Deja la impresión, el Documento, que la misión de la Iglesia es promover la revolución social, acabar con las desigualdades sociales, etc., cosa no intentada, pero difícil de explicar.
Esta mentalidad “revolucionaria” y vuelta hacia el comunismo (La URSS implosionó en 1993; estamos en 1969 ¿…?), ha prendido en gran número de clérigos jóvenes (piense en GAIDO, DELLA FERRERA, VISCOVICHI y tantos más, aquí nomás, NICOLAS ALESSIO, el parroco de Bº Altamira), y los saca de su propia vocación.
Entiendo que casi toda la “devoción”, por la miseria en Hispanoamérica, que hace tiempo promueven “Informaciones Católicas Internacionales, y algunos sociólogos, son actividad política del Comunismo.
2) ¿Por qué razón, el primer lugar en el Documento lo ocupa Promoción Humana, y no la promoción cristiana del hombre, que sería lo más lógico en un documento de esa naturaleza? Existen problemas muy serios sobre educación, divorcio y penetración de errores de diversa índole, y el muy importante problema de promover la disciplina en los mismos seminarios. Los jóvenes con vocación pierden su alma, se llenan de herejías, en nuestros seminarios y casas de formación.
3) ¿Por qué razón se dice: “En la historia de la salvación toda la obra divina es una acción de promoción y liberación humana, que tiene como único móvil el amor”? La obra humana aparece como desarrollo humano; igualmente lo que sigue en nº 2.2. no pasa los límites del hombre ¿la religión del Hombre? En 2.3. la Iglesia apenas se atreve a irradiar una luz…para elevar la dignidad de la persona humana.
4) ¿Por qué razón no habla 8en el mismo 2.3.), de la vocación divina del hombre por la gracia y las virtudes, y habla de una “perfección de la vocación humana” que se cumplirá en la escatología? Todo es ambiguo y confuso. El redactor parece protestante o utiliza un lenguaje similar.
5) Sobre la orientación del Cambio Social. ¿Por qué razón habla de “comunidades nacionales” y no directamente de Estados nacionales? Tampoco se entiende lo que significa: “organización global”. No se habla para nada de los deberes del Estado ni de la “organización global” para con Dios o la Iglesia. Al final habla de “concientización”, pero es solamente “en orden al cambio de estructura y la vigencia de la justicia”. Por lo cual insta a los laicos a su adecuado empleo en las tareas de promoción humana 3.3.final. Como este capítulo de los deberes sociales y políticos y la Iglesia se omite, creemos que el redactor está dentro de la concepción humanista y personalista del Estado, la concepción de la “autonomía del orden temporal”, el orden social, fuera de la ley divina. Por ese motivo da por supuesto la no intervención de la Iglesia, en ninguna de las denominadas cuestiones mixtas. Estas teorías sustentadas por el progresismo católico, son radicalmente falsas.
6) Al tratar de la Juventud. Exhorta a la juventud, no a luchar por Cristo y el reino de Cristo, sino a la revolución social. Esto ya lo hacen los estudiantes, dirigidos por clérigos, en Montevideo, Brasil, México y Chile. Pero, no solo no luchan por Cristo, sino que el redactor induce a los jóvenes a luchar por “el proceso de secularización” (I.4), y “por el carácter pluralista de la sociedad” (I.9.) Los movimientos de la juventud esperan de la Jerarquía un mayor apoyo moral. Para el plan de acción propuesto, y en parte realizado, no vale la pena esperar nada de la Jerarquía.
7) ¿Por qué motivo el ejercicio de la autoridad política es puesto en un ámbito de resentimiento social y lucha de clases: “..favorecen a grupos privilegiados”? Prom. H.3.2. A continuación se refiere a la misión técnica de la autoridad, reducida a lo siguiente: propiciar y fortalecer la creación de mecanismos de participación y legítima representatividad de la población”. No se refiere para nada a lo religioso. En cambio leemos en “Mit Brennender Sorge” del Papa PÍO XI, de féliz memoria. Los Estados pondrán todo cuidado en impedir que la propaganda atea, que destruye todos los fundamentos del orden, haga estragos en sus territorios; porque no podrá haber autoridad sobre la tierra si no reconocen la autoridad de la majestad divina”. (nº 7). Hay una distinción de lenguaje, y un sentido inconfundible de la dignidad de la Iglesia, que no puede ser “servidora de la humanidad”, sino rectora, maestra y conductora.
8) El Documento menciona una sola vez Ecclesiam Suam de PABLO VI, una vez Mater et Magistra de JUAN XXIII. Todas las citaciones son de de Gaudium et Spes y de Populorum Progressio. No menciona ningún documento de la Iglesia anterior del único mencionado de JUAN XXIII. Luego, o hay una quiebra en el magisterio de la Iglesia, o hay otra doctrina, que no es la de la Iglesia (personalismo, evolucionismo, marxismo). A lo primero no lo creemos. Lo segundo queda involucrado en nuestra interrogación.
9) Gaudium et Spes – lo hemos comprobado dos veces – está mal citado, con palabras sueltas, fuera de contexto, y colocadas en otro contexto diferente. En la Introducción 5. “la transformación del continente es signo de que Dios quiere salvar cuerpo y alma, el hombre entero”. Más abajo, Cristo “presente de la historia, anticipa su gesto escatológico de salvar, por la promoción económica”. Siempre el redactor ha vinculado la salvación a la escatológica, y ambas vinculadas a la evolución económica-social. Necesitaríamos otra explicación.
10) Ponemos punto final a nuestras preguntas No hemos escrito en tono de polémica ni siquiera de diálogo; queremos solamente preguntar lo que sorprende o no se sabe. Hasta ahora hemos evitado comentar el Documento en público y en privado; aun en la recreación conventual hemos evitado el comentario. Jamás – Dios mediante – nos separaremos del sentir de la Iglesia, nuestra Madre a quien servimos. Pero, el Enemigo no duerme y sabe sembrar la cizaña. Besa Vuestro anillo Pastoral. 26 de noviembre de 1968.

R.P. Fray ALBERTO GARCÍA VIEYRA OP.

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Edito Gabriel Pautasso
Diario Pampero nº 87 Cordubensis
Instituto Emerita Urbanus

"Renovación y Progresismo en la Iglesia" Por Fray Alberto García Vieyra OP


Renovación y Progresismo en la Iglesia
El Progresismo o personalismo, prohíbe al cristiano actuar como tal en el plano político, y sólo lo tolera – en contradicción con las claras enseñanzas pontificias – una actuación político-naturalista en que se asegure la no influencia de la Iglesia en el plano de las instituciones temporales.

Por Fray Alberto García Vieyra OP

El cristiano debe santificarse y santificar desde dentro la sociedad, tener una influencia intrínseca en el mundo que lo rodea. Ser un perfecto obrero, técnico, profesional; tener responsabilidad y prestigio en el medio ambiente en que le toca vivir. Todo esto lo requiere la vida de la Iglesia, y la fecundidad del mismo apostolado. Lo que no entendemos es por qué este católico ha de optar, en el orden social, por el marxismo u otra forma de naturalismo político o educativo. Sin embargo, este pertenece al programa de acción político-social del Progresismo.
El cristiano puede sencillamente no actuar en el plano de las instituciones o de la política. Esto es otra cosa. Pero el Progresismo o personalismo, prohíbe al cristiano actuar como tal en el plano político, y sólo lo tolera – en contradicción con las claras enseñanzas pontificias – una actuación político-naturalista en que se asegure la no influencia de la Iglesia en el plano de las instituciones temporales. Más aún: el progresismo, por su filosofía personalista, polemiza violentamente contra el Estado católico (España, Portugal, etc.,) y contra las instituciones católicas; aboga positivamente por el naturalismo social-político para guardar los derechos de la ciudad pluralista.
La mentalidad social y política de los católicos progresistas no puede entenderse si no es a través de la violenta polémica “antitotalitaria”, primero contra el fascismo, después contra la concepción misma del Estado católico. De la polémica ha quedado, en el plano sociológico, el temor de los católicos, cohibidos por el temor de ser tachados como totalitarios (o fundamentalistas), integristas, o clericales; cohibidos por el asedio de la inmensa campaña difamatoria de prensa contra España y la organización del Estado español; (hoy España goza de una relativamente buena prensa mundial que nos hace dudar si sigue manteniendo los valores católicos como antes); la única opción política permitida al católico fue de colaborador del marxismo. En esa línea todas las puertas le están abiertas.
Otra consecuencia del catolicismo personalista es la inhibición para oponerse a los enemigos de la fe. A la inacción práctica agrégase la inacción teórica; exígesele no tomar ninguna actitud contra el error, porque el error y la herejía se han vuelto “respetables”. La dignidad de la persona humana exige una liturgia propia, y aun las herejías y errores deben recibir el humo del incienso. El católico no es reconocido lo suficientemente antitotalitario hasta que no se haya postrado ante la diosa LIBERTAD, último fin del hombre, y hasta que no haya estrechado vínculos suficientemente fuertes con el marxismo, liberalismo o comunismo.

II . La influencia del Progresismo, como liberalismo, personalismo ético, historicismo, déjase sentir, más o menos, en todas partes.

Es una concepción de la vida que mata al cristiano, en el ambiente de un neopelaginismo burgés, económico y confortable, poblado de “valores” espirituales y de intenciones cristianas, sin apearse jamás del culto del Hombre y de la persona humana. Repetimos que la mentalidad progresista ha llegado a paralizar las iniciativas formalmente apostólicas en el mundo de hoy. No nos equivocamos al decir que muchos católicos han llegado a desconfiar de la Iglesia, dudan de la doctrina de la Iglesia, miran con simpatía errores y herejías que en grado mayor o menor les separan de la verdadera Iglesia. El Progresismo es una concepción que ha penetrado enn seminarios y casas de estudio, deformando la conciencia filosófica-teológica de los jóvenes seminaristas, llenándoles la cabeza de novelerías. Influye también en la catequesis – la catequesis – la catequesis del Mensaje – donde las verdades son algo “nocional”, y se busca lo “vivo” fuera del dogma. Influye en las doctrinas políticas, sociales y pedagógicas, fomentando los individualismos, haciendo ver autoritarismo y prepotencia en todo ejercicio de la autoridad, aun legítima.
El elemento doctrinal que influye es el personalismo ético y historicismo.
Voluntarismo en lo moral y empirismo historicista en lo especulativo. La consecuencia mas inmediatas y que influyen aun donde no se podría sospechar son: la disolución del principio de autoridad y de la vigencia normativa de la ley, y la disolución de las ciencias especulativas, universales y necesarias, que es donde el hombre aprende para qué vive y cómo vivir, por ejemplo, la metafísica y la teología.
Esto no queda solamente en el plano filosófico, sino que llega a lo teológico, procurando influir en el corazón de la Iglesia, y servir de norma a la actividad apostólica.
Esta influencia pretende que la Iglesia, dentro del Progresismo, no puede mandarme, no puede darme una norma de conducta, porque quedaría invalidada por la bondad de los actos de mi persona, buenos en sí porque ilícitos de mi libertad. La norma lo único que puede es comportarse como un intolerable absolutismo. Tal es error del Progresismo. El Progresista pide sancionar la libertad de cultos, establecer un cierto democratismo en la Iglesia, restringir la obediencia; la Iglesia debe renunciar prácticamente a la defensa de la verdad, a toda intervención frente a los errores; en fin, adaptarse plenamente al hombre moderno y al mundo. Lo que esta nueva doctrina pide a la Iglesia es renunciar a la verdad, renunciar a su misión de salvación. La Iglesia no puede nunca consentir ni en lo uno ni en el otro.
“En fin, así como JANNES y MAMBRES resistieron a MOISÉS, del mismo modo éstos resisten a la verdad, hombres de un corazón corrompido y réprobos en la fe. Mas no irán muy adelante, porque su necedad se hará patente a todos como se hizo la de aquellos”. (II Tim. III, 8-9).

III. Lo que denomina Progresismo es la hijuela del humanismo cristiano.

Confesionalmente no cristocéntrico, agotado y exhausto en la reiterada apología de la persona, movimiento confuso y diabólico de indulgencia hacia todos los errores contra la fe. No se trata de seguir el consejo de SAN AGUSTÍN de amar a las personas y aborrecer a los vicios. El vicio, el pecado contra la fe, es dulcificado y amortiguado; es necesario para poder mantener el “diálogo”. La herejía no es herejía, es otra opinión que debemos comprender; la palabra “comprender” significa que debemos tenerla por verdadera.
En este camino de comprensión, de diálogos y de benevolencia no existe ningún error, o los errores contra la fe son todos inculpables y sin categoría. Si todas las diferencias con los protestantes son litúrgicas o incomprensiones, no habría necesidad de ocuparse por la unión de la Iglesias. Si existe en el Concilio Vaticano II un Secretariado para la unión de las iglesias, quiere decir que es un problema grave de divergencias profundas que atañen a la misma esencia de la Fe.
Reiteramos nuestra fe en CRISTO JESÚS, y en la sola Iglesia de CRISTO Católica, Apostólica, Romana. Eso no nos impide desear vivamente que todos los hombres vengan a la verdadera Fe. Al señalar el mal que prosigue sin resistencias, terminemos con palabras de JUAN XXIII:
“TAMPOCO FALTAN LOS QUE SI BIEN NO IMPUGNAN DE PROPÓSITO LA VERDAD, ADOPTAN SIN EMBARGO ANTE ELLA UNA ACTITUD DE NEGLIGENCIA Y DE DESCUIDO, COMO SI DIOS NO LES HUBIERA DADO RAZÓN PARA BUSCARLA Y ENCONTRARLA. TAN REPROCHABLE MODO DE ACTUAR CONDUCE POR ESPONTÁNEO PROCESO A ESTA ABSURDA AFIRMACIÓN: TODAS LAS RELIGIONES TIENEN IGUAL VALOR, SIN DIFERENCIA ALGUNA ENTRE LO VERDADERO Y LO FALSO”. (Ad Petri Cathedram).

IV. La renovación de la Iglesia es un ideal expreso de los últimos Papas, y el objetivo principal del Concilio Vaticano II.

Hay un adagio escolástico que dice: “Quidquid recipitur per modum recipientes recipitur” (todo lo que es recibido en algo, está allí según el modo del recipiente).
En el asunto de la reforma de la Iglesia se cumple también exactamente este adagio escolástico.
El ideal o propósito de una reforma de las estructuras cristianas ha sido recibido; ha sido recibido en el mundo, pero según el modo de quienes lo recibían. Primero lo ha recibido el Papa, que ha explicado claramente lo que significa la reforma deseada de la Iglesia.
Pero lo ha recibido también el Comunismo (en su variante más accesible, o sea el progresismo), y ha elaborado su teoría de la reforma de la Iglesia.
En uno y otro caso se ha cumplido: recibido según el recibidor o recipiente. Tenemos entonces dos programas de reformas de la Iglesia: la del Papa y del sentido cristiano, para la vida y santidad de la Iglesia. La del Comunismo-Progresismo, pura enfermedad y muerte de la Iglesia.
Entre una y otra reforma hay un vacío inmenso. Para la Iglesia es un problema de reforma interior, vida de fe, de caridad, oración, unión con el Señor. Para el comunismo-progresismo es un problema de lucha de clases, promoción humana, revolución, resentimientos, de excluir los inconvenientes de la fe o de la vida religiosa, y llegar por estos medios al poder, al gobierno de los Estados. Es el apetito de poseer los reinos de la tierra, con que el demonio tentó al Señor en el desierto.
LA INTENSA PROPAGANDA DE PRENSA QUE POSEE EL COMUNISMO-PROGRESISMO ha hecho en muchos católicos su obra de “lavado del cerebro”. Ya no piensan prácticamente en el mundo religioso de la Iglesia, sino en el mundo promocional, disolvente y evolutivo del marxismo.

V: Debemos escuchar el llamado del Papa a la reforma interior.

Debemos hacer una reforma positiva con real y verdadera positividad. Dejarnos de humanismo, pluralismo, hermano separado, burocracia vaticana, obispo oligarca, etc.; dejarnos de promover el laicismo, la tecnocracia, la adoración del Hombre. Debemos ocuparnos de la fe, y la vida de las virtudes cristianas.
La renovación cristiana debe ser con signo positivo. Renunciar totalmente al catálogo de críticas contra la Iglesia. DEJAR LA RELIGIÓN DEL HOMBRE y VOLVER A JESUCRISTO.

Fr. Alberto García Vieyra O. P.



* * *

SANTIAGO DE LINIERS, antes de emprender la RECONQUISTA, ofreció a la Virgen del Rosario todas las banderas que tomase del invasor protestante-anglicano, y con su auxilio venció a uno de los generales más ilustres de Inglaterra.
En esta otra Reconquista – ciertamente más vasta que a la que nos referirnos, pues, como dijo el Papa PÍO XII, es “todo un mundo lo que hay REHACER desde sus cimientos”, (10/2/1952) – es nuevamente el Rosario nuestra arma principal. Es la oración enseñada por la Virgen Santísima a SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, la debe ser rezada por los cristianos, ya que Ella misma lo pidió en Fátima. El Rosario venció a la herejía albigense, triunfo del Turco en Lepanto y aplastará a la serpiente de la Revolución anticristiana.

¡DIOS LO QUIERE, DIOS NOS DARÁ LA VICTORIA!

Nobles, discretos varones
Que gobernáis a Toledo,
En aquestos escalones
Desechad las ambiciones,
Codicias, amores, miedos.

Por las comunes provechos
Dejad los particulares.
Pues voz fizo Dios pilares
De tan altísimos techos,
ESTAD FIRMES Y DERECHOS.

Diario Pampero nº 91 Cordubensis Instituto Emerita Urbanus

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Publicado por Antoine en 14:43
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"La Oración" Por Fray Alberto García Vieyra O. P.


La parte afectiva

No existe oración o meditación religiosa sin afectividad. Quiere decir que la devoción es necesaria. La oblación de sí mismo, la prontitud en el servicio del Señor, es algo que pertenece íntimamente a la oración.

Por Fray Alberto García Vieyra O. P.

Toda oración verdadera lleva consigo el amor de caridad, que lleva directamente a la súplica, a la alabanza fervorosa, a una mayor caridad. La llamada oración afectiva es más bien una mayor facilidad en el recogimiento. HUGO DE SAN VÍCTOR haciéndose eco de las prácticas monásticas, atribuye gran importancia a la afectividad. (De Modo Orandi, ML. 176, 984).
El afecto del corazón agrada a Dios, dice HUGO, pero Dios quiere que el afecto sea sincero. El adulador – agrega – simula el afecto porque quiere algo obtener; para que merezcamos recibir lo que queremos de Dios, mostremos nosotros en verdad lo que aquél simula.
A Dios no lo podemos engañar, y debemos presentarnos como somos, no vamos a presentar nuestros méritos a su justicia sino nuestras miserias a su misericordia; para remisión de nuestros pecados presentemos los méritos de su Hijo en la Cruz, los méritos de la Cabeza traen la gracia divina a todos los miembros del Cuerpo Místico.
La oración debe ser el intérprete de nuestra devoción interior, las palabras deben expresar lo que tenemos adentro; y si aquello que tenemos adentro es malo, las palabras deben expresar el arrepentimiento.
Terminemos diciendo que el afecto debe conducirnos a lo afectivo. El paso no es fácil, y largos días son testigo de dudas y vacilaciones. No todos tienen la determinación de MADRE TERESA, ni la firme resolución de ser un verdadero apóstol como SANTO DOMINGO DE GUZMÁN. Son casos excepcionales.
La caridad es el amor sobrenatural que está allí para mover e inspirar nuestra afectividad. Está allí (cuando está), como hábito; es el amor sobrenatural de Dios y del prójimo, que informa y vuelve cristianos todas nuestras virtudes. El problema está en que ese hábito debe pasar al acto; eso depende de la persona que es el primer principio operativo (quod), es QUIEN obra. Para mover la caridad y crecer en caridad, la persona necesita de la oración, pedir las gracias actuales que deben purificar su corazón, y dar movilidad a su caridad. Esto nos dice qué debemos pedir, pedir la gracia de Dios, la gracia de su perfecta amistad. El fruto de la oración será la gracia cooperante para movilizar la caridad y destruir los obstáculos de la misma; el fruto de la perseverancia en la oración será la gracia operante por la acción del Espíritu Santificador. Entonces la caridad pasará de afectiva a lo efectivo, llevando la persona a la conformidad de su voluntad con la voluntad salvífica del Señor.

La Meditación, por la contrición de nuestros pecados, nos pone en la presencia del Señor; presencia por la fe y una caridad incipiente, aun cargadas de todos los intereses mundanos. La Meditación, hecho plegaria interior, trato amistoso con el Señor, debe insistir en los actos de humildad, de fe, esperanza y caridad; llamar a las puertas de la divina misericordia, que pronto se abrirán. Esa Meditación dejará cada vez más los discursos, las reflexiones puramente intelectuales, para hacerse cada vez más ORACIÓN, PETICIÓN, ACCIÓN DE GRACIAS.
LA MEDITACIÓN RELIGIOSA HA ADQUIRIDO CONNATURALIDAD.

.

Editó Gabriel Pautasso
Diario Pampero nº 103

martes, 23 de septiembre de 2008

Pensamientos--- ( Fray Alberto E. Justo O.P. )


" La grandeza de este desierto( interior ) es insospechada porque alcanza la grandeza de Dios.El silencio de este desierto no se abarca porque todo el no es diferente de la Gloria de Dios La hondura de este desierto no se sospecha porque su abismo se abre en la infinitud de Dios. La transparencia de este desierto nos ciega con sus rayos porque brota en la simplicidad bienaventurada de Dios. El desierto es Dios en las jornadas de nuestra vida de peregrinos- ¡Alabado sea!"

"Buscaremos-siempre- en este desierto singular. Y no hallaremos, de golpe, nada. Nada. Esta palabra encierra un secreto muy hondo.: Nada. ¿ Donde están los oasis soñados ayer? ¿ Y esos parque y paseos? Vamos a ver...Hay un alivio por allí, una especie de guia... ¡Cuantas veces perdemos el tiempo y mil oportunidades empecinándonos en hallar guias y palabras, alivios y reparos, estatuillas y apegos de todo genero! Y la respuesta es nada. La respuesta es silencio. Pero el silencio de la respuesta se corresponde con el silencio del alma. La soledad de la respuesta, es, efectivamente, la soledad repleta del alma. Repleta de Presencia. Nada, precisamente porque se trata de la mas sublime Presencia. Nada, porque lo es Todo y no comparte su plenitud. Si es plenitud excluye cuanto no sea ella misma "

viernes, 19 de septiembre de 2008

Pensamientos...(Fray Alberto E. Justo O.P.)


"Lo escondido es más grande y más bello y participa-siempre- de algo más grande y más alto, según su orden. Por tanto el valor de las cosas más se halla en la dimensión escondida que donde lo descubre el ojo humano, según su propia vista."

" Gran escuela ésta del sufrimiento. Por ella entramos en el camino más alto, por ella subimos..allí se transformas el corazón. La cima es ese abandono que no es posible definir ni explicar...Solo el clamor del Señor desamparado en la Cruz es la palabra perfecta que se vierte y se expande en el secreto del alma"

martes, 19 de agosto de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P..."Hacia una filosofía del desierto"...La vocación interior...Palabras de un Cartujo


" Aprende a prolongar los instantes privilegiados, cuando el tiempo es atravesado verticalmente. Así la Santa Misa, como toda celebración de la Liturgia en la que haya participado. Y aún aquéllas que le son lejanas, en el tiempo y en el espacio. Únase, por dentro, a la vida que no ve y que, sin embargo, requiere de su plegaria y de su vigilia" (REGLA PARA EREMITAS en el corazón )


27. Decía un Cartujo:

" ¿ Cómo el alma se convierte y permanece "virgo purissima"? Por la práctica del silencio exterior e interior. El silencio exterior: se habla para hacerse amar, hacerse valer. El silencio interior: ausencia de deseos, de preocupaciones, de inquietudes.
¿Cómo convertirse en "rosa mística"? La Virgen escondida, mística... Para imitarla, para convertirse en sus hijos bienamados, participar de sus privilegios, es necesario ocultarse como ella. La rosa es bella para contemplar. Nos cambiamos en aquello que contemplamos. Y prosigue:


¿Cuál es nuestra "Casa de Oro"? María.
Que nuestra sola ocupación sea amarla y ( por ella) ser amados. Que la Casa de Oro nos guarde y nos haga olvidar todo el resto, toda otra casa. Si, también la Cartuja"
( Ecoles de Slence, Parole et Silence, 2001 ).


Que no tengamos otro apuro, que no nos aten los lugares o empeños, aún los que parecen más grandes o imprescindibles. Nuestra Morada es María. Nuestra vocación es, como Ella, convertirnos en Morada y Templo de Dios.

martes, 5 de agosto de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P..."Hacia una filosofía del desierto"...La vocación interior..."Inmensidad Divina"


" Se ha dicho que el verdadero hombre es el del verdadero día.. Es capaz de vivir toda la vida en un solo día. Quizá porque todas sus jornadas son las de siempre. Oriéntese, pues el lector y peregrino, hacia el último día. Cada instante le entregara la eternidad." (REGLA PARA EREMITAS en el corazón)

...Gastón Bachelard nos habla de la "inmensidad íntima" en su Poética del Espacio (trad. castellana, México 1965) :

"La inmensidad está en nosotros. Esta adherida a una especie de expansión de ser que la vida reprime, que la prudencia detiene, pero que continúa en la soledad. En cuanto estamos inmóviles, estamos en otra parte...La inmensidad es el movimiento del hombre inmóvil" (pag.221).

Por muy paradójico que parezca, es a menudo esta inmensidad interior la que da su verdadero significado a ciertas expresiones respecto al mundo que se ofrece a nuestra vista. La inmensidad del bosque.


"Esta "inmensidad" nace de un cuerpo de impresiones que no proceden realmente de las informaciones del geògrafo. No hace falta pasar mucho tiempo en el bosque para experimentar la impresión siempre un poco angustiada de que "nos hundimos" en un mundo sin límite" ( pag.222)

" Los poetas lo saben. Unos lo indican con un solo trazo, como Jules Supervielle, que sabe que nosotros somos en las horas apacibles: habitantes delicados de los bosques de nosotros mismos" (pag. 224)

"En "La amorosa iniciación" , Milosz escribe: " Yo contemplaba el jardín de maravillas del espacio con la sensación de mirar en lo más profundo, en lo más secreto de mí mismo" (pag.226)

" A veces el sonido de un vocablo, la fuerza de una letra abren o fijan el pensamiento profundo de la palabra...Max Picard el filosofo del mundo del silencio nos conduce a los puntos de sensibilidad extrema donde los fenómenos fonéticos y los fenómenos del logos viene a armonizarse, cuando el lenguaje encuentra toda su nobleza. ¡Pero que lentitud meditativa habría que saber adquirir para que viviéramos la poesía interior de la palabra, la inmensidad interior de una palabra! Todas las grandes palabras, todas las palabras llamadas a la grandeza por un poeta son llaves del universo, del doble universo del cosmos y de las profundidades del alma humana." (pp.236-237)

" en el hermoso libro de Philippe Diolé: "El más bello desierto del mundo". La inmensidad de un desierto vivido resuena en una intensidad del ser íntimo...hay que vivir el desierto, "tal como se refleja en el interior del hombre errante"...todo ese universo que tiene el signo del desierto está "anexado al espacio de dentro". Por medio de esa anexión, la diversidad de las imágenes está unificada en la profundidad del "espacio de dentro". Fórmula decisiva para...la correspondencia de la inmensidad del espacio del mundo y de la profundidad de "el espacio de dentro" " (pag.243)


Y, por fin, éstas admirables palabras de Elisabeth-Paule Labat:

Nuestra alma es un misterio; pues nosotros no la conocemos aquí abajo más que por sus efectos. Sólo una vez separada de su cuerpo y privada de todo apoyo en el mundo sensible se nos revelará en toda la verdad de su desnudez. Un alma: un mundo más vasto que todos esos mundos celestes o terrestres que nosotros percibimos y de los cuales no brota ningún pensamiento, sino que nuestro pensamiento está hecho para abrazarlos. "Nuestro Señor abrió mis ojos espirituales y me mostró mi alma en el medio de mi corazón; yo la vi tan grande que me pareció un mundo de los más vastos y un reino bendito", decía Juliana de Norwich ( Une moniale bénedictine, Présens de Dieu, Fayard, 1979, p.7)

jueves, 31 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P..."Hacia una filosofía del desierto"...La vocación interior (Virginidad interior-filiación divina-desierto)



" Intente integrar las sorpresas, esto es: lo imprevisto. No desvanezca ante ello. La vida contemporánea abunda en lo que no se aguarda. En ocasiones se trata de las trampas del diablo para que se pierda el equilibrio en su camino. No preste atención ni se angustie, que todo pasa. Continúe como si nada ocurriera, morando en el silencio de su propio interior. Cultive la paz. " ( REGLA PARA EREMITAS en el corazón )


22.¿Puede el alma remontarse hasta su virginidad original, o recuperarla si la ha perdido? ¿ Como abrir el corazón a su raíz más honda para dejar que la Luz de Dios entre a raudales y Dios mismo venga a el? ¡ "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios! " (San Mateo 5, 8). Lo que no es posible para los hombres es posible para Dios. Desde luego, este nuevo nacimiento comporta una condición insospechada e inaudita: la filiación divina: el hombre no podía esperar, ni imaginar el Don de Dios...Pero es hora de decirlo, y con todo vigor, que la Misericordia del Padre nos acoge a cada paso, renovando la aurora a cada instante cuando el peregrino se vuelva a Él, a su principio, a su origen, a su casa...No meditamos lo suficiente hasta qué punto nuestra morada, nuestro hogar, es la misma casa del Padre y cuál es la Voluntad de nuestro Padre de salvarnos y de abrazarnos en su Seno, donde nos adopta como a sus hijos en su Hijo y nos regala el Espíritu de Vida.

23. El misterio del desierto es, precisamente, que no hay obstáculos ni intermediarios para que esto sea así, cuando la voluntad del hombre no opone resistencia. Porque es Él quien nos ha llevado al desierto para hablarnos al corazón...

24. Ahora bien, hay en el interior del hombre un abismo, una capacidad que Dios se ha creado como su templo. ¿Que podemos decir de este desierto, de este abismo en el corazón? El hombre ha sospechado una morada sin confines y también ha olvidado, con tanta frecuencia, esta dimensión de profundidad (o de altura), que supera el tiempo y el espacio y que es propia del corazón. "Ha de responder: Tanto cuanto el espacio (exterior), es grande el espacio dentro del corazón. En él en verdad están comprehendidos cielo y tierra, fuego y viento, sol y luna, el relámpago y las estrellas y todo cuanto aquí abajo cada uno posee y lo que no posee" Aquí se descubre al hombre como microcosmos y como espejo del universo. Pero el misterio de su alma y de su espíritu sólo puede ser aludido, nunca definido, pues se trata de una experiencia inefable. La experiencia poética nos descubre horizontes cada vez mayores...

miércoles, 30 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P..."Hacia una filosofía del desierto"...La vocación interior ( Nicodemo-la noche- "Dejar ser el Ser")


"No establezca ni se ate con un horario rígido. Adhiera a un orden armónico que pueda, fácilmente, adaptar. Busque también la belleza en la sucesión de las horas" (REGLA PARA ERMITAS en el corazón)


20. " Había un fariseo de nombre Nicodemo"...así comienza el tercer capítulo del Evangelio del Apóstol San Juan. Nos narra que este Nicodemo vino de noche a Jesús...Detengámonos un momento en esta noche. Es seguro que cualquiera de nosotros, furtivamente, nos hubiéramos aproximado, entonces y ahora, para averiguar algo de éste Señor " que sabemos que ha venido como Maestro de parte de Dios, pues nadie puede hacer esos milagros ...si Dios no está con él" . El hombre se ha vuelto curioso, repetidor y analista en lo que sabe desde siempre, y se pasa de largo y de listo. Entonces pierde esa puntería que lo enorgullece tanto...Venimos, en fin, de noche porque aún estamos en plena noche. Además no nos atrevemos con la luz el día. Es demasiado. Tememos que se nos tenga por equivocados... Tememos que nos juzguen, sobre todo si no coincidimos con los dictados de los pretendidos intérpretes de la multitud. Es presiso investigar primero. Luego haremos lo que nos parezca, pero es mejor asomarse, al inicio, con mucha discreción.

¿Podemos llegarnos hasta Dios...por las dudas, para comprobar, para ver lo que pasa? Es claro que no. Los métodos no nos sirven y el Amor Absoluto nunca lo recibiremos a prueba. Por eso el Señor no responde a la lista (enorme) de nuestras expectativas sino que va directamente a lo esencial, a lo vital, digámoslo así: al ser. Señor -decimos nosotros- mira este problema que me aflije, quítame de encima tal o cual amenaza, libérame de tanto disgusto y de tanto fastidio...Y lanzamos una mirada, con terror, a la historia y a lo que vemos por todos lados y clamamos, con angustia, porque la barca apenas flota ya, hace tanta agua y se va a hundir en el piélago sin contornos...

Pero el Señor, cuando llega, cuando llama, directamente dice: " En verdad te digo que quien no naciere de arriba no podrá entrar en el reino de Dios" (San Juan 3,3). Él ha venido a dar testimonio de la Verdad y no caben ahora eluciones ni introducciones, Te llamo a nacer de nuevo, de arriba. "Mas a cuantos lo recibieron diloes poder de venir a ser hijos de Dios, a aquellos que creen en su nombre; que no de la sangre, ni de la voluntad carnal, ni de la voluntad de varón, sino de Dios, son nacidos" (San Juan 1, 12-13).

A cuantos abran la puerta sin reparos, ni condiciones y lo reciban a Él mismo. Pero Nicodemo entiende literalmente...¡ ah la letra ! Y replica al Señor: "¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo?,¿ Acaso puede entrar de nuevo en el seno de su madre y volver a nacer?" (san Juan 3,4) . Este reparo es el de todos. Es la conciencia errada de un mundo detenido en la superficie y que no quiere ver más.Es la lógica humana que no acepta la metáfora salvadora que conduce más allá. Es el ceñudo reclamo de quienes se empeñan en la actividad y buscan el resultado, el pequeño y diminuto resultado...Es, en suma, la razón enloquecida que se antepone al espíritu.

Pero el Señor repite y reafirma más: "En verdad, en verdad te digo que quien no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de los cielos. Lo que nace de la carne, carne es; pero lo que nace del Espíritu es espíritu" ( San Juan 3,5-6).


21. No es posible decir aquí, por medio de un discurso, qué es nacer de lo alto. El hecho es mayor que todas las palabras y cualquier comparación o pretendida definición no haría otra cosa que disminuir la realidad. No parece que estos relatos del Santo Evangelio sufran ningún comentario. Por el contrario, deseamos dejar que su propia sonoridad nos introduzca en el silencio. Nuestra vocación nos conduce a dejar ser el Ser, a dejar al Señor que nazca a fin de nacer nosotros en El. Que el Espíritu nos haga conocer en el corazón "el don de Dios y quién es el que nos dice: Dame de beber" (San Juan 4, 10) para que a El le pidamos el agua viva. Porque, en efecto, el agua que El nos dé, " se hará en nosotros una fuente que salte hasta la vida eterna" (ibid. 4, 14). El misterio del desierto es el de la virginidad interior.

lunes, 28 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P..."Hacia una filosofía del desierto"...La vocación interior( nos habla un Cartujo)



" Sepa en todo lo que emprende, que su Patria verdadera es el Cielo, y que ahora se halla en el misterio del exilio. Pero no olvide que encontrara ya el cielo en su alma. Su mismo espíritu le anticipa la eternidad. " ( REGLA PARA EREMITAS en el corazón)

17. La palabra que Dios pronuncia en el corazón es silenciosa. El peregrino la reconoce cuando ya ha sido pronunciada y en la misma medida en la cual no pretende más que su acorde inicial. Pero no logrará legitimaciones ni interpretaciones de ningún género. El decir de Dios sólo tiene por ámbito la vida y el respiro del alma que lo acoge.

18. Me apresuro a señalar una referencia ( y no es la primera vez) que me parece ilustrar muy bien este maravilloso don de Dios. Ante la concreta pregunta acerca de la conveniencia de un determinado autor como guía espiritual, un Cartujo respondió así:

"Los textos son los que menos faltan. Usted lo sabe como yo: nada se encuentra en los textos; sólo se reencuentra en ellos lo que Dios pronuncia en el alma. La ratio studiorum (programa de estudios) debería estar acompañada por una ars obliviscendi ( arte de olvidar): ¡ importa que el hombre aprenda, pero cuánto más que olvide las cosas adquiridas! ¡ Que la inteligencia se acuerde de su virginidad y de su soledad, ya que ella debe a su pura esencia ser siempre nueva y hallarse siempre desnuda, en el primer instante de la primera mañana!
El espíritu que asciende hacia el encuentro interior atraviesa el tiempo en oblicuo como un destello, su vida no es conquista, adquisición, progreso, sino despojo liberador "

19. Esta brevísima respuesta abre el camino de la vida interior. Nos habla, en efecto, del desierto, de la pureza y de la desnudez originales. Para discernir acerca de ello es necesario detenerse, hacer un alto, guarecerse en un silencio más profundo y volver al centro... El alma se descubre fatigada, encerrada en si misma, amordazada y ensordecida por la invasión de multiplicidades de todo género.Una cosa sobre otra. Le han dicho que debía crecer y crecer y enriquecerse y llenarse de esto o de aquello. La obligaron, tal vez, a hacer y a producir no sé qué cosas, a manifestarse fuera de ella. La convencieron a realizar lo pertinente para convertirse en buena alumna, sentarse en el primer banco, bien dispuesta para atender la lección. Luego, las sombras que desfilan por los laberintos de este mundo, le adjudicaron un número y la sometieron a un cierto tribunal para que determinara si llegaba o no al peso requerido para no se sabe bien qué. Le dijeron que atendiera infinitos pareceres, que el voto y el consenso circundantes le darían una calificación...
Esto aguarda el hombre...De camino quiere llegar adonde no hay fuentes de agua pura para apagar su sed. No sospecha el engaño. Se compara con otros, en el mismo nivel horizontal en el cual se encuentra, y sólo atina a sobresalir, a levantar la cabeza un poco más, en la misma marea de la multitud que lo aprisiona.
Pero Alguien lo ha llamado a nacer de nuevo, a nacer de lo alto. Esto comporta un detenimiento y supone los innumerables fracasos de ayer. Porque, en efecto, su vocación es " la Luz verdadera que, viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre" (Jn. 1, 9) La Luz Verdadera que las tinieblas no pueden recibir. Pero que viene a su corazón. Porque Él dice: "estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y abre la puerta, yo entraré a él y cenaré con él y él conmigo" (Apoc. 3, 20)
Abrir la puerta es superar toda barrera, aceptando los fracasos y los eventuales despojos. La liberación del alma, que toma a su origen virginal, es como una aspiración del Espíritu que la quema y la levanta...La vocación comporta, en cualquier caso, nacer de nuevo.

viernes, 25 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P..."Hacia una filosofía del desierto"...La vocación interior...




"Trabaje en silencio, sin decir lo que hace. No busque reconocimiento ni aplauso. Acepte lo que la misma Providencia le depara en todo lo que se refiere a sus acciones" (REGLA PARA EREMITAS en el corazón )

13. "Deséate mi alma por la noche, y mi espíritu te busca dentro de mí" (Is. 26, 9). En mi seno, en la profundidad. En la noche, en la intimidad, a Tí mismo, directamente. Descúbrese entonces el corazón del corazón. El templo interior es en verdad templo, y el mayor, pero nunca vacío. Es una plenitud insospechada, sólo accesible por la Gracia y la frecuentación.
Los hallazgos más grandes no ocurren, por lo general, de un golpe. Por el contrario, convívese largo tiempo con el tesoro encontrado sin percibir su magnitud. Solo la frecuencia, el hábito y la atención, la memoria (como decían los antiguos) horada las rígidas divisiones y los límites que parecen insalvables.

14. Un día nos atrae un sueño. Sin atrevernos a adoptarlo nos quedamos un poco con él...Esto (o aquello) sería tan hermoso. Porque el hombre cree que puede imaginar algo más grande de lo que Dios le da. En fin, sería tan lindo, decimos, pero nos corregimos en seguida, ya que somos personas muy serias, y acabamos por rechazar semejantes patrañas mal imaginadas. No , debemos volver a lo real...sin embargo ese sueño, ese pretendido sueño, no es más que una pequeña migaja de la misma realidad, un mal reflejo de nuestro deseo profundo. Si tenemos el coraje de seguir de camino, si nos atrevemos a dejar a Dios que obre, sin asustarnos ni desertar por desilusión alguna, entonces comenzaremos a entrever que lo mejor que deseamos es lo que el Señor nos da desde siempre, desde la aurora que no tiene ocaso.

15. ¿Como discernir acerca de todo ello? Porque es frecuente que muchos prevengan, en este orden, contra las ilusiones o las fantasías y que otros rechacen las mayores realidades por escasa frecuentación de los caminos del espíritu. Dios viene a nuestra casa como nuestro Salvador en Belén. De noche, sin ruido, sin publicidad. Precisamente cuando esa publicidad se halla menos garantizada, cuando la más seguro es que no se sepa nada.

16. Este pudor divino debe ser subrayado. Muchas veces dudamos ante la delicadeza de Dios. El Señor, según nuestro pobre criterio, debería llegar con anuncios determinados, con ruido, con sonoridad especial. Pero, por sobre todo, con seguridad de nuestra parte, sin dejarnos titubear ni un instante. Pero no es así. El Señor viene con dulzura y silencio, con respeto infinito, como quien por pura consideración no se anima a despertarnos. Además se dará de nuestra parte una simple y directa actitud de fe y de confianza.

martes, 22 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P..."Hacia una filosofía del desierto"...La vocación interior...


" Sea firme en sus convicciones, pero siempre dispuesto y pronto para abrazar la verdad" ( REGLA PARA EREMITAS en el corazón )



10. Decimos que el alma, luego de prestar atención a un llamado que inicialmente no puede precisar con claridad, percibe un abismo inconmensurable que es, desde luego, su propia soledad. En un comentario al profeta Oseas, precisamente al paso apuntado más arriba, leemos en una reciente versión castellana de la Biblia (La Plata 2001), a alguien que ha experimentado la soledad en medio del mundo: "Tenemos un deseo vehemente de ser comprendidos y si no lo somos, nos sentimos aislados, solos, y esta soledad espiritual nos hace sufrir. Cuanto mayor el número de seres que nos rodean, tanto más sufrimos, pues buscamos a aquel que nos comprenda y no lo encontramos. Vamos de un desengaño a otro hasta que nos resignamos con una queja triste o amarga. Sin embargo no tenemos motivo de quejarnos, pues ésta soledad interior es el desierto al cual Dios nos llama para hablarnos al corazón. Tenemos que sufrir para buscar y encontrar a Dios, pues si el mundo nos satisficiese, nos olvidaríamos de El. No todos pueden retirarse del mundo al silencio del claustro o al de las montañas o al de la inmensa llanura, para escuchar la voz de Dios. Por eso, El mismo crea el desierto de nuestra soledad en medio de los hombres, y en ese silencio nos habla al corazón"



11. Dos perspectiva se abren aquí: una es la lectura profunda de lo que vemos, el sentido y la proyección del mundo exterior. Otra es el abismo interior, la apertura del corazón, de cuyo descubrimiento nos ocupamos, sólo atreviéndonos a señalar una dirección, con la certeza de que se trata de una experiencia inefable que sella toda la vida. Esta dos perspectivas permanecen durante todo el camino.



12. En el silencio del corazón resuena siempre, como la percibió Elias, un llamado inexpresable, de otra índole muy diversa de aquellos a los cuales estamos habituados. Así como hay un tercer ojo, un oído profundo descubre la música secreta..." De ti mi corazón ha dicho:-Busca su faz-; y yo, Señor, tu rostro buscaré" (Salmo 27, 8) . Dios mismo nos invita a buscarlo...

domingo, 20 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P..."Hacia una filosofia del desierto"...La vocación interior...


"No se apresure por hacer esto o aquello. Con antelación a cualquier trabajo o empeño diga una jaculatoria. Desconfíe de sus propias urgencias" (REGLA PARA EREMITAS...en el corazón)



7. La tentación o la confusión más frecuente será siempre recurrir, en primer lugar, a espacios y tiempos determinados. El error repetido, sofocar la imaginación o ahogar, con menosprecio, la virtud del sueño. En efecto, rechazamos toda representación como si se tratara de algo de ínfimo valor.


8. Sin embargo, Dios nos lleva al desierto. Y por comparación al desierto valoramos los perfiles y el sentido de la ciudad y hasta de todo aquello con lo que topamos..."Así la atraeré y la llevaré al desierto y le hablaré al corazón" (Os.2,14-15) No nos hablara en sonoros y fuertes discursos de gran difusión y colorido. nada nos dirá a través de documentos que suspendan o maravillen los sentidos, no llegarán declaraciones legalizadas, ni los ecos de asambleas y reuniones, ni el resultado de comisios o elecciones de ningún tipo. Tampoco confidencias o murmuraciones o cuanto inventan los hombres a partir de sus técnicas, cada vez más sofisticadas. Nos hablará, en cambio, al corazón.


9. Y en el corazón no hay engaño. "Tú...cuando quieras orar entra en tu aposento, corre el cerrojo de la puerta ora a tu Padre que está en lo secreto" (Mt. 6,6). Es este secreto lo que debemos de atender. Se trata de una intimidad, de una hondura. Nadie puede llegar allí. Solamente Dios. Y Dios nos lleva adonde no sospechábamos ayer, dándonos ingresar en lo de El, esto es más allá, siempre más allá o si se prefiere : siempre más aquí.







miércoles, 16 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P...."Hacia una filosofía del desierto" ...La vocación interior


" No se apresure. Deténgase y sosiégese. No haga una cosa después de otra con precipitación. Anímese a dejar que se vaya su medio de locomoción. No corra detrás de nada. Vuélvase a cerrar delicadamente las puertas cuando pasa a través de ellas y, como aprenden los Cartujos en su Noviciado, no las cierre de un golpe sino articulando su mecanismo. Entre paso y paso descubrirá el silencio. ( REGLA PARA ERMITAS en el corazón)


1. Es éste el capítulo más decisivo en la vida del hombre. Un descubrimiento incomparable que no siempre acontece cuando va de camino, sino que -tantas veces, quizá la mayoría- está reservado para la culminación , a la hora de la muerte o cuando Dios dispone, aún más allá...



2. El materialismo de nuestros días, en verdad desde hace varios siglos, ha bloqueado los accesos y sellado las puertas que se abren hacia el horizonte. El enemigo no tolera ninguna liberación profunda. Por el contrario multiplica las cadenas en las que los mismos peregrinos, desorientados, quedan atrapados durante muchísimo tiempo.


3. ¿De qué hablamos? Es necesario proceder con cautela y mucha prudencia. Por ello no es posible correr. Aprovecharemos -cómo no- la admirable metáfora que nos ayuda, más que ninguna otra cosa, a descubrir los pasos escondidos, celados, como el tesoro que guarda un campo en el corazón de su tierra.


4. Hay en el alma una tensión, por decirlo de alguna manera, que la empuja a ir más allá, a superarse, a trascenderse. Es su apertura al espíritu que se halla, misteriosa, en el mismo corazón. Si leemos las vidas de los santos, que han abandonado casa y familia, sentimos no sé qué invitación profunda a seguirlos e imitarlos...Es la vocación de Abraham: "Sal de tu tierra, de tu parentela, de la casa de tu padre, para la tierra que yo te indicaré" (Gen. 12,1). Dios mismo lo llama sin señalar lugares ni tiempos. Solo la promesa en la que el Patriarca deberá confiar...


5. El alma, el peregrino, comprueba así este movimiento interior. Experimenta, aún confusamente, la vocación, el llamado, la invitación a ir mas allá. Descubre que partir hacia otros horizontes posee una correspondencia en el propio corazón, donde resuena el eco profundo de algo que siente totalmente suyo. A través del tiempo llegará a darse cuenta de que semejante llamado no calla jamas.


6. Cuando decimos que ese llamado es interior aludimos a su característica fundamental: acontecer en el corazón..... El cumplimiento del viaje se da en el alma y los pasos exteriores se generan luego, si así correspondiera, determinados por la realidad que, con anterioridad a todo, está y se desarrolla dentro. ......


viernes, 11 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P...."Hacia una filosofía del desierto" ...Pico della Mirandola..San Juan de la Cruz...


" Recuerde que lo más grande siempre resulta incómodo. Con la ayuda de Dios vencerá tambien cualquier asedio. El Verbo de Dios, en la estrechez e incomprensión de este mundo, en su humillación y obediencia, no pierde grandeza sino que es exaltado" (REGLA PARA EREMITAS en el corazón )


Por fin Giovanni Pico della Mirandola dice así: "¡ Oh suprema liberalidad de Dios Padre! ¡oh suprema y admirable felicidad del hombre ! a quien le es concedido obtener lo que desea, ser lo que quiere (habere quod optat, id esse quod vellit) . Los brutos, nada más nacidos, ya traen consigo ( como dice Lucilo) del vientre de su madre lo que han de poseer. Los espíritus superiores, desde el comienzo, o poco después, ya fueron lo que han de ser por eternidades sin término. Al hombre, en su nacimiento, le infunfió el Padre toda suerte de semillas, gérmenes de todo género de vida. Lo que cada cual cultivare, aquello florecerá y dará su fruto dentro de él. Si lo vegetal, se hará planta; si lo sensual , se embrutecerá; si racional, se convertira en animal celeste; si intelectual será ángel e hijo de Dios. Y si no satisfecho con ninguna clase de criaturas, se recogiere en el centro de su unidad, hecho un espíritu con Dios, en la solitaria calígine del Padre, el que fue colocado sobre todas las cosas estará sobre todas las cosas " ( G. Pico della Mirandola, De Hominis dignitate 2 )


El desierto interior es este recogimiento en la unidad, es este regreso inefable a la casa del Padre... San Juan de la Cruz lo dira en los siguientes términos " ésta sabiduria mística tiene propiedad de esconder el alma en sí. Porque, demás de lo ordinario, algunas veces de tal manera absorbe al alma y sume en su abismo secreto, que el alma hecha de ver claro que está puesta alejadísima y remotísima de toda criatura, de suerte que le parece que la colocan en una profundísima y anchísima soledad, donde no puede llegar alguna humana criatura, como un inmenso desierto que por ninguna parte tiene fin, tanto más deleitoso, sabroso y amoroso, cuanto más profundo, ancho y solo, donde el alma se ve tan secreta cuando se ve sobre todo temporal criatura levantada" ...

jueves, 3 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P..."Hacia una filosofía del desierto"...Los Padres del desierto...


"La mano izquierda no ha de saber lo que hace la derecha. Transcurra la jornada en olvido de sí" (REGLA PARA EREMITAS en el corazón)

Daniel Bourguet...refiriéndose al mandato misionero de Cristo, "Id hasta el extremo de la tierra" (Hch. 1, 8) describe el combate espiritual de los primeros monjes, los Padres del Desierto, señalando que...

... solos cara a Dios y a ellos mismos, los monjes descubrieron en el desierto otra extremidad de la tierra, un extremo en el cual nadie había pensado todavía, pues tal extremo no está inscripto en la rosa de los vientos. Descubrieron un extremo en profundidad, la extrema profundidad del corazón humano. Los monjes descubrieron en el fondo de ellos mismos las profundidades no evangelizadas aún, resistencias a Dios, zona de tinieblas y campos de batalla...Ser testigo de Cristo, en efecto, evangelizar, consiste en enfrentar también las propias resistencias, las pasiones, los ídolos, para abrir el ser profundo al reino de Dios y a Dios mismo. En el desierto los monjes se encontraron sobre los pasos de Cristo dando testimonio de Dios ante el tentador en un combate sin misericordia. En su soledad, en la extrema profundidad de su ser, los monjes también descubrieron una presencia, la de Dios, tan humilde y frágil, como la de un recién nacido en un establo. Si amenudo no hay lugar en la hospedería de nuestras vidas bien llenas, los monjes, despojándose de lo superfluo, de la charlatanería, de las ambiciones, de las riquezas ... descubrieron una presencia y, como pastores maravillados, se prosternaron y contemplaron. Se sumergieron en el Corazón de Dios para contemplar. Los monjes están siempre en el corazón sutil de nuestros desiertos y de nuestras soledades y estarán siempre allí, en tanto haya que evangelizar la extrema profundidad del corazón humano y en tanto que el asombro no quede agotado...
...Los monjes, pues, percibieron en qué el extremo de la tierra se interioriza en nosotros; ser testigo en nuestra propia vida interior; he ahí lo que Jesús pide a sus discípulos. Cuando se ha comprendido esto, poco importa si vivimos en el desierto o en otra parte. La localización geográfica ya no tiene importancia. Los monjes, por otra parte, al filo del tiempo, partirán o permanecerán en el desierto; lo importante es ahora otra cosa, ya que el desierto ha sido evangelizado; la gran obra a construir, que esta lejos de hallarse acabada, es el interior nuestro. Una vez descubierta esta dimensión de la interioridad, muchos textos bíblicos se leerán de otra manera; pienso particularmente en uno, que reaparece constantemente en los escritos monásticos, y es esta frase del evangelio de San Lucas, el reino de Dios está en medio de vosotros o entre vosotros (S. Lc. 17, 21). Desde luego es posible leer esta frase de la siguiente manera: el Reino de Dios está en vosotros... Todos los monjes preferirían el en vosotros de la frase, interiorizando así el reino de Dios, sin negar la exterioridad de en medio de vosotros...
... Por lo mismo el combate contra el tentador será interiorizado, lo mismo que el reino de Dios... Se trata de abrir la extrema profundidad de nuestro ser a la soberanía y al amor de Dios. Y esta apertura, poco a poco, se convertirá en búsqueda de Dios, sed de Dios; una sed de Dios señalada por la sed física que el habitante del desierto conoce bien...
( Extractos de : Daniel Bourget, "Jusqu´ á l´extreme profondeur du coeur humain", en Ensemble 105, Octubre 1995, pp. 24 ss. )

miércoles, 2 de julio de 2008

P. Fray Alberto Justo O.P. "Hacia una filosofia del desierto"...


"El mundo, en el que le toca peregrinar, se asemeja al caos. La Mayoría de los hombres, en los centros urbanos, vive en desorden y desarmonia. No tema, ni se deje atrapar por ningún lazo. Sobre todo. no preste atención a lo efímero" ( REGLA PARA ERMITAS en el corazón)
Baudelaire señalaba un hecho admirable: "En cuanto al gozo, las mas bellas ágapes fraternas, las mas magnificas reuniones de hombres electrizados por un placer común jamas darán de si algo comparable a lo que comprueba el Solitario, que, de una sola mirada, ha abrazado y comprendido toda la sublimidad de un paisaje. Esta sola mirada le ha conquistado una propiedad individual inalienable" ( Petits poemes en prose, Seuil, Paris, 1994, pag. 195 )

Decía un contemplativo: "Hay algo en nosotros que no ha caído, que no ha envejecido con la historia, mas edénico que todos los paraísos, mas primitivo que la aurora del cosmos, es la inteligencia admiradora del ser. (S. Fumet, Histoire de Dieu dans ma vie, Fayard, Mame 1978, p. 711 )

¡Cuan grande es la profundidad del hombre que en el secreto de una sola mirada puede abrazar el Misterio del Ser! Sabemos que el amor y la inteligencia no pueden separarse. Por ello en la visión contemplativa, hay una animación amorosa ( se trata de un conocimiento amoroso) que halla todos los caminos despejados y alcanza su destino mas halla de las fronteras, de un solo golpe, de una sola vez, hasta Dios.

La contemplación nunca es dominio o posesión. La propiedad verdadera del espíritu es el secreto del ser , es espiritual y trascendente. Y no cabe aquí sometimiento ni reducción. Se trata, mas bien, de una desapropiación. Y es esto lo que, paradojicamente, le otorga una inalienable pertenencia al contemplativo. El desierto interior crea espacios nuevos e insospechables cuando el amante se transforma en el amado o cuando el alma mas esta presente en el objeto de su amor que en si misma.

Hay una maravillosa afinidad entre el predicador y el desierto. este es un tema poco frecuentado y hasta eludido...Pero que esta presente en todo autentico enamorado de la Palabra de Dios.

Es posible que las obras del hombre pierdan fuerza y color por un triste activísimo que los expulsa de su propio corazón y lo vuelca fuera de si. Esta atención por multiplicar o por alcanzar en todo cantidades y mas cantidades de lo que sea, acaba sumergiendo en una ciénaga sin solución.
La unidad interior se logra por la quietud y el sosiego. Esto no significa la ausencia de la lucha, de la abnegacion, del coraje. Por el contrario, promete mucho mas que cualquier acción realizada por la obtención de un resultado exterior.

sábado, 28 de junio de 2008

P.Fray Alberto Justo O.P."Hacia una filosofia del desierto" ...



" No por mucho empeñarse lograra mejores resultados. Combata la ansiedad que lo oprime y permanezca quieto, atento al silencio interior. El Señor no quiere esos sus trabajos y sus cosas, sino a toda su persona. No pierda el tiempo" (REGLA PARA EREMITAS en el corazón )


Esta hondura es ascensional.¡ Que paradoja hay en todo ello! Es, en efecto, apertura hacia donde no sabemos ni sospechamos. Pero conocemos, en una intuición luminosa, que sólo en aquello que nos supera, solo en lo que esta por sobre nosotros, hallamos el sentido y la dicha, en suma: la plenitud y la felicidad definitivas. Lo que, evidentemente, no es materia de dominio sino presencia sin condiciones ni determinaciones.
¿ Cual es , pues, el sentido de todo lo que vemos, oímos o tocamos? Necesariamente tendremos que buscarlo en las luminosas metáforas que nos conduzcan al plano escondido e invisible., Los hechos de este mundo y de la Historia no tienen explicación en o desde ellos mismos. Horizontalmente sólo percibimos un caos o el lento deterioro que prepara la muerte de todas las cosas.
Las audacias de la tecnocracia pueden deslumbrar un instante y empujarnos por penosos trabajos en vías muertas. ¿Como salimos de ellas? . También con la muerte, pues los pretendidos avances cuestan vidas humanas, hambre por doquier, miseria y ruinas en aras de un futuro que no acaba de llegar.
Esta vez nos volvemos al desierto que hallamos en nuestro interior.. Es decir a la intangible soledad del alma cuyo rostro sólo halla efectiva correspondencia y destino en el mismo rostro de Dios.
La soledad es una maestra admirable... ¡Si supiéramos atender y aprender sus lecciones! Tantas veces nos quejamos de la ausencia de maestros, de personas cuya experiencia pudiera ayudarnos en las singulares coyunturas de nuestra peregrinación...Pues ahí está Soledad. Ella nos enseña desde dentro, nos hace vivir lo que tantas veces queda detenido en palabras o textos siempre exteriores a nosotros...
Quien quiera vivir el misterio o dejarlo penetrar en el corazón, tendrá que buscar y recurrir a esta maestra incomparable.
Aquí se abre el desierto, la inmensidad. El hombre lo presiente infinito, como un ilimitado horizonte en el que, en realidad, ya se encuentra y al que siempre está llegando, en un instante, por la mirada de su corazón."... ( continuara )